Durante los últimos años, el extraordinario avance experimentado por el desarrollo científico técnico y su aplicación a numerosos sectores de la economía ha revolucionado la mayor parte de las actividades laborales y generado un escenario que puede afectar la salud y calidad de vida del trabajador, debido a la exposición a factores de riesgos nocivos y peligrosos.
El escenario de salud que presentan actualmente las instituciones laborales se caracteriza por la persistencia de problemas de salud tradicionales, por modificaciones de los mismos y por la aparición de nuevos problemas sanitarios.
Por ello, es imprescindible prestar una especial atención a la vigilancia de la salud del empleado, una variable compleja con dos dimensiones: una, humana y social y otra, económica.
Cuando un trabajador se enferma o accidenta, influye negativamente sobre la calidad del trabajo y en la economía de la organización en general; el costo se eleva, porque se debe pagar un salario a quien lo sustituye; y un subsidio al primero. Con frecuencia, también se producen afectaciones al proceso de producción, si se emplea un trabajador con menos experiencia y destreza, se originarán interrupciones que perjudican el resto del proceso productivo o de servicio.
Así concebido, el trabajo es una interacción material cuyo componente específico y fundamental es su carácter socio-histórico, la relación del hombre con su medio ambiente -socio-económico, abiótico, biótico y cultural- y con su conciencia social, que comprende la interacción del sujeto con su propio organismo biológico, psicológico y social, donde el hombre es su principal protagonista. Por ello, la garantía de su calidad de vida en el trabajo es una premisa muy importante para éxito social de toda organización.
La palabra riesgo referido al campo de la seguridad y salud del trabajador, significa incertidumbre de ocurrencia -medida de la probabilidad- de un suceso con efectos negativos (daños para la salud) valorados por sus consecuencias -medida por la intensidad/severidad.1 Es necesario entonces, vigilar el ambiente laboral -los factores de riesgo nocivos y peligrosos-, del empleado y su entorno (vigilancia de la exposición), así como las posibles manifestaciones clínicas en el sujeto y de contaminación en el medio ambiente (vigilancia del efecto).2, 3
En Cuba, esta estrategia se sustenta en la atención primaria de salud, debido a las potencialidades para transformar los estilos de vida que posee el médico y la enfermera de la familia, como formador de cultura sanitaria y para actuar sobre el agente antes de que se produzca la enfermedad.
Por tanto, se aplica un enfoque clínico-epidemiológico-social-ecológico con acciones integrales dirigidas al individuo, la familia y al medio, con el objetivo de mejorar el estado de salud del pueblo en general y, en particular, entre los trabajadores en aras de incrementar la calidad de vida y su pleno bienestar.