Características
Naturalismo: el artista no interpreta la naturaleza, sólo la copia.
Las figuras representan pasiones y sentimientos: el PATHOS. De los sentimiento se prefieren los de mayor exaltación.
La figura humana aparece convertida en héroe. Cualquier tipo de persona aparece con su alma reflejada con gran nitidez.
La importancia de los temas religiosos por el efecto sobrenatural de la ascética y la mística (Éxtasis de Santa Teresa de Bernini).
Se tiende a la representación de los temas crueles y espantosos: martirios, sarcófagos con el cadáver tumefacto.
Movimiento espontáneo, como una explosión. Es el movimiento en el acto, no en la potencia como era en el Renacimiento.
Grupos de figuras que dan entrada al paisaje, como en el helenismo.
Predominan las composiciones en diagonal, los escorzos, la asimetría.
Ropajes muy movidos, de profundo claroscuro.
La figura se funde en el ambiente que la rodea para conseguir un efecto más real.
Desarrollo del retrato: detallismo, sensación de realidad, psicología del personaje.
Contraste entre Renacimiento y Barroco:
Renacimiento: simetría, plasticidad, naturalismo idealizado, movimiento, estatismo, retrato físico o de parecido, superficie tersa.
Barroco: asimetría, pictoricismo, naturalismo pleno, movimiento en acto, retrato psicológico, superficie de calidades.
Italia
Maderna
Santa Cecilia muerta: parece que la figura se retuerce en el suelo ligeramente e incluso se aprecia la señal del degollamiento.
Bernini
Según él los objetos no los vemos como realmente son, en su apariencia influyen los demás objetos inmediatos.
Apolo y Dafne: recoge un momento fugaz, la transmutación de la materia.
Baldaquino de San Pedro, columnas salomónicas recubiertos con relieves de tipo vegetal, animal y siempre simbólicos.
Éxtasis de Santa Teresa: aplica la luz lateralmente para aumentar el efecto de suspensión.
Realiza muchas fuentes para Roma: “Barcaza” en la plaza de España, Tritón, los cuatro Ríos de la plaza Nabonna.
También tiene retratos de Luis XIV, Alejandro VII.
Pietro Tacca
Tiene muchas estatuas ecuestres como la de Felipe IV en la plaza de Oriente de Madrid. Influirá mucho entre los pintores.
España
Presenta algunas diferencias con la italiana. Se puede llamar a esta época la de los imagineros españoles.
Realismo como nota principal pero tan exagerado que se cae en el patetismo.
Temas casi exclusivamente religiosos.
Aumenta la escultura exenta y disminuyen los relieves de los retablos.
Temas inspirados en la muerte y en la ascética y la mística.
Disminuye la escultura funeraria, quizá por la decadencia política y económica.
Materiales: madera policromada, se consigue mayor naturalismo. Se sigue empleando el estofado y a veces se visten las obras con telas y adornos auténticos.
Movimiento poco acentuado.
Tendencia a realizar pasos procesionales retablos con columnas salomónicas y sillerías de coro.
Quieren escenificar los diversos pasos de la Pasión.
Escuela Castellana
Tiene un realismo hiriente, emocional. Para conseguir utiliza colores lisos, sin oro ni estofado.
Gregorio Fernández
Trabaja en Valladolid. Por el enorme influjo que tuvo se le ha llamado el Bernini español.
Tiene un realismo patético pero no vulgar. Hace un detenido estudio del cuerpo humano, especialmente de las cabezas. Introduce el tema de vírgenes.
Cristo yacente de El Pardo.
Cristo crucificado de la Luz de Valladolid.
Dolorosas, Inmaculadas. Retablos.
Manuel Pereyra
Sobriedad y naturalismo, su policromía es mejor que la de Gregorio Fernández.
San Bruno: Su naturalismo es tal que de él se dice que si no habla es porque es cartujo.
En Madrid se hacen muchos retablos en los que trabajan arquitectos como Pedro de la Torre y José de Churriguera (el de las Calatravas) otros artistas trabajan para los palacios haciendo estatuas que decoran el palacio o los jardines. Así también se hacen las estatuas ecuestres de Felipe III (Juan de Bolonia) y Felipe IV (Pedro Tacca). Esta fue diseñada por Velázquez, fundida por Tacca en Italia, siguiendo los cálculos de Galileo para conseguir el equilibrio. Martínez Montañés hizo el estudio de la cabeza.
Escuela andaluza
Realismo más sosegado: belleza correcta, espiritualizada.
Policromía delirante a base de fondos de oro.
Muy frecuentes los temas infantiles.
Se representa más lo melancólico y místico que lo trágico.
Figuras vestidas con deslumbrantes vestido de tele bordada.
Centros artísticos Sevilla y Granada a causa de la riqueza del comercio de ultramar y de la herencia renacentista.
Sevilla:
Martínez Montañés
Profundo clasicismo lo que da a sus obras serenidad y equilibrio. Modelado perfectísimo y paños bien plegados dan a sus obras grandiosidad.
Cristo de la Clemencia, que parece hablar a los fieles.
Retablo de Santiponce, Sevilla.
Inmaculadas. Rostros de belleza casi griega, melancólico.
Juan de Mena
Discípulo de Montañés. Figuras más patéticas. Su preocupación principal son las cabezas y a veces llega a desentenderse del cuerpo.
Cristo de Vergara.
Jesús del Gran Poder, casi un viejo. Profundo naturalismo en todos los detalles.
Granada
Alonso Cano
Discípulo de Montañés. Compañero de Velázquez, fue al mismo tiempo arquitecto, pintor y escultor. No utiliza apenas el oro por lo que consigue un mayor valor expresivo del color. Rompe con el clasicismo de Montañés y gana en expresividad y dinamismo.
Tiende a crear modelos geométricos, generalmente de perfil oval o de huso.
Trabaja en Madrid como pintor, llamado por Velázquez y el Conde-duque. Aquí crea el tipo de Niño Nazareno, con la cruz a cuestas. A su vuelta a Granada inicia el tema de las Inmaculadas y el de los niños. Parece en relación con Murillo.
Retablo de Lebrija, Virgen hierática, fusiforme.
Inmaculada de la catedral de Granada, ingenuidad.
Virgen de Belén.
Pedro de Mena
Discípulo de Alonso Cano. Es más realista y sabe comunicar más vivamente los estados de ánimo.
San Pedro de Alcántara.
San Francisco, los pliegues y la decoración estriada conducen la mirada a la cara.
Magdalena penitente: ascetismo
Dolorosa, llega a ponerle lágrimas de cristal.
Ecce Homo.
A medida que se llega al siglo XVIII decae el sentimiento dramático y se acentúa el decorativismo y la suavidad del rococó. Aparecen familias en Valencia que trabajan en la decoración de las fachadas, como la del palacio del marqués de Dos Aguas, obra de Ignacio Vergara. El artista más destacado, de origen italiano es Salzillo.
Salzillo
Mezcla la gracia italiana con el dramatismo español.
Belenes, de barro por influjo napolitano.
Pasos procesionales, formados por varias figuras como los de Valladolid, en oposición a los de Andalucía, de una sola.
Oración en el huerto, Prendimiento, Caída, Dolorosa, con vestidos reales.