La utilización de la ciencia y de la técnica a favor del consumo se ha planteado políticamente como tecnocracia. Es un sistema teórico de gobierno y de gestión de un Estado basado en principios determinados por científicos y técnicos profesionales, y administrado también por éstos.
Ésta supone que la complejidad de la vida moderna, a causa de las aportaciones científicas y técnicas, impide a los políticos el gobernar, y a los ideólogos formular programas, puesto que tendrían que reunir en sí una sabiduría global que no está al alcance de ningún ser humano. En cambio, propone la creación de gobiernos compuestos por especialistas y técnicos al frente de los ministerios para producir un progreso de tipo neutro en beneficio de la nación y que haría inútil la lucha de las clases sociales.
La tecnocracia hace uso del poder a través de los mecanismos de la sociedad de consumo. Técnicos de publicidad o de marketing forman parte, con otros como psicólogos o sociólogos, de la exploración del consumo y de su orientación.
Aparece además, la figura de manager sustituyendo al antiguo “patrón de empresa”. Es un científico de la organización del trabajo, de la productividad, de la orientación de la investigación, de la publicidad, por lo que desempeña un papel fundamental en la sociedad de consumo.