Atenas, las Guerras Médicas y la Pentecontecía - Las guerras Médicas
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14 de Abril de 2005
Historia
2 - Las guerras Médicas
i) Introducción: Las potencias contendientes
Estamos en el siglo V a.C., que se inicia con grandes acontecimientos en el Mediterráneo:
- Mediterráneo Oriental: grandes enfrentamientos entre griegos y persas, tras la expansión del Imperio Persa Aqueménida y la sublevación de las ciudades jonias, a las que apoyaron sus hermanas del continente.
- Mediterráneo Occidental: surge el enfrentamiento entre los griegos de Sicilia y la Magna Grecia y el Imperialismo cartaginés.
Las fuentes de que se disponen son fundamentalmente griegas, en ocasiones tendenciosas, lo que hace difícil valorar estos sucesos, que fueron la prueba de fuego para los griegos, pues al salir victoriosos quedaron orgullosos de su cultura y seguro de sí mismos y de sus instituciones. Estos sucesos fueron muy importantes en la Historia de la Antigua Grecia.
Los contendientes de las Guerras Médicas fueron:
- El Imperio Persa Aqueménida
- Las ciudades griegas de la Jonia, del Continente griego y los reinos de Frigia y Lidia.
ii) El Imperio persa Aqueménida
Con Darío I, descendiente de una rama colateral de los Aqueménidas, comenzó un período floreciente, con el que terminaba una etapa de crisis y revueltas internas. El Imperio persa tras Ciro ocupaba grandes extensiones, y al ser su geografía diversa y sus pueblos heterógeneos se hacía difícil su gobierno y administración.
Para intentar coordinar ésto, Ciro había trasladado la capital desde Ectabana a Pasagarda, y Darío la traspasó a Persépolis. Para evitar el problema de la administración, ya que los persas no tenían experiencia, tuvieron que acudir a los sistemas de los viejos Imperios de Mesopotamia y Egipto, que ya tenían una tradición de siglos. Darío asumió así la tarea de organizar y estructurar todo el Imperio.
· Administración provincial
Distribuyó el Imperio en provincias (satrapías) y al frente de cada una estaba un Sátrapa, de total confianza del rey y perteneciente a la familia real, quien lo representaba y gozaba de plenos derechos. Su misión principal era la percepción y envío de los tributos reales, siendo sólamente guardián de las riquezas del reino. También tenía la misión de organizar levas de tropas en su provincia cuando fuera necesario.
El Sátrapa era ayudado por un secretario y eran vigilados en sus funciones por agentes itinerantes (los “Ojos y oidos del Rey”). A su vez también existían cargos administrativos inferiores. Se desconce el número exacto de Satrapías, y tal vez con Darío fueran 28 o 30.
· Administración Central
- El Rey: era el señor absoluto, exigía fidelidad y obediencia absoluta a su súbditos, al frente de los cuales estaba la nobleza. Era el representante de los dioses en la tierra, y particularmente de Aura Mazda, y ante su presencia debían postrarse en señal de sumisión.
- Primer ministro o Jefe de los mil: era el personaje más importante tras el rey, jefe militar y con numerosas atribuciones (Jefe de la guardia real, Jefe de la Casa Real, Alto comandante del Ejército, Ministro del Tesoro, Jefe de la Administración, Consejero real). Este cargo solía ser ocupado por un miembro de la familia real o alguien estrechamente relacionado con el rey. Sus exageradas atribuciones supusieron un peligro para el poder real en ocasiones, al existir traiciones y complots contra el monarca encabezados por el primer ministro.
· Obstáculos para la administración del Imperio
- Las grandes distancias en el Imperio: se necesitaba una completa red viaria para organizar las comunicaciones entre las satrapías y la capital.
- La variedad de derechos y costumbres entre las distintas regiones: fue Darío el primero en intentar homogeneizarlas.
- La diversidad de lenguas: se puso el arameo como lengua administrativa oficial.
- La diversidad religiosa: favoreció la apertura y el respeto a las creencias de los pueblos conquistados.
- La desigualdad en los sistemas de medidas y monetarios: entorpecía la economía. Lo más importante fue la creación de la monera real, el dárico.
La heterogeneidad cultural imprimió de cierta personalidad al mundo persa, que asimiló las milenarias culturas del Próximo Oriente, Mesopotamia y Egipto. Tal diversidad de pueblos, aunque daba grandeza al Imperio, dificultaba sobremanera su gobierno y administración, existiendo contínuas revueltas y pacificaciones. Ésta fue una de las mayores ventajas que tuvieron los griegos en su enfrentamiento con los persas en las Guerras Médicas.
iii) Las ciudades griegas de la Jonia
Sus orígenes son oscuros debido a su gran antigüedad, remontándose a la “Primera colonización griega”, entre los siglos XIV y XIII a.C., cuando nacieron Mileto y Colofón. Entre los siglos XI-IX a.C. fueron poblándose las ciudades de toda la costa de Asia Menor. En un principio, aunque rodeados de cierta hostilidad de los antiguos indígenas antolios, sus relaciones y miras estaban dirigidas a las metrópolis del continente griego, organizando su soceidad a imagen de la griega pero con ciertas influencias del entorno que les rodeaba.
El proceso de asimilación de los anatolios fue lento, pero marcó la formación de estas ciudades, ya que no sólo asimilaron factores de la población indígena de su entorno, sino que recibieron importantes factores culturales de las civilizaciones orientales vecinas, aunque la estructura social y política de estas ciudades fueron tomadas del continente, con unas estructuras gentilicias similares.
Pero el despliegue comercial y mercantil de estas ciudades en sus contactos con Oriente a fines del siglo VII a.C. dieron un carácter especial a su evolución social y cultural, contribuyendo a su florecimiento y prosperidad.
Entre los siglos X-IX a.C. constituyeron una confederación de doce, llamada Dodecápolis Jónica o Liga Panjónica, que se convirtió más tarde en Anfictionía. La formaban diez ciudades de la costa anatolia (Mileto, Éfeso, Focea, Priene, Eritrea, Clazomene, Colofón, Lébedos, Miunte y Teos) y dos de las islas (Samnos y Quíos).
Se convierten en anfictionía en torno al culto a Poseidón Heliconio, con un momento álgido en torno al siglo VII a.C., conociendo entre los siglos VII-VI a.C. una época de gran desarrollo económico, sobre todo comercial. Tras la época de la Stasis en el siglo VI a.C., Jonia tiene un papel importante en la época de las tiranías, donde los tiranos se hicieron fuertes y dieron a estas ciudades una época de esplendor y expansión económica:
- Trasíbulo de Mileto: pone a Mileto al frente de las ciudades jonias, debido a su progreso económico por su riqueza agrícola y al importante comercio mediterráneo (la ciudad contaba con cuatro puertos con gran actividad).
- Polícrates de Samos: dotó a Samos de una poderosa armada naval, la más importante de Jonia, con una importante política expansionista hacia otras islas. Obtuvo una importante prosperidad económica, artística y cultural.
Las ciudades jonias no sólo alcanzaron una gran prosperidad económica, sino que tuvieron un importante protagonismo en la cultura griega, siendo su característica fundamental, al igual que sus hermanas del continente, el mantener su independencia. La rivalidad existente entre ellas fue su mayor debilidad frente a las amenzas exteriores (la lidia y más tarde la persa) a las que sucumbieron.
iv) Los reinos de Asia Menor
· Frigia
Se encontraba en el interior de Anatolia, al este de las ciudades jonias. Su origen se remonta a los “Pueblos del mar” (1200 a.C.). Por la titulación de sus reyes se les ve una cierta proximidad con los aqueos. Sus reyes llevaban alternativamente los nombres de Gorgias y Midas, y sus grandes riquezas quedan patentes en numerosos mitos y leyendas , sobre todo del último.
Al encontrarse en una encrucijada de caminos, este pueblo estuvo permanente abierto a toda influencia y transmisión cultural, al mismo tiempo que transmitían su civilización. Su riqueza natural y prosperidad comercial hicieron de Frigia un centro rico.
En el 675 a.C. la invasión de los nómadas cimerios sobre el Asia Menor acabó con el reino frigio, aunque Lidia y las ciudades jonias superaron su terrible avance.
· Lidia
Situado al SE de la costa de Asia Menor, tiene un posible origen en el Bronce Final o Hierro Inicial, y sus primeros habitantes parecen descendientes de los hititas según los nombres de sus primeros reyes: Mírsilo y Mirso, a quienes sucedieron luego los Mermnadas. Entre los siglos VII-VI a.C. se produce su apogeo, con una gran prosperidad y esplendor, ya que mantuvieron estrechas relaciones con los griegos, tanto de Asia Menor como del continente.
Estas relaciones no impidieron que dominaran y exigieran tributo a las ciudades griegas de Jonia. Fue Ardis, en el 627 a.C., quien sometió a todas las ciudades jonias, excepto Mileto. Pero los griegos llevaron bien su sumisión a Lidia, ya fuera por la similitud de su cultura, o por que los reyes lidios respetaron la autonomía de las ciudades griegas y favorecieron su comercio con el exterior. La atracción entre las dos civilizaciones fue recíproca. El esplendor de la vida ciudadana de Lidia fue siempre alabado por los escritores griegos.
Lidia fue sometida por los persas, cuando Ciro vence a la coalición de lidios, egipcios y babilonios en Ptería ( 547 a.C.), tomando la ciudad de Sardes, y a partir de entonces la historia de Asia Menor tomaba otros derroteros.
v) Las ciudades griegas del continente
· Atenas
En el 506 a.C. los reyes de Esparta Cleómenes I y Demárato, apoyan al partido oligárquico de Atenas de Iságoras, solicitando incluso ayuda de Persia, apoyados por la Liga Beocia y la flota calcidia. Pero Atenas derrotó a los beocios en Oinoe y pasaron a Eubea, venciendo a los calcidios en su propio territorio.
El régimen clisteniano confiscó las tierras de los aristócratas calcidios dándoselas a los campesinos, instalándose por primera vez el régimen de clerukías ateniénses, que consistía en instalar ciudadanos necesitados en lotes de tierras (Kleros) que recibían en propiedad y que se consideraban suficientes para sustentarse como hoplitas. Este régimen tenía un sentido militar y defensivo, ya que los clerucos suponían una guarnición militar segura en la ciudad donde se asentaban. Conservaban la ciudadanía de su lugar de procedencia y nunca constituían comunidades independientes de la misma. Este régimen se utilizó en el Imperialismo ateniense del siglo V a.C.
Atenas aún tuvo que enfrentarse a los tebanos, eginetas y argivos, pero a inicios del siglo V a.C. era una gran potencia cuya importancia económica estaba en plena expansión.
· Esparta
Esparta pasaba un momento difícil tras el enfrentamiento entre Cleómenes I y Demárato, ante la tentativa del primero en el 504 a.C. de exigir a la Asamblea federal peloponesa la instauración del tirano Hipias en Atenas, frente a Demárato, contrario a las tiranías y apoyado por los corintios. Cleómenes sobornó al Oráculo de Delfos para deponer a Demárato. Pero Esparta acrecentaba su posición e influencias más allá del Peloponeso.
vi) La insurrección jonia
· La conquista y el dominio persa en Asia Menor
a) La conquista de Lidia y las ciudades jonias
En el 527 a.C. se produce la batalla de Ptería, con la cautividad del rey Creso y la toma de Sardes, lo que señala la división entre Oriente y Occidente.
En el 525 a.C., con el gobierno de Cambises, sucesor de Ciro, toda Asia Menor estaba bajo el poder persa. Todas las ciudades jonias que habían luchado junto a Lidia se sometieron a Persia o emigraron a Occidente, excepto Mileto, que obtuvo un ventajoso pacto con Ciro. Pero el reinado persa bajo Ciro y Cambises no resultó pesado para ellas, pues se respetó el intercambio comercial y en cierto modo su vida ciudadana.
b) La política expansionista de Dario
Hacia el 520 a.C. Darío reunificó y organizó el Imperio, estableciendo los límites de las Satrapías y el sistema tributario de las mismas. Las ciudades griegas pagaban sus tributos y se sometían a los regímenes tiránicos apoyados por él. Llevó a cabo una política expansionista y de afianzamiento, dominando las islas del Egeo.
Entre 514-512 a.C. organizó una campaña contra los escitas de Europa apoyado por contingentes griegos con sus flotas, convencidos por la promesa de extender sus mercados en aquella zonas. Penetró en Tracia, sometiéndola, y se internó hacia la tierra escita, pero agotado y sin víveres abandonó la expedición sin conseguir afianzar la frontera danubiana.
Regresó a Asia y dejó a su lugarteniente Mégabazo en Europa para afianzar la soberanía en Tracia y someter a vasallaje al rey Amintas de Macedonia. Darío envió a su jefe de tropas Otanes, y se apoderó de las ciudades del estrecho de Bizancio y de las islas de Lesbos e Imbros, utilizando la flota lesbia. Con ésto toda la costa de Asia Menor, incluidos los Estrechos, quedaba bajo dominio persa. Grecia se sentía amenazada ante la política ambiciosa del Gran Rey y el vasallaje de Macedonia al mismo.
· La revuelta jonia
En el 499 a.C. la serie de acontecimientos que se sucedieron pusieron en peligro el dominio persa en Europa, y sus consecuencias fueron decisivas para la Historia de las civilizaciones persa y griega.
a) Las causas
Fueron de diversa índole, por múltiples factores económicos, sociales, políticos e ideológicos que motivaron el descontento y la aspiración de rebelarse contra los persas:
- Económicas: los lidios se vieron obligados a exilarse en busca de nuevos asentamientos debido al yugo persa, cuya política expansionista debió perjudicar sobremanera la actividad comercial jonia. A ésto se añadía el dominio del Mediterráneo Occidental por etruscos y cartagineses y la caída de Síbaris. Jonia había perdido el protagonismo como intermediaro entre Oriente y Occidente, pese a la pacificicación del vastísimo Imperio Persa y la construcción de nuevas vías comerciales terrestres. El mercantilismo jonio estaba unido fundamentalmente al mar y no sabría aprovechar las nuevas perspectivas en el interior.
- Políticas e ideológicas: tal vez fueron las causas más fuertes de la insurrección jonia. La opresión del poder persa con la imposición de tributos y tiranos elegidos y manipulados incitaron a las ciudades jonias a rebelarse, aspirando a la libertad de sus hermanas del continente.
- Sociales: por un lado la clase media mercantil era partidaria de un régimen democrático, como el que proclamaba Aristágoras, mientras la clase territorial y aristocrática apoyaba el dominio persa. Aristágoras, como cabeza de la revuelta, es posible que tuviera motivos personales, pero los factores tuvieron que ser más fuertes. Sin duda, la amenaza de una crisis socioeconómica y la imperiosa necesidad de libertad impulsaron al tirano de Mileto a desafiar al poderío persa.
b) Los acontecimientos históricos
En el 499 a.C. Aristágoras marchó a Europa a pedir ayuda a las ciudades del continente:
- Esparta: se dirigió primero a ella, pero el rey Cleómenes excusó su ayuda, alegando la lejanía de Jonia. El contínuo problema social de Esparta, con la amenaza de un levantamiento hilota, y su rivalidad con Argos hacían que su ejército se mantuviera siempre cercano y dispuesto. Asímismo, al no mantener relaciones comerciales, encontraban muy lejanos los intereses de las ciudades jonias.
- Atenas: se identificó con los problemas jonios y recelaba de la política persa, que había acogido al tirano Hipias. Por ello apoyaron a los jonios, uniéndoseles más tarde Eretria, las ciudades del Hellesponto y del Bósforo, gran parte de la Caria, licios y chipriotas.
Los griegos iniciaron su ataque a la ciudad de Sardes, pero el sátrapa con su guarnición persa resistió en la Acrópolis de la ciudad. El ejercito persa, más poderoso, reconquistó Chipre, sometió Caria y tomó el Hellesponto rápidamente.
La esperanza de los griegos estaba en el mar. En el 494 a.C., en la isla de Lade unieron sus fuerzas para defender Mileto, último bastión rebelde y centro de la rebelión, pero carecían de organización y no hubo acuerdo entre sus jefes. Los persas, contando con la flota fenicia, tomaron Mileto, incendiándola y destruyéndola, siendo sus habitantes deportados y esclavizados.
Darío volvió a dominar sobre el Asia Menor afianzando su autoridad, pero reconocía el peligro griego y el sentido de la defensa de su unidad, de sus tierras (Hellas) y sus ideales (Hellenikon) contra el bárbaro. Los griegos aprendieron la lección, conocieron la fuerza de los persas y su ineficacia sin una organización y unos líderes seguros y visibles, lo que fue tenido en cuenta más adelante.
vii) Las guerras Médicas. Los inicios
Después de la insurrección jonia, Darío había dispuesto reformas administrativas para pacificar el centro de rebeldía con una política de atracción hacia la aristocracia griega. En el año 492 a.C., mientras la flota y armada persa se concentraban para una gran expedición contra el mundo griego, aparece Temístocles en la escena política ateniense. Ejerció una política adversa a los persas frente a la opinión de los aristoi encabezados por los Alcmeónidas, favorables al entendimiento con los mismos. Hizo comenzar las edificaciones de El Pireo, tal vez en un principio para hacer frente a Egina, pero con vistas a un posible ataque persa.
En la primavera del 492 a.C. Mardonio, yerno de Darío, puso en marcha a la flota persa en Cilicia rumbo al Oeste, mientras el grueso del ejército se dirigió al Hellesponto. Por tierra fueron atacados por los frigios de Macedonia y por mar sometieron Tasos y llegaron a Acanto, donde sufrieron una gran tempestad que les costó la mitad de la flota y la muerte de 20.000 hombres; tras someter Tracia occidental y Macedonia se retiraron de nuevo a Asia.
En el 491 a.C. Darío da un ultimátum a Grecia. Sólamente Atenas y Esparta negaron la sumisión y mataron a los heraldos persas, provocando con ello la guerra entre Persia y el mundo griego. Persia enviaría dos expediciones militares:
- La primera en el 490 a.C., con carácter de conquista o de castigo, dirigida por Darío.
- La segunda en el 480 a.C., dirigida por Jerjes, como revancha contra el mundo griego.
viii) La primera Guerra Médica (490 a.C.)
Los persas partieron de Cilicia al mando de Datis y Artafernes. Tras tomar y destruir Naxos llegaron a Delos y Eubea, donde ocuparon Caristos y saquearon toda Eretria, en castigo por su ayuda a los jonios. Los atenienses habían intentado en vano que los 4000 clerucos instalados en Calcis ayudaran a la ciudad. Los supervivientes fueron deportados a Susa.
Atenas esperaba el ataque de los persas ya que estos tenían el camino abierto. Las opiniones sobre la estrtategia estaban divididas, y aunque era arconte polemarca Calímaco de Afidnas, optaron por dar el mando de las fuerzas a Milcíades, con mayor experiencia, ya que había vivido el avance persa del 493 a.C. Los persas traían a Hipias para instaurarlo en Atenas. Milcíades consiguió que la Eklesía aceptara presentar batalla a los persas, pues la ciudad no estaba preparada para un asedio. Al mismo tiempo se pidió ayuda a Esparta.
· La batalla de Maratón
Los atenienses ocuparon una posición en la ladera de la montaña que desciende a la llanura del Maratón, donde desembarcó el ejército persa por su fácil acceso a Atenas, aconsejado por Hipias. Las tropas atenienses eran 10000 hombres, junto con 1000 hoplitas de Platea, y los espartanos se excusaron porque estaban celebrando las Karneias.
Como los atenienses demoraron su ataque, los persas empezaron a embarcar su caballería, lo que los debilitó, siendo vencidos por los atenienses gracias a la rapidez de movimiento de sus tropas y a la pericia de Milcíades. Los espartanos llegaron al día siguiente de la batalla.
Aunque algunos autores consideran que el éxito no fue tan glorioso para Atenas, para los atenienses fue una victoria memorable: se había salvado Atenas y se conseguía lo imposible: vencer al ejército persa. Murieron 4000 persas frente a 192 atenienses, entre ellos su arconte polemarco.
Las consecuencias de la victoria de Maratón fueron:
- Los atenienses adquirieron gran confianza en su ciudad y sus instituciones.
- Reconocimiento de los atenienses hacia los hoplitas, cuya victoria iba asociada a una clase social determinada.
- Aparece por última vez como jefe supremo del ejército el arconte polemarca.
- El recuerdo de la Victoria de Maratón creó la imagen de toda una época gloriosa para los atenienses. Sus guerreros fueron considerados héroes, los muertos enterrados con todos los honores y los supervivientes considerados con el más alto honor.
· El decenio entre las dos guerras
Del decenio 490-480 a.C. hay pocos datos, aunque ocurrieron acontecimientos sociales y políticos en ambos lados que fueron decisivos.
a) Atenas
Milcíades no supo sacar provecho de la victoria, pese a que propuso un año más tarde continuar la guerra con una expedición que, además de lograr una línea de defensa naval en las Cícladas, aportaría ventajas económicas a Atenas. Esta expedición se malogró en Paros, donde tras cuatro meses de asedio, regresó a Atenas. Milcíades fue acusado de estafar a los atenienses, pero fue absuelto de la pena capital y condenado a penas menores.
Temístocles se hizo con el poder al morir Milcíades en el 488 a.C., y tomó varias medidas importantes, tanto militares como institucionales:
- La construcción naval: convence a Atenas a construir una flota de combate. Aunque su primer motivo fue la lucha contra Egina, sirvieron para luchar contra los persas. Formaron una importante flota naval, colocándose Atenas como primera potencia en el mar. Los puestos de remeros los ocuparon los ciudadanos de 4ª clase (Thetes), dejando los hoplitas de ser la principal fuerza militar ateniense, lo que produjo las protestas encabezadas por Arístides, que le valió el ostracismo en el 493 a.C.
- Las reformas institucionales: el Arcontado sufre modificaciones para democratizarse. Se reinstaura el sorteo para la elección de los arcontes entre 500 candidatos a razón de 50 por tribu. Los Hippeis (segunda clase) ya podían ejercer el arcontado. El arconte polemarco deja de ser el comandante supremo. Los estrategas dejan la jefatura del ejército para llevar las finanzas, y sus funciones militares fueron entregadas a los diez Taxiarcas o jefes de los 10 batallones o tribus. Los estrategas eran reelegibles, facilitándose su estabilidad en el poder, siendo utilizado ésto por Temístocles y más tarde por Pericles.
- El ostracismo: empieza a ser aplicado en estas fechas. La importancia que tomó es clara muestra de las luchas políticas entre partidos, siendo utilizado en la persecución contra la aristocracia. Y aunque Temístocles pudiera utilizarla en su beneficio, está constatado que se recelaba de importantes aristócratas por su inclinación persa. Tras la inminente nueva invasión persa, el ostracismo se interrumpió e incluso se llamó a los ostracisados.
ix) La segunda guerra Médica
· Los preludios
a) El imperio persa
Jerjes, al suceder a su padre Darío en el 486 a.C., tuvo que pacificar el reino y dominar Egipto, que se había rebelado tras la derrota de Maratón en el 484 a
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