Por F. J. Kerkhof
Las promesas de Dios respecto a Ismael e Isaac son de gran significado para la vida de los pueblos, inicialmente sólo en el Cercano Oriente, más tarde en grandes partes de Asia, África y Europa, y actualmente para todos los pueblos de la tierra.
El SEÑOR dijo a Agar acerca del hijo que esperaba -Ismael-, lo siguiente:
“Su mano ser contra todos, y la mano de todos contra él” (Gn. 16:12).
Ismael es visto por muchos como el patriarca de los árabes. En este grupo de pueblos también son contados los madianitas y los amalecitas, los cuales hacían repetidamente incursiones destructivas (Jue. 6) y practicaban el tráfico de esclavos (Gn. 37) e hicieron un pacto contra Israel (Salmo 83). Amán, contemporáneo de Ester, era amalecita, según Ester 3: 1 (: un agageo es un descendiente de Agag, rey de Amalec).
Los ismaelitas vivían desde Havila (en el territorio del río Eúfrates) hasta Shur en el Sinaí, en la frontera oriental de Egipto. En 1 Samuel 15 se menciona este territorio como lugar donde vivían los amalecitas. Fuentes árabes consignan que los amalecitas procedían de Arabia, concretamente de la región de La Meca. Por consiguiente, no se puede partir de la suposición que Ismael es el único patriarca de los árabes.
Además, la designación “árabes” está determinada más geográfica que étnicamente.
En la antigüedad, esta denominación alcanzó a toda clase de tribus y pueblos que generalmente deambulaban como nómadas y practicaban el pillaje. Dentro de ese grupo de pueblos iban a tomar evidentemente un papel dirigente los doce príncipes de Ismael, según la comunicación del ángel del Señor en Gn. 16:12.
Y así ahora generalmente se dice, que Ismael es el patriarca de los árabes.
Enemistad antigua
Ismael atentó repetidamente contra Israel.
Recuérdense el ataque de Amalec después que Israel cruzara el Mar Rojo, y las incursiones sangrientas y exterminadoras que nos relata el libro de los Jueces. Sólo bajo los reinados de Saúl y David se termina con estos ataques, y los últimos restos de los amalecitas son derrotados por los hijos de Simeón (1ª Cr. 4:42-43).
Los árabes atacaron a Judá bajo el reinado de Joram y deportaron todas las familias y sus posesiones; sólo se salvó Joacaz (2 Cr. 21:16-17). Uzias hubo de luchar contra los árabes, según 2 Cr. 26:7; y Gesem el árabe se enfrentó a Nehemías (Neh. 2:19); y Amán proyectó el exterminio de los judíos Ester, Mardoqueo...
Ismael contra Isaac.
Todos los países árabes, ya desde la antigüedad, han caído en el politeísmo.
En La Meca adoraban, en torno a La Caaba, tantos dioses como días tiene el año.
Mahoma, nacido en el 570 d. C. en La Meca y de una familia empobrecida, casado a la edad de 25 años con la viuda rica Khadija, basándose en supuestas revelaciones se constituyó profeta en nombre de cierto dios creador llamado Alá. Trabajó con fuerza y estimuló a la adoración de un solo dios y al rechazo de los cientos de dioses mecanos.
Esta novedad no le fue propicia a Mahoma.
Muchos acaudalados estaban en contra de él y de su predicación, porque temían perjuicios para los ricos templos de La Meca y el comercio correspondiente.
La Hégira: 16 de julio del 622
En esta fecha, Mahoma partió hacia el Norte y fijó su residencia en Yathrib, después llamada Medina. Aquí su doctrina encontró cabida entre otras razones porque resolvió favorablemente cuestiones tribales.
Judíos y cristianos rechazaron su mensaje, no le reconocieron como profeta e incluso se burlaron de él. Como consecuencia del conflicto con los judíos, Mahoma estableció que al orar ya no lo harían en la dirección de Jerusalén, sino orientados hacia La Meca donde se encuentra el santuario La Caaba. Se rebeló contra judíos y cristianos y les acusó de falsificación del texto de la Biblia, razón por la cual él, Mahoma, llegaba ahora con un nuevo texto revelado.
Se trataba de El Corán (= lectura), de cuyo origen se dice, que el ángel Gabriel reveló los mensajes a Mahoma como pronunciamientos del dios Alá, procedentes de la Escritura Matriz, o lo que es lo mismo, de la madre de la Escritura o Tabla bien guardada (véanse Sura 13: 39 y 85: 21-22). Los textos transmitidos por los profetas antiguos, incluido Jesús, También estarían tomados de esa Escritura Matriz. El Corán es completa y exclusivamente la revelación del libro celestial. Donde la Biblia difiere de El Corán, allí está falseada la Biblia, dice el Islam. Mahoma recibió revelaciones del texto en La Meca y en Medina. En La Meca, Mahoma vivió bajo fuerte presión, y así los textos mecanos son más espirituales, poéticos y dirigidos a la fe, a la justicia y a la mística. En dos períodos mecanos posteriores, al ser Mahoma generalmente reconocido, los textos se ocupan de la acción de dios en la naturaleza y de los profetas antiguos. En Medina, por el contrario, donde Mahoma debe enfrentarse con problemas prácticos y
sociales, los textos coránicos se ocupan de los asuntos de la convivencia y economía.
Texto de El Corán
Sólo después de la muerte de Mahoma, ocurrida en el 632, se comenzó a reunir los proverbios y textos tomados por escrito por sus acompañantes durante su vida, y alrededor del 650 fue establecido el texto canónico, dividido en 114 capítulos o suras. Este libro ha ejercido una influencia formidable en el mundo árabe. Con frecuencia el texto coránico tiene gran fuerza poética, y su ritmo y rima son cautivadores.
Muchas palabras tienen un significado más profundo que el normal.
Mahoma no ha dado autoridad a El Corán con milagros, sino con una vigorosa fuerza de expresión.
Durante siglos, los islamitas se han opuesto a la traducción de El Corán. Los pueblos convertidos al islamismo debían aprender la lengua árabe y en muchas partes del mundo hay escuelas para el estudio de dicho idioma y de El Corán.
Después de la primera revelación del ángel Gabriel, ocurrida en el año 610, Mahoma construyó paulatinamente un sistema religioso y rechazó el politeísmo pagano de su país y de sus contemporáneos. Dios es uno, omnipotente y creador del mundo universo. Hay un día del juicio final. A los creyentes les esperan ricas recompensas en el paraíso. A los incrédulos les esperan castigos terribles en el infierno. El primer capítulo o sura, procedente del primer período mecano. dice:
1 “¡En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso!
2 Alabado sea Dios, Señor del universo,
3 el Compasivo, el Misericordioso,
4 Dueño del día del Juicio.
5 A Ti solo servimos y a Ti solo imploramos ayuda.
6 Dirígenos por la vía recta,
7 la vía de los que Tú has agraciado, no de los que han incurrido en la ira, ni de los extraviados”.
En el idioma árabe cada frase termina alternativamente en “ion” e “ien”, y el texto tiene un ritmo claro. Cada sura o capitulo concluye con la palabra “amén”. En la frase: “Dirígenos por la vía recta”, se quiere decir exclusivamente: por la vía del Islam. Esto nos recuerda la expresión “el Camino” del que se hace mención en las Sagradas Escrituras, por ejemplo, en Hechos de los Apóstoles 9:2, donde los discípulos de Jesucristo son designados con “de este Camino”; y en 19:23: “Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del Camino”.
¿También Ismael fue profeta?
El Islam tiene de común con Israel y el Cristianismo el adorar a un solo Dios, y el tener un libro santo. Además, profesa que en esta vida no se trata sólo de riqueza y felicidad, sino que después hay un juicio justo y salvación eterna para aquellos que verdaderamente han servido a Dios. Semejante religión presta fuerza a los adoradores de Dios, y hace trabajar mucho por los asuntos de Dios con vistas al premio o paga eterna. El fervor religioso desemboca en obediencia al libro y en deseo de ganar a otros para ese Dios. Mahoma suponía y hoy el Islam lo asegura- que nuestra Biblia es una media verdad, pues en parte es un libro falsificado.
Pero el ángel Gabriel volvió a revelar a Mahoma la verdad plena, procedente del libro matriz celestial: y así El Corán enseña que Jesús fue un profeta y también Abraham e Isaac, pero asimismo Ismael. Esto leemos en la Sura 2:136 y 140: “Decid: “Creemos en Dios y en lo que se nos ha revelado, en lo que se reveló a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus, en lo que Moisés, Jesús y los profetas recibieron de su Señor.
No hacemos distinción entre ninguno de ellos y nos sometemos a ÉL”.
“¿O diréis que Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus fueron judíos o cristianos? Di:------“¿Quién sabe más? ¿Vosotros o Dios? ¿Hay alguien que sea más impío que quien oculta un testimonio que ha recibido de Dios? Dios está atento a lo que hacéis”.
Usted lo oye bien: El Corán habla de forma muy categórica. Toma un número de nombres y acontecimientos de la Biblia, pero a éstos añade otros nuevos que, según Mahoma, son asuntos definitivos, cerrados, por ejemplo, un último profeta, el último libro, el Dios único.
Mahoma llamó a Dios “Alá”. Este dios Alá ya pertenecía al panteón de los árabes.
Panteón que había existido ya muchos siglos antes que Mahoma, y que tenía como centro La Caaba, y en su muro oriental la famosa piedra negra.
Cuando Mahoma escogió de este panteón a Alá como su dios único, no hizo caer su elección en Dios el Señor, el Creador de cielo y tierra, a Quien nos es permitido conocer como el Dios del Pacto, Yavé Oh, no! Ya hacia siglos que los descendientes de Ismael habían adorado a toda clase de ídolos, entre ellos a Alá, y con su idolatría pagana habían ofendido al Señor.
Así, pues, el ídolo Alá había sido promovido por Mahoma para ser el dios; quizá por la relación entre los nombres: el árabe Allah = al- ilah, y el hebreo El Eloah, singular, junto al plural Elohim.
Además, Mahoma se ensalzó a si mismo como el último y más grande profeta por encima de todos los profetas de Israel y por encima del mismo Jesús; es decir, que por una parte degradó a todos los profetas incluido el Hijo de Dios, y por otro lado proclamó de si mismo que estaba por encima de todos aquellos. De ahí aquel famoso principio árabe: “No hay Dios sino Alá, y Mahoma es su profeta”.
Testimonio de Gadaffi
Todo lo que usted podría aportar desde las Sagradas Escrituras en contra del Islam, o está previamente construido y encapsulado en El Corán y en su exégesis, o debe ser contado como la parte falsa de la Biblia, dicen. En cierta ocasión, el coronel Gadaffi de Libia dijo: “El Islam contiene el plan único, válido y divino; y abarca todas las religiones. También Jesús fue musulmán y tiene más cosas en común con nosotros que con el cristianismo”. Y El Corán dice:
“Recita en el nombre de tu Señor, Que te ha creado,.. ¡Recita! Tu Señor es el Magnifico...
Que ha enseñado al hombre lo que no sabia” (Sura 96: 1-5).
Religión falsa
El Islam es una religión falsa. Es como el gran contraataque de Satanás contra el verdadero culto del Señor y Su Hijo Jesús (= el Señor salva).
Esta falsa religión islámica, fuertemente injertada en la Biblia, pero doblada, ajada y farsante como un falso billete de banco, puso en movimiento a los pueblos árabes.
Guerra santa
Un formidable celo misionero se apoderó de aquellas gentes, y llevadas de ese celo También emprendieron guerras: y así, treinta años después de la muerte de Mahoma ocurrida en el 632, una parte de África del Norte, Arabia y Siria, y toda Persia estaban bajo la autoridad del califa. Unos cien años más tarde, toda la costa Norte de África estaba bajo el poder árabe y también toda España y buena parte del Sur de Francia, y las fronteras del poder árabe habían penetrado profundamente en Asia hasta más allá de Samarcanda, y el Islam se había adentrado en Asia Menor en la Turquía actual.
En el siglo XIII, los turcos, islamitas otomanos procedentes de Asia, invadieron el imperio romano oriental: y en los siglos XIV y XV conquistaron toda Asia Menor y una gran parte de los Balcanes. En 1453 cayó en sus manos Constantinopla; y durante el siglo XVI su ansia de conquistas se dirigió más hacia Asia.
En el siglo XVII avanzaron hacia Viena; y en 1683, los turcos fueron derrotados tres años después, Budapest era reconquistada por la Europa cristiana; y en 1699 fue liberada toda Hungría. De este modo fue roto todo el poder del Islam, como falsa contra religión, en la Europa oriental. Pero en España ya había sido vencido el poder musulmán y árabe con la caída de Granada en 1492.
Ismael: “Hombre fiero”
Durante siglos la mano de Ismael había estado contra Israel; y por muchos siglos los ismaelitas habían codiciado la derrota del Cristianismo.
Pero, una y otra vez, el Señor salvó a los Suyos: bajo Moisés en el desierto, cuando los amalecitas molestaron a Israel; en los días de los Jueces, cuando tribus árabes prendieron fuego y arrasaron Canaán; en tiempos del destierro de Israel, cuando el amalecita “Khaman” (= Amán) odió a Israel. (El nombre khamati se escribía en consonantes: khmn, y es el mismo que el del ayatollah Khomeini).
Así es como, según la Palabra de Dios, Ismael fue como un hombre salvaje (Gn. 16: 12 y ss.). Su mano era contra todos. Frente a la línea que el SEÑOR trazó para su plan de salvación desde Noé pasando por Abraham e Isaac hacia el futuro de Jesús (:”Yavé salva”), colocó Satanás la línea de Ismael, Amalec y árabes, que es línea de perdición Después que en la venida de Jesucristo y la Paz Romana dispuesta al efecto fueran impedidos estos planes diabólicos, Satanás ha preparado un nuevo ataque. Mahoma desarrolla una religión falsa, con un dios falso y una salvación falsa, y todo ello proclamado bajo una autoridad falsa. El Norte de África, España, Asia Menor Persia, etc., países llenos de iglesias cristianas, son conquistados por la espada y por la falsa religión islámica.
Está claro que todo esto coincidía con la apostasía que hacia tiempo se había adueñado de estas iglesias. Eran siglos de enfriamiento del primer amor (Ap. 2:4), de nacientes doctrinas falsas en todos los puntos de la fe cristiana.
Las cruzadas
Una de las respuestas del occidente cristiano lo constituyeron las cruzadas que tenían como objetivo liberar del poder islámico el Santo Sepulcro y establecer un reino cristiano en Jerusalén. También hubo otras respuestas que no viene al caso comentar. Pero, a este respecto, pienso en algunos movimientos que volvían a la Palabra de Dios, la Biblia, y se apartaban de la tiranía clerical, de doctrinas caprichosas y de falsos misterios Fue en el siglo XVI cuando la gran Reforma produjo una enorme ruptura en muchas cosas, y el poder de la falsa religión romana fue quebrantado en muchos países y grupos de población.
Cuando en 1683 el poder turco es derrotado a las puertas de Viena, ello ocurre en un siglo en el que la Reforma aún operaba claramente, pero en el que también brotaron todas las fuerzas que conducirían a la Ilustración y al comunismo marxista. El Islam estaba derrotado.
¿Pero había sido vencido para siempre?
Líneas paralelas
A través de la historia corren Líneas irreconciliables: La simiente de la mujer y la simiente de la serpiente; Israel y los pueblos limítrofes; Isaac e Ismael; Espíritu y bestia; Jesucristo y Satanás.
Lo externo cambia. La lucha es siempre la misma. Hace ahora más de 1900 años que el Señor se apartó de Israel, el endurecimiento de corazón vino sobre este pueblo y la salvación pasó a los paganos.
Satanás cambió de táctica. El Cristo había llegado y había consumado Su obra. A este respecto, nada había que cambiar. Lo que quedaba era procurar a los hombres una religión falsa. Una religión que aparentemente incluye a Jesús, pero no le tiene en cuenta. Con violencia de guerra se sometió pueblo tras pueblo; mediante tratos ventajosos se hizo atractivo el paso o “conversión” al Islam. Pero el Señor paró aquel avance. En Poitiers (Francia) en el año 732 se dio el alto al poder árabe, que se había acercado a 300 Km. de París; y en el 759 fue reconquistada Narbona, y así los musulmanes serían obligados poco a poco a retroceder hasta la Península Ibérica, donde siete siglos después serían derrotados definitivamente. Y en el siglo XVII, cuando los turcos fueron derrotados en Austria, el Señor salvaba una vez más a Europa.
Cambio de teatro en la política mundial.
Sin embargo, lo dicho anteriormente no es la última palabra El Islam, en los siglos XIX y XX, ha tenido que echar marcha atrás en muchos puntos. Arabia comprendió la fuerza que potencialmente se hallaba presente en el petróleo.
Esto no obstante, desde el año 1948 cambió totalmente el teatro de la política mundial. Por el Estado de Israel ha surgido en Oriente Medio un factor que de una forma “irrazonable” hace imposible el razonar inteligentemente la situación política y económica. De una forma “irrazonable”. Pues no es “razonable”, ni evidente, ni pensable, que un pequeño pueblo de 3,5 millones de judíos pueda atemorizar a 40 millones de egipcios, a 8 millones de sirios, a 12 millones de árabes, a 8 millones de iraquíes, etc., y que, si es atacado, pueda vencer a sus enemigos y jugar un papel en la política mundial, con lo cual tanto Estados Unidos como Rusia se vean impotentes para disponer libremente de las circunstancias.
Ese factor recién mencionado, que evidentemente ahora juega un papel determinante en la lucha de la cultura y civilización cristianas contra la cultura islámica, es profecía bíblica.
Como leemos en Zacarías:
“Profecía de la Palabra del Señor acerca de Israel. El Señor, que extiende los cielos y funda la tierra, y forma el Espíritu del hombre dentro de él, ha dicho: He aquí yo pongo a Jerusalén por copa que hará temblar a todos los pueblos de alrededor contra Judá, en el sitio contra Jerusalén. Y en aquel día yo pondré a Jerusalén por piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren serán despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella” (12: 1-3).
El arma del petróleo
Desde el año 1973 Ismael ha introducido contra Isaac el arma del petróleo.
Los cristianos, que deberían proseguir en la línea de Isaac, ahora son obligados por el petróleo a situarse en el campo de Ismael. El Maligno, situado en la línea de Ismael, parece estar venciendo; pero, sólo por el momento... y según los cálculos humanos. Pues la incomprensible profecía bíblica se hace presente y nos enseña, que la victoria no será de Ismael, sino de Isaac; no de la Bestia, sino del Espíritu; no de Satanás -la vieja serpiente-, sino de Jesucristo.
Consejo Mundial de Iglesias y Roma
Para el Consejo Mundial de Iglesias y para la Iglesia Romana, el Islam conforma únicamente una variación del culto al verdadero Dios. Y así, cierto pastor sinodal ecuménico se ha atrevido a decir “Encuentro muy difícil decir si el Islam ofrece un camino de salvación, o si el Islam está en el plan de salvación de Dios. En cualquier caso” -sigue diciendo- “Dios ha permitido que surgiera este movimiento...” Parece que este señor, como muchos en el CMI, es de la opinión que en cada religión apunta alguna verdad, y cita como ejemplo “el Cristo escondido en el hinduismo”. Y para conseguir colar tales ideas, dice:
“Pienso que la misericordia de Dios es más grande que la nuestra”. Según mi firme convicción, los que así opinan corren un velo sobre la verdadera esencia y naturaleza del Islam, y no aciertan a ver la lucha fundamental que brota detrás del Islam y de El Corán contra Jesucristo y contra la Biblia.
Cosechar sobre rocas
El contenido de El Corán está fuertemente dirigido para hacer innecesario un estudio del valor de la Biblia y del Cristianismo. Además, esto es algo prohibido al musulmán, y forma parte del poder de esta religión. Conversiones de musulmanes al Cristianismo son, pues, muy infrecuentes. En cierta ocasión, un misionero me dijo: -”Evangelizar en países musulmanes es como cosechar sobre rocas”.
Celo islámico
El celo misionero del Islam fundamentalista es muy grande. En todas las naciones europeas se levantan mezquitas. El Corán se divulga traducido a muchos idiomas. Hace ya una decena de años que en Japón se inició una especial campaña de conversiones que, según me dijo un amigo, tuvo un gran éxito. Más de dos millones de El Corán en versión japonesa fueron distribuidos en aquella campaña.
En Europa se están construyendo cinco universidades islámicas. En Amberes (Bélgica) se ha construido un gran centro islámico con mezquita, colegio y biblioteca, y el gobierno belga subvenciona la construcción de mezquitas y paga los salarios de los misioneros musulmanes.
También el gobierno holandés subvenciona la edificación de mezquitas, y en este momento hay más de 350.000 musulmanes practicantes en Holanda, y su número crece vertiginosamente.
Si nuestros lectores repasan la situación política mundial, observarán que el Maligno casi ha logrado quitar a Israel el apoyo de muchos países occidentales, y se encuentra prácticamente solo. Pero,... ¿les está permitido a los israelitas invocar al Dios de Israel? ¿Aún hay cristianos en todas partes que oran por Israel y suplican el retorno de nuestro Señor Jesucristo?
(Nota.- Cuando en las Sagradas Escrituras se habla de Dios el Señor (Ex. 3:15; 6: 2; Lv. 24: 11 y 16, etc.) entonces se usan los nombres Elohim, Jahveh. Elohim y Él son nombres calificativos y significan Dios.
El nombre Adonai significa Señor Dios Creador Todopoderoso que crea, rige y gobierna cielos y tierra. El se apareció a Moisés y se le reveló como JHWH: “YO SOY”, y éste es Su Nombre como Dios del Pacto (Ex. 3: 15). Y así es como Jesús (= Jeschua) significa Jahveh salva. Lo cual nos habla de la fidelidad, misericordia y gracia de Dios. El nombre Jehová es una equivocación, y mejor sería poder evitarlo).