Por J. T. Sanz
El Islam es una de las religiones más importantes del mundo- Según las últimas estadísticas, cuenta con unos mil millones de seguidores. Su mayor atractivo lo constituyen tanto su concepción optimista de la naturaleza humana como su firme promesa de un cielo eterno en frondosos y tibios jardines, gozando con la compañía de bellas huríes, para cuantos se sometan a la obediencia de Alá, manifestada en El Corán.
Aún ahora recordamos con estupor cómo amparado en las doctrinas coránicas, el anciano y ya difunto ayatollah Khomeini destronó al sha Rezha Pahlavi, e impuso una sangrienta dictadura en Irán, al grito de “guerra santa” contra los infieles y traidores a Alá y a su Profeta.
Esta fue una noticia que despertó interés y curiosidad en casi todo el mundo.
Se quería saber lo que realmente era y podía ser en el futuro aquello que, ya entonces, se calificaba como “revolución islámica del siglo XX”. Pues, hasta aquellas fechas, la inmensa mayoría de los occidentales consideraba al Islam como una antigua y extraña forma de adorar y servir a Dios.
Esto no obstante, es un hecho innegable que el Islam ha resurgido con renovado celo en toda la Nación Árabe, avivando la tibia fe de muchos musulmanes. Pero, en estos tiempos, el Islam no pretende imponerse, como hiciera antaño, por el uso de la fuerza de las armas, sino por el poder de los petrodólares. Estas fuertes divisas han montado en todo el mundo una férrea maquinaria económica e industrial, sostienen la propaganda de la fe islámica, subvencionan la construcción de mezquitas y pagan los estudios a cientos de jóvenes islámicos con vocación misionera.
A este respecto, el Islam, además de ser probablemente la más extensa de todas las religiones no-cristianas, es la única a la que verdaderamente podemos calificar de misionera o proselitista. Por otro lado, También hemos de reconocer que el Islam es la única religión no-cristiana que nos presentó batalla, y nos venció y la vencimos... Y, asimismo, debemos confesar que el Islam, al que yo calificaría de “la más radical y peligrosa herejía nacida del Cristianismo”, ha sido y es la más impenetrable, resistente y reacia al anuncio de la Buena Nueva del Cristo de las Sagradas Escrituras.
Pero, a pesar de todo lo dicho hasta aquí, nos llegan noticias de que, cuando estamos a punto de publicar este tema. Muchos musulmanes están conociendo a Jesucristo como su Señor y Salvador personal por medio de mensajes cristianos a través de Radio y TV. por conducto de estudios bíblicos a distancia y mediante la lectura de la Santa Biblia.
Por nuestra parte, queremos presentar este número de Estandarte de la Verdad, junto con todos nuestros lectores, como un testimonio de gratitud al Dios de Abraham. Isaac. Jacob “y Padre de nuestro Señor Jesucristo” y Padre nuestro, y como un himno de gloria “al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo”, al tiempo que nos unimos a Jesús cuando oró, diciendo:
“Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que También tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único verdadero Dios, y a Jesucristo, a quien has enviado”