El gótico evoluciona en diversas etapas, con distintas características y cronología según países, desde el románico en la 2ª ½ del siglo XII al barroquismo decorativo y estructural del flamígero del siglo XV, sin cronología uniforme en Europa. Francia se anticipa, mientras Inglaterra e Italia evolucionan de forma independiente, teniendo en cada país una fisonomía particular.
Corresponde a la etapa barroca del gótico que se desarrolla durante el siglo XV, que tiene como preferencias las formas sinuosas, por lo que recibe el nombre de flamígero. Crece el repertorio de arcos, siendo el más usado el canopial, formado por dos ramas que trazas una “S”. Las bóvedas se adornan con nervios decorativos llamados combados, en las tracerías de vanos se repiten las molturas en “S”, apareciendo una decoración fastuosa de arcos y motivos vegetales y animales.
En Francia en el siglo XIV la actividad constructiva se limita a terminar edificios iniciados en fases anteriores, con erección de numerosas capillas. En el siglo XV se reforman gran número de edificios con capillas, torres y otros elementos, como la iglesia de la Magdalena de Troyes
En Inglaterra a ½ del XIV se produce una reacción contra el barroquismo flamígero, originando el estilo perpendicular, que triunfa en el XV, caracterizado por molduras verticales en muros y tracerías de ventanales, mientras en los interiores la decoración de las bóvedas utiliza la decoración en abanico, como en el King College de Cambrige y en la Capilla de San Jorge de Windsor.
En Alemania en las construcciones religiosas se impone el tipo de iglesia-salón, con las naves de igual altura como en San Lorenzo de Nurenberg.
En Portugal a fin del siglo XIV se crea el estilo nacional portugués: el “manuelino”, en el que confluyen formas hispanoflamencas, mudéjares y temas de navegación y de grandes descubridores, estilo de gran fastuosidad como las Salas Inacabadas de Batalha, la Capitular de Tomar y la Torre de Belén.