Los escenarios de emergencias ambientales son completamente diferentes a los escenarios de la contaminación en sitios peligrosos. En las emergencias ambientales por lo general se presenta la exposición a una sola sustancia y no a mezclas complejas como en el caso de los lugares contaminados con residuos. La exposición es aguda y no crónica; y las concentraciones ambientales pueden llegar a ser muy altas.
En un reporte de la ATSDR sobre 1249 eventos, se encontró que en el 72 % de los casos participaron fuentes fijas y solo el restante 28 % de los eventos ocurrieron por accidentes de transporte22. En el 80 % de estos eventos solo una sustancia estuvo involucrada. Los herbicidas, los ácidos y los compuestos orgánicos volátiles estuvieron entre los químicos que con mayor frecuencia se fugaron como resultado del evento51. En el caso de los accidentes ambientales poco puede concluirse sobre la cantidad de individuos en riesgo; Chernobyl en la entonces Unión Soviética y Bhopal en India son típicos casos de exposición masiva. Pero en el 71 % de los eventos registrados por ATSDR durante dos años, el número de víctimas en promedio fueron dos o menos.51. Otro punto importante es que del total de víctimas registradas por ATSDR en estos eventos, el 65 % eran empleados del sitio afectado o del transporte accidentado51. Las víctimas de la población civil durante emergencias en fuentes fijas representaron alrededor del 20 % del total de víctimas, y este porcentaje disminuyó a la mitad en el caso de los accidentes en fuentes móviles (transporte de sustancias químicas)51. Queda claro entonces que dos programas deben establecerse, por un lado un programa para atender a la población civil y otro, quizá con mayor prioridad, para los trabajadores involucrados en el manejo de sustancias peligrosas.
Los accidentes que involucran la fuga de material químico pueden ser muy graves pero su atención se facilita porque de inmediato se puede tener la identificación de la sustancia fugada y por ende, en el corto plazo pueden establecerse las medidas adecuadas de atención médica. Sin embargo, los accidentes que involucran contaminación por alimentos, por lo general son masivos, ya que el tiempo de identificación del tóxico no es rápido. En el caso del "síndrome del aceite tóxico" en España, el tiempo que transcurrió entre la muerte de la primera víctima y la instrumentación de las medidas que abatieron el uso del aceite contaminado fue de dos meses; este evento causó la muerte de 340 individuos y hubo mas de 20 mil afectados52. En el caso del grano envenenado con mercurio ocurrido en Irak, transcurrieron casi tres meses entre la llegada de los primeros casos de intoxicación a los hospitales y la intervención de las autoridades para advertir sobre el consumo del grano contaminado. Cuando menos 459 personas murieron en este evento y 6,900 individuos merecieron hospitalización52. Los ejemplos de España e Irak nos hacen notar sobre la necesidad de contar en todos los países, con grupos de emergencia que necesariamente tendrían que estar constituídos por epidemiólogos, por toxicólogos y por químicos analíticos.
En los eventos estadunidenses reportados por la ATSDR para el periodo 1990-1991, se encontró que entre el personal responsable de atender las emergencias hubo 121 víctimas, lo cual representó el 14 % del total de víctimas para dicho periodo51. Estos datos provienen de un país con tecnología y experiencia suficientes para el manejo de emergencias ambientales. En México, durante un incendio ocurrido en una planta de plaguicidas, que involucró la combustión de pentaclorofenol, los bomberos que atendieron la emergencia carecían del equipo adecuado y por lo que pudo observarse en material videograbado, las autoridades tampoco tenían conocimiento del riesgo asociado (producción de dioxinas), ya que no hubo medidas adecuadas para evacuar a la población civil del lugar. Es decir, este incendio fue manejado como cualquiera otro. Queda en evidencia la urgente necesidad de instrumentar programas de capacitación y equipamiento entre aquellos grupos que tienen la responsabilidad de atender las emergencias. Asimismo, es urgente el establecimiento de centros de información toxicológica.