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Para establecer una relación causa - efecto entre contaminación y efectos en salud, es necesario definir la ruta de exposición; esto es, el camino que siguen los contaminantes desde su fuente de emisión hasta el individuo expuesto. Según la Agencia para las Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades perteneciente al Departamento de Salud Pública de los Estados Unidos ( ATSDR)6, las rutas de exposición se componen de cinco elementos: fuente de contaminación, medios contaminados (medios de transporte), puntos de exposición, vías de exposición y población receptora.
Fuentes. En cuanto a las fuentes de contaminación, en este capítulo ya se han presentado datos sobre los sitios peligrosos y cuales podrían ser los sectores que tendrían el mayor número de fuentes contaminantes. Baste recordar que dichos sectores son mineros, petroleros, industriales (macro y micro), agrícolas, depósitos no controlados (incluyendo depósitos municipales) y la contaminación de origen natural.
Medios. Los medios ambientales de mayor importancia para el transporte de los contaminantes son: aire, agua, sedimento, suelo, polvo residencial y alimentos. El aire no solo es importante para las emisiones de chimeneas sino también para el transporte de compuestos orgánicos volátiles derramados en cuerpos de agua o en áreas de suelo. En lo referente al agua deben contemplarse tanto los cuerpos superficiales (ríos, lagos, etc.), como los profundos (acuíferos confinados y no confinados), y los primeros en conjunto con los sedimentos. El suelo y el polvo siempre se toman juntos. Suelos importantes son aquellos de las áreas recreativas o de los patios residenciales. Finalmente, sobre los alimentos deben contemplarse tanto los de origen vegetal como los de origen animal, pero siempre teniendo en cuenta los hábitos alimenticios de la población afectada. La información sobre los medios debe ser completada con información geográfica (geología, meteorología, etc.). Por ejemplo, un sitio frío puede ser de alto riesgo para el caso de contaminantes volátiles provenientes del suelo, ya que entonces la concentración de estos contaminantes podría ser muy alta en los interiores de las residencias poco ventiladas. Otro caso sería en zonas tropicales con fuentes de agua contaminadas. Los individuos al ingerir mayores cantidades de agua por efecto de la temperatura, estarían ingiriendo mayores cantidades de contaminante.
Puntos de Exposición. Son aquellos lugares donde ocurre el contacto del hombre con el contaminante. Por ejemplo, los grifos residenciales serían el punto de exposición para un acuífero contaminado y los campos de recreación en centros escolares podrían ser el punto de exposición para suelos impactados por contaminantes. La concentración del contaminante en el punto de exposición es la concentración que realmente importa, ya que representa la concentración real a la cual se encuentra expuesta la población.
Vías de Exposición. La vía de exposición para el aire es la inhalatoria. La vía para agua, suelo, polvo y alimento es la oral. Pequeñas partículas de suelo y polvo podrían ser inhaladas. Algunos contaminantes orgánicos y metalorgánicos pueden entrar al cuerpo humano a través de la piel (vía dérmica). La exposición a la radiactividad es total, lo cual significa que todas las vías pueden participar.
Población Receptora. Se ha señalado ya que las mujeres (sobre todo aquella en edad reproductiva) y los niños serían los sectores de la población en mayor riesgo. No obstante, en una generalización, todos los individuos pueden sufrir daño por la exposición a los residuos. Para que los residuos peligrosos generen efectos en salud es necesaria la exposición de la población a concentraciones tóxicas por un tiempo determinado. Tiempo y cantidad son los factores que mas influyen en la dosis y por ende en el efecto. Entonces el efecto en salud puede hacerse evidente en cualquiera de los siguientes dos escenarios de exposición: (1) exposición corta o aguda, a concentraciones altas de contaminante; ó (2) exposiciones prolongadas o crónicas a menores concentraciones de contaminante. Por lo tanto, al estudiar un sitio peligroso se requiere establecer los niveles de contaminación y el tiempo durante el cual la población pudo haber estado expuesta a dicha contaminación. En cuanto a los niveles, la proximidad de residencia al sitio contaminado es un factor a destacar; y en cuanto a la duración de la exposición, el tiempo de residencia podría aportar datos de importancia para el análisis de riesgo.
En conclusión, si bien los niños y las mujeres merecen siempre una atención especial, dependiendo del sitio, de los hábitos, de los niveles de contaminación, de la duración de la exposición y de la susceptibilidad, otros sectores de la población como los jóvenes ó los ancianos, podrían ser tan importantes como aquellos.
Una vez establecida la ruta de exposición, se requiere conocer a los contaminantes que pudieran estar asociados a los efectos en salud. En un análisis preliminar de los sitios peligrosos que identificamos en San Luis Potosí, la proporción de sitios con presencia de contaminantes orgánicos fue superior a la de los sitios con contaminantes inorgánicos. En Estados Unidos se obtuvo un resultado semejante al analizar los tipos de contaminantes de los sitios peligrosos que conforman la Lista de Prioridades Nacionales21. En este caso, los Compuestos Orgánicos Volátiles se encontraron en el 66 % de los sitios, los inorgánicos en el 65 % de los sitios y los orgánicos halogenados (plaguicidas y bifenilos policlorados) en el 34 % de los sitios21. Estos resultados son por familia y poco dicen del verdadero riesgo.
En el total de los sitios prioritarios de Estados Unidos se han encontrado mas de 2000 diferentes contaminantes22 y este dato nos lleva a una conclusión, el problema de la contaminación por residuos peligrosos es un problema de contaminación por mezclas complejas. Se han reportado sitios hasta con 47 contaminantes en el aire, sitios hasta con 70 contaminantes en el suelo y sitios hasta con 56 contaminantes en el agua23. ¿Cuál es la toxicidad de un sitio contaminado con mezclas? ¿Qué efectos en salud pueden esperarse entre los individuos expuestos de manera simultánea a varios contaminantes? Responder ambas preguntas es el objetivo de algunos grupos de investigación, pero por desgracia, todavía los estudios sobre toxicidad de mezclas han concluído en resultados muy preliminares. Para acercarnos aun más a este problema analicemos las siguientes dos Tablas. En la primera de ellas (Tabla 7) se listan las sustancias que con mayor frecuencia han aparecido en los sitios peligrosos prioritarios de Estados Unidos. En la segunda de ellas (Tabla 8 ) se listan las sustancias según su frecuencia de aparición en los diferentes medios del ambiente.

La lista de la Tabla 7 aporta datos para establecer que en numerosos sitios debe haber mezclas de compuestos inorgánicos y orgánicos. En tanto, la tabla 8 nos refiere que efectivamente dichas mezclas aparecen pero que lo hacen de acuerdo al medio. En el aire, se encontrarán compuestos orgánicos volátiles y en el suelo, aparecerán sobre todo los metales pesados. Pero en el agua, podremos encontrar ambos tipos de contaminantes. Si se tiene como objetivo establecer los efectos en salud asociados a los contaminantes presentes en un sitio, habrá que tener la precaución de considerar todos los medios y todos los contaminantes. Un individuo se expone simultáneamente al aire, al agua, al suelo y a los alimentos. Por consiguiente, se encuentra expuesto al mismo tiempo, a todos los contaminantes presentes en ellos. El efecto en salud será entonces, la resultante de los efectos interactivos entre los contaminantes y esta es la razón por la cual, en algunos casos los efectos en salud no correlacionan con los tipos de contaminantes encontrados.
En cuanto a Latinoamérica sería muy aventurado establecer “la lista” de sustancias peligrosas, pero podemos acercarnos a ella si tomamos en cuenta las primeras conclusiones del proyecto “Epidemiología Ambiental para América Latina y el Caribe” iniciado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) a través de su Centro Panamericano de Ecología Humana y Salud24. Según el documento y dejando a un lado la contaminación atmosférica, existen tres grupos de contaminantes que requieren especial atención: los metales, los plaguicidas y los disolventes.
En el apartado de los metales podemos establecer tres fuentes de importancia: la minería, la metalurgia (incluyendo la refinación del plomo) y las fuentes naturales (de importancia extrema para los casos del arsénico y del flúor). Según el estudio citado de la OPS para la Región, serían prioritarios el arsénico, el plomo y el mercurio24. No obstante, a esta lista habría que añadirle metales como el níquel (minas en Cuba y República Dominicana), como el cromo (cromadoras, curtiembres, etc.) y como el cadmio (asociado a minería de zinc) o minerales no metálicos como el flúor (México, Bolivia, Argentina, Brasil y Chile cuentan con áreas de hidrofluorosis endémica por contaminación natural).
En lo referente a los plaguicidas, la generación del listado se vuelve mas complicado por el gran número de productos que son empleados en la Región. Pero hay una serie de plaguicidas que no podrían ser excluídos de cualquier listado, entre ellos apuntamos a los siguientes: endosulfán, lindano, DDT (y metabolitos), paratión, metil paratión, paraquat, 2,4 D, metamidofós, organometálicos (sobre todo de arsénico y mercurio), pentaclorofenol y permetrina. Los efectos en salud de los plaguicidas, como resultado de la exposición directa o de la contaminación ambiental, han sido reportados en numerosos países de América Latina y el Caribe25.
Finalmente, en cuanto a disolventes, el grupo de la OPS24, apuntó entre otros, al benceno, tolueno, glicol éteres, tricloroetileno, tetracloroetileno, disulfuro de carbono, hexano, formaldehído, tetracloruro de carbono, etc. A la lista se añade el xileno por su amplia presencia en disolventes industriales como el thiner y en formulaciones comerciales de plaguicidas26.
La lista de contaminantes prioritarios para América Latina y el Caribe, finalmente debería de incluir sustancias de reconocida toxicidad y que se han utilizado de manera amplia en las distintas naciones del planeta, entre ellas pueden apuntarse a los bifenilos policlorados, los ftalatos y el cloruro de vinilo. Además, podríamos incluir en dicha lista, a los contaminantes biológicos (no olvidemos que bajo la definición moderna de residuo peligroso se incluye el concepto de infecto-contagioso).
En la Tabla 9 se resumen los datos. Al analizar esta lista preliminar de contaminantes para América Latina y el Caribe (Tabla 9) se puede advertir que en ella se engloban todos los contaminantes prioritarios listados para Estados Unidos (Tabla 7). No obstante, habrá que realizar estudios para verificar la prioridad de los contaminantes en los sitios Latinoamericanos.
La lista en la Tabla 9 se encuentra compuesta por sustancias de reconocida toxicidad. Considerando los efectos de cada una de ellas, prácticamente todos los órganos y sistemas del cuerpo humano estarían implicados como potencialmente a ser afectados en un sitio contaminado con residuos peligrosos. No obstante, para la ATSDR la siguiente es la lista de las siete condiciones de salud mayormente asociadas a las sustancias contaminantes en sitios peligrosos (se listan en orden alfabético)21:
1. Anomalías inmunológicas
2. Cáncer
3. Daño reproductivo y defectos del nacimiento
4. Enfermedades respiratorias y del pulmón
5. Problemas de Funcionamiento Hepático
6. Problemas de Funcionamiento Neurológico
7. Problemas de Funcionamiento Renal
Este listado también puede organizarse de acuerdo a la preocupación de la comunidad. Así , las tres condiciones de salud que mas preocupación generan entre las poblaciones afectadas por los residuos peligrosos son: cáncer (53% del total de las preocupaciones declaradas), efectos neurotóxicos (19%) y defectos del nacimiento (11%)22.
Cáncer. Las mezclas complejas de los efluentes industriales han sido descritas como las que tienen mayor actividad mutagénica en los bioensayos, aun más que la presente en las emisiones de los incineradores o en las emisiones de los automotores de diesel27. Por consiguiente, no es raro que los residuos peligrosos estén asociados a la generación de cáncer. En Estados Unidos, que es un país con amplias estadísticas en materia de salud, un estudio ecológico realizado en municipios donde se localizan 593 sitios contaminados con residuos peligrosos, demostró una mayor incidencia de cáncer cuando fueron comparados contra municipios controles. Los cánceres encontrados con una diferencia significativa fueron: pulmón, vejiga, esófago, estómago, intestino, recto y mama28. Entre las variables que se asocian a la aparición del cáncer gastrointestinal están: densidad poblacional, grado de urbanización y presencia de sitios peligrosos22. En el área de metales, en Chile y México24, se ha demostrado mayor prevalencia de cáncer de la piel; en tanto en Chile, también se ha demostrado mayor prevalencia de cáncer en vejiga, riñón e hígado; en ambos países el agente común es la exposición al arsénico en zonas con agua contaminada por fuentes naturales. Más adelante se tocará el punto de los cánceres asociados a la exposición ocupacional a plaguicidas.
Defectos en el Nacimiento. Algunos elementos presentes en las mezclas de los residuos peligrosos tienen la capacidad de generar efectos teratogénicos y/o del desarrollo fetal (efectos embriotóxicos y/o fetotóxicos). Esta posibilidad se origina por la exposición de una mujer embarazada a sustancias químicas que son capaces de afectar directa o indirectamente al producto que la madre lleva en su vientre. En Minamata, Japón, la contaminación por mercurio orgánico causó daños irreversibles en el desarrollo del sistema nervioso central y quizá sea el caso mejor estudiado de un efecto teratogénico asociado a un contaminante ambiental29. Sin embargo, Minamata no es el único ejemplo. En el Estado de Iowa, en los Estados Unidos, se ha reportado un incremento de malformaciones tales como paladar hendido, defectos cardiacos y defectos urogenitales, en aquellos municipios con sitios peligrosos contaminados con arsénico, plomo y mercurio22. En New Jersey, también en EUA, se encontró una relación entre los plaguicidas y el bajo peso al nacer22, así como defectos orales y del sistema nervioso central asociados a los dicloroetileno, tricloroetileno, tetracloroetileno y tetracloruro de carbono22. En el Estado de Nueva York, un estudio efectuado en 590 sitios peligrosos de 20 municipios, concluyó que la proximidad de la madre a los sitios peligrosos incrementa en un 12 % el riesgo adicional de tener hijos con malformaciones30. Este último dato no pudo ser corroborado en otro trabajo que utilizó estadísticas nacionales31.
Aunado a los datos anteriores, un hecho que ha adquirido relevancia en fechas recientes es la exposición fetal a interruptores endócrinos, entre los cuales destacan los xenoestrógenos32-34. La exposición al dietiletilbestrol (DES) es el modelo de estos efectos. Algunos estudios han mostrado cambios reproductivos en la etapa adulta entre mujeres y hombres nacidos de madres que durante su embarazo recibieron DES34. Este resultado indica que el efecto nocivo puede aparecer mucho tiempo después de la exposición a la sustancia tóxica; pero además, el DES es un xenoestrógeno, como lo son algunos plastificantes y algunos plaguicidas organoclorados32-34. Sustancias que por cierto se encuentran entre las que mas frecuentemente aparecen como contaminantes de sitios peligrosos. En este momento los xenoestrógenos estan recibiendo una gran atención por parte de la comunidad científica y habrá que esperar nuevos conocimientos para definir con certidumbre el nivel real de riesgo asociado con ellos.
Efectos Neurológicos. Estos en principio pueden aparecer por daño tóxico a nivel central, pero también se ha descrito el daño a nivel periférico. Quizá el contaminante mas representativo de neurotoxicidad a nivel central sea el plomo. Por diversos mecanismos el plomo ocasiona deficits en el aprendizaje4,9. Lo trascendente de este efecto es que ocurre a concentraciones relativamente bajas, lo cual además resulta relevante por el hecho de que el plomo es uno de los principales contaminantes de los sitios peligrosos, tanto en los Estados Unidos como en la América Latina y el Caribe22,24. En México, entre niños de una zona metalúrgica se han demostrado alteraciones en los potenciales evocados auditivos y motores, asociados a los niveles de plomo en sangre y arsénico en orina35, en este sitio metalúrgico se han reportado altos niveles de ambos metales36,37. Algunos disolventes y la mayoría de los plaguicidas también tienen capacidad neurotóxica24. Inclusive para los disolventes industriales, se ha postulado un interesante mecanismo para su neurotoxicidad periférica: los disolventes industriales estimularían la aparición de anticuerpos contra las proteínas de la mielina que protege a los nervios38.
Sin embargo, los efectos neurológicos pueden aparecer por mecanismos más sutiles. Según dos estudios efectuados entre comunidades vecinas a sitios peligrosos en California39,40, algunos síntomas como dolor de cabeza, náusea, irritación de ojos e irritación de vías respiratorias superiores, correlacionaron con la percepción de olores provenientes de los sitios peligrosos y con el nivel de preocupación por vivir cerca de ellos. Es decir, el estrés, puede ser suficiente para generar condiciones de salud que realmente pueden llegar a un cuadro de enfermedad. Baste recordar la asociación tan clara que existe entre el estrés y la inmunodeficiencia41.
Otros Efectos. A pesar de que el número de sustancias asociados a sitios peligrosos es grande, algunos efectos como los inmunológicos, los reproductivos e inclusive los neurológicos, pudieran no haberse registrado en los estudios epidemiológicos que hasta la fecha se han realizado entre las comunidades vecinas a estos sitios, por la simple razón de que la literatura científica en relación a estos efectos es escasa para un gran número de dichos contaminantes. Esto por ejemplo es cierto para 38 de las sustancias que mas comúnmente se presentan en los sitios peligrosos de EUA21.
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