Como muchos otros que viven su misión, yo he dedicado los últimos 11 años de mi vida a cumplirla. Dedicada, emocionada y apasionadamente comprometida, me he quedado diligentemente en el recorrido, haciendo lo que queda de mi parte para ayudar a la Tierra y su gente a ascender. Como mensajera y canal para un Consejo fuera del mundo, comprendido por seres de 9° dimensión racialmente diversificados, miro a estos individuos como mis guías y mentores. Para lograr compartir su filosofía multidimensional con el mundo, he ido más allá, escribiendo libros, panfletos y artículos así como me iban siendo asignados. Como iba completando cada uno, tenía de nuevo esa sensación profunda de logro que viene de hacer mi misión y eso me hace sentir que la vida significa algo. Estaba divirtiéndome… ¿o lo estaba?
Hasta hace poco siempre había podido escribir mis tareas asignadas, la mayoría de las cuales son artículos, que siempre terminaba con sólo algunos borradores. Pero hacia el final del año 2003 empecé a notar un cambio. Estaba escribiendo cada vez con menos frecuencia y cuando lo hacía, no solamente era más difícil terminar un artículo sin tener que rescribirlo varias veces sino que éstos ya no tenían la consistencia ni claridad con la que los Nibiruanos de la 9D habían sido conocidos. Por enero del 2004, después de escribir el artículo de la perspectiva de la 9D para el 2004 (que me tomó rescribirlo 4 veces), estaba en un desplome de creatividad. ¡Esto definitivamente no era divertido!
Normalmente cuando tengo una idea para un artículo (vienen del Consejo en la forma de ideas para artículos), me siento en la computadora y comienzo a escribir. Pero ahora no podía escribir y a pesar de que las asignaciones de artículos seguían viniendo, no podía sacarlos de mi cabeza y llevarlos a la computadora. Para la mayoría de la gente esto no debería ser un problema, pero para mi lo era. Si no saco el artículo de mi cabeza y lo llevo a la computadora, después de unos días me vuelvo lo que llamo constipada creativamente. Una vez en ese estado, me vuelvo bastante olvidadiza y desintonizada durante mis conversaciones. Es como si los artículos hubieran tomado todo el espacio de almacenamiento disponible en mi cerebro sin dejar lugar para nada más. Después pronto, los sueños empiezan. Tengo sueños intensos, vívidos y lúcidos acerca del contenido del artículo, uno después del otro, despertándome entre cada uno. Y para colmo, acabo físicamente constipada. Déjame decirte que no es una experiencia placentera.
Pero cada vez que lo intentaba no podía escribir. Incluso, cada vez que pensaba en hacerlo, mi corazón se sumergía y lloraba por dentro. Meses y meses pasaron y yo no publicaba ningún artículo. Aprendí hace mucho que el apoyo financiero para mi familia y mi misión viene como resultado de escribir. Para mantener el dinero fluyendo, necesitaba publicar de 1 a 2 artículos por mes, pero ahora nos sentíamos muy apretados.
Finalmente, después de meses de constipación física, falta de enfoque, deprivación del sueño, frustraciones sin fin y miedo de haber perdido mi capacidad para escribir, me deprimí y realmente pensé en rendirme. Me sentí sin esperanza, triste y vacía. Creí que había fallado en mis deberes como mensajera y pronto el Consejo escogería a alguien más para asegurar el éxito de su trabajo. No quería que eso pasara así que en un último intento desesperado, les rogué me ayudaran a ver porque estaba en este predicamento. En su usual paciente y delicado pero directo modo me contestaron, “Jelaila, la razón es que no te estás divirtiendo” Estaba atónita. No podía creer lo que había oído. Les dije, “¿Me estás bromeando, no?” No había respuesta solo silencio. De todas las cosas que pudieran haberme dicho, divertirme no había sido algo que esperaba. Simplemente no me podía entrar eso en la cabeza. Pero después del silencio supe que hablaban en serio, y después de haber trabajado con ellos por varios años, también sabía que generalmente tenían razón.
Durante los siguientes días, pensé mucho sobre su respuesta. No es porque no hubiera tenido otra cosa que hacer, ¿verdad? Decidí examinar cuidadosamente mis creencias acerca del trabajo y la diversión. Sabía por experiencia que la única manera de cambiar mis circunstancias era buscar y encontrar las creencias, miedos y patrones de comportamiento que me llevaron a este bloqueo de escritura. Y sabía por su entrenamiento, que debía empezar mi búsqueda en el pasado, en mi infancia. Los resultados fueron muy sorprendentes.