Hasta la Primera Guerra Mundial.
Se mantiene el historicismo y eclecticismo del siglo anterior: neoplateresco, neomudéjar, neobarroco, modernismo.
Se impone una arquitectura nacionalista de carácter monumental que centra su atención en lo ornamental.
Antonio PALACIOS (1876-1945). Ej.: Palacio de Comunicaciones. Madrid. Edificio del Banco Central. Madrid.
Teodoro ANASAGASTI (1880-1938). Ej.: Monumental Cinema. Madrid.
Desde 1915 hasta 1936
Se produce un rechazo, por parte de los grupos más avanzados, de las tradiciones historicistas y regionalistas.
Llegan a España los primeros ecos de la arquitectura racionalista, impulsada principalmente por el GATEPAC (Grupo de Arquitectos y Técnicos Españoles para la Arquitectura Contemporánea), fundado en 1930 y cuyo antecedente fue el GATCPAC catalán (1928) creado por José Luis SERT.
La obra más ambiciosa de este momento es el proyecto de la Ciudad Universitaria de Madrid en el que participaron varios arquitectos dirigidos por:
Modesto LÓPEZ OTERO (1885-1962). Ej.: Casa de las Flores. Madrid. (1930). ZUAZO.
Nuevos Ministerios. Madrid. Hipódromo de la Zarzuela. Madrid. (1935) Eduardo TORROJA.
Colonia del Viso. Madrid. Hospital Clínico. Madrid. Dispensario Central Antituberculoso. Barcelona. (1943-1936). José Luis SERT. Pabellón Español. Exposición de París. (1937). José Luis SERT.
Desde 1936 hasta la década de los 50
Como consecuencia de la guerra civil se instala en España una arquitectura dirigida de cuño estatal. Problemas derivados del aislamiento internacional.
Son rechazados los intentos renovadores de tendencia racionalista y se toma el estilo herreriano-escurialense como expresión del nacionalismo del nuevo Estado.
No faltaron arquitectos que siguieron trabajando, dentro del escaso margen que les permitía la Administración, inspirados en el espíritu racionalista.
Ej.: Ministerio del Aire. Madrid. (1943-1951). L. Gutiérrez Soto. Universidad Laboral. Gijón. (1945-1956). L. Moya.
Basílica del Valle de los Caídos. Madrid. (1940). Méndez y Muguruza. Edificio de Sindicatos. Madrid. (1949). Cabrero y Aburto.
A partir de la década de los años 50
Paralelamente a una mala planificación urbanística, se construyen edificios acordes con las grandes corrientes internacionales.
Ej.: Iglesia de los Dominicos, Alcobendas. Miguel FISAC. (1960).
Edificio Torres Blancas y Edificio BBV Castellana. Madrid. SAENZ DE OIZA
Iglesia de Guadalupe. Madrid. Félix CANDELA.
Torres de Colón. Madrid.
URBANISMO
Sus problemas, ya antiguos, se agudizan cuando surgen las dificultades de habitabilidad de las ciudades del siglo XIX.
La población de las ciudades creció tan rápidamente que éstas se inundaron de un modo anárquico, sin que importasen las condiciones de vida de los antiguos y de los nuevos ciudadanos.
Se desarrollan los SLUMS, barrios insalubres, casas sin aireación, donde el hacinamiento
es la característica más específica, las casas se distribuyen en una cuadrícula perfecta, simplemente por razones económicas, es decir, por un mejor aprovechamiento del espacio.
A medida que avanza el siglo XX se produce el fenómeno contrario: el hombre intenta abandonar la ciudad y marchar al campo.
Surgen así tres tipos de ciudades:
- Ciudades antiguas que han crecido rápida y desmesuradamente: conservan la plaza mayor como centro del casco antiguo rodeado por las nuevas edificaciones. Ej.: París, Barcelona, Madrid, Londres.
- Ciudades antiguas que no son modificadas apenas por la industrialización. Ej.: Salamanca, Toledo.
- Ciudades de nueva traza, tanto de tipo administrativo como comercial o industrial, con más dificultad se podrían incluir aquí las "ciudades dormitorios" o "los complejos urbanísticos de descanso".
Las soluciones para evitar los problemas del hacinamiento e insalubridad, que a su vez podían ser causa de conflictos políticos o sociales graves, fueron buscadas por los estadistas desde mediados del siglo XIX aunque con diferente éxito. Aún hoy, sociólogos y ecologistas las siguen buscando para evitar el desastre y la autodestrucción.
Antecedentes
Ciudad-jardín
Ruskin, Owen y Engels defendieron el principio de la ciudad como algo orientado a la Naturaleza como reacción contra el maquinismo y la concentración urbana.
Doble objetivo: mantener el equilibrio psicológico de los habitantes y evitar el abandono del campo. Salvar la ciudad y el campo simultáneamente.
Ciudades pequeñas recorridas por una calle de poco tráfico y rodeadas por las grandes vías de comunicación que relacionan a unas ciudades con otras y a todas con la central.
La solución de la ciudad-jardín fue superada pronto por el racionalismo del siglo XX. Basada en las teorías de HOWARD.
Ciudad-lineal.
Aportación del español Arturo SORIA. Eje central longitudinal alrededor del cual se alinean las casas y que sirve de medio de comunicación.
Este tipo de construcción determinaba el sentido en el que iba a crecer la ciudad y evitaba el aislamiento con respecto al campo. Válido para un número limitado de habitantes.
Ej.: Ciudad lineal. Madrid.
Cuadrícula.
Es el más simple y eficaz de los sistemas urbanísticos y el más utilizado desde la antigüedad.
En el siglo XIX se combina el sistema de cuadrícula con las grandes perspectivas teatrales del barroco: las grandes avenidas quedan cerradas por un gran monumento.
Se ha tratado de ver en este trazado un cierto intento de funcionalidad: evitar disturbios, aislar epidemias, dar más realce a los desfiles militares.
Ej.: Barón HAUSSMAN: remodelación de París. Ildefonso CERDA: remodelación de Barcelona.
Racionalismo.
Surge ya en el siglo XX ante la urgencia de acomodar la ciudad no sólo al crecimiento humano sino también al de los medios de transporte.
Se fija el concepto de urbanismo como proyección del concepto de arquitectura. Estos arquitectos-urbanistas racionalistas son eminentemente utópicos:
- dividen la ciudad en dos grandes zonas con funciones claramente diferenciadas y relacionadas por las convenientes vías de circulación.
- el sistema se puede considerar como modular: la ciudad resulta fácilmente ampliable.
Tony GARNIER. En 1901 diseña la "ciudad industrial" en la que ya aparece claramente la división de la ciudad según funciones: trabajo, residencia, zona de recreo, vías de tráfico.
Anticipa soluciones que después aportará Le Corbusier: casas sobre pilotes, ordenación rectangular, terrazas-jardín. Ej.: Zona industrial de Lyon.
Le CORBUSIER. Es el gran urbanista del racionalismo. Aplica al urbanismo sus principios arquitectónicos.
Defiende la extensión vertical más que la horizontal: colocando las casas sobre pilotes, el suelo queda libre para trazar vías peatonales, zonas de descanso.
Formula la teoría de las "Siete V" (Siete Vías) a base de ordenar las vías de comunicación según su importancia y según su función con respecto a la zona habitada.
A partir de estas vías se crea una zona habitada, el "sector”, únicamente consagrado a viviendas pero con una calle comercial.
Defiende la construcción de "unidades de habitación".
Crea una serie de proyectos: Plan Voisin (París), Buenos Aires, Sain-Die, Barcelona que no lleva a la práctica, otros si son realizados como la "Ciudad Radiante" de sella y Chandigarh, capital de Punjab.
Estos proyectos cristalizan en un documento, la "Carta de Atenas”, publicada en 1941 como resultado de los estudios realizados por los CIAM (Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna) a partir de 1933.
Sus sucesores reducen el urbanismo racionalista a secos volúmenes aislados, a vías de comunicación mal relacionadas.
Urbanismo orgánico.
Como reacción al racionalismo se defiende la vuelta a la naturaleza. Lloyd Wright resume sus ideas en el proyecto de la ciudad imaginaria de Boadacre City. Propone en realidad una reestructuración de la antigua ciudad-jardín.
Defiende la vivienda unifamiliar frente a la "unidad de habitación" de Le Corbusier. Busca una ciudad autosuficiente, con edificaciones no muy altas separadas por zonas verdes, las vías de comunicación no están tan perfiladas como en el sistema racionalista.
El resultado es una ciudad armoniosa pero utópica.
Soluciones actuales.
Ante la necesidad de reconstruir nuevas ciudades después de la Segunda Guerra mundial, se intentan conciliar los sistemas racionalistas y organicistas.
Los dos ejemplos más destacados en este sentido son la reconstrucción de Londres por Abercrombie y Forshaw, Y la construcción de Brasilia por Niemeyer y Costa.
En ambos casos, grandes vías de comunicación dividen sin separarlas zonas naturales y autónomas que a su vez pueden relacionarse con el centro histórico, en el caso de Londres, o con la Plaza de los Tres Poderes en Brasilia, en la cual los edificios se conciben para dar la sensación de esculturas.
Se siguen buscando nuevas soluciones: la mayor parte de ellas encuentran como único medio para humanizar una ciudades control del tráfico automovilístico. Así se ha hecho en el centro de Rotterdam, en Helsinki, en Vallingby (ciudad satélite de Estocolmo).
El gran problema para aplicar todas estas nuevas teorías urbanísticas es el de los intereses económicos, la especulación de terrenos.