2.1 La época de los Flavios
Se puede hablar de Época de los Flavios (69-96 d.C.) por la pertenencia de los tres emperadores a la misma familia, por la nueva forma de mantenimiento y transmisión del poder y por la analogía de las medidas administrativas y apoyos sociales que buscaron. Esta época se caracteriza por la coherencia, el buen sentido y el apego a la realidad de sus gobernantes, frente a las oscilaciones de los Julio-Claudios. Está formada por:
- Los años de gobierno de Vespasiano (69-79 d.C.).
- Su hijo mayor Tito (69-81 d.C.).
- Su hijo menor Domiciano (81-96 d.C.).
La asociación en el gobierno del sucesor y la participación contemporánea de los tres en diversas magistraturas hace difícil separar las aportaciones particulares de cada uno.
i) Vespasiano
Vespasiano fue proclamado emperador por las legiones de Oriente en julio del 69 d.C., y no llegó a Roma hasta octubre del 70 d.C. Computó el tiempo de su mandato desde el día de su proclamación como emnperador por las legiones y no por el Senado.
Rompe la línea familiar de los Julio-Claudios y la tradicional vinculación de los emperadores con grupos sociales de rancio abolengo y grandes riquezas. Proviene de familia honorable pero modesta. Su ascenso político refleja el lento pero inexorable proceso de promoción de las oligarquías municipales itálicas. Su propia carrera representa igualmente un caso muy común de promoción en atención a su profesionalidad y buena gestión.
2.2 El poder imperial
i) El carácter político de Vespasiano
El comportamiento inicial de Vespasiano ilustra las nuevas bases sobre las que pretendió sustentar su poder. El emperador debía estar presente allí donde lo exigieran las circunstancias más difíciles del Imperio. Así, durante un largo año (69-70 d.C.) se mantiene en Oriente para consolidar la sumisión de los judíos, reorganizar Egipto y eliminar de una vez por todas el peligro parto.
Su nombramiento a través del senadoconsulto Lex de imperio Vespasiani muestra el carácter institucional dado al poder imperial. El emperador tomaba de una vez todos los poderes imperiales. Algunos historiadores modernos sostiene que esta ley era semejante a la del 27 a C. cuando se dieron los poderes a Augusto, pero que incluía otros privilegios que fueron acumulando emperadores posteriores, y a la vez contenía aportaciones personales de Vespasiano referentes al carácter que pretendía dar a su régimen
ii) La asociación al poder
Su gobierno se mantuvo con la asociación de su hijo Tito, que fue cónsul junto a su padre, obtuvo el título de César en el 69 d.C., y desde el 63 d.C. también comparte con él el cargo de Censor. Los dos hijos recibieron el título de Príncipes de la juventud. Estos mecanismos, utilizados ya por Augusto, pero olvidados por los Julio-Claudios, tenían una gran significación como garantía para la continuidad del régimen.
A pesar de ser su modelo Augusto, desaparecen las ambigüedades augusteas de recubrir el régimen como si fuera una República. El régimen era una monarquía en el sentido etimológico del término, con viejas herencias de formas republicanas.
iii) El Senado
Al ejercer la magistratura de la censura a partir del 73-74 d.C., Vespasiano y Tito pudieron elegir un nuevo Senado, eliminando del mismo a disidentes e incorporando a muchos hombres nuevos reclutados entre las oligarquías itálicas y provinciales. El emperador nombra su propio consejo de asesores.
A pesar de todo se siguen guardando algunas formalidades tradicionales republicanas, como hacer consultas al Senado, que actúa como el consejo particular ampliado. Los senadores pierden casi toda su capacidad política para ser destinados a responsabilidades administrativas.
2.3 Senadores y caballeros bajo los Flavios
i) El Senado
El nuevo Senado elegido por Vespasiano y Tito incluía a muchos provinciales de Occidente y otros hombres nuevos, ya que Vespasiano deseaba contar con buenos cuadros de hombres capaces y honrados para la administración central. Los senadores de origen hispano, constituidos en un auténtico clan, tendrán gran peso en el Senado. Su presión política permite comprender la elección posterior de dos emperadores de origen hispano: Trajano y Adriano.
Las relaciones de los primeros Flavios fueron buenas con el Senado, pero con Domiciano los autores antiguos insisten en su represión de senadores, existiendo destierros o muertes, lo que acabó con el asesinato de Domiciano en el 96 d.C., hecho en el que colaboraron algunos senadores. El Senado decretó la damnatio memoriae del emperador, que mandaba hacer desaparecer todas las estatuas de Domiciano, y su nombre fue borrado de todos los monumentos públicos.
Como todo parece indicar, Domiciano siguió la misma política de sus antecesores, y esta ruptura con el Senado sólo se explica si nos encontramos ante el fenómeno social anterior de otras épocas. Los nuevos senadores elegidos por Vespasiano y Tito fueron fieles por gratitud y por ser nuevos, pero cuando consolidaron su posición empezaron a exigir mayores cuotas de participación política, y por tanto no cabe la versión del resentimiento de Domiciano por haber sido postergado por su hermano. El cambio real no estaba en el emperador, sino en los senadores, ya que el intentar mantener la misma línea política de su padre era suficiente para que surgiera una oposición.
El inicio de las tensiones estuvo en la rebelión de Antonio Saturnino, legado de Germania Superior (88-89 d.C.). El endurecimiento de Domiciano se manifiesta a partir del 92 d.C.
ii) Apoyo a los caballeros
Fue otro de los virajes de los Flavios. Los caballeros sustituyeron a los libertos imperiales en todos los altos cargos de la administración central, aunque los libertos siguieron ocupando puestos subordinados a los caballeros, que ocupaban las oficinas centrales y las procuratelas provinciales para el cobro de impuestos. Los caballeros eran reclutados también en ciudades itálicas y provinciales, la mayoría de las provincias de Occidente.
Por su eficacia se les adjudicaron responsabilidades vetadas a su rango a través del procedimiento institucional de la adlectio, por el que el emperador convalidaba grados en la escala senatorial cuando deseaba promocionar a un caballero o agilizar la carrera de un senador.
Además de asignar funciones específicas para senadores y caballeros, Vespasiano pretendió infudir en ambos grupos el aprecio de su dignidad ante la sociedad.
2.4 La ciudad de Roma en la política flavia
Los Flavios trataron de mantener los compromisos del poder con la plebe de Roma. El resto de la población necesitada de la ciudad (emigrantes itálicos o romanos, pobres, mercaderes o asalariados) quedaba excluído de ese grupo privilegiado. Siguieron haciendo distribuciones gratuitas de alimentos y dinero a la plebe, buscando además su apoyo con donativos extraordinarios de dinero (congiaria) y con muchos espectáculos públicos gratuitos.
Llevaron una ingente tarea construcitva en Roma: reconstruyeron acueductos, terminaron templos como el de Júpiter Capitolino y otros edificios públicos, pavimentaron calles y crearon unos grandes depósitos (horrea Vespasiani) destinados al almacenamiento de víveres y a cajas de depósito de bienes particulares. También puso mucho interés en la restauración del tabularium.
Se inició la construcción del mayor anfiteatro del Imperio, el Coliseo, en el lago de la domus aurea de Nerón, siendo inaugurado por Tito y ampliado por Domiciano. También se completó la construcción del palacio imperial.
Tal política iba encaminada a dotar a la capital imperial del mayor esplendor, y además es indicativa del buen estado de las finanzas públicas y la oportunidad para emplear a gran cantidad de mano de obra.
Los pretorianos, que formaban ya parte de la ciudad, también son objeto de atención. Vespasiano licenció gran parte de las tropas de Vitelio y los sustituyó por soldados suyos. Las medidas más importantes fueron las destinadas a privar a los pretorianos de su capacidad de intervención política, y consistieron en:
- Incluir entre los pretorianos a soldados de las provincias.
- Disminuir el número de cohortes.
- Situar a su hijo Tito como prefecto de esas tropas.
2.5 Las provincias en la política flavia
i) La política provincial de los flavios
Los Flavios no cometieron el mismo error de los anteriores emperadores, y las provincias fueron el eje central de sus preocupaciones. Su viraje reside en mantener una atención continuada y coherente destinada a la equiparación progresiva de las provincias a Italia.
ii) Las provincias hispanas
Reciben un claro reconocimiento, aunque el poder central se orientó al cojunto de los territorios del Imperio.
iii) Oriente
Se reorganiza Egipto para asegurar el envío regular de trigo a Roma y se toman otras medidas para la pacificación y buena adminstración del Oriente. Vespasiano no pretendía justificar su poder recurriendo a modelos helenísticos, como algunas ciudades helenísticas hubieran deseado para tener mayores privilegios. Para Oriente reservó Vespasiano las medidas fiscales y económicas que permitieron un progresivo y continuado crecimiento económico, aunque sus frutos se recogerán durante los Antoninos.
A pesar de todo, tales medidas no eran populares, y hay noticias de una renovación del sentimiento antirromano en varias ciudades, como Efeso, Pérgamo o Alejandría.
iv) La concesión a Hispania del ius Latii
· Significado de la concesión
Es la prueba de la decidida ruptura con el monopolio de los privilegios ciudadanos de Italia. El significado de esta concesión ha sido muy discutido:
- Para algunos, sólo las ciudades peregrinas del Sur y Este peninsulares y algunas interiores pasaron a ser municipios flavios.
- Otros dicen que todas las ciudades de Hispania adquirieron categoría municipal.
- Unos terceros, con los que coincide el autor, sostienen que hubo muchas ciudades que accedieron a la municipalidad, pero la concesión se aplicó selectivamente, de modo que algunas siguieron siendo peregrinas.
· Efectos de la concesión
- Convertía en latina a una gran parte de la población libre de las ciudades.
- Daba la concesión de la ciudadanía romana per honorem: los miembros de las oligarquías que accedieran a magistraturas (per honorem) en un municipio latino pasaban a ser ciudadanos romanos. Como tenían carácter anual y cada año los ocupaban personas distintas, ésto fue aplicado a muchos, con lo que se incrementó muchísimo el numero de ciudadanos romanos.
· Organización de los municipios y las planchas de bronce
Cada nuevo municipio se organizaba a semejanza de los municipios de Italia. Todos contaban con una ley que reglamentaba su funcionamiento, muchas veces grabada en planchas de bronce expuestas en lugares públicos. Hasta hace poco se conocían algunas, como la del municipio flavo de Malaca (Málaga) y de Salpensa (en Sevilla), pero en la última década se descubrió la ley del municipio flavio de Irni (provincia de Sevilla), más extenso, y también fragmentos de leyes municipales flavias de otros conocidos, lo que parece demostrar que esta práctica de grabar las leyes en bronce estaba generalizada, al menos en el Sur peninsular.
El ius Latii de Vespasiano puso las bases estatutarias para la integración en la ciudadanía romana de grandes masas de población hispana, y posibilitó que muchas ciudades abandonaran el uso del derecho local tradicional para reglamentar su vida conforme a las exigencias del derecho romano.
De la continuidad que tuvo esta política es ilustrativo el que la mayoría de las planchas de bronce se hicieron en el gobierno de Domiciano. El descubrimiento de estas planchas fuera de Hispania (Lauricum, Austria) demuestra que la política municipal y de ciudadanía no se circunscribió al ámbito de la Península Ibérica, sino en todo territorio donde se produjo la intervención de Roma.
v) El culto al emperador
Bajo los Flavios, el culto al emperador adquiere una organización completa. En Hispania se constata un culto en cada capital de provincia, así como un culto de los conventos jurídicos del Noroeste, donde no se practicaba el culto por ciudades, como era habitual en el sur.
Al cuidado de cada templo había un sacerdote (flamen) y el culto sobre un ara era atendido por un sacerdos. Este culto imperial sirvió de cohesión ideológica para el Imperio, y fue a la vez un instrumento para la promoción de las oligarquías urbanas. A partir de esta época son habituales las asociaciones religiosas de libertos dedicadas al culto imperial, donde encontraron un medio idóneo para integrarse en las oligarquías urbanas.
2.6 La política económica y fiscal de los Flavios
i) Agricultura
Su intervención más significativa en la agricultura fue la iniciada por Vespasiano, que pretendía dos objetivos: recuperar para el Estado o para los dominios públicos de las ciudades tierras que venían estando en manos particulares y poner en explotación nuevas tierras.
· Recuperación para el Estado de tierras de particulares
La medida de recuperar las tierras subcesivae (tierras que el Estado había dejado sin asignar y sobre las que tenía derecho, aunque vinieran siendo trabajadas por particulares sin título de propiedad), se hizo muy impopular.
A pesar de ello, se mantuvo hasta los años de Domiciano, quien permitió seguir con ellas a sus ocupantes tradicionales. En muchos casos eran poco productivas y su recuperación era lenta e impopular, pero hay que tener en cuenta que si Domiciano suprimió la medida fue porque la economía ya estaba saneada por su padre y hermano.
· Explotación de nuevas tierras.
Los Flavios tuvieron una obsesión por conseguir la explotación máxima de todas las tierras cultivables, y lo hicieron a través de las campañas militares. Detrás de las medidas militares de hacer una nueva configuración de la frontera africana y del fossatum, hubo proyectos de ampliar la extensión de tierras cultivables de África, ya que eran las que proporcionaban una parte importante del trigo a Roma.
Las campañas militares en el área renana consiguieron nuevos territorios, y la parte entre el Rin y el Danubio, conocida con el nombre de Campos Decumates, fue organizada definitivamente por Domiciano. Esta zona sirvió para la unión de las defensas fronterizas del Rin y del Danubio, y también recibió el asentamiento de colonos
ii) Los recursos mineros
Se perfeccionó la gestión de los distritos mineros explotados directamente por el Estado. Desaparecen de ellos los publicanos, y se encargan de la gestión los libertos imperiales, que dependían de la administrador provincial del Fisco. Estos libertos tenían gran autoridad, de modo que podían incluso ejercer el mando sobre pequeños destacamentos militares.
iii) Otras medidas
- Prohibición de plantar viñedos en Italia: es una medida adjudicada a Domiciano, que probablemente pretendía conseguir mas tierras para la explotación cerealística, pero su orden fue escasamente cumplida.
- Supresión de las inmunidades concedidas por Nerón a algunas ciudades griegas: Vespasiano exigió el cumplimiento de las obligaciones con el Fisco.
- Nuevo impuesto sobre los judíos: el diezmo que pagaban al Templo de Jerusalén pasó a ser impuesto obligado para destinarlo al Fisco. Domiciano hizo una aplicación rigurosa del mismo, pues lo exigió tanto a los que profesaban la fe judía como a los que la habían renunciado para librarse del impuesto.
iv) Conclusión
La recuperación real del Tesoro público fue el resultado no tanto de los nuevos impuestos como de una eficaz gestión fiscal y de una mejora general de la economía.
2.7 El ejército y las campañas militares
i) Reducción de gastos militares
Los Flavios mantuvieron la política de Augusto de reducir los gastos militares. Vespasiano licenció a cuatro legiones para sustituirlas por sólo tres, entre ellas la Legio VII Gemina, que se situó cerca de la actual ciudad de León
Para abaratar gastos militares se empezó a reclutar soldados en áreas próximas a los campamentos. Sin embargo, las tropas pretorianas dejaron de proceder exclusivamente de Italia: Cuando los soldados no estaban en guerras los empleaban en la construcción de vías, puentes y otras obras públicas.
ii) La guerra judaica
Tras doblegar Vespasiano la resistencia judaica, Tito continuó con las operaciones militares. Tomó Jerusalén en el 70 d.C. tras un largo asedio en el que los propios sitiados lucharon entre sí ante la decisión de defenderla o entregarla. Según Flavio Josefo, judío y amigo de los Flavios, la ciudad fue saqueada sin el consentimiento de Tito, y los prisioneros fueron llevados a Roma para celebrar el triunfo. La legión X estableció su campamento en Jerusalén, y muchos judíos pasaron a incrementar las comunidades que ya vivían dispersas por ciudades del Imperio.
Todavía quedaron algunos focos rebeldes como Masada, que en el 73 d.C. fue tomada por otros generales, y con ella se finaliza el sometimiento total de este pueblo.
La guerra judaica no hubiera tenido tanta importancia si se hubiera tratado del enfrentamiento con un pueblo simplemente nacionalista, pero la religión monoteista dio fuerza al nacionalismo. Como castigo, los judíos tuvieron que pagar al Fisco el diezmo que destinaban anualmente al Templo.
iii) La guerra galo-germana
Tras la guerra civil del 68-69 d.C., Julio Civil se levantó en el 69 d.C. contra Vitelio, y se le unieron algunos pueblos galos y germanos, dando un contenido nacionalista al ejército rebelde. La situación llegó a ser grave, hasta el punto que Vespasiano tuvo que destinar ocho legiones para someter a los rebeldes. Al frente de ellas, Petilio Cerial terminó con la sublevación en el 70 d.C.
El apoyo de algunos pueblos germanos fue el pretexto necesario para varias campañas en el Rin que se inician en el 73 d.C. En el 92 d.C. Domiciano tiene que completar el sometimiento y la organización de estos territorios. Como consecuencia de estas campañas, Roma pudo asentar fortificaciones en la margen derecha del Rin y controlar los territorios situados entre el Rin y el Danubio (Campos Decumates). Este gran control permitió a Domiciano trasladar allí legiones para poder controlar las incursiones del rey dacio Decébalo en la frontera danubiana.
iv) El frente de Britania
Tras la guerra civil, la isla se encontró desprotegida. Vespasiano nombró gobernador de Britania a Petilio Cerial, que restablecerá el orden sólo temporalmente, hasta que Julio Agrícola fue nombrado gobernador, cargo en el que se mantuvo desde el 77 al 84 d.C. Llevó a cabo el sometimiento de las tribus rebeldes y la ampliación de los dominios romanos hacia el norte, hasta las tierras bajas de Escocia.
2.8 Poder político y cultura bajo los Flavios
i) Creación de cátedras de retórica latina y griega
Desde Vespasiano inicia un apoyo constitucional a ciertas formas de cultura, como la creación de cátedras de retórica, una latina y otra griega, costeadas por el Fisco. Sólo llegaban al tercer nivel de retórica los hijos de familias más acomodadas destinados a desempeñar altos cargos.
El hispano N. Fabio Quintiliano fue el primero que ocupó la catedra de retórica latina. El aprendizaje de la retórica de época republicana tenía una utilidad más inmediata como preparación de senadores para la política. Quintiliano quiso revitalizar un tipo de retórica parcialmente inútil para su época. La decadencia de esa retórica había venido marcada por los cambios en la forma del poder político. El poder y la sociedad necesitaban más a los abogados que a unos brillantes discursos políticos.
ii) Los abogados
La época flavia se corresponde con la consolidación de la profesión de los abogados. Así, las diversas copias de leyes municipales flavias seguían el modelo de una ley marco adaptada a las condiciones particulares de cada ciudad, y fue redactada por abogados al servicio del emperador. Tal importancia del derecho escrito terminará dando origen a la figura del especialista como al abogado del Fisco (advocatis fisci). Y la carrera jurídica, no reservada a senadores, empieza a ser económicamente rentable, incluso con el ejercicio privado de la misma.
iii) La renovación literaria de época flavia
En ella siguen participando itálicos y provinciales. Va vinculada al poder, ya que se presenta como defensora de los valores de Occidente. La voluminosa obra de Plinio el Viejo, su Historia Natural, las Argonautica de Valerio Flavio, las Punica de Silio Itálico o la Tebaida de Estacio, resucitan temas antiguos de la literatura clásica sin poner en duda las bases del poder de su época, al recurrir a un relato políticamente neutro.
Valerio Marcial y Juvenal tienen un mayor compromiso con su presente y con la crítica social que, junto con otros autores, mejoran la tradición satírica romana. Pero este tipo de poetas no reciben ahora protección de los emperadores ni de ninguna persona allegada al poder. Esta poesía satírica aporta noticias de gran valor para el historiador sobre la vida cotidiana de Roma, pero no ofrece valoraciones sobre cualquier forma de gobierno.
iv) Cultura acrítica con el poder, salvo algunos filósofos
La principal característica de la cultura flavia es ser acrítica ante el poder. Sólo los filósofos tuvieron alguna manifestación de oposición. Las escuelas filosóficas del Helenismo seguían teniendo representantes en el Occidente romano, y aunque el emperador tuvo amigos filósofos, también hubo persecución contra otros. Pero ésto no es una manifestación de odio o antipatía sistemática de los Flavios ante los filósofos, sino como hechos aislados de represión contra aquellos que predicaban una abierta y contínua oposición a la forma de gobierno dominante. La condena se aplicaba siguiendo la ley de lesa majestad, como en el caso de Elvidio Prisco.
v) Conclusión
El Coliseo y el Palacio imperial son dos de las mejores obras que ilustran la ideología del poder flavio. Su liberalismo político permite cualquier manifestación cultural, apoya a aquellas como la ciencia jurídica que son útiles para la formación de cuadros de gobierno, pero se enfrenta con sus mejores armas contra el uso del pensamiento con fines de ruptura del consenso social o de oposición política.