Los postulados principales de la estética de Huidobro están trazados en el Manifiesto Non serviam, leído en el Ateneo de Santiago en 1914. En el "Arte poética", poema que aparece en El espejo de agua (1916) e ilustra esa estética en verso.
El arte como creación pura, conlleva implícitamente la idea de que el artista es el único ser capaz de descubrir el genio recóndito de las palabras, y la idea de que en ese contexto el lenguaje es apropiado como ceremonial de conjuro y presentarse "en la luminosidad de su desnudez inicial ajena a todo vestuario convencional fijado de antemano." (Huidobro, 1964:654)
En el Manifiesto El Creacionismo, compendia sus principios estéticos: humanizar las cosas, hacerlas íntimas, precisar lo vago, hacer abstracto lo concreto y concreto lo abstracto, cambiar el valor corriente de las substancias para crear una substancia nueva.
El poema que resulta creado es aquel en el que:
Cada parte constitutiva, y todo el conjunto, muestra un hecho nuevo, independiente del mundo externo, desligado de cualquier otra realidad que no sea la propia, pues toma su puesto como un fenómeno singular, aparte y distinto de los demás fenómenos. (Huidobro, 1964:672)
El poema creado, revela, todas las particularidades de estilo de la poesía cubista: la supresión de enlaces lógicos, la desarticulación del lenguaje, la simultaneidad espacio-temporal, la yuxtaposición de imágenes distantes, el culto de la imagen insólita y de las asociaciones arbitrarias que envuelven al lector en una atmósfera inquietante.
En La creación pura Huidobro habla del arte creativo, o sea de un arte superior al medio, que debe ser producto de la evolución del hombre-Espejo al hombre-Dios. Al estudiar la evolución, se hace perceptible esta inclinación, las palabras del autor son:
La tendencia natural del arte de separarse cada vez más y más de la realidad preexistente para buscar su propia verdad, dejando atrás todo lo superfluo y todo lo que pueda impedir su realización perfecta. (Huidobro, 1964:656)
La dedicatoria de Adán (1916) es: "A la memoria de Emerson que habría amado este humilde Poema.", los párrafos iniciales del Prefacio están precedidos de la transcripción de un fragmento extenso de uno de los estudios de Emerson. En el ensayo El Creacionismo (1925), Huidobro repite la mención de Emerson. No en vano a éste filósofo se le ha señalado como posible ‘fuente’ de la teoría estética de Huidobro.
El poeta es considerado por Emerson el inventor del lenguaje, y, es tan importante el decir del artista, como la novedad de lo que dice, o sea la creación. Lo que distingue al artista es que anuncia lo que nunca nadie había predicho. El mismo Huidobro afirma:
Un poeta debe decir aquellas cosas que nunca se dirían sin él. (Huidobro, 1964:674)
En el ensayo Confianza en sí mismo, Emerson examina el tema del culto al pasado, rechazándolo, y especificando el hecho que cada hombre tiene capacidades que le son peculiares, y nuevas en la naturaleza. En su filosofía, es posible encontrar la idea de creación, y, en forma latente la exhortación de construir otro mundo, la convicción de que el artista dice algo que nunca se había expresado, que dentro de sus misiones está la de adornar a la naturaleza con algo desconocido. Defiende la creación de una concepción original del Universo, la creación de una filosofía y de una poesía de la clarividencia y de la intuición, y no de la tradición y de "... una religión formada por revelación hecha a nosotros mismos y no por la historia de la suyas." (Lee Masters, 1955:88)
En sus reflexiones sobre el Arte, Emerson considera la progresividad del alma, lo que hace que nunca se repita a sí misma por completo, sino que en cada uno de sus actos intenta la producción de un todo nuevo y más bello. Este hecho, salta a la vista, tanto en las obras de las artes llamadas ‘útiles’ como en las ‘bellas artes’, según ellas tengan por objeto un fin práctico o la belleza.
Así, pues, el objeto de nuestras bellas artes no es la imitación, sino la creación. (Lee Masters, 1955:93)
Al crear un mundo propio e independiente de la naturaleza, el artista hace evidente la diferencia entre ambos: la verdad de la vida, existe antes que el artista, mientras que la verdad del arte (la verdad de la obra) es producida por éste. El hombre simula a la naturaleza en el plano de las leyes constructivas y en el mecanismo de la producción de las nuevas formas. Dar cuenta de los hechos, de los sucesos carece de mérito porque
El realismo en el sentido usual de la palabra no nos interesa, pues la verdad artística empieza allí donde termina la verdad de la vida. (Huidobro, 1964:661)
El poema creacionista es inexorablemente producto de la imaginación, existe independiente de elementos anecdóticos y descriptivos, y se distingue por el énfasis colocado en los efectos visuales y por la novedosa disposición tipográfica.
En el Canto I de Altazor el poeta expresa:
"Abrí los ojos en el siglo/En que moría el cristianismo/ (...) La corona de espinas/Chorreando sus últimas estrellas se marchita/ En tanto me siento/ Para asistir a la entrada de las imágenes."(Huidobro, 1964:370)
Con esta breve reseña de la Estética Creacionista se intenta corroborar la analogía en cuanto a procedimiento de creación artística, procedimiento al que el género novela no es ajeno.