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Arquitectura gótica del siglo XIII - Caracteres de la arquitectura gótica

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CopyLeft Curso gratis de Creative Commons - 23 de Marzo de 2005
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2. Caracteres de la arquitectura gótica
Con un sentido peyorativo se decía estilo o arte gótico al occidental europeo comprendido entre el románico y el renacimiento. Gótico era sinónimo de nórdico o bárbaro. Hoy se tiene un concepto mas equilibrado de los distintos períodos de la Hª del Arte.

El gótico es una creación de los pueblos septentrionales.

Existe una teoría tradicional que considera al gótico como el resultado de la evolución del románico. Pero más bien parece cierto que se trata del nacimiento lento de un estilo que lógicamente ha de ensayar sus fórmulas sobre la arquitectura existente.

En los primeros tiempos todavía el edificio gótico revelará su apoyo en la arquitectura románica pero acabará oponiéndose a ella radicalmente. Por ejemplo: la fachada románica se concibe a través de un sentido matemático de proporcionalidad a la que otorga una significación religiosa. Lo hereda la arquitectura gótica de la primera época como apreciamos en la fachada de Nuestra Señora de París. Pero esta proporcionalidad de base clasicista se romperá tan pronto se logren los típicos efectos ascensionales y verticalistas.

La arquitectura es lo que mejor define al gótico; en rigor, de ella parte el movimiento. Los dos elementos fundamentales de la arquitectura gótica son el arco apuntado u ojival y la bóveda de ojivas o de crucería. Con ellos se quebranta el estatismo del estilo románico.

El arco de medio punto expresa serenidad y equilibrio. El arco apuntado indica esfuerzo y dinamismo. Si el románico es un arte clásico el gótico es por esencia barroco, apasionado, romántico. La bóveda de ojivas ha nacido de la bóveda de aristas, al reforzarse éstas con nerviaciones.

El gótico va constituyéndose sobre el románico, pero acabará oponiéndose a él. El cambio se inicia cuando los edificios románicos empiezan a adoptar la bóveda de ojiva, de arcos semicirculares.

Los musulmanes mostraron gran afición a colocar nerviaciones bajo las bóvedas pero sólo con un afán decorativo pues nada sostienen. Sin embargo posiblemente inspiraron a otros arquitectos para usarlas con fines tectónicos. Así ocurre con las bóvedas armenias del s. XI que son auténticas bóvedas de ojiva. El problema es saber como llegó esto de Armenia a Europa. En los últimos tercios del s. XI se las ve aparecer en monumentos de Normandía e Inglaterra. El salto final hacia el estilo gótico se dará en la isla de Francia, en la cuenca de París. Es decir, la bóveda de ojivas en sí no define al estilo gótico pero es su base. Fue en Francia donde se constituyó el estilo. Para ello fue necesario juntar el arco ojival a la ojiva, esto es, apuntar las bóvedas y colocar una clave en el cruce; y después transmitir las fuerzas a los apoyos y crear contrarrestos.

La esencia de la bóveda consiste en concentrar las fuerzas en los nervios y aligerar los intersticios o plementos. En las fases más avanzadas del gótico se llegó incluso a perforar las bóvedas.

El arco ojival y la bóveda de crucería no representan íntegramente lo que es la arquitectura gótica. Casi diríamos que lo que mejor la distingue es una diferenciación de orden estético: la verticalidad, el impulso ascensional, el ascetismo y la sensación de esfuerzo. Por eso cuando en casos de transición no se sabe plenamente distinguir un edificio románico de uno gótico debemos guiarnos por el sentimiento.

La arquitectura gótica es infinitamente más complicada que la románica. Corresponde a una época llena de entusiasmos religiosos y de riqueza material.

El papel del arquitecto estaba sumamente dignificado en esta época. Algunos alcanzarán la distinción de ser enterrados en las iglesias que habían construido. Dicho arquitecto tenía una formación teórica, fundamentalmente matemática pues no en balde el gótico impulsa los esquemas arquitectónicos inspirados en cálculos geométricos. El arquitecto cuenta con aparejadores que le ayudan a dirigir los sectores de la construcción. Algunos están destacados en las canteras dirigiendo la extracción y talla, pues la dificultad del transporte requería que las piedras fueran talladas en las canteras y no al pie de la obra con lo cual se reducía considerablemente el peso de la piedra transportada.

El gótico nos ofrece en sus cubiertas un nuevo problema: las techumbre son muy inclinadas y se cubre con pizarra, ploma, teja surgiendo otra especialidad nueva la del pizarrero o cubridor. Esta techumbre se arma por medio de una complicada trama de madera que permanece invisible.

El herrero cumplió una gran misión en esta época. Ellos fabricaron un utillaje de hierro más perfecto que ha permitido trabajar las piedras más duras. El hierro tiene un valor imponderable en la vida del gótico.

Por todo ello se ve que no se puede desconocer el progreso técnico para comprender debidamente el desarrollo del gótico. Se está operando la primera revolución industrial de Europa y el gótico es un buen testigo de los éxitos logrados.

Las vidrieras no fueron hechas para dar luz ya que los templos son sombríos sino para crear un espacio metafísico coloreado y una iconografía radiante.

La arquitectura gótica abarca desde el s. XII al XVI pero no deja de evolucionar en todo este tiempo:

  • En el s. XII en realidad la arquitectura es la románica con bóvedas y arcos apuntados.
  • El s. XIII constituye el período clásico en el que la arquitectura es rectora de otras artes.
  • En el s. XIV la arquitectura aumenta su esbeltez tiende a la estilización iniciándose la independización de la escultura y la pintura.
  • En el s. XV representa la fase barroca y decorativa.
  • El s. XVI y XVII continúa el gótico en algunos países.

La bóveda ojival más sencillamente construida se forma al cruzarse dos arcos adheridos al casco abovedado. Se determinan así cuatro ramas de ojiva. El punto donde se cruzan se refuerza con una clave

La ventaja de esta clase de bóveda es que se adapta a toda clase de plantas. Sexpartita es la bóveda constituida por dos arcos diagonales reforzado por otro lo que determina la formación de seis plementos. Con el tiempo aumentó el nº de arcos. Los apoyos derivan de los últimos momentos del románico, a un núcleo central que puede ser una columna, un pilar cuadrangular o cruciforme, se adosan finas columnas que recogen el peso de las ramas de las diferentes ojivas.

Estas columnas tienen capitel y basa:

  • Los capiteles del período de formación se muestran ornamentados con animales y follajes.
  • Después aparece un tipo de capitel inspirado en el corintio romano, en el cual las volutas han sido sustituidas por un motivo denominado ganchillo (crochet) formado por un ramillaje de hojas crespas y erguidas.
  • Pero el tipo gótico más usual es el capitel de roble, higuera, vid o hiedra ya sueltas o formando tallos continuos.

Los apoyos tienen un papel muy importante en el gótico, incluso los adheridos a las paredes. En cambio el muro constituye peso muerto. Una arquitectura dinámica como ésta debe procurar eliminarlo lo más posible. La pared en realidad se esfuma; prevalece el hueco. Pero surgen entonces la dificultad de su cerramiento. Así surge la vidriera que tamiza la luz, espesa la atmósfera, la espiritualiza al par que da corporeidad al edificio. Los vanos tienen forma alargada. En las fachadas se abren rosetones, grandes huecos circulares guarnecidos con tracería calada de piedra.

El contrafuerte es la consecuencia lógica del sistema ojival. En una arquitectura que desarrolla las fuerzas tangenciales o empujes como consecuencia de la elevación, el estudio de los elementos de contrarresto es fundamental. De aquí el gran empleo de contrafuertes. Estos alcanzan en la arquitectura gótica un desarrollo grande, en altura, porque los muros de los edificios son muy elevados y tienden a combarse y en definitiva a quebrarse por el centro. Pero para buscar el máximum de eficacia en el contrarresto se precisa distanciar el contrafuerte lo más posible. Para ello se le separa de la pared recayendo el empuje sobre él por medio de un arco de transmisión llamado arbotante. Todavía se puede alcanzar mayor resistencia colocando otro contrafuerte. Los arbotantes cumple otra misión: son los canales por donde baja las aguas del tejado, las cuales arruinarían el edificio si resbalasen directamente sobre las paredes.

Al termino de las bocas de desagüe se colocan unas figuras monstruosas (gárgolas) por medio de las cuales se arrojan las aguas a distancia de la pared. El sistema de contrafuertes y arbotantes constituye a la vez la gloria y la mancilla del gótico pues si por un lado embellecen el edificio por otro revelan un defecto: el de la trascendencia al exterior de la propia inseguridad constructiva de la fábrica ya que ellos son como apuntalamientos o muletas que se ponen a un edificio. Los contrafuertes se coronan con terminaciones puntiagudas llamadas pináculos.

Los diferentes tipos de arcos ojivales se encuadran en un triángulo llamado gablete cuya forma y dimensiones son consecuencias a la vez del mismo arco. Los gabletes y pináculos se coronan con un motivo vegetal llamado festón que se suele guarnecer de una o varias filas de ganchillo.

La fachada adquiere un gran desarrollo no sólo la principal sino las dos del crucero. La fachada principal está apoyada en torres laterales, formadas de diversos pisos de ahuecada masa, terminando en el chapitel. También sobresalen campanarios, linternas o cimborrios en el crucero.

Las portadas son abocinadas como las románicas. Pero aún se multiplican arquivoltas y estatuas en las jambas pues se aprovechan los grandes contrafuertes de las fachadas para colocar las portadas.

La catedral es la máxima aportación del estilo gótico. En ella se reconoce el esfuerzo de toda la ciudad.

Dos estamentos conviven: eclesiástico y civil.

  • El primero cuenta con el espacio de la nave mayor ya que allí está el coro, en las capillas laterales los laicos empiezan a tener dominio; el pueblo se mueve libremente por las naves laterales y deambulatorio a modo de calle protegida.
  • La catedral cuenta con un claustro normalmente dispuesto al mediodía (sur). A este claustro sale la sala capitular, una de las más importantes dependencias de la catedral. Ciertas catedrales contaron con una comunidad cerrada, de suerte que los canónigos hacían vida claustral; por tal razón el refectorio, las cocinas y dormitorios típicos de la arquitectura monasterial se incorporan a la catedral.

La arquitectura monasterial se halla en su apogeo en el período gótico.

Tres clases de monasterios han de ser recordados:

  • La reforma cisterciense sigue el plan de benedictino haciendo vida contemplativa, pero alternándola con el trabajo. Sus cenobios se sitúan en el campo y viven desconectados de la vida civil.
  • La orden cartujana se establece bajo el lema de la vida eremítica más rigurosa.
  • Por el contrario los monasterios de las órdenes mendicantes (dominicos y franciscanos) ofrecen la imagen del monaquismo urbano: practican un sistema de vida abierta y su edificio está a disposición del pueblo.

En el gótico adquiere su plasmación el hospital. La atención hospitalaria había sido absorbida por la iglesia. En las abadía benedictinas había obligación de atender a los enfermos pobres. Pero el impulso principal procede de la Orden los caballeros Hospitalarios de S. Juan de Jerusalén creada en 1084. También los templarios asumieron esta misión.

La estructura de todos los hospitales es muy semejante, aparecen los enfermos congregados en una gran sala con una capilla en la cabecera pues la misa se celebraba a la vista del enfermo que vienen a ser de esta manera unos fieles privilegiados dentro de su desgracia.

Se perfecciona el castillo que se aísla con varios recintos amurallados y el foso que evita el acercamiento de las maquinas de guerra. El señor vivía en la torre disponiéndose en el patio de armas las viviendas de la servidumbre y soldadesca. Los dormitorios eran colectivos pero se obtenía una cierta independencia mediante cortinajes. Las paredes se adornaban con tapicerías. Los puentes se fortificaban con puertas en los extremos y en medio.
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