Según Manuel Seco, estos son los manuales que todo editor debe consultar:
o Diccionarios: para consultar sobre las dudas del vocabulario general de la lengua.
o Léxico específico: diccionarios especializados.
o Términos popularizados: diccionarios generales.
Manuel Seco dice que es un error creer que un idioma es más rico cuantas más palabras tiene. La riqueza de un idioma depende de la manera en qué lo hablan las personas nativas.
Un diccionario de bolillo contiene aproximadamente 3.000 palabras, mientras que el DRAE tiene 30.000 palabras.
El léxico se altera en cada etapa histórica: se ponen de moda palabras, unas cambian, otras desaparecen y muchas otras se mantienen.
El castellano es una lengua románica: el latín comenzó a cambiar en los siglos VII y IX y fue derivando hacia el castellano actual. Este proceso de cambio está marcado en la época visigótica, cuando apareció el léxico latino hispánico-gótico.
_De aquí que actualmente utilicemos palabras árabes, occitanas, griegas o latinas
Nunca se puede dar por terminado un léxico, siempre hay que dar nombres a los términos nuevos que aparecen en una lengua.
o Neologismos: nuevas palabras que se ponen a través de la importación, de la combinación de palabras o de las construcciones con sufijos o prefijos.
o Extranjerismos: palabras importadas de otros idioma.
o Barbarismos: palabras traducidas literalmente de otros idiomas. Según el diccionario de María Moliner, se trata de palabras introducidas recientemente en una lengua.
Ejemplo: blues (extranjerismo). Si la palabra pasa a formar parte de nuestro lenguaje, acabará siendo aceptada, como es el caso de blues.
Significado derivado del contexto: a veces sabemos el significado de las palabras según el contexto.
Lázaro Carreter, (autor de Dardo en la palabra), afirma que el léxico de los medios de comunicación es muy pobre y se utiliza sin precisión.
Grijelmo, por su parte, dice que el vocabulario ha de ser preciso y rico; riguroso en los matices, amplio en las acepciones. Hay que utilizar la palabra más atinada en la cada momento.
En el caso de los extranjerismos, hay que intentar buscar las equivalencias en nuestra lengua más adecuadas, evitando hacer traducciones literales.
Ejemplo: hay que buscar una fórmula en castellano para evitar decir Reality Show o Talk Show.
Kit del buen editor: Manual de Español Urgente, Diccionario de María Moliner, diccionario de dudas y DRAE.