Haciendo éste análisis de la reputación, no quiero devaluar o ignorar la pura satisfacción artística de diseñar buen software y hacerlo funcionar. Todos experimentamos este tipo de satisfacción y la prosperidad que tiene. La gente para quien no es una significativa motivación nunca se convierte en hacker en primer lugar, como la gente que no le gusta la música nunca se convierte en compositora.
Entonces quizás debemos considerar otro modelo de comportamiento hacker en el cual la pura alegría de la mano de obra es la motivación primaria. Este modelo de mano de obra tendría que explicar las costumbres hackers como una forma de maximizar las oportunidades de la mano de obra y la cualidad de sus resultados. Entra esto en conflicto o sugiere diferentes resultados que el modelo de reputación?
En realidad no. Examinando el modelo de mano de obra, volvemos a los mismos problemas que llevaron a la cultura hacker a operar como una cultura del don. Como uno puede maximizar la calidad si no hay como medirla? Si la economía de escasez no opera, que medidas hay disponibles además de la evaluación de pares? Parece que cualquier cultura de mano de obra se debe estructurar a sí misma a través de la reputación. Y, de hecho, podemos observar esta dinámica en muchas culturas de mano de obra históricas, desde los gremios medievales en adelante.
Con importante respeto, el modelo de mano de obra es más débil que el modelo de cultura del don; no ayuda explicar la contradicción que empezamos en éste ensayo.
Finalmente, la motivación de la mano de obra en sí misma puede no ser psicológicamente removida del juego de la reputación como querríamos asumir. Imagina tu hermoso programa guardado en un cajón y no usado nunca más. Ahora imagínalo siendo usado efectivamente y con placer por mucha gente. Que te da más satisfacción?
Sin embargo, mantendremos un ojo en el modelo de mano de obra. Es de intuitivo interés para muchos hackers, y explica ciertos aspectos de comportamiento individual suficientemente bien.
Después que publiqué la primera versión de éste ensayo en Internet, una persona comentó: “Puede que no trabajes por reputación, pero la reputación es un pago real, con consecuencias si haces el trabajo bien.” Este es un sutil e importante punto. La reputación incentiva a continuar operando aunque una persona no este conciente de ello; así, aunque un hacker comprenda su propio comportamiento como parte del juego de la reputación, su comportamiento se adaptará al juego.
Otras personas relacionaron la recompensa de los pares y la alegría de hackear como los niveles por encima de la necesidad de subsistencia en el bien conocido modelo de valores jerárquicos de Abraham Maslow como una motivación humana. Desde este punto de vista, la alegría de hackear es una trascendencia necesaria que no será consistentemente expresa hasta que los niveles inferiores necesiten (incluyendo aquellos de seguridad física y pertenencia o estima de los pares) ser mínimamente satisfacidos. Así, el juego de la reputación puede ser crítico en proveer un contexto social dentro del cual la alegría de hackear pueda convertirse en el motivo primario del individuo.