1.1 Un poblamiento escaso y periférico
El primer dato para caracterizar la ocupación actual de Australia es su escasa población, equivalente al 40% de la española, lo que resulta una densidad media de 2 hab/km2.
Las condiciones ecológicas (aridez) son factores que limitan las posibilidades de asentamiento estable, pero las razones esenciales de este subpoblamiento son de origen histórico y económico (poblamiento tardío).
Hay dos períodos de máxima intensidad.
- 1850-1890: consolidación de las estructuras coloniales
- Final de la Segunda Guerra Mundial: inmigración
Entre 1947 y 1981, la población se elevó en casi 7 millones.
1.2 Estructura de la población
Australia es hoy el segundo país del mundo en cuanto a proporción de personas foráneas de su población, sólo por detrás de Israel: 1 de cada 5 habitantes ha nacido en el extranjero.
En cambio, la población aborigen apenas representa hoy poco más del 1%, y se encuentra relativamente dispersa en el territorio, aunque su mayor proporción se alcance en las regiones áridas del interior y noroeste.
La distribución espacial de la población en el momento presente sigue sometida a fuertes contrastes. El aspecto más relevante es el carácter costero del poblamiento con un 85% de la población residiendo a menos de 80 km de la costa. Las condiciones económicas y el sistema de explotación colonial se suman a la hora de justificarlo.
Mientras que las regiones con menos de 350 mm se identifican con los principales vacíos demográficos, las costas del Pacífico y sobre todo su mitad meridional, de clima suave y precipitaciones relativamente abundantes, concentran lo esencial de la población, destacando la llanura costera de Melbourne y Brisbane que, a lo largo de un eje de 1500 km de longitud por apenas 200 km de anchura, reúnen más de 8 millones de personas.
La mayor parte de esta población periférica es urbana, lo que sitúa a Australia en uno de los principales países del mundo en cuanto a tasa de urbanización.
1.3 Una desproporcionada concentración metropolitana
Þ Urbanización
La urbanización en Australia se caracteriza por una macrocefalia. Tan sólo cinco ciudades (Sidney, Melbourne, Brisbane, Adelaida y Perth) concentran el 59’4% de la población total. Las principales causas del extraordinario crecimiento de estas metrópolis son:
- Su papel como sede de la Administración Pública y los servicios de cada estado.
- Nudos terminales de los ejes de transporte, tanto terrestre como aéreo y marítimo.
- Las estrategias espaciales de las empresas multinacionales han impulsado buena parte del crecimiento industrial y han favorecido igualmente la concentración en ciudades de máxima accesibilidad.
- Finalmente, la instalación de varios millones de inmigrantes a lo largo del siglo, que apenas se han dirigido hacia las áreas rurales (por el elevado coste de la tierra), se ha convertido en motor esencial del proceso. La abundante oferta de trabajo, tanto en la industria como en la construcción y servicios, justifica que desde 1947 el 70% del aumento poblacional en el área metropolitana de Sidney corresponda a los inmigrantes y sus hijos nacidos en Australia.
Þ Sistema de ciudades
Lo normal es que la ciudad principal supere en 10-25 veces el tamaño de la que le sigue en importancia. El resultado final es un modelo polinuclear de organización.
En resumen, puede interpretarse la organización básica del territorio australiano como yuxtaposición de una serie de subsistemas espaciales, cada uno de los cuales gravita en torno a un nodo central, identificado con la capital estatal.
La concentración de personas, iniciativas, capitales y todo tipo de fuerzas productivas en áreas relativamente pequeñas ha favorecido la reducción de costes de transporte, posibilitando al mismo tiempo la obtención de economías ligadas a la aglomeración.
Þ Estructura interna de las ciudades
La estructura interna de las ciudades australianas tiene bastantes elementos en común con el modelo urbano norteamericano. Es un ejemplo de ciudad “dispersa”, en el que un CBD fuertemente tercializado, con altas densidades de edificación, edificios modernos y cifras elevadas de población flotante, contrasta con un entorno de espacios residenciales, de baja densidad, muy extendidos horizontalmente y constituidos por viviendas unifamiliares, entre las que se intercalan los centros comerciales, servicios o establecimientos industriales.
La expansión industrial y el rápido crecimiento de las últimas décadas han generado una fuerte diferenciación interna. Mientras los grupos con menor categoría socio-profesional y nivel adquisitivo (identificados frecuentemente con inmigrantes del sur de Europa, Próximo Oriente e Indochina) tienden a ocupar las áreas próximas al centro, generalmente más deterioradas y con densidades superiores, los de mayor renta se localizan en los espacios suburbanos. El tradicional dominio WASP (White Anglo Saxon Protestant) se hace más evidente ante la mayor heterogeneidad de la población.
1.4 Una industria urbana y portuaria
El sector secundario participa en un 20%, mientras que el sector terciario participa en un 70%. La distribución espacial de la industria continúa manteniendo una dependencia respecto a la localización de la población. Junto con la vinculación al mercado, las necesidades de mano de obra que han favorecido una concentración portuaria.
También hay desequilibrios entre el este y el oeste, más fuertes que los que se dan en el reparto de población. Nueva Gales del Sur y Victoria son las más favorecidas. Sidney y Melbourne son los centros de decisión.
Esta especialización estatal se explica con la baja evolución que ha tenido la estructura sectorial en la última década, buen reflejo de la crisis industrial.
La macrocefalia es el punto más importante, ya que todas las capitales (excepto Hobart) reúnen hoy más de 2/3 del empleo y producción industrial (Perth y Melbourne 90%).
1.5 Los contrastes en el espacio agrario
Aún cuando el sector agrario ha sufrido un retroceso desde hace medio siglo, su aportación al valor global de las exportaciones de carne, lana, trigo y azúcar siguen cifrándose en el 40%.
Paralelamente, ha habido una disminución en el porcentaje de la población rural, aunque su número absoluto permanece constante, lo que indica un cierto equilibrio entre el crecimiento natural y el saldo migratorio de estas áreas.
Los rasgos más representativos del espacio agrario australiano son:
Þ Uso del suelo de carácter extensivo
Alrededor de 1/4 del territorio se considera improductivo y sólo un 9% está ocupado por agricultura intensiva, localizándose en las regiones sudorientales, con mejores condiciones climáticas y máxima densidad de ocupación.
Þ Capitalización intensiva de las explotaciones
Otra característica esencial es la especialización en grandes áreas de uso homogéneo, con objeto de elevar la productividad, beneficiándose de las economías de escala y reducir los costes medios de producción.
Þ Fuerte especialización productiva
Más de dos terceras partes de las explotaciones censadas se consideran monoespecializadas (agrícolas o ganaderas). Las de tipo mixto sólo alcanzan importancia en las regiones interiores del sur que combinan la cerealicultura con la ganadería ovina.
Þ Predominio de la explotación directa de grandes dimensiones
La distribución de estas grandes áreas homogéneas en cuanto al uso del suelo y paisaje supone también una respuesta a las condiciones ecológicas. La distribución anual de las precipitaciones es un factor clave.
Þ Orientación casi exclusiva al mercado exterior
La alta relación entre tierra disponible y población justifica que las explotaciones australianas, trabajadas de modo directo en el 90% de los casos, resulten de grandes dimensiones, particularmente allí donde el clima más árido reduce el período vegetativo como medio para compensar la disminución de rendimiento por superficie.
El sector agrario australiano es especulativo, orientando buena parte de su producción hacia el mercado internacional, dada la escasa demanda interna.
Las densidades del poblamiento rural, el tipo de actividad dominante, la intensidad con que se realiza o el tamaño medio de las explotaciones están sometidos a diferencias regionales.
1.6 Diferencias regionales
Australia se nos muestra como un país en el que la contraposición en el interior y en la periferia resulta la clave de su modelo territorial.
Þ Agricultura intensiva en la llanura occidental del Pacífico
Las áreas de agricultura intensiva, concentradas en la llanura occidental del Pacífico, tienen rasgos comunes: aportación de trabajo y capital, importancia del regadío, etc. Pero se pueden distinguir hasta cinco subtipos de características diversas:
- Cinturones periurbanos hortofrutícolas y forrajeros.
- Cultivos tropicales en el litoral de Queensland.
- Regiones de viñedo, cereal y frutales en torno a Perth y Adelaida.
- Enclaves regados surgidos recientemente en la cuenca del Murray-Darling.
- Cultivo de frutales adaptados a climas templados (manzano, peral) en las regiones húmedas y más frescas de Tasmania.
Þ Ganadería en la fachada oriental
Estos sectores agrícolas alternan en la fachada oriental del país con otros especializados en una ganadería vacuna, explotada de forma intensiva, que se destina a la producción láctea y a la carne.
Þ Monocultivos ceralistas en el interior
Hacia el interior del territorio, los cereales de secano en régimen extensivo con amplios barbechos y carácter de monocultivo ocupan las vertientes al oeste de la Cordillera Divisoria.
Þ Grandes explotaciones ganaderas en regiones interiores secas
Finalmente, en las regiones interiores más secas, se entra en el dominio de las grandes explotaciones ganaderas. Los grandes rebaños se desplazan periódicamente entre los diferentes paddoks alambrados, con el fin de racionalizar el aprovechamiento de unos pastos escasos.
La comunicación por ferrocarril o carretera con los puertos del litoral completan el funcionamiento de estas explotaciones, que permiten situar al país como primer explotador mundial de carne y lana.