Los estudios a nivel ocupacional en materia de sustancias peligrosas son amplios a nivel agrícola pero aún son raros en sitios que manejan residuos peligrosos. En esta sección nos enfocaremos a tres casos que pretenden ser ejemplificativos de los riesgos en el ambiente laboral.
Guadalcázar. El trabajo se desarrolló en una estación receptora de residuos industriales, que operó de noviembre de 1990 a julio de 1991. Durante tal lapso se recibieron mas de 20 mil toneladas de residuos, los cuales se depositaron al aire libre en tambos y en material a granel. El calor y la lluvia ocasional provocaron derrames del material por lo cual fue necesario establecer un programa emergente de confinación. En el sitio laboraban 78 trabajadores pero solo 22 fueron considerados para el estudio, dado que ellos fueron los individuos mas expuestos, al ser los encargados de transportar los tambos de residuos a las celdas de confinamiento. El estudio demostró una ligera exposición al arsénico 42 y exposición a compuestos orgánicos42,43. No se encontró daño hepático o daño renal42. Sin embargo, el daño genotóxico medido como frecuencia de aberraciones cromosómicas fue mas significativo entre los trabajadores cuando se comparó contra una población control y también fue mas significativo entre los trabajadores que laboraron mayor tiempo en el sitio43. Los trabajadores no contaban con equipo de protección y al ser de origen humilde, poca conciencia tenían del riesgo al que se encontraban expuestos. El sitio ahora está clausurado pero deja por lección los riesgos en salud que pueden generarse por una mala administración (depósito al aire libre de tambos y material a granel) y por la carencia de medidas preventivas para el manejo de sustancias peligrosas.
Flúor. El segundo ejemplo que presentamos se refiere al caso de trabajadores expuestos al flúor tanto a nivel ocupacional (por laborar en una industria que produce ácido flúorhídrico), como a nivel ambiental (por vivir en la Ciudad de San Luis Potosí cuyo acuífero está contaminado por fuentes naturales de flúor). En la población adulta, el flúor puede ocasionar daños óseos que llevan a un padecimiento denominado fluorosis esquelética44. En este padecimiento, los huesos se vuelven más densos y al mismo tiempo se estimula la producción ósea en sitios anómalos, como en las cercanías de las articulaciones. La hiperdensidad ósea y la neoformación de hueso, generan dolores y pueden causar la invalidez a nivel de extremidades. No obstante que la fluorosis dental en los niños de la Ciudad de San Luis Potosí es un problema grave45, que ha provocado la difusión de los efectos dentales del flúor entre el grueso de la población, los trabajadores carecían del conocimiento sobre la magnitud del riesgo asociado a una sobreexposición al flúor (recordemos que ellos no solo estaban expuestos a nivel laboral sino también a nivel ambiental -inhalación de flúor por exposición al aire de la industria e ingesta de flúor por el agua contaminada de sus casas-). El resultado, presencia de casos de fluorosis esquelética entre los trabajadores46. Simples medidas de educación ambiental hubieren bastado para disminuir la exposición al flúor y por consiguiente el riesgo asociado con este mineral.
Exposición Agrícola. Son numerosos los casos de exposición ocupacional a los plaguicidas durante las actividades agrícolas. También numerosos son los ejemplos de daño neurológico entre los trabajadores expuestos24,25,47 y menos frecuentes, pero igual de importantes son los casos de daño reproductivo48. Sin embargo, probablemente de mayor impacto para el futuro regulatorio de los plaguicidas sean las evidencias que de manera paulatina se han venido acumulando en relación con los diferentes tipos de cáncer asociados a su uso. Una reciente revisión lista los tipos de cáncer mas frecuentes, entre ellos: mieloma múltiple, linfomas, estómago, próstata, vejiga y cerebro48. Este último destaca porque también se ha correlacionado con el uso de insecticidas domésticos48. En general, estos padecimientos no se encuentran asociados al tabaquismo y si a la inmunodeficiencia, por lo cual se abre una área de investigación de sumo interés, el efecto inmunosupresor de las formulaciones comerciales de plaguicidas48. Pero un punto merece anotación aparte, se ha encontrado alguna evidencia de que el sarcoma óseo en niños pudiera estar correlacionado con el trabajo agrícola de los padres48. De confirmarse estos datos, el riesgo ocupacional sería hereditario y por lo tanto, entre los trabajadores agrícolas habría que aplicar mayores medidas de protección ocupacional y quizá habría que instrumentar un programa de vigilancia preconcepcional. La herencia del riesgo ocupacional es un concepto novedoso que también podría aplicarse a mujeres de fundiciones expuestas al plomo. Se sabe que estas mujeres tienen mayores niveles óseos de plomo49 y se sabe que durante el embarazo ocurre una movilización del plomo óseo materno a la corriente sanguínea materna y a la corriente sanguínea fetal, dado que el plomo traspasa la barrera placentaria50. Es decir, mujeres que durante su etapa pre-reproductiva estuvieran expuestas ocupacionalmente al plomo, después, durante la fase reproductiva, podrían traspasar este contaminante vía cordón umbilical a su hijo. Quizá este tipo de traspaso del riesgo de una madre a su hijo no sea estrictamente hereditario porque no involucra al material genético, pero el concepto es el mismo: el traspaso al hijo de un riesgo adquirido por el padre o la madre durante su trabajo ¿Habría entonces que regular con mayor exigencia la exposición ocupacional?
Los efectos en salud, en el ambiente ocupacional, requieren la participación del responsable de la empresa, la participación de los trabajadores, e inclusive la participación de la familia de los trabajadores. En este nuevo escenario, el personal médico deberá estar atento de los riesgos ocupacionales, a nivel empresa, pero también, a nivel familia de los trabajadores.