A través de los siglos, las distintas sociedades han tratado a la mujer de diversas maneras. Se niveles asocial y las oportunidades que se le han presentado, aunque por lo general inferiores a las de los hombres, han experimentado cambios sorprendentes. El mundo antiguo. En Babilonia, durante el siglo tres antes de Cristo, las mujeres tenían considerable independencia económica y se empleaban como escribientes, adivinas, peluqueras, tenderas, cocineras, hilanderas, y tejedoras. Por otro lado, las mujeres en el antiguo Egipto eran virtualmente iguales a los hombres ante la ley, pero tenía pocos medios para ganarse el sustento.
Una esposa egipcia podía divorciarse de su marido, en tanto que una esposa que hebrea era lapidada hasta morir si era infiel. Las mujeres de Atenas, durante el mismo período, estaban bajo la autoridad absoluta de sus parientes masculinos más próximos y rara vez salían de casa sin ser acompañadas.
Muchas sociedades han practicado el infanticidio femenino. Así lo hicieron romanos hasta el siglo cuatro después de Cristo, dando como resultado un número reducido de mujeres caderas. Esto proporcionó a las mujeres, particularmente a las de las familias de clase superior, con un cierto poder real.
Las mujeres en la Edad Media
A las mujeres musulmanas, Mahoma les concedió derechos de propiedad y herencia en el ciclo siete antes de Cristo, por delante de sus hermanas europeas. Sin embargo, los hombres musulmanes podían, y aún pueden, tener cuatro mujeres y, ante un tribunal y de justicia , se precisa el testimonio de dos mujeres para igualar el de un hombre.
Las sociedades cristiana tendían a ver a la mujer en el papel de Eva, responsable de la expulsión del género humano del paraíso. Petrarca (1304-74), el poeta italiano, escribió: " La mujer es un verdadero demonio, una enemiga de la Paz, una fuente de provocación, causa de disputas, por lo que el hombre debe apartarse de ella".
En la Europa feudal, que el señor del castillo poseía el derecho de pernada, por el que podía pasar la noche de bodas con cada nueva desposada, antes que el marido. Más tarde, el culto a María (madre de Jesús) fue acompañado de alguna actitud más caballerosa arraigada a la mujer. La señora se convirtió en el símbolo de la virtud, y se puso de moda, por lo menos que entre la sociedad cortesana, colocar a la mujer en un pedestal, considerándola pura e incapaz de cometer el menor mal.
No obstante, a pesar de esta nueva era de caballerosidad, durante el siglo XIV, los italianos inventaron el cinturón de castidad, un doloroso artilugio destinado a evitar que las mujeres fuesen violadas en ausencia del esposo.
Las mujeres en Asia
En la India, durante la edad media era costumbre que la viuda fuese quemada en la pira funeraria de su esposo, costumbre que continuó hasta bien entrado el siglo XX. En China, por espacio de más de dos mil años, las mujeres estaban sujetas a las tres de obediencias de Confucio: obediencia al padre y a los hermanos mayores durante la juventud, obediencia al esposo cuando se casaban, y obediencia a los hijos al enviudar. Las mujeres llevaban también los pies vendados desde su infancia... Los pies pequeños se consideraban una gran cualidad, pero el resultado era que la mayoría de las mujeres apenas podía andar.
¿Y hoy?
En muchas sociedades, la familia y de la novia todavía tarda una dote: tiernas, ganado o dinero se entregan al recién casado y a su familia a al efectuarse la boda. Por consiguiente, en términos familiares, las hijas resultan más caras que los hijos, y las nueras una mejora económica. Es muy raro que los títulos y tierras serán heredados por las mujeres. Automáticamente los hijos tienen preferencia sobre sus hermanas, y muchas familias siguen teniendo hijos hasta conseguir un heredero varón.
Incluso hoy en día, en el mundo occidental, el de la liberación de la mujer e igualdad de oportunidades, mujeres y hombres distan mucho de considerarse mutuamente de igual valor.
El diccionario define a la mujer como la hembra de la persona humana. Esta persona del sexo femenino toma muchas formas. Tenemos numerosas imágenes distintas de las mujeres; y algunas, contradictorias.
Las imágenes de los anuncios
Si observamos los anuncios, veremos que presentan una gran variedad. Aparece la mujer como mamá anunciando desayunos nutritivos y camisas blancas, como ama de casa obsesionada por las cualidades de detergentes y productos de limpieza, y como sex simbol, poniendo boquita de corazón sobre una caja de bombones, disfrutando de un baño de sales o flirteando en una playa.
La mujer puede resultar misteriosa y provocativa en sus horas libres y pisar tierra firme con eficacia y entrega en su papel de ama de casa. Las mujeres están ahí para que los hombres las miren de abajo arriba y de arriba abajo. Muchos hombres se consideran protectores de las mujeres, pero, en la vida cotidiana, lo normal es que las mujeres cuiden de los hombres.
A la mujer se la estimula para parecer hermosa y sexy, o a hacer esfuerzos considerables para conseguirlo, si no es ella algo natural. Por encima de todo, se contempla a la mujer como alguien que necesita un hombre. Muchos de nuestros anuncios están destinados a convencer a la mujer de que debe hacerse atractiva para el hombre.
Sin embargo, una vez se convierte en esposa y madre esa imagen se transforma en dulce, hogareña y obediente. La mujer ya no busca la atracción sensual con la que presumiblemente pescó a su marido; ahora dirige sus energías a la limpieza y a la nutrición. Una esposa, según los anuncios, no es fascinante y turbadora sino la sencilla y amable constructora del nido.