El Barroco - España
Curso gratis creado por Creative Commons. Extraido de: http://www.geocities.com/CollegePark/Pool/2741/
23 de Marzo de 2005
Historia del arte
9 - España
La pintura barroca española significa la búsqueda del realismo, incluso en sus aspectos dolorosos y patéticos, abandonando tanto el idealismo del Renacimiento como el escorzo y el retorcimiento del manierismo. En este proceso el punto de partida es el tenebrismo de Caravaggio, al que algunos seguirán fielmente mientras que otros (Velázquez) se irán separando poco a poco de él. En todo caso, el tenebrismo es una constante en las obras de esta época.
Características
Además de las características comunes a la pintura barroca en general, la española presenta algunas específicas muy relacionadas con la mentalidad y la sociedad.
Supone la introducción del tenebrismo no tanto por la influencia italiana sino por creación propia. Lafuente Ferrari dice que la generación de 1560 inicia ya el tenebrismo y esto se manifiesta en las obras de Navarrete el Mudo para El Escorial. En 1617 ya había cuadros de Caravaggio en Madrid. Es casi seguro un viaje de Ribalta a Italia, lo cual aumentó la influencia aunque otros como Mayno, Tristán y Orrente, también tenebristas, no parecen mantener ningún contacto con Italia. Ribera sí tiene gran influencia de Caravaggio pero su relación con España es más tardía y su luz es mucho más clara.
Ribalta (1565-1628)
Muy influido por Navarrete el Mudo, Zúccaro y los pintores de El Escorial, así como por Caravaggio.
Retablo de Algemesí.
Retablo del colegio del Corpus Christi.
San Francisco abrazando a Cristo.
San Bernardo abrazando a Cristo.
Ribera (1591-1652)
Se educa con Ribalta y después en Italia. Es un gran pintor de calidades, parece sentirse la piel y la carne. El color es vibrante, con muchas tonalidades. La pincelada adopta formas curvas para ceñirse al dibujo. Es también buen grabador.
Pinta temas religiosos, mitológicos, naturalistas hasta caer en lo repulsivo (la vieja de los Abruzos), desnudos. Compone sus temas austeramente. A lo largo de su vida pasará de lo tenebroso a lo luminoso. A la pincelada suelta y cargada de luz.
1ª época, temas mitológicos con aspecto humanizante:
Sileno embriagado.
Arquímedes.
San Jerónimo.
2ª época: se inician los tonos plateados que sustituyen a las tinieblas:
Inmaculada de Salamanca.
Magdalena penitente: impresión ascensional debido a la composición en diagonal.
Sueño de Jacob: intento de estudiar la atmósfera.
3ª época: la pincelada se hace más líquida y la luz más dorada:
Comunión de los apóstoles: obra cumbre de su pintura.
Escuela andaluza
Sevilla era un gran centro económico en el siglo XVII y por consiguiente un gran centro artístico. Había un importante escuela que marca la transición del manierismo al Barroco y que incorporaba el naturalismo al mismo tiempo que se aferraban a otros elementos de influencia italiana. Destacan Roelas y Herrera el viejo (búsqueda del realismo) y Francisco Pacheco (además de pintor fue tratadista y maestro de Velázquez).
Zurbarán 1598-1664
Coincide con Velázquez en la búsqueda d la plástica escultórica y en tenebrismo, aunque Velázquez abandona esto más tarde. Es el pintor que mejor refleja los ideales de la Contrarreforma y los estados elevados del alma. Por otra parte, su tenebrismo ayuda a conseguir este efecto de misticismo: una luz blanca muy viva y unos fondos siempre obscuros.
Pinta una gran variedad de temas: bodegones (quizá influido por la austeridad de los Sánchez Cotan), mitológicos, históricos, pero donde más destaca es en los religiosos.
Apenas emplea paisajes como fondos, normalmente representa interiores que revelan falta de profundidad. Su composición es muy pobre: filas paralelas a la superficie del lienzo. Toda la atención se aplica a manos y rostros que adquieren un enorme valor expresivo y esto resulta incrementado por la luz que parece irradiar de las mismas figuras.
Series de frailes para el convento de san Pablo en Sevilla.
Monjes para el convento de la Merced de Sevilla.
La Visión de San Pedro Nolasco.
Por mediación de Velázquez viene a Madrid para colaborar en la decoración del Salón de Reinos en donde realiza temas históricos como “el socorro de Cádiz” y mitológicos como “los trabajos de Hércules”, poco afortunados.
A su regreso a Sevilla pinta las series de la Cartuja de Jerez y de Guadalupe: Milagro del padre Salmerón.
A partir de 1640 su trabajo decae tanto en calidad como en cantidad y revela influencia de Murillo. Se inclina por temas amables, de menor fuerza emocional. También le influye Velázquez en el ambiente vaporoso que rodea a las figuras. Son frecuentes los temas de la virgen. Es un buen retratista tanto en temas civiles como religiosos (Santa Casilda). Sus bodegones son casi místicos y en ellos alcanza espléndidas calidades.
Murillo (1727-1682)
Su mayor preocupación la constituye lo pictórico (colorido) y no lo plástico (dibujo) como en Zurbarán y Velázquez. Busca la realidad pero en su parte agradable. Trata los temas religiosos pero humanizándolos.
Crea atmósferas calidad y doradas y su colorido alcanza tal transparencia que anuncia el rococó, pero sigue manteniendo el tenebrismo que recuerda al de Rembrandt.
Recibe influencias de Rubens, Van Dyck, Ribera y Zurbarán.
Temas religiosos:
Inmaculadas.
Niños de la concha.
Anunciaciones.
Temas populares, tratados con elegancia sin tocar la parte desagradable:
Niños comiendo fruta.
Mujer despiojando a un niño.
Es también un buen retratista y paisajista de aspecto ensoñador.
Valdés Leal
Es el representante del aspecto melodramático del Barroco: lo feo, lo desagradable y lo macabro. Su pincelada es irregular y suelta. Prefiere el color vibrante al dibujo. Es muy irregular en su producción.
Para el hospital de la caridad de Sevilla pinta una serie de cuadros que están inspirados en el “Discurso de la Verdad”. Quiere llamar la atención a los humanos para que se desengañen de las glorias del mundo y piensen en la muerte mediante los “Jeroglíficos de nuestras postrimerías” que son dos:
In ictu oculi.
De finis gloriae mundi.
Escuela madrileña
Ya antes de que llegara a Madrid, Velázquez se había desarrollado en el naturalismo con el trabajo de pintores italianos como Eugenio Caxes y Vicente Carducho. La figura más importante es Velázquez.
Velázquez (1599-1660)
Nace en Sevilla. Estudia con Francisco Pacheco y casa con su hija. Después viene a Madrid y mezcla los estilos de tal manera que es muy difícil clasificarle en una escuela u otra. Protegido por Felipe IV, hasta ser nombrado caballero de la Orden de Santiago que sólo correspondía a los nobles, puede dedicarse al arte por el arte, sin necesidad de vender sus cuadros para vivir, ya que el rey le nombra aposentador real de palacio.
Su producción no es muy extensa pero sí fecunda ya que realiza frecuentes retoques e incluso superposiciones. Su elaboración es minuciosa. Toca todos los temas e incluso dentro de un mismo tema los repite con una gran variedad (retratos: ecuestres, de bufones, de la familia real).
No es barroco según el concepto de Eugenio D’Ors porque no le tienta el movimiento pero sí lo es según el concepto de Wolfflin, por lo pintoresco de su estilo, lo esfumado de sus líneas, el sentido de la profundidad, la búsqueda de la personalidad del individuo.
El barroquismo de Velázquez también se manifiesta en su relación con los escritores de su época, sobre todo con Calderón y Quevedo. Estos contraponen unas ideas a otras igual que Velázquez contrapone las figuras y las acciones o armoniza esta contraposición con un nexo ideológico (concepto) igual que Velázquez funde dos escenas y las relaciona íntimamente (Las Hilanderas); u obscurece el tema sirviéndose del equívoco igual que hace Velázquez en Las Hilanderas con las figuras de Palas y Aracne que no sabemos si pertenecen o no al tapiz del fondo.
Su gran aportación fue la preocupación por la luz y la conquista de la profundidad. La sensación óptica de la luz que circula por dentro de la tela, la neblina de los paisajes, el polvillo que flota en las habitaciones, todo esto ha sido denominado “perspectiva aérea”. En las Meninas parece que entre las figuras circula el aire. La profundidad se consigue no sólo con la luz sino también con el desplazamiento del plano de la tela hacia atrás por un lateral, con lo que la escena se acerca por un lado pero se aleja por otro.
Todo su arte se apoya en la realidad al igual que en la escuela holandesa. A pesar de ello se evada de la realidad aplicando una técnica de pincelada suelta, casi impresonista.
Su influencia posterior fue grande, no sólo en sus contemporáneos de la escuela de Madrid sino también en Goya y en los realistas e impresionistas del siglo XIX.
En su pintura hay varias épocas:
Sevillana
Dura plasticidad, tenebrismo, color madera en los cuadros y ricas calidades.
Vieja friendo huevos, el aguador de Sevilla.
Jesús en casa de Marte y María, Adoración de los Magos.
Sor Jerónima de la Fuente.
Madrileña
1623 viene a Madrid. Trabaja principalmente retratos y temas mitológicos e históricos.
Retratos del Conde-duque, Felipe IV.
Bufón Calabacillas, Demócrito
Los borrachos.
Primer viaje a Italia
Aconsejado por Rubens. Su pincelada se hace más suelta.
2ª etapa madrileña
Se pueden hacer dentro de ella varias etapas en las que su pincelada se va haciendo más fluida, hasta el punto de llegar a ser casi impresionista. Los colores se van haciendo también más plateados. Los retratos consiguen tener la sensación de estar en un espacio real sin utilizar ningún elemento arquitectónico como soporte, sólo la “atmósfera”.
Cristo de san Plácido, imita al de Martínez Montañés.
Retratos de Felipe IV y de los bufones.
Las Lanzas. Para el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro.
Retrato ecuestre del Conde-duque.
Retratos de Baltasar Carlos.
Coronación de la Virgen.
2º viaje a Italia
Iba con el encargo de comprar cuadros para las galerías reales.
Retrato de su criado Pareja, retrato de Inocencio X.
Paisajes de la villa Médicis.
Venus del Espejo.
Última etapa madrileña
La paleta se hace completamente líquida, esfumándose la forma y logrando calidades insuperables. La pasta se acumula a veces en pinceladas rápidas y gruesas de mucho efecto.
Las Meninas.
Las Hilanderas.
Mercurio y Argos.
Velázquez no dejó una escuela propiamente dicha aunque su yerno Martínez del Mazo presenta con él muchas afinidades y termina algunas obras suyas cuando muere. Casi todos los pintores de Madrid en aquel momento sufrieron la influencia de su manera de pintar, a lo “velazqueño”. Entre estos pintores destacan:
Antonio Pereda
Pintor religioso y también de bodegones un tanto retóricos. Tiene un afán moralizante y un tenebrismo que hace brillar los objetos:
Sueño del caballero.
Vanitas.
Bodegón de la calavera.
En la 2ª mitad del siglo y coincidiendo con el gobierno de Carlos II se vuelve a dar importancia a la pintura al fresco, quizá por influencia italiana. Francisco Rizzi, Antolínez, Herrera el Mozo, son grandes decoradores a base de temas religiosos. Los pintores más importantes serán los pintores cortesanos.
Carrero Miranda
Influido por Velázquez y Van Dyck.
Dª Mariana de Austria.
Carlos II.
La monstrua.
Claudio Coello
Cultivó la gran composición en frescos y lienzos de amplias proporciones. Como retratista se distingue por la soltura de la pincelada y la preocupación psicológica.
Adoración de la Sagrada Forma, en la sacristía de El Escorial.
Es una composición diagonal, un espacio conseguido por el ritmo de la luz (cirios y ventanas) que se va amortiguando. Lo más importante es que el cuadro está concebido como un espejo, hasta el punto de que se representan al fundo del mismo cuadros que están en el testero de la sacristía. El efecto se incrementa porque el cuadro no tiene marco y se confunde con la estancia.
Al mismo tiempo que estos últimos pintores de Madrid, en Sevilla está pintando Murillo y Valdés Leal. Todos forman los pintores de la 2ª mitad del siglo XVII.
Características
Además de las características comunes a la pintura barroca en general, la española presenta algunas específicas muy relacionadas con la mentalidad y la sociedad.
- Es notoria la ausencia de rasgos que fueron típicos en el Renacimiento: lo heroico, los tamaños superiores al natural. Predomina una cierta intimidad y un sabor de humanidad poco o nada teatral. Se prefiere un equilibrado naturalismo y se opta por la composición sencilla.
- Predominio de la temática religiosa y de su expresión ascética y mística, acentuada por el éxtasis, la mirada dirigida al cielo, el movimiento de la composición. Velázquez incorpora el paisaje y la fábula pagana. Más frecuente es el retrato y los bodegones.
- Ausencia de sensualidad que en el caso de existir se debe a la influencia de Rubens.
- El tenebrismo expresa todos estos valores propios de España: de ahí su rápida difusión e implantación desde fechas muy tempranas.
- Aunque se clasifica este momento en escuelas (valenciana, andaluza y madrileña) no es posible pasar por alto las grandes diferencias entre pintores de la misma escuela y la complejidad de la evolución pictórica desde el manierismo hasta el Barroco.
- Hay que destacar que este auge artístico corresponde a una época de decadencia política y económica aunque se corresponde con un gran auge de la literatura.
Escuela valenciana
Supone la introducción del tenebrismo no tanto por la influencia italiana sino por creación propia. Lafuente Ferrari dice que la generación de 1560 inicia ya el tenebrismo y esto se manifiesta en las obras de Navarrete el Mudo para El Escorial. En 1617 ya había cuadros de Caravaggio en Madrid. Es casi seguro un viaje de Ribalta a Italia, lo cual aumentó la influencia aunque otros como Mayno, Tristán y Orrente, también tenebristas, no parecen mantener ningún contacto con Italia. Ribera sí tiene gran influencia de Caravaggio pero su relación con España es más tardía y su luz es mucho más clara.
Ribalta (1565-1628)
Muy influido por Navarrete el Mudo, Zúccaro y los pintores de El Escorial, así como por Caravaggio.
Retablo de Algemesí.
Retablo del colegio del Corpus Christi.
San Francisco abrazando a Cristo.
San Bernardo abrazando a Cristo.
Ribera (1591-1652)
Se educa con Ribalta y después en Italia. Es un gran pintor de calidades, parece sentirse la piel y la carne. El color es vibrante, con muchas tonalidades. La pincelada adopta formas curvas para ceñirse al dibujo. Es también buen grabador.
Pinta temas religiosos, mitológicos, naturalistas hasta caer en lo repulsivo (la vieja de los Abruzos), desnudos. Compone sus temas austeramente. A lo largo de su vida pasará de lo tenebroso a lo luminoso. A la pincelada suelta y cargada de luz.
1ª época, temas mitológicos con aspecto humanizante:
Sileno embriagado.
Arquímedes.
San Jerónimo.
2ª época: se inician los tonos plateados que sustituyen a las tinieblas:
Inmaculada de Salamanca.
Magdalena penitente: impresión ascensional debido a la composición en diagonal.
Sueño de Jacob: intento de estudiar la atmósfera.
3ª época: la pincelada se hace más líquida y la luz más dorada:
Comunión de los apóstoles: obra cumbre de su pintura.
Escuela andaluza
Sevilla era un gran centro económico en el siglo XVII y por consiguiente un gran centro artístico. Había un importante escuela que marca la transición del manierismo al Barroco y que incorporaba el naturalismo al mismo tiempo que se aferraban a otros elementos de influencia italiana. Destacan Roelas y Herrera el viejo (búsqueda del realismo) y Francisco Pacheco (además de pintor fue tratadista y maestro de Velázquez).
Zurbarán 1598-1664
Coincide con Velázquez en la búsqueda d la plástica escultórica y en tenebrismo, aunque Velázquez abandona esto más tarde. Es el pintor que mejor refleja los ideales de la Contrarreforma y los estados elevados del alma. Por otra parte, su tenebrismo ayuda a conseguir este efecto de misticismo: una luz blanca muy viva y unos fondos siempre obscuros.
Pinta una gran variedad de temas: bodegones (quizá influido por la austeridad de los Sánchez Cotan), mitológicos, históricos, pero donde más destaca es en los religiosos.
Apenas emplea paisajes como fondos, normalmente representa interiores que revelan falta de profundidad. Su composición es muy pobre: filas paralelas a la superficie del lienzo. Toda la atención se aplica a manos y rostros que adquieren un enorme valor expresivo y esto resulta incrementado por la luz que parece irradiar de las mismas figuras.
Series de frailes para el convento de san Pablo en Sevilla.
Monjes para el convento de la Merced de Sevilla.
La Visión de San Pedro Nolasco.
Por mediación de Velázquez viene a Madrid para colaborar en la decoración del Salón de Reinos en donde realiza temas históricos como “el socorro de Cádiz” y mitológicos como “los trabajos de Hércules”, poco afortunados.
A su regreso a Sevilla pinta las series de la Cartuja de Jerez y de Guadalupe: Milagro del padre Salmerón.
A partir de 1640 su trabajo decae tanto en calidad como en cantidad y revela influencia de Murillo. Se inclina por temas amables, de menor fuerza emocional. También le influye Velázquez en el ambiente vaporoso que rodea a las figuras. Son frecuentes los temas de la virgen. Es un buen retratista tanto en temas civiles como religiosos (Santa Casilda). Sus bodegones son casi místicos y en ellos alcanza espléndidas calidades.
Murillo (1727-1682)
Su mayor preocupación la constituye lo pictórico (colorido) y no lo plástico (dibujo) como en Zurbarán y Velázquez. Busca la realidad pero en su parte agradable. Trata los temas religiosos pero humanizándolos.
Crea atmósferas calidad y doradas y su colorido alcanza tal transparencia que anuncia el rococó, pero sigue manteniendo el tenebrismo que recuerda al de Rembrandt.
Recibe influencias de Rubens, Van Dyck, Ribera y Zurbarán.
Temas religiosos:
Inmaculadas.
Niños de la concha.
Anunciaciones.
Temas populares, tratados con elegancia sin tocar la parte desagradable:
Niños comiendo fruta.
Mujer despiojando a un niño.
Es también un buen retratista y paisajista de aspecto ensoñador.
Valdés Leal
Es el representante del aspecto melodramático del Barroco: lo feo, lo desagradable y lo macabro. Su pincelada es irregular y suelta. Prefiere el color vibrante al dibujo. Es muy irregular en su producción.
Para el hospital de la caridad de Sevilla pinta una serie de cuadros que están inspirados en el “Discurso de la Verdad”. Quiere llamar la atención a los humanos para que se desengañen de las glorias del mundo y piensen en la muerte mediante los “Jeroglíficos de nuestras postrimerías” que son dos:
In ictu oculi.
De finis gloriae mundi.
Escuela madrileña
Ya antes de que llegara a Madrid, Velázquez se había desarrollado en el naturalismo con el trabajo de pintores italianos como Eugenio Caxes y Vicente Carducho. La figura más importante es Velázquez.
Velázquez (1599-1660)
Nace en Sevilla. Estudia con Francisco Pacheco y casa con su hija. Después viene a Madrid y mezcla los estilos de tal manera que es muy difícil clasificarle en una escuela u otra. Protegido por Felipe IV, hasta ser nombrado caballero de la Orden de Santiago que sólo correspondía a los nobles, puede dedicarse al arte por el arte, sin necesidad de vender sus cuadros para vivir, ya que el rey le nombra aposentador real de palacio.
Su producción no es muy extensa pero sí fecunda ya que realiza frecuentes retoques e incluso superposiciones. Su elaboración es minuciosa. Toca todos los temas e incluso dentro de un mismo tema los repite con una gran variedad (retratos: ecuestres, de bufones, de la familia real).
No es barroco según el concepto de Eugenio D’Ors porque no le tienta el movimiento pero sí lo es según el concepto de Wolfflin, por lo pintoresco de su estilo, lo esfumado de sus líneas, el sentido de la profundidad, la búsqueda de la personalidad del individuo.
El barroquismo de Velázquez también se manifiesta en su relación con los escritores de su época, sobre todo con Calderón y Quevedo. Estos contraponen unas ideas a otras igual que Velázquez contrapone las figuras y las acciones o armoniza esta contraposición con un nexo ideológico (concepto) igual que Velázquez funde dos escenas y las relaciona íntimamente (Las Hilanderas); u obscurece el tema sirviéndose del equívoco igual que hace Velázquez en Las Hilanderas con las figuras de Palas y Aracne que no sabemos si pertenecen o no al tapiz del fondo.
Su gran aportación fue la preocupación por la luz y la conquista de la profundidad. La sensación óptica de la luz que circula por dentro de la tela, la neblina de los paisajes, el polvillo que flota en las habitaciones, todo esto ha sido denominado “perspectiva aérea”. En las Meninas parece que entre las figuras circula el aire. La profundidad se consigue no sólo con la luz sino también con el desplazamiento del plano de la tela hacia atrás por un lateral, con lo que la escena se acerca por un lado pero se aleja por otro.
Todo su arte se apoya en la realidad al igual que en la escuela holandesa. A pesar de ello se evada de la realidad aplicando una técnica de pincelada suelta, casi impresonista.
Su influencia posterior fue grande, no sólo en sus contemporáneos de la escuela de Madrid sino también en Goya y en los realistas e impresionistas del siglo XIX.
En su pintura hay varias épocas:
Sevillana
Dura plasticidad, tenebrismo, color madera en los cuadros y ricas calidades.
Vieja friendo huevos, el aguador de Sevilla.
Jesús en casa de Marte y María, Adoración de los Magos.
Sor Jerónima de la Fuente.
Madrileña
1623 viene a Madrid. Trabaja principalmente retratos y temas mitológicos e históricos.
Retratos del Conde-duque, Felipe IV.
Bufón Calabacillas, Demócrito
Los borrachos.
Primer viaje a Italia
Aconsejado por Rubens. Su pincelada se hace más suelta.
2ª etapa madrileña
Se pueden hacer dentro de ella varias etapas en las que su pincelada se va haciendo más fluida, hasta el punto de llegar a ser casi impresionista. Los colores se van haciendo también más plateados. Los retratos consiguen tener la sensación de estar en un espacio real sin utilizar ningún elemento arquitectónico como soporte, sólo la “atmósfera”.
Cristo de san Plácido, imita al de Martínez Montañés.
Retratos de Felipe IV y de los bufones.
Las Lanzas. Para el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro.
Retrato ecuestre del Conde-duque.
Retratos de Baltasar Carlos.
Coronación de la Virgen.
2º viaje a Italia
Iba con el encargo de comprar cuadros para las galerías reales.
Retrato de su criado Pareja, retrato de Inocencio X.
Paisajes de la villa Médicis.
Venus del Espejo.
Última etapa madrileña
La paleta se hace completamente líquida, esfumándose la forma y logrando calidades insuperables. La pasta se acumula a veces en pinceladas rápidas y gruesas de mucho efecto.
Las Meninas.
Las Hilanderas.
Mercurio y Argos.
Velázquez no dejó una escuela propiamente dicha aunque su yerno Martínez del Mazo presenta con él muchas afinidades y termina algunas obras suyas cuando muere. Casi todos los pintores de Madrid en aquel momento sufrieron la influencia de su manera de pintar, a lo “velazqueño”. Entre estos pintores destacan:
Antonio Pereda
Pintor religioso y también de bodegones un tanto retóricos. Tiene un afán moralizante y un tenebrismo que hace brillar los objetos:
Sueño del caballero.
Vanitas.
Bodegón de la calavera.
En la 2ª mitad del siglo y coincidiendo con el gobierno de Carlos II se vuelve a dar importancia a la pintura al fresco, quizá por influencia italiana. Francisco Rizzi, Antolínez, Herrera el Mozo, son grandes decoradores a base de temas religiosos. Los pintores más importantes serán los pintores cortesanos.
Carrero Miranda
Influido por Velázquez y Van Dyck.
Dª Mariana de Austria.
Carlos II.
La monstrua.
Claudio Coello
Cultivó la gran composición en frescos y lienzos de amplias proporciones. Como retratista se distingue por la soltura de la pincelada y la preocupación psicológica.
Adoración de la Sagrada Forma, en la sacristía de El Escorial.
Es una composición diagonal, un espacio conseguido por el ritmo de la luz (cirios y ventanas) que se va amortiguando. Lo más importante es que el cuadro está concebido como un espejo, hasta el punto de que se representan al fundo del mismo cuadros que están en el testero de la sacristía. El efecto se incrementa porque el cuadro no tiene marco y se confunde con la estancia.
Al mismo tiempo que estos últimos pintores de Madrid, en Sevilla está pintando Murillo y Valdés Leal. Todos forman los pintores de la 2ª mitad del siglo XVII.
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