Consagración y servicio - El libro de memoria
Curso gratis creado por Eliseo Apablaza Fuentealba. Extraido de: http://estudios.iglesia.net/leer.php?id=126_0_1_50_M3
30 de Marzo de 2005
Religión
21 - El libro de memoria
Vamos a ver ahora uno de los capítulos más hermosos del Antiguo Testamento. Al leerlo, se ve la atención que el Señor presta a todas las cosas que nosotros hacemos por amor de su Nombre. El Señor dice que ni un vaso de agua dado a uno de sus discípulos, por pequeño que sea, quedará sin recompensa. Hay recompensa de justo a quien recibe a un justo y hay recompensa de profeta a quien recibe a un profeta (Mt. 10:41-42). Estas distinciones, tan sutiles a nuestro entender, nos indican que todo lo que el Señor hace es perfecto, y que todo está consignado a cabalidad. Nadie podrá decir en aquel día: “Señor, a ése le estás dando más recompensa de lo que merece”, o “A mí me estás dando menos de lo que merezco.” El Señor tendrá el detalle de todas las cosas que hicimos por amor de su Nombre.
Y es que hay un libro en los cielos donde se registra todo esto. En Malaquías 3:16 dice: “Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre.” Evidentemente, este no es un libro para condenar. Dice que es para los que temen al Señor y para los que piensan en su nombre. Este es un libro de recompensas. Malaquías vivió en días de profunda crisis, en los cuales el pueblo se había apartado de Dios. Sin embargo, aun en esas circunstancias, Dios está atento a lo que hace su remanente fiel, para tomar nota de su fidelidad. Igual ocurre hoy en día.
Veamos Nehemías capítulo 3, donde tenemos una muestra de lo que es aquel libro de memoria que está en los cielos.
Sabemos que Nehemías tuvo carga por Jerusalén cuando gran parte de la ciudad todavía estaba en ruinas. El Señor permitió que el rey al cual servía le diera permiso y aún le proveyera de los recursos para ir a Jerusalén. Cuando llegó, Nehemías propuso lo que traía en su corazón a los que allí vivían, y, pese a la oposición de muchos, ellos iniciaron la obra de la reconstrucción del muro y de sus puertas.
En este capítulo se deja constancia de las personas y de los grupos de personas que tomaron parte en esa reconstrucción. Algunos reedificaron tramos del muro. Otros reedificaron puertas. Y aun otros reedificaron tramos de muro y puertas.
En este capítulo quedó todo registrado con acuciosidad. Si estaba enfrente de la puerta, si estaba cerca o si estaba más allá. Si era esta torre o era la otra, si era esta puerta o la otra; si participó éste o aquél, si participaron éstos o aquéllos.
Y es que hay un libro en los cielos donde se registra todo esto. En Malaquías 3:16 dice: “Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre.” Evidentemente, este no es un libro para condenar. Dice que es para los que temen al Señor y para los que piensan en su nombre. Este es un libro de recompensas. Malaquías vivió en días de profunda crisis, en los cuales el pueblo se había apartado de Dios. Sin embargo, aun en esas circunstancias, Dios está atento a lo que hace su remanente fiel, para tomar nota de su fidelidad. Igual ocurre hoy en día.
Veamos Nehemías capítulo 3, donde tenemos una muestra de lo que es aquel libro de memoria que está en los cielos.
Sabemos que Nehemías tuvo carga por Jerusalén cuando gran parte de la ciudad todavía estaba en ruinas. El Señor permitió que el rey al cual servía le diera permiso y aún le proveyera de los recursos para ir a Jerusalén. Cuando llegó, Nehemías propuso lo que traía en su corazón a los que allí vivían, y, pese a la oposición de muchos, ellos iniciaron la obra de la reconstrucción del muro y de sus puertas.
En este capítulo se deja constancia de las personas y de los grupos de personas que tomaron parte en esa reconstrucción. Algunos reedificaron tramos del muro. Otros reedificaron puertas. Y aun otros reedificaron tramos de muro y puertas.
En este capítulo quedó todo registrado con acuciosidad. Si estaba enfrente de la puerta, si estaba cerca o si estaba más allá. Si era esta torre o era la otra, si era esta puerta o la otra; si participó éste o aquél, si participaron éstos o aquéllos.
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