Consumir es una acción inherente al ser humano desde sus mismos orígenes. Es un acto individual, pero también un fenómeno social.
A principios del siglo XX, el objetivo de los productores no es único y exclusivamente el de producir, sino también el de concienciar a los compradores sobre la necesidad de adquirir productos.
El movimiento consumerista nació con la misma sociedad de consumo.
La sociedad de consumo y los consumidores
En la sociedad de consumo los productores impulsan nuevas técnicas de venta para fomentarla compra por impulso y decantar las decisiones de los consumidores hacia la adquisición de determinados productos previamente delimitados. En estas circunstancias, la decisión de compra deja de ser una atribución de los consumidores para pasar a manos de los productores, los cuales, a través de campañas de //marketing// y publicidad, y empleando el extraordinario potencial divulgativo de los medios de comunicación de masas, señalan lo que los consumidores tienen que comprar, generándoles una necesidad. Sólo una minoría es consciente de la pérdida de soberanía decisoria para decidir lo que quiere comprar y sus características.
Los partidarios de la sociedad de consumo mantienen que todo individuo dispone de total autonomía para desarrollar su conducta de compra de bienes y servicios.
En definitiva, en la economía de mercado la última autoridad es del propio consumidor.
Sin embargo, en la sociedad de consumo, aquellos que no tienen la posibilidad de adquirir los bienes que se ofertan, viven su carencia como una auténtica exclusión social, ya que la sociedad de consumo propicia la identificación de la posición social sobre la base de la tendencia de determinados bienes.
Algunas consecuencias de la sociedad de consumo
Si el crecimiento económico y el consumo en masa ha comportado una mejora de la calidad de vida de los ciudadanos de los países industrializados y un incremento del tiempo dedicado a las actividades de ocio, también este proceso ha conducido a un deterioro económico paralelo de muchos otro países, y el empeoramiento del equilibrio monetario hasta límites muy peligrosos.
La evolución de la sociedad de industrial ha provocado una creciente división entre los Estados: mientras que una minoría, ubicada principalmente en el hemisferio norte, dispone de los más sofisticados avances científicos y tecnológicos, así como del capital económico, la inmensa mayoría de los países del sur, a pesar de tener un gran caudal de materias primas, se ven afectados por la pobreza y el subdesarrollo como consecuencia de las reglas del mercado internacional impuestas por las naciones industrializadas.
El desarrollo de la sociedad industrial moderna también ha supuesto una profunda alteración de las relaciones entre la humanidad y la naturaleza. Un gran número de elementos naturales han adquirido el rango de recursos explotables para obtener una gran diversidad de productos. La alerta acerca de la no inagotabilidad de los recursos y del gravísimo deterioro que significa su explotación para el medio ambiente ha obligado a replantear su utilización en la sociedad actual. Por otro lado, la corta duración de la mayoría de los productos y las imposiciones que dicta la moda han provocado una acumulación masiva de residuos.
Asimismo, la constante generación de nuevas necesidades, la oferta de nuevos productos y las técnicas de //marketing// están ocasionando progresivamente un cambio de valores personales y colectivos.
Movimiento consumerista
El cooperativismo fue el primer proceso asociativo de los consumidores para defender sus intereses. Sus principales impulsores fueron los trabajadores de los sectores industriales.
Hoy en día las cooperativas de consumidores continúan siendo una forma organizativa de gran importancia para la defensa de los consumidores. El mejor instrumento para garantizar una protección más eficaz de los derechos del consumidor lo constituye las asociaciones de consumidores.
Estas asociaciones se centran en difundir la información a través de revistas o de medios de comunicación.
Otro de los campos de acción de las asociaciones de consumidores es la presión ejercida sobre los poderes públicos para que adopten las medidas necesarias en cada momento y ante cada situación. Esta actuación se efectúa a través de la representación es organismos que intervienen en la organización de las normativas y en la toma de decisiones.
Muchas asociaciones de consumidores disponen de gabinetes de asistencia jurídica que ayudan a los consumidores individuales en sus reclamaciones.
Otra de las funciones consiste en la organización de charlas, cursos... de divulgación y educación de los consumidores.
Tipos de asociaciones de consumidores
Las primeras asociaciones de consumidores aparecen en Europa a finales del siglo XIX.
En 1935 se crean diversas asociaciones en E.E.U.U. para defender al consumidor individual de la práctica desleal de muchos comerciantes.
En la actualidad hay asociaciones de consumidores en todos los países del mundo en los que existe una fuerte producción de bienes y servicios, y donde los consumidores disponen de un cierto poder adquisitivo. En los países del Tercer Mundo, el movimiento consumerista, todavía está en una incipiente fase de desarrollo.
Existen diferentes tipologías de asociaciones de consumidores y es muy frecuente que en un mismo país coexistan distintos tipos de organizaciones:
•Las asociaciones de tipo anglosajón, que autofinancian con la venta de sus publicaciones, centran su actividad en la realización de análisis comparativos de productos.
•Las asociaciones de tipo federativo agrupan a organizaciones de carácter sindical, familiares y cooperativas de consumo.
•Institutos o laboratorios de investigación trabajan para suministrar información a las asociaciones o los consumidores.
Las organizaciones de consumidores en España
Las primeras asociaciones de consumidores surgen hacia el año 1957.
Hoy en día existen dos tipos de asociaciones: las creadas con anterioridad al año 1975 –las de amas de casa- y las que han surgido a raíz de un tema concreto.
Existen numerosas organizaciones de consumidores distribuidas por todo el territorio nacional. Algunas de ellas son:
- La Organización de consumidores y usuarios (OCU). Entre sus objetivos destacaba el de informar, educar, defender y representar a sus socios, así como los intereses generales de los consumidores.
- La Federación de asociaciones de amas de casa, consumidores y usuarios (FEACU). Representa a 250 000 asociados. Interviene en diferentes comisiones institucionales de carácter técnico sobre aspectos relacionados con el consumo.
- La Unión de consumidores de España (UCE). Cuenta con110 000 socios. Entre sus objetivos destaca la defensa general de los intereses de los consumidores.
- La Asociación general de consumidores (ASGECO). Creada a partir de un colectivo de cooperativas y ahora alcanza más de 200. Sus actividades: información y orientación de los consumidores a través de las jornadas y de los cursillos.