16.- Comenté en la sección anterior que la Información bíblica nos planta sobre una plataforma geológica específica. Más en concreto la Revelación extiende a nuestros pies un periodo geohistórico. Si desde su Información -la Tierra estaba vacía- miramos alrededor y borramos de la superficie del Globo todos los elementos clásicos de la Naturaleza -atmósfera, continentes, océanos y casquetes polares- ¿qué es lo que nos queda?, pregunté. Y ahora resalto que más que saber lo que nos queda -un planeta vacío el día antes de su nacimiento Biosférico- el punto hacia el que de verdad la inteligencia es puesta en marcha se centra en la búsqueda de la respuesta tras la cual se perdieron tantos esfuerzos. Quiero decir: partiendo de un planeta de esas características geológicas, con una corteza primaria carente de cualquier elemento natural con el que empezar a hacer algo, la imagen más cercana a su estado la visión de la superficie de la Luna; partiendo de este estado primario la pregunta es: ¿cómo se las arregló Dios para crear la Biosfera?
17.- Esta es la forma antigua de enfocar el tema. Hay otra. Enfoquemos el tema desde una perspectiva nueva. Así que por qué no nos hacemos a nosotros mismos la pregunta: ¿Qué serie de procesos físicos tendríamos que desencadenar, controlar y dirigir para desde una plataforma geológica semejante crear una Biosfera? Ni que decir tiene que cómo creara Dios la Tierra es un tema en el que no voy a entrar ahora, pero sobre el que volveré a su tiempo. Si entrara en la historia de la creación de la Tierra ahora mismo rompería el hilo del relato. Así que ya que estamos pisando fuerte y a nuestro alrededor no hay nada, la superficie terrestre plana como la calva de una bola de billar, nos miramos y nos preguntamos lo que todos tenemos en mente: ¿cómo se las arregló Dios para convertir este planeta yermo y frío en la Madre Tierra?
18.- Ver para creer. En el futuro veremos con los ojos de la cara a Dios en plena acción y nos maravillaremos contemplando cómo hace sus Obras. Pero el Pasado no puede ser visto sino con los ojos de la Inteligencia. Con estos ojos vamos a ver cómo Dios creó la Luz y todas las cosas. Ni que decirse tiene que la recuperación para la Memoria de la Humanidad de una Realidad Histórica a la que se le negó a la Civilización el acceso, por lógica ha de chocar con los sistemas cosmológicos que para llenar ese vacío la Civilización se creó. Irrelevantes los detalles sobre los orígenes de los sistemas cosmológicos del siglo XX, a los que para darles mayor veracidad virtual se les asignó el tiempo incluso en nanosegundos, la entrada en juego del verdadero sistema histórico en el origen del Universo tiene que noquear la inteligencia del lector. Por mi parte, acostumbrado a navegar libremente por el Conocimiento de las Memorias del Universo siempre corro el peligro de avanzar a más velocidad de la que el lector pueda seguirme. Confío en poder superar este problema.
19.- La plataforma geohistórica de la que vamos a partir la he dibujado. Al alba de este Primer Día del Génesis la Tierra estaba vacía, desnuda. Sin Biosfera. Ni océanos, ni continentes, ni atmósfera, ni casquetes polares. Ninguno de los elementos naturales vestía la desnudez de la Tierra. Desde la distancia vista la Tierra dibujaba en el espacio un planeta con toda la cara de un satélite, tipo Luna, sólo que muchas veces más grandes. Este era el escenario; esta es la plataforma desde la que vamos a subir la escalera de los elementos naturales. Y para hacerlo tenemos que poner el pie en el primer peldaño. (De poco socorro le sirve el consejo a quien está acostumbrado a subir y bajar por ella, pero de mucho ayuda a quien quiere ganar tiempo y dejarse de seguir tanteando en la oscuridad en busca de ese primer peldaño que le llevará a la Luz). Entonces, el escenario en su sitio, nos faltan dos cosas, coger asiento y que empiece el espectáculo. La primera condición cumplida, el lector en su sillón, la segunda exige que pase la estrella del espectáculo y revolucione el silencio de la sala con su Palabra. El guión escrito, su verbo en lengua de todos sólo cabe abrir los ojos y seguir la secuencia de acontecimientos que en su día, Día Primero de la Creación del Universo, la Estrella del Espectáculo interpretó. Lo primero que Dios hizo -según su Revelación- fue abrir su boca y dar a conocer su Verbo: “Haya Luz”.
20.- Tenemos, pues, dos realidades, la Tierra y Dios. Y se trata de saber cómo creó Dios la Biosfera partiendo de aquella plataforma geológica. Dije antes que esta pregunta nos la podríamos hacer a nosotros mismos. Conocedores de las ciencias de la materia y su comportamiento siempre podríamos poner sobre la mesa una secuencia geofísica que se aproxime lo más posible al modelo histórico real. Y lo dije porque este es el mismo problema al que se enfrentó Dios y tuvo que resolver. Y resolvió. Sobre lo cual no es necesario explayarse ni machacar más de la cuenta. Los resultados saltan a la vista y llenan todo lo que contiene la Tierra, incluídos nosotros. El hecho es que Dios resolvió el problema de la creación de la Biosfera partiendo de aquella plataforma geológica porque conocía la respuesta. Y conocía la respuesta porque conocía todas las igualdades que las ecuaciones geofísicas ponían sobre la mesa. Perfecto conocedor de esas ecuaciones y sus soluciones Dios se levantó, subió al escenario, abrió su boca y dio a conocer su Verbo.
21.- Lo que pasó inmediatamente después de dar a conocer su Palabra fue lo que sigue. Enseguida, sin que de entrada sepamos cómo o bajo qué fuerzas, la Tierra comenzó a girar sobre su eje a velocidades cada segundo más altas. Bajo la energía liberada por el Verbo, como una ráfaga de viento que le comunica a todo lo que está en los bordes de su trayectoria un movimiento acelerado, el Globo terrestre comenzó a rotar sobre su eje a velocidades cada vez más altas. Este fue el primer efecto. No me invento nada nuevo cuando digo que el primer paso de esta secuencia geohistórica fue el movimiento acelerado de la Tierra sobre su eje. Mi deducción sobre el estado dinámico de la Tierra antes de pisar Dios el acelerador del motor geofísico no es gratuita. La conclusión: la Tierra estaba vacía, parece fuerte, pero la implica la propia estructura del Relato, y es a sus líneas maestras a las que me atengo. (En su momento, un poco más adelante volveré a este tema de la soledad en la que se encontró la Tierra en las Tinieblas al alba de este Día Primero. Adelantando algo los acontecimientos recordemos que al terminar de crear la Luz la separó Dios de las Tinieblas. Es decir, que si la separó es que estaba entre ellas y en ellas creó la Luz).
22.- Por consiguiente, de rotación bajo cero la Tierra comenzó a girar sobre su eje a velocidad cada vez mayor. Este fue el primer tramo de la secuencia geohistórica en el origen de la Biosfera. (La fuerza que Dios desplegó e hizo entrar en el escenario la descubriré inmediatamente después de recorrer este trayecto secuencial). Consecuencia de la aceleración rotativa del Globo y acompañando al pulso sismológico del motor geofísico, como el rugido del rey de la selva cuando se despierta, como los ecos de los primeros rayos de la tormenta que parten el silencio, como una estrella cuando nace y comienza a brillar, como un terremoto de proporciones astronómicas sacudiendo el Manto bajo el que el Núcleo había estado durmiendo, la Corteza comenzó a calentarse y a crujir bajo una sinfonía de terremotos y volcanes. El espectáculo del despertar de aquél gigante que yacía dormido en el corazón de la Tierra transformó la superficie terrestre en un mar de lava viva sacudido por un proceso vulcanológico de indescriptible poder y belleza. Como el soldado que obedece a su rey y señor y a la orden de batalla pega un brinco, agarra la espada y el escudo y sin pensárselo se lanza al combate rugiendo con la voz de un volcán, y con el poder de unas piernas que levantan terremotos hace crujir el suelo bajo sus pies, de esta manera maravillosa, en unas horas geológicas aquella Tierra “confusa y vacía” se convirtió en un océano de lava viva bajo cuyas corrientes pareciera moverse un ejército de volcanes luchando contra las olas magmáticas de un Manto que había roto los diques cortesarios y campeaba alegre por la superficie de la Litosfera. Maremotos y gigantescos tsunamis de lava sacudieron la superficie cortesaria, de sus crestas salieron despedidos a la estratosfera missiles de magma que se enfriaron, se convirtieron en roca y volvieron a caer al océano de fuego con el estruendo del meteorito, del cometa.