La musa de la vanguardia aubiana: lectura de A
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| La actividad autorial de Max Aub en torno a la plaquette “A” nos ilustra las claves de su producción literaria en los años complejos y convulsos en que la vanguardia española, ese poliédrico proceso de renovación literaria, abandona su torre de marfil y empieza a bajar a las calles para tomar contacto con la realidad social y política de preguerra en la primera mitad de los años treinta. |
| Cap 3 |
Génesis de "A"
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añadía la dedicatoria personal al título en uno de esos juegos lingüísticos y conceptuales tan caros a nuestro autor.
Las referencias nominales que encontramos dentro del texto son claras: Schlegel, Unamuno, Bocángel, nos centran en dos líneas poéticas fundamentales: el romanticismo (recordemos |
| Cap 1 |
La musa de la vanguardia
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de la época, como “Luna”, “Homenaje a Matisse” o “Falsa décima a su dama...” que representan con claridad el impulso vanguardista en la poesía aubiana, corroborado por la publicación de “A”, que constituirá, sin duda, un primer punto de inflexión en su producción poética.
Es curioso |
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Autor: Juan María Calles - 21 de Octubre de 2006
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Razón y nación en la política cultural del primer dieciocho
(5 capítulos)
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| La mayoría de los historiadores de la cultura del XVIII español están de acuerdo en que es necesario distinguir dos épocas que, aunque caracterizadas ambas por un impulso reformista, se diferencian en cuanto al alcance de las reformas reales, los grupos de poder que controlan la política cultural, los objetivos concretos perseguidos y los modelos propuestos. |
| Cap 2 |
La política del siglo XVIII español
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e imitación de modelos extranjeros como contradicción. Desde el nacionalismo de distinción el nacionalismo de emulación es impensable, y tal prejuicio ha dado lugar a una persistente visión estereotipada de la vida cultural del XVIII. Esa visión tuvo su origen en el romanticismo conservador e historicista |
| Cap 3 |
El impulso nacionalista
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su parte de responsabilidad en la corrupción de la poesía nacional durante el XVII.4
Pero más que autores individuales, apunta Marín, de lo que se trata con el Diccionario es de canonizar una “edad de oro” de las letras, una época que sirva de referencia y fundamento para épocas venideras |
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Autor: José Antonio Valero - 16 de Septiembre de 2006
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La incursión de Rubén Darío en la literatura de terror
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| Injustamente, la literatura de misterio y terror siempre ha sido menospreciada por la crítica, catalogándola como género menor y al cual no es necesario concederle la más mínima importancia. |
| Cap 1 |
La literatura de misterio y terror
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y alcanzaron encumbrados méritos, llegando a su punto máximo durante el siglo XIX, en pleno auge del romanticismo.
Este tipo de escritura se desarrolló especialmente en Europa y más específicamente, en el mundo anglosajón, pareciendo vedada a los países hispanoamericanos, donde su producción |
| Cap 3 |
Rubén Darío y el género de terror (II)
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separar la realidad de la fantasía, pero sin duda es patente que los posibles delirios que Darío sufrió cuando se encontró en aquella época en que el alcoholismo lo aquejaba se hayan materializado en este tipo de relatos.
Un cuento especialmente llamativo por la intrusión de saberes antiguos |
| Cap 2 |
Rubén Darío y el género de terror (I)
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, Darío señala en su Autobiografía que su inclinación hacia estos temas se debe a las leyendas populares oídas en su niñez y a los trastornos nerviosos que padeció (causados por su incipientes alcoholismo); y puede agregarse su afición en cierta época hacia las ciencias ocultas, culminando estas |
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Autor: Lenina M. Méndez - 28 de Agosto de 2006
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En su teatro, sobre el viento armado…
(5 capítulos)
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| Hay dos relatos que he elegido para leerlos aquí, para viajar por ellos, que son, invariablemente, más que otros, metáforas de viajes. En el sentido ordinario de la palabra metáfora, solemos escuchar que se trata de un tropo donde se produce un proceso de sustitución a partir de una cualidad común entre el elemento sustituido y el sustituto. |
| Cap 3 |
Ataque al corazón del género
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y así recupera la vida de ésta que por ausencia le fue retaceada. El encuentro entre las dos mujeres se da en un espacio altamente idealizado, donde se hablan amorosamente, con un lenguaje literario en el sentido convencional de un romanticismo tardío; esta unión del almas en la hebra voladora |
| Cap 1 |
¿Quién /es los habla?
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. Sin embargo, en medio de las palabras balzacianas, al decir de David Viñas, que dominan el discurso sarmientino aparecen otros relatos, menos gloriosos, si se quiere, que dan cuenta en su conjunto de un dominio marcado del género en su relación con un deber de época, de una clase o de un sector |
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Autor: Rosalía Baltar - 21 de Octubre de 2006
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Estela de los bibliocaustos generados por un capítulo de Don Quijote
(7 capítulos)
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| Bastante se ha escrito, no poco aún se está escribiendo y todavía mucho más se escribirá, ahora que se celebra en todo el mundo el cuatricentenario de su edición, sobre una obra de importancia tan denotada como la primera parte de Don Quijote |
| Cap 2 |
Escrutinio de donosos escrutinios (II)
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en la literatura universal? Hay que esperar hasta el siglo XIX con los albores del Romanticismo. Un militar retirado y desilusionado como Alfred de Vigny se identifica con un caballero desencantado como Don Quijote. Para aquél la labor del artista es tan inútil como la del manchego. Es famosa la anécdota |
| Cap 6 |
Escrutinio de donosos escrutinios (VI)
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la novela corta en sólo nueve días. Le costó mucho venderla, porque era la época de McCarthy y se podía leer como una alusión a la persecución que sufrían los intelectuales que simpatizaban con la izquierda. No era tan ingenuo como para no darse cuenta de que acababa de asumir una gigantesca tradición |
| Cap 1 |
Escrutinio de donosos escrutinios (I)
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de la época, lo demuestra Juan de Mena en su Laberinto de Fortuna5. Si hicieron algo infatigables perseguidores de manuscritos como Poggio Bracchiolini, que consiguieron salvar no poco de Cicerón y otros autores, entre ellos Lucrecio, y si hubo reyes bibliófilos como Sisebuto o Alfonso X, ello no empeció |
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Autor: Ángel Romera - 20 de Octubre de 2006
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