El presente artículo trata por un lado de exponer un análisis de las principales deficiencias de la teoría de la evolución generalemente admitida, la teoría darvinista, desde el punto de vista del método científico y de intentar comprender por qué fue aceptada y por qué se ha mantenido hasta el presente como teoría científica a pesar de las mismas.
Por otro lado se presenta brevemente la //Teoría General de la Evolución Condicionada de la Vida// (TGECV) como una teoría moderna, flexible y totalmente respetuosa con el citado método científico.
Conviene resaltar la necesidad de una exquisita neutralidad emocional al analizar temas tan filosóficos como los relacionados con los conceptos de vida y de su evolución.
Siempre ha habido autores que no han compartido la explicación de Darwin sobre las causas de la evolución, aunque no han conseguido formalizar una teoría alternativa a la misma capaz de desplazarla y, por otra parte, la manifestación expresa de esta postura conlleva de alguna manera, aunque cada vez menos, a una marginación profesional, y el riesgo de ser tachados de ser próximos a determinadas ideologías, que no tienen nada que ver con una postura científica o la contraria; sin duda, la realidad no va a cambiar por explicarse mejor de una u otra forma.
Este riesgo lo sufrirá en mayor medida la TGECV, por citar como ejemplo recurrente la heredabilidad de la inteligencia. La razón de adentrarse en un tema tan sensible es la relación intuitiva existente entre evolución y evolución de la inteligencia y porque permite conseguir diversos modelos de evolución que puedan ser contrastados estadísticamente como lo ha sido el desarrollado a partir de las hipótesis de la TGECV para la evolución de la inteligencia. El estudio estadístico se encuentra incluido en el anexo del libro "//Aspectos Cognitivos del Cerebro//".