Existe una ley no escrita, pero con una validez aplastante, y es que cuando alguien ha intentado recortar las libertades o prohibir algo en Internet siempre han ido las mentes creativas un poco más allá, hacia el corazón del Ciberespacio. Leyes y antivirus nunca acabarán con los virus. Siempre los habrá, aunque se dictara la pena de muerte para los hackers o los escritores de virus (como ocurre en China).
La explosión de los gusanos para Internet, el desarrollo de la naciente Inteligencia Artificial aplicada a los virus, la nanotecnología, la realidad virtual, la red de satélites artificiales, las nuevas tecnologías... son campos que excitan la imaginación de las mentes que ven con claridad lo que nosotros apenas intuimos, es decir, lo que vendrá en las próximas décadas.
Sólo podemos especular y soñar con las posibilidades de la cuántica aplicada a los ordenadores y a las comunicaciones, la unión de microchips y neuronas, la posibilidad de que los virus informáticos funcionaran a nivel molecular... cualquiera sabe lo que se avecina.
No es difícil imaginar pequeños “monstruos” de varios megas de puro ensamblador capaces de decidir sus acciones según criterios complejos y con objetivos elevados. Ya los hay que comprueban el sistema operativo y actúan según el que encuentren, o que se actualizan por Internet.
Desde hace muchos años se desarrollan virus informáticos con fines militares. El ciberterrorismo, la ciberguerra, el hacktivismo, el cracking mercenario... son todos terrenos que van a llevar la vida artificial a un desarrollo inimaginable. ¿Lo veremos nosotros?
Cada vez serán más sofisticados y peligrosos. El Dr. Ludwig ha estudiado estas cuestiones en sus libros y artículos.
La evolución “artificial” de estas formas de vida son una parte del mundo apasionante y terrible a un tiempo en el que llevamos unos 30 años inmersos.