La puesta en marcha de una acción publicitaria se organiza según las siguientes fases:
El estudio del posicionamiento
Se trata de analizar la situación del producto en el mercado. Para ello es necesario realizar las siguientes tareas:
a) Análisis del producto: Se estudian sus características generales: sus utilidades, sus formas y su valor de cambio.
b) Análisis de la competencia: Se comparan las características del producto que se quiere publicitar con las de aquellos otros que constituirán su competencia.
El objetivo es descubrir aquellas características en las que el producto en cuestión resulta superior a los otros y que pueden, por tanto, constituir el principal atractivo para los consumidores.
c) Estudio de la imagen del producto: Todo producto, si no es completamente nuevo en el mercado, tiene una imagen entre sus clientes potenciales y ésta se relaciona directamente con la de los productos de competencia.
Reconocimiento de los clientes potenciales
Consiste en el descubrimiento de los colectivos e individuos que son susceptibles de convertirse en los compradores del producto. Cuanto más conocimiento se tenga sobre éste público, mayor será la eficacia de la publicidad.
Creación de la campaña
Consiste en la construcción del mensaje adecuado -anuncio en prensa, spot televisivo,..- para publicar el producto.
Planificación de medios
Es la planificación de los medios de comunicación y de las actividades que se pondrán a disposición del publicitario en una determinada campaña. En ella se tiene que establecer el número de inserciones de los anuncios en el medio, su regularidad y sus características.
Análisis de la eficacia publicitaria
Es el momento en que se estudian los resultados de la campaña. El primer factor a tener en cuenta es el resultado en las ventas. Pero cuando se trata de la potenciación de una imagen de marca, esta eficacia tiene que establecerse a partir de estudios de opinión u otras investigaciones preparadas a este efecto.