El Imperio Romano: El Dominado - Constantino y los constantínidas
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18 de Febrero de 2006
Historia
2 - Constantino y los constantínidas
2.1 Constantino, dueño único del Imperio
i) El fin de Majencio y la batalla de Puente Mulvio
Constantino acabó con Majencio en Saxa Rubra, lugar cercano a Roma, en la batalla del Puente Mulvio, donde el derrumbamiento del puente hizo que pereciera gran parte del ejército enemigo, entre ellos Majencio. Poco antes había difundido su nueva visión sobrenatural que presagiaba su misión carismática. La visión consistía en un signo que tal vez fuese el monograma cristiano llamado labarum y le prometía la victoria. Este hecho está descrito en dos fuentes (Eusebio y Lactancio), que lo señalan de forma confusa y distorsionada.
ii) Primeras medidas como augusto de Occidente
En el 312 d.C. Constantino se convirte en el único emperador de Occidente, ya que Licinio se decidió a asentar su poder en Oriente y había derrotado a Maximino Daza en la batalla de Campus Ergenus, en Tracia, en la que pereció Maximino Daza.
Constantino se proclamó Máximo Augusto y las primeras medidas que tomó al entrar en Roma fueron:
? La disolución de la guardia pretoriana.
? El refuerzo de sus relaciones con Licinio (que se casó con su hermana).
? La promulgación en Occidente de la libertad religiosa, con la restitución a los cristianos de los bienes que les hubieran sido confiscados durante la persecución de Diocleciano.
Esta última disposición ha sido mal llamada Edicto de Milán, ya que el único edicto que se conoce es el que Licinio promulgó en Nicomedia en 313 d.C., en el que se hace constar el acuerdo de los dos emperadores. La razón por la que se atribuye a Constantino este edicto, que sólo es mencionado por Eusebio de Cesarea en su ”Historia Eclesiástica”, es que cuando la escribió ya se había producido la derrota de Licinio por Constantino, que le aplicó la damnatio memoriae, lo que hizo que Eusebio traspasara a Constantino todos los honores, incluso los de Licinio.
iii) Diferencias entre Constantino y Licinio. La lucha por la unificación del Imperio
La concordia entre los dos emperadores fue muy corta. Las fricciones fueron a causa de sus divergencias religiosas, aunque no son una explicación convincente. La apologética cristiana, ya desde Constantino, ha tendido a teñir de religiosidad cualquier acto político, tanto de Constantino como de todos los demás emperadores (la batalla de Puente Milvio, Galerio enfermo por su anticristianismo, Juliano el apóstata, etc.). Así, las victorias de Constantino sobre Licinio presentan a Constantino como defensor de los cristianos y a un Licinio enemigo de los mismos. Parece que la hostilidad de Licinio hacia la iglesia en sus últimos años no era causa sino la consecuencia de otro tipo de diferencias entre los dos emperadores, como por ejemplo que los dos quisieran reunificar el imperio en su persona.
La primera batalla se produjo porque Bassianus, que había sido nombrado césar por los dos para gobernar los países limítrofes entre los dos imperios, por instigación de Licinio había intentado matar a Constantino. Se produjo así la primera batalla, en la que sale victorioso Constantino en Cibalae (Panonia), en el 314 d.C. Desde este momento y hasta el 324 d.C., el Imperio es una especie de confederación mal avenida.
La siguiente batalla nos la vuelven a presentar los autores cristianos como una guerra de religión. Constantino hizo saber de otro prodigio sobrenatural: había descubierto entre sus tropas un contingente de ángeles que le darían la victoria, la cual alcanzó primero en Andrinópolis y luego en Chrysópolis, en la que fue decisiva la flota constantiniana, dirigida por su hijo mayor Crispo. Licinio se rinde y es asesinado. De este modo, en el 324 d.C. se reunifica el Imperio bajo Constantino después de cuarenta años dividido.
iv) División administrativa del Imperio entre los hijos de Constantino
Constantino asocia a sus tres hijos al Imperio como césares: Constantino II, Constancio II y Constante. Nombra a su nieto Dalmacio también césar y a Hanibaliano, hermano de Dalmacio, le da el título de rey de reyes de las naciones pónticas. Este reparto del Imperio era exclusivamente administrativo, y Constantino II ocuparía el lugar predominante.
La diferencia de este reparto con la tetrarquía es que en ésta los césares tenían mayor independencia respecto de los augustos, pero los hijos de Constantino estaban por completo sometidos políticamente a su padre.
v) Constantinopla
El traslado de la capital del Imperio a Bizancio fue una de las medidas que más profundamente marcarán la nueva etapa constantiniana, y pasó a llamarse Constantinopla a partir del 8 de noviembre del 324 d.C. Esta decisión trasladaba el eje político del Imperio hacia Oriente.
2.2 La conversión de Constantino y su política religiosa
A partir del 313 d.C. se produce un progresivo acercamiento de Constantino hacia la Iglesia evidenciado en las disposiciones jurídicas en favor de ésta en esos años.
i) Las fuentes históricas y las contradicciones de la conversión de Constantino
Los testimonios de las fuentes cristianas sobre estas relaciones son sumamente dudosos y sujetos a todo tipo de críticas y explicaciones contradictorias. Tanto Eusebio (“Historia Eclesiástica”, “Vida de Constantino”) como Lactancio (“Sobre la muerte de los perseguidores”) mantienen la idea de la conversión a partir de la batalla de Puente Milvio, magnificando su obra y personalidad como campeón de la cristiandad.
Pero esta conversión no concuerda con la iconografía de los relieves del arco triunfal de Constantino en Roma, de clara inspiración pagana (316 d.C.), que vincula a Constantino con el culto al sol, ni con las monedas, etc. Además, cultivó la amistad de numerosos filósofos paganos, presidió cultos paganos, etc. El mismo Constantino se refiere a Dios en términos que son comunes a los paganos: no habla específicamente de Jesús, ni tampoco usa el término Ecclesia.
Así pues, no cabe hablar rigurosamente de conversión hasta el momento en que en su lecho de muerte pidió el bautismo, pero utilizó y potenció el poder de la iglesia Católica, lo que le reportó amplias ventajas, procurándole nuevas bases para asentar su poder, y actuó manteniendo el consenso que todo político necesita.
Según Zósimo, su conversión se produjo a raíz de la tragedia de las vicennalia del Emperador, en las que mando ejecutar a su hijo Crispo, a Fausta y a Licinio II, hijo de Licinio. Atormentada su conciencia y al no perdonarle los sacerdotes paganos, se inclinó hacia el cristianismo por la promesa de que el bautismo cristiano borraría todos sus pecados.
Su ambigüedad religiosa seguramente sería voluntaria, ya que la ruptura total con la religión tradicional hubiera implicado muchos riesgos. Así, con cautela y progresivamente, se hizo la cristianización del Imperio.
ii) Disposiciones sobre la Iglesia
La sistematización jurídica entre Iglesia y Estado se fue haciendo de forma gradual y sobrepasan los límites de la época de Constantino. Las disposiciones que adoptó respecto a la Iglesia se agrupan en dos campos: el patrimonio y la jurisdicción eclesiástica.
• Las concernientes al patrimonio
Autorizó a las iglesias a recibir donaciones y herencias, lo que él mismo inició con celeridad. Cada iglesia fue dotada de un patrimonio propio (tierras suficientes para el mantenimiento de las mismas y sus clérigos). Además, se realizaban fuertes exenciones fiscales a estos bienes, quitándoles la obligación de pagar el impuesto normal. Esta dispensa se extendió posteriormente a todos los clérigos, lo que supuso la concesión al orden clerical de un estatuto jurídico particular.
• Las referidas a la jurisdicción eclesiástica
Una disposición del 318 d.C. de Constantino establece que el tribunal episcopal sea el que juzgue a todo aquel que quiera ser juzgado por la ley cristiana. Sus sentencias serán inviolables y su ejecución sería asegurada por la fuerza pública. Podía juzgar todo tipo de causas, lo que generó una duplicidad de jurisdicciones paralelas: la secular y la eclesiástica, independientes, pero que dieron lugar a fuertes contradicciones que provocaron que posteriormente se restringieran a los tribunales eclesiásticos a que pudieran sólo juzgar delitos leves, no de carácter criminal.
Más tarde se intentó limitar las competencias a los asuntos religiosos exclusivamente, pero ésto era extremadamente vago, ya que muchos conflictos de carácter religioso podían ser al mismo tiempo criminales. Sobre estas bases se fundó la futura institución de la Inquisición.
2.3 La sucesión de Constantino. Constantino II
i) Situación cuando muere Constantino
Desde la muerte de Constantino (22 de mayo del 337 d.C.) hasta septiembre del mismo año se produjo una situación curiosa: los cuatro césares más Hanibaliano siguieron gobernando sus provincias y tomando disposiciones conjuntamente en nombre del desaparecido emperador, sin que ninguno se proclamase augusto. Ésto se debía más a las tensiones entre ellos que a sus buenas relaciones, y cada uno residía en un lugar:
? Constantino II en Tréveris.
? Constancio II en Antioquía.
? Dalmacio en Constantinopla.
? Constante puede que en Milán, aunque se desconoce.
? Hanibaliano en Cesárea de Capadocia.
ii) La personalidad de Constantino II
En la lucha por el poder, cada pretendiente siempre debe presentar una ideología o un sistema de gobierno, pero éste no era el caso de Constantino II, que presenta unas características especiales. Era fratricida, y los elementos personales desempeñaron un importante papel, ya que parece que tenía una personalidad enfermiza.
Su desconfianza hacia césares y altos dignatarios le llevó a organizar una policía política de notarios y agentes en todo el Imperio, siendo el número de detenidos y asesinados muy elevado, con muchas acusaciones calumniosas. Algunos de estos agentes se hicieron tristemente famosos por el temor que inspiraban (como Pablo Catena).
iii) La lucha por el poder. La matanza de Constantinopla
La tensión estalló en Constantinopla en septiembre. La tradición hace responsable a Constantino II de la matanza en la que fueron asesinados el césar Dalmacio, Julio Constancio, hermanastro de Constantino y padre de Juliano, y todos los miembros de su familia, junto con sus principales partidarios. Solo escaparon Juliano y su hermanastro Galo, entonces niños. El rey Hanibaliano fue asesinado poco después.
Tras ésto, los tres hijos de Constantino se proclaman augustos y se reparten el Imperio:---? Constantino II: el Imperio Occidental.
? Constancio II: el Oriental.
? Constante: el menor, el Ilírico, pero bajo tutela de Constantino II.
iv) Muerte de Constantino II. Gobiernos de Constancio II y Constante
Los dos años siguientes se caracterizan por las luchas contra los germanos en Occidente y contra los persas de Sapor II en Oriente. Pero en el 339 d.C., Constante, desfavorecido en el reparto, se rebela contra Constantino II e invade Italia. La guerra entre ambos se hizo en Aquileya y Constantino II muere. Constante se convierte en augusto del Imperio Occidental. Durante 10 años Constancio II y Constante gobiernan en sus respectivos imperios, con poca armonía entre ellos.
Durante estos años, en Oriente, el eterno Sapor II requirió toda la energía de Constancio, librándose contínuas campañas (343-348 d.C.). Aunque Constancio logra mantener las posiciones, sufrió una importante derrota en Singara.
En Africa se producen grandes desórdenes. Los católicos, apoyados por Constante, llevan a cabo una dura campaña contra los donatistas (secta cristiana de Donato contraria a la católica). A esta ideología se unirían componentes sociales y actitudes contrarias a la secularización de la iglesia católica. En los enfrentamientos murió Donato, y en torno a esta secta se unieron todos los elementos de oposición a los honestiores, al gobierno y a la Iglesia católica. Poco a poco, el donatismo fue adquieriendo un tinte separatista y antirromano, doblemente preocupante por la enorme implantación del cisma en las provincias africanas.
v) El golpe de estado pagano de Magnencio. Muerte de Constante y victoria de Constancio
En enero del 350 d.C. en Autun, se proclama augusto al conde Magnencio, oficial medio bárbaro, con el respaldo de las tropas acantonadas en las Galias y con el de otros personajes. Este conde era pagano, al igual que quienes lo apoyaron y los prefectos de Roma designados por él, lo que lleva a suponer que el móvil del golpe de estado era religioso y habría sido alentado por la oligarquía romana, mayoritariamente pagana.
La prudencia de Constantino en asuntos religiosos fue abandonada por sus hijos. Las tensiones religiosas en el Imperio en ese momento eran muy fuertes. Constante era católico ferviente, y Constancio arriano. Detrás de cada opción de religión pública subyacía un complicado juego de intereses y privilegios.
En el mismo 350 d.C. Constante muere en las Galias, alcanzado por el ejército de Magnencio. Constantino tarda un año en intervenir, ya que estaba luchando con los persas. Para no abandonar este frente, en el 351 d.C. nombra césar a su primo Galo, hermanastro de Juliano, y le encomienda el gobierno de Oriente mientras él va a enfrentarse con Magnencio, enfrentamiento que tuvo lugar en Mursa. Pese a la victoria de Constancio, fue la más sangrienta batalla de todo este siglo, con grandes pérdidas en los dos ejércitos que afectaron a la capacidad militar del Imperio durante varios años. La segunda victoria de Constancio fue al año siguiente en Mons Seleuci, tras la que se suicidó Magnencio.
Constancio juzga la mala gestión de Galo en Oriente y lo condena a muerte en Milán en el 354 d.C:
vi) Nombramiento de Juliano como césar
Los francos y alamanes decidideron penetrar en el Imperio ante la inestabilidad política, y ganaron casi toda la margen izquierda del Rin. Mientras, Sapor amenazaba con reemprender la guerra. Ante la imposibilidad de atender los dos flacos del Imperio, Constancio decidió nombra un nuevo césar: Juliano, que era el único superviviente varón de la familia constantiniana.
2.4 Relaciones Iglesia-Estado bajo Constancio II
i) El Cesaropapismode Constancio II. El conflicto en la Iglesia entre arrianos y ortodoxos
Se ha denominado frecuentemente cesaropapismo a la forma de tratar Constancio II los asuntos eclesiásticos, pues su amplia participación en ellos le llevó a actuar de hecho como jefe máximo de la Iglesia, comprometiendo su autoridad y la propia unidad del Estado por su decidida intervención en el conflicto (suscitado a raíz del Concilio de Nicea del 325 d.C.) entre ortodoxos y arrianos, que tomó el aspecto de una guerra de religión.
Mientras vivió su hermano Constante, su empeño por arrianizar la Iglesia fue más moderado, pero cuando queda como augusto único anuncia su voluntad de unificar la Iglesia sobre la aceptación de las fórmulas arrianas.
ii) Los Concilios de Sirmiun sobre los postulados trinitarios. Diferencias entre arrianos y ortodoxos
En el 351 d.C. acude al Concilio de Sirmiun, donde se condenan los postulados trinitarios de igualdad de los ortodoxos. Las tesis arrianas sobre este tema eran dos:
? Los moderados afirmaban el parecido entre Padre e Hijo.
? Los extremistas negaban tal parecido, pues el Hijo era claramente inferior al Padre.
El tercer Concilio de Sirmiun (358 d.C.) sirvió para unir a los arrianos entre sí. Basilio de Ancira buscó el punto medio: ni Padre ni el Hijo eran de la misma sustancia, ni eran simplemente parecidos. La solución estaba en que eran de sustancias parecidas.
iii) Los Concilios de Oriente y Occidente
Constancio, ante la feliz definición, decidió convocar dos concilios, uno en Oriente y otro en Occidente, a fin de que toda la Iglesia suscribiera esta fórmula. El Concilio de Occidente, en Rímini, se alargó hasta la vuelta de Constancio de Oriente, donde la aceptación del arrianismo no encontró tanta resistencia como en Occidente, salvo la excepción de algunos obispos y principalmente de Atanasio de Alejandría, que debió ser juzgado y excomulgado en el Concilio de Arlés (353 d.C.) por el Papa Liberio.
iv) El concilio ecuménico de Milán. Máximas diferencias entre arrianos y ortoxodos
Lo organizó el mismo Constancio y supuso el punto álgido de fricción entre las dos iglesias. El emperador actuó con tal coacción que a muchos participantes ortodoxos les resultaba intolerable. La opinión de Constantino había de ser considerada como un canon, y quien no la suscribiera sería desterrado. Las reuniones se celebraron en el propio palacio del emperador, que las seguía tras una cortina. Se condenó a Atanasio y se desterró a todos cuantos protestaron, siendo el número elevadísimo.
Es el caso de los obispos reunidos en Seleucia de Isaura (359 d.C.), donde suscribieron las tesis de Nicea. El emperador decidió que no salieran de la ciudad hasta que no suscribieran el credo del III Concilio de Sirmiun. Lo suscribieron en Nike (cerca de Andrinópolis) y lo volvieron a hacer en Constantinopla, en presencia del emperador, al año siguiente.
Constancio proscribió el culto pagano, tanto los sacrificios como la adoración pública de los dioses paganos.
2.5 Juliano César y Juliano Emperador
i) La figura de Juliano
Juliano era hijo de Julio Constancio y nieto de Constancio Cloro y de Teodora. Su padre hubiera podido aspirar al trono por su nacimiento, pero la voluntad de los soldados dio el poder a Constantino. Juliano era fruto de su segundo matrimonio. Cuando tenía 5 años se salva de la matanza dinástica que acabó con su padre y toda su familia.
Hasta el 355 d.C., en que fue nombrado césar por su primo, su vida fue una sucesión de exilios y reclusiones, siempre lejos de Constancio, pero estrechamente vigilado por éste. Se relacionó con filósofos y rétores paganos de Asia Menor, y le atraían especialmente las doctrinas del neoplatónico Jámblico.
La muerte de su hermanastro Galo pareció arrastrarle también a él, pero la intercesión de Eusebia, segunda esposa de Constancio, le valió la salvación y el poder seguir sus estudios en Atenas, donde estrechó sus vínculos filosóficos neoplatónicos, especialmente con Prisco, y se inició en los misterios eleusinos. Ya estaban claras en esta época sus creencias religiosas, aunque por temor al emperador tardaría varios años en hacerlas públicas.
ii) Juliano César
• El nombramiento de Juliano como césar y sus éxitos en las Galias
En el 355 d.C. Constancio, obligado por las circunstancias, nombra a Juliano césar y lo envía a las Galias, tras casarlo con Helena, su hermana. El honor del nombramiento era poco ante la dificultad de la empresa que le encomendaba y de los pocos medios y poderes que le concedía, ya que la dirección del ejército la llevaban los generales, todos hombres de Constancio. Juliano fue enviado a las Galias con una escolta de 360 soldados y total carencia de formación militar.
Pero mientras estuvo allí (355-361 d.C.) demostró ser un excelente estratega, sabio administrador y hábil general. Recuperó Colonia y derrotó a los alamanes (356-357 d.C.), siendo la batalla de Estrasburgo, también contra los alamanes, un triunfo memorable que devolvió la confianza a las poblaciones fronterizas y le valió gran popularidad. Los años siguientes desde Lutecia, su cuartel general, continuó con éxito sus campañas contra los germanos, al tiempo que reconstruyó las ciudades fronterizas e hizo venir desde Britania a un contingente de barcos cargados de trigo para abastecer esas ciudades.
• El nombramiento de Juliano como augusto
La envidia y el temor que suscitaron sus éxitos en Constancio se reflejaron en que éste ordenó a Juliano que le enviara sus mejores tropas para utilizarlas en Oriente. El ejército de Juliano se negó a obedecer y se levantó en su favor, viéndose Juliano obligado a asumir el título de augusto en el 360 d.C. en Lutecia. Constancio se negó a reconocer tal título y tampoco le reconoció ya como césar.
• La muerte de Constancio y el nombramiento como emperador de Juliano
Entre tanto, Juliano lleva a cabo una nueva campaña contra los francos y contra los alamanes, que habían sido arrojados por Constancio contra él, y en el 361 d.C., cuando se decide a tomar las armas contra Constancio, estando en Nassius le llega la noticia de que éste había muerto en Tarso, y que había decidido que la dinastía constantiniana continuara en la persona de Juliano, ahora emperador.
iii) Juliano Emperador
• Primeras medidas
Juliano entró triunfal en Constantinopla en diciembre del 361 d.C., emprendiendo una tarea de organización y depuración:
? Hizo juzgar en Calcedonia a varios consejeros de Constancio, condenando a muerte a unos y desterrando a otros.
? Redujo el número de personal del palacio y de notarios y agentes de Constancio.
? Arbitró medidas contra el excesivo gasto y rebajó el impuesto del oro coronario de los senadores.
? A varias ciudades les concedió tierras incultas del Estado y libres de impuestos.
• Su error en el intento de restaurar el espíritu republicano
Aunque sus reformas no fueron estructurales, intentó resucitar el antiguo espíritu republicano. Pese a tener hombres devotos a su persona, no consiguió nunca popularidad. Los ricos le detestaban porque se había erigido en defensor de los pobres; los comerciantes protestaban contra sus medidas contra el lujo, y el pueblo sentía desprecio por este príncipe tan poco tiránico.
• Su espíritu poco realista
El espíritu poco realista de Juliano se revela en la guerra emprendida contra los persas, ya que consideraba ineludible someter al enemigo que había actuado durante siglos como verdugo del pueblo romano. Continuando con la tradición expansionista de Roma, no solo pretendió restablecer la antigua religión vinculada a la época gloriosa de Roma, sino reformar también su política. Fue su anacronismo ideal de devolver al Imperio la grandeza y las virtudes de la época republicana, sobre el que montó su campaña ofensiva contra los persas.
• La campaña persa y la muerte de Juliano
Las incidencias de esta campaña nos son conocidas gracias a Amiano, Libanio y Zósimo, los tres a través del libro de guerra de Oribaso, médico de Juliano.
En marzo del 363 d.C. parte Juliano hacia el Eufrates. Parte de sus tropas se dirigió por la ruta del Este dirigidas por Procopio, mientras el emperador, con el grueso del ejército y una flota, atravesó el Eufrates y el Tigris, sometiendo Selecucia, y hacia Tesifonte. Durante esta marcha las victorias se suceden.
Pero, sorprendentemente, Juliano decidió destruir la flota y reunirse con Procopio en el Norte. Esta retirada, precipitada y difícil de explicar, desmoralizó al ejército, que empezaba a sufrir la escasez de víveres. En este ambiente, Juliano fue muerto en combate al ser alcanzado por una lanza que, a juicio de sus cronistas, habría sido lanzada por uno de sus propios soldados.
• Joviano emperador
Tras su muerte, el ejército acantonado en Persia nombra emperador a Joviano, oficial cristiano de origen panonio que, ansioso por llegar a suelo romano para confirmar su nombramiento, firma una paz vergonzosa con los persas, a quienes entregó las cinco satrapías situadas al otro lado del Tigris y una parte de Mesopotamia, incluyendo Nisibis y Singara.
2.6 Juliano y la cuestión religiosa
i) Teorías sobre la apostasía
El asunto de la apostasía o paganismo de Juliano se ha desorbitado bastante.
? Algunos estudiosos dicen que no fue sinceramente cristiano nunca por rechazo hacia Constancio y su religión.
? Otros le atribuyen fuertes convicciones cristianas durante los primeros años, y su ruptura con el cristianismo fue resultado de una crisis religiosa.
? Otros intentan explicar su apostasía debido a la mala educación teológica recibida, ya que sus preceptores eran arrianos.
En opinión del autor, nada tiene de extraño el que Juliano o cualquier otro joven educado en ambiente cristiano, pudiera posteriormente hacerse pagano, ya que el cristianismo no era aún una religión totalmente implantada en Oriente, y menos aún en Occidente. Apenas habían pasado 30 años desde la conversión de Constantino, tiempo en el que podía haber sido relegado el paganismo, pero era muy poco tiempo para desarraigar una religión de siglos.
ii) Las reflexiones religiosas de Juliano
A pesar de su política tradicionalista romana, Juliano era ante todo un oriental, un helenista. Sus reflexiones religiosas son un compendio del paganismo neoplatónico tardío, aunque en ellas hay elementos filosóficos que son aportaciones del propio Juliano. De sus obras se desprende que las relaciones entre el Dios Supremo y el Sol son las mismas que contemplaban los cristianos de su tiempo entre Dios Padre e Hijo.
iii) Su afición a los cultos mágicos
Es uno de los rasgos que más pabulo ha dado a los ataques verbales de los cristianos. Esta afición pudo deberse a la influencia que tuvieron sobre él Prisco y, sobre todo, Máximo de Efeso (extraño personaje, probablemente uno de los mayores charlatanes de todos los tiempos), que inició a Juliano en los misterios de Hécate o de Mithra.
iv) Actitud hacia el cristianismo y la Iglesia
La actitud inicial de Juliano hacia el cristianismo fue de tolerancia. Se limitó a proclamar la libertad de culto pagano, anulando las disposiciones de Constancio de prohibir los sacrificios y abriendo antiguos templos clausurados. Más aún, Juliano reunió en su palacio a los jefes de las dos iglesias divididas (arriano y católico) para que solventaran sus querellas y se reconciliaran.
Pero el deseo de venganza de los paganos por las humillaciones sufridas se había alimentado anteriormente, así como la intransigencia de los cristianos, lo que hicieron imposible la convivencia sin problemas. Ocurrieron una serie de arreglos de cuentas y desórdenes graves. Como era previsible, la Iglesia perdió muchas de las ventajas que había logrado de Constantino y Constancio:---Se suprimió la jurisdicción episcopal en materia de delitos civiles.
Se restituyó a las curias de las ciudades a los curiales que habían escapado de ellas para hacerse clérigos.
Cesaron las generosidades económicas que había iniciado Constantino.
v) La ley de enseñanza
Fue promulgada en junio de 362 d.C., y decía que los profesores de gramática, retórica y filosofía serían en adelante nombrados por el poder central, previa propuesta de los municipios que atestiguaran la moralidad del candidato. Esta ley siguió bajo los sucesores de Juliano, pero con la diferencia de que los candidatos, en vez de ser paganos, serían cristianos.
vi) La supuesta persecución de los cristianos por Juliano
A partir de junio de 362 d.C. su actitud hacia los cristianos fue menos benevolente. Un ejemplo fue el castigo a Cesarea de Capadocia, donde habían sido destruídos todos los templos paganos: la borró de la lista de ciudades, enroló al ejército a los clérigos y les impuso una multa.
Sócrates dice que excluyó a los cristianos de la guardia pretoriana y del gobierno de provincias, ya que su propia ley les prohibía usar la espada.
Gregorio de Nazianzo afirma que Juliano persiguió a los cristianos, idea que se ha propalado entre algunos historiadores contemporáneos, pero excepto la opinión de Gregorio, que era un encarnizado enemigo de Juliano y nada imparcial, no poseemos ninguna otra noticia.
vii) Conclusión
En los veinte meses que duró el gobierno de Juliano se puso de manifiesto la imposibilidad de convivencia pacífica entre estas dos religiones. Fue el último emperador pagano, paganismo que no había logrado fortalecerse suficientemente, pues el proyecto de Juliano de reorganizar el clero pagano, inspirándose en la organización eclesiástica, no pudo llevarse a cabo antes e su muerte.
2.7 Política económica y social durante los constantínidas
i) Política intervencionista durante los Constantínidas
Persiste el dirigismo estatal iniciado con Diocleciano: el Estado no sólo posee los monopolios, sino que controla directamente sus propias empresas, e incluso a las que no alcanza su control directo, las controla de dos formas:
? A través de las corporaciones profesionales.
? A través de las requisiciones. El interés del Estado es prioritario, y puede requisar no sólo productos elaborados, sino también transportes e incluso horas de trabajo gratuitas de los ciudadanos.
Este intervencionismo se manifesta también en la actividad laboral del Imperio, que se asienta sobre un principio inmovilista: la adscripción del individuo a su oficio, que es además hereditaria.
ii) El comercio
Hay dos zonas principales:
? Mediterráneo Oriental: a mediados del siglo IV d.C. era muy intenso, destacando los puertos de Tiro, Seleucia, Alejandría, Efeso, etc.
? Mediterráneo Occidental: actividad mucho menor.
Los armadores tenían en propiedad todos los grandes barcos, y estaban organizados en corporaciones vinculadas a un puerto, provincia o actividad. Pero el Estado podía obligarlos eventualmente al transporte de mercancías, generalmente destinadas al abastecimiento de las grandes ciudades.
La necesidad de abastecimiento explica la política de requisiciones y los edictos fijando el maximum de los productos alimenticios. Mediante uno de estos edictos logró hacer salir Juliano el trigo almacenado en graneros.
iii) La posta pública
Tanto Constantino como Constancio intentaron mejorar la posta pública. Servía para el desplazamiento de funcionarios y para el traslado de impuestos pagados en especie y otras mercancías estatales. Pero los problemas no se solucionaron, ya que se daban con demasiada facilidad permisos para viajar gratis en ella, muy solicitados sobre todo por clérigos y obispos por sus frecuentes reuniones, obligando a incensantes prestaciones de caballos a los municipios por donde pasaban. Juliano prohibió muchas de estas requisiciones, así como el que se utilizara la posta para mercancías privadas, y retiró al clero cristiano el derecho a viajar con cargo al Estado.
iv) La sociedad
• El clero cristiano
Uno de los rasgos más novedosos en la sociedad de la época es el papel del clero cristiano en la asistencia social, y su constitución como gran propietario de bienes.
• Los altos funcionarios
Senadores de nacimiento u hombres nuevos procedentes del ejército e incorporados posteriormente al Senado mediante una adlectio imperial. Los puestos más elevados eran desempeñados por hombres nuevos o nueva aristocracia (sector más vital y leal al emperador), que siguen siendo la clase más poderosa y los más ricos del Imperio: son los honestiores, propietarios de los grandes latifundios que les proporcionaban enormes rentas.
• La huida de latifundistas de la ciudad en Occidente
Muchos latifundistas vivían fuera de la ciudad, lo que hacía entrar en crisis a ésta. Pero hay que señalar que el modelo de vida occidental difiere del oriental. En Occidente la crisis municipal determinó un progresivo deterioro de las ciudades sólo frenado por los obispos, mientras que en Oriente la economía ciudadana continuó siendo sólida durante varios siglos más.
• Los curiales de las ciudades
Tienen el mismo prestigio que anteriormente. Son propietarios rurales, pero con tierras hipotecadas por el Estado, ya que tenían la responsabilidad de recaudar todos los impuestos de la ciudad. Eran pues avales forzosos ante el Estado de los impuestos de sus ciudades. Por eso Constantino prohibió que los curiales abandonaran o vendieran sus tierras. Al convertirse en cargo hereditario, sus hijos les sucedían como garantía.
• Los humiliores
Varias categorías muy diversas: comerciantes, artesanos, plebe urbana y rústica, colonos y esclavos. En el Bajo Imperio, las clases intermedias no tienen una consideración especial. Por debajo de los curiales en las ciudades sólo está la plebe (los que no tienen tierras).
• Las profesiones útiles al Imperio
Se convierten en obligatorias y hereditarias, siendo las más necesarias las de abastecimiento de víveres y útiles. La pérdida de libertad profesional y personal de los artesanos es paralela a la perdida de libertad de los trabajadores agrícolas.
• El régimen del patronato
El colonato fue el origen del régimen de los patronatos rurales. Los campesinos entregaban sus tierras a patronos que ofrecían mayores garantías frente al fisco. Así se fue extendiendo un nuevo modo de evasión fiscal, que fue aumentando a medida que el régimen del patronato se fue extendiendo y consolidando.
2.8 Reformas fiscales y administrativas
i) Nuevos impuestos
Constantino amplió el marco impositivo de Diocleciano mediante nuevos impuestos que afectan a un amplio espectro social:
? Senadores: contribución escalonada en tres categorías según la fortuna personal. Este impuesto se llamó la collatio glebalis o gleba senatorial.
? Decuriones: siguieron sometidos al aurum coronarium de Diocleciano. Eran obligatorios, aunque enmascarados bajo forma de donativos generosos.
? Comerciantes y artesanos: otro impuesto se llamó auri lustralis collatio en Occidente y chrysargira en Oriente. No era obligatorio su pago en moneda de oro. También estaban obligados campesinos y prostitutas. Fue un impuesto muy impopular, y su cobro provocaba grandes desgracias.
ii) Las exenciones fiscales y los clérigos comerciantes.
Constantino había concedido numerosas exenciones fiscales tanto a clérigos como a otros personajes importantes. Constancio suprimió casi todas, pero mantuvo inmunidades hacia los bienes eclesiásticos y los bienes personales de los clérigos. En esta misma ley, inserta en el Código Teodosiano, se hace referencia expresa a los clérigos negotiatores o comerciantes que estaban inscritos en el registro.
Éstos, amparándose en que tales actividades tenían fines caritativos, habian conseguido ser eximidos de la chrysargira, ya que les liberaba del impuesto obligatorio y de todos los cargos extraordinarios, no sólo a los clérigos sino a toda su familia. Esta decisión levantó oleadas de vocaciones religiosas entre los comerciantes y artesanos, hasta que el propio Constancio tuvo que retirar estas exenciones de los clérigos comerciantes en el 360 d.C.
También por la ley del 349 d.C. Constancio eximía a los curiales que habían entrado en el clero de las cargas inherentes, lo que hizo que muchos curiales huyeran a las filas del clero.
iii) Política fiscal de Juliano
Fue uno de sus mayores méritos, con medidas como:
? Concesión de reducciones fiscales a la Galia y a otras ciudades del Imperio.
? Al impuesto del oro coronario le devolvió su carácter ceremonial y voluntario, dejando de considerarlo impuesto.
? Trató de fortalecer las curias y frenar el declive ciudadano. Obligó a que volvieran a las curias todos los que las habían abandonado para ingresar en el clero, devolviéndolos todos sus bienes, los eximió de la chrysargira o lustralis collatio salvo en el caso de que se entregaran a operaciones de gran envergadura, y perdonó muchos impuestos atrasados.
iv) Política monetaria
• Constantino
Constantino permitió el nuevo orden jerárquico de la sociedad. Así, el solidus de oro tuvo una gran estabilidad y abundancia, y supuso la rápida reducción del valor de las monedas de bronces (el follis y el nummus), cuyo peso no dejó de disminuir desde el 330 d.C. De aquí resultó una gran inestabilidad en los precios y la ruina de los humiliores, cuyos salarios e ingresos se pagaban con esta moneda fraccionaria.
En el 320 d.C. crea dos monedas de plata: la miliarensis y el silicum. Todas estas emisiones las pudo hacer gracias a la confiscación de oro y plata de los templos paganos. Las reservas de oro imperiales debían ser cuantiosas, en parte por los impuestos y también por el oro que se extraía de las minas.
• Sus sucesores
Intentaron remediar los inconvenientes del sistema constantiniano revalorizando la moneda de vellón, para aumentar el poder adquisitivo de los pobres.
• Constante y Constancio II
En el 348 d.C. acuñan dos nuevas monedas que sustituían al nummus devaluado de Constantino: la mairorinna, de plata y cobre, y el nummus centenionalis. Pero, en contra de sus previsiones, los precios no bajaron y la maiorinna tendió a desaparecer de la circulación.
• Juliano
Luchó para revalorizar el vellón, aunque siguió acuñando maiorinna y centenionalis, y para que aumentara su valor reajustó la política de precios e impuestos. Existía un abuso de los funcionarios que cuando cobraban los impuestos en especie valoraban éstos en dinero a un precio mayor que el de mercado, mientras que cuando ellos tenían que pagar a los soldados su sueldo en especie, tomaban el precio más bajo. Para frenar este robo, Juliano bajó el impuesto percibido por unidad fiscal y reajustó los precios oficiales con los del mercado para que éstos bajaran. Para que no hubiera fraudes en el peso de los productos hizo distribuir pesos marcados con sello estatal, y empezó a pagar al ejército en metálico.
Era una política contraria a la de Constantino, y con estas sabias medidas logró en poco tiempo establecer un equilibrio considerable entre los poseedores del oro y los perceptores del vellón, mientras que con Constantino pobres y ricos formaban dos sociedades opuestas, en razón de la moneda.
v) Las reformas administrativas de Constantino
Con Constantino acaba la reforma constitucional y administrativa, que no sufrirá ya grandes modificaciones hasta la caída del Imperio occidental, y hasta el siglo VII d.C. en la parte oriental.
• Administración central
Constantino llevó a cabo diversas reformas en la administración central:
? El sacrum consistorium modificaba al antiguo consilium principis, y a sus miembros les concedió el título de comes.
? Puso al quaestor sacri palatii al frente del consistorio, y con ayuda de los scrinia (oficinas imperiales), redactaban leyes y mensajes del emperador.
? Creó una schola notariorum, a cuyo frente estaba el primicerius notariorum, generalmente el miembro más antiguo. Actuaban como secretarios en el consistorio y como comisarios imperiales en provincias.
? Creó la schola de agentes in rebus, especie de policía y confidentes del maximo mandatario (los ojos y oídos del emperador). Creada por Diocleciano, pero su mayor auge fue con Constancio II.
? Los servidores del servicio palatino formaban un gran conjunto, y algunos de ellos llegaron a adquirir enorme poder, como el gran chambelán Eusebio, en época de Constancio II, condenado a muerte en época de Juliano.
• Administración provincial. La Prefectura del Pretorio
Es la mayor novedad aportada por Constantino. En el 337 d.C., con sus hijos, ya aparece esta figura perfectamente configurada en número y competencias. Desde este momento su número será de tres: uno para Oriente y dos para Occidente (uno para las diócesis de Britania, Hispania y las dos Galias y otro para las diócesis de Italia, Africa y el Ilírico).
El Ilírico se constituyó en Prefectura independiente del 347 al 361 d.C., y posteriormente se reintegró en la de África e Italia.
Los prefectos eran verdaderos vice-emperadores, aunque Constantino les quitó su poder militar. Pero en contrapartida sus poderes civiles eran superiores a los de los vicarios de diócesis y gobernadores provinciales, siendo intermediarios entre éstos y el emperador. Tenían sus propias cajas nutridas de los impuestos con los ue pagaban a los funcionarios y soldados. Para el cumplimiento de tantas y tan diversas tareas, los prefectos tenían su propia oficina de servicios y un importante número de burócratas.
i) El fin de Majencio y la batalla de Puente Mulvio
Constantino acabó con Majencio en Saxa Rubra, lugar cercano a Roma, en la batalla del Puente Mulvio, donde el derrumbamiento del puente hizo que pereciera gran parte del ejército enemigo, entre ellos Majencio. Poco antes había difundido su nueva visión sobrenatural que presagiaba su misión carismática. La visión consistía en un signo que tal vez fuese el monograma cristiano llamado labarum y le prometía la victoria. Este hecho está descrito en dos fuentes (Eusebio y Lactancio), que lo señalan de forma confusa y distorsionada.
ii) Primeras medidas como augusto de Occidente
En el 312 d.C. Constantino se convirte en el único emperador de Occidente, ya que Licinio se decidió a asentar su poder en Oriente y había derrotado a Maximino Daza en la batalla de Campus Ergenus, en Tracia, en la que pereció Maximino Daza.
Constantino se proclamó Máximo Augusto y las primeras medidas que tomó al entrar en Roma fueron:
? La disolución de la guardia pretoriana.
? El refuerzo de sus relaciones con Licinio (que se casó con su hermana).
? La promulgación en Occidente de la libertad religiosa, con la restitución a los cristianos de los bienes que les hubieran sido confiscados durante la persecución de Diocleciano.
Esta última disposición ha sido mal llamada Edicto de Milán, ya que el único edicto que se conoce es el que Licinio promulgó en Nicomedia en 313 d.C., en el que se hace constar el acuerdo de los dos emperadores. La razón por la que se atribuye a Constantino este edicto, que sólo es mencionado por Eusebio de Cesarea en su ”Historia Eclesiástica”, es que cuando la escribió ya se había producido la derrota de Licinio por Constantino, que le aplicó la damnatio memoriae, lo que hizo que Eusebio traspasara a Constantino todos los honores, incluso los de Licinio.
iii) Diferencias entre Constantino y Licinio. La lucha por la unificación del Imperio
La concordia entre los dos emperadores fue muy corta. Las fricciones fueron a causa de sus divergencias religiosas, aunque no son una explicación convincente. La apologética cristiana, ya desde Constantino, ha tendido a teñir de religiosidad cualquier acto político, tanto de Constantino como de todos los demás emperadores (la batalla de Puente Milvio, Galerio enfermo por su anticristianismo, Juliano el apóstata, etc.). Así, las victorias de Constantino sobre Licinio presentan a Constantino como defensor de los cristianos y a un Licinio enemigo de los mismos. Parece que la hostilidad de Licinio hacia la iglesia en sus últimos años no era causa sino la consecuencia de otro tipo de diferencias entre los dos emperadores, como por ejemplo que los dos quisieran reunificar el imperio en su persona.
La primera batalla se produjo porque Bassianus, que había sido nombrado césar por los dos para gobernar los países limítrofes entre los dos imperios, por instigación de Licinio había intentado matar a Constantino. Se produjo así la primera batalla, en la que sale victorioso Constantino en Cibalae (Panonia), en el 314 d.C. Desde este momento y hasta el 324 d.C., el Imperio es una especie de confederación mal avenida.
La siguiente batalla nos la vuelven a presentar los autores cristianos como una guerra de religión. Constantino hizo saber de otro prodigio sobrenatural: había descubierto entre sus tropas un contingente de ángeles que le darían la victoria, la cual alcanzó primero en Andrinópolis y luego en Chrysópolis, en la que fue decisiva la flota constantiniana, dirigida por su hijo mayor Crispo. Licinio se rinde y es asesinado. De este modo, en el 324 d.C. se reunifica el Imperio bajo Constantino después de cuarenta años dividido.
iv) División administrativa del Imperio entre los hijos de Constantino
Constantino asocia a sus tres hijos al Imperio como césares: Constantino II, Constancio II y Constante. Nombra a su nieto Dalmacio también césar y a Hanibaliano, hermano de Dalmacio, le da el título de rey de reyes de las naciones pónticas. Este reparto del Imperio era exclusivamente administrativo, y Constantino II ocuparía el lugar predominante.
La diferencia de este reparto con la tetrarquía es que en ésta los césares tenían mayor independencia respecto de los augustos, pero los hijos de Constantino estaban por completo sometidos políticamente a su padre.
v) Constantinopla
El traslado de la capital del Imperio a Bizancio fue una de las medidas que más profundamente marcarán la nueva etapa constantiniana, y pasó a llamarse Constantinopla a partir del 8 de noviembre del 324 d.C. Esta decisión trasladaba el eje político del Imperio hacia Oriente.
2.2 La conversión de Constantino y su política religiosa
A partir del 313 d.C. se produce un progresivo acercamiento de Constantino hacia la Iglesia evidenciado en las disposiciones jurídicas en favor de ésta en esos años.
i) Las fuentes históricas y las contradicciones de la conversión de Constantino
Los testimonios de las fuentes cristianas sobre estas relaciones son sumamente dudosos y sujetos a todo tipo de críticas y explicaciones contradictorias. Tanto Eusebio (“Historia Eclesiástica”, “Vida de Constantino”) como Lactancio (“Sobre la muerte de los perseguidores”) mantienen la idea de la conversión a partir de la batalla de Puente Milvio, magnificando su obra y personalidad como campeón de la cristiandad.
Pero esta conversión no concuerda con la iconografía de los relieves del arco triunfal de Constantino en Roma, de clara inspiración pagana (316 d.C.), que vincula a Constantino con el culto al sol, ni con las monedas, etc. Además, cultivó la amistad de numerosos filósofos paganos, presidió cultos paganos, etc. El mismo Constantino se refiere a Dios en términos que son comunes a los paganos: no habla específicamente de Jesús, ni tampoco usa el término Ecclesia.
Así pues, no cabe hablar rigurosamente de conversión hasta el momento en que en su lecho de muerte pidió el bautismo, pero utilizó y potenció el poder de la iglesia Católica, lo que le reportó amplias ventajas, procurándole nuevas bases para asentar su poder, y actuó manteniendo el consenso que todo político necesita.
Según Zósimo, su conversión se produjo a raíz de la tragedia de las vicennalia del Emperador, en las que mando ejecutar a su hijo Crispo, a Fausta y a Licinio II, hijo de Licinio. Atormentada su conciencia y al no perdonarle los sacerdotes paganos, se inclinó hacia el cristianismo por la promesa de que el bautismo cristiano borraría todos sus pecados.
Su ambigüedad religiosa seguramente sería voluntaria, ya que la ruptura total con la religión tradicional hubiera implicado muchos riesgos. Así, con cautela y progresivamente, se hizo la cristianización del Imperio.
ii) Disposiciones sobre la Iglesia
La sistematización jurídica entre Iglesia y Estado se fue haciendo de forma gradual y sobrepasan los límites de la época de Constantino. Las disposiciones que adoptó respecto a la Iglesia se agrupan en dos campos: el patrimonio y la jurisdicción eclesiástica.
• Las concernientes al patrimonio
Autorizó a las iglesias a recibir donaciones y herencias, lo que él mismo inició con celeridad. Cada iglesia fue dotada de un patrimonio propio (tierras suficientes para el mantenimiento de las mismas y sus clérigos). Además, se realizaban fuertes exenciones fiscales a estos bienes, quitándoles la obligación de pagar el impuesto normal. Esta dispensa se extendió posteriormente a todos los clérigos, lo que supuso la concesión al orden clerical de un estatuto jurídico particular.
• Las referidas a la jurisdicción eclesiástica
Una disposición del 318 d.C. de Constantino establece que el tribunal episcopal sea el que juzgue a todo aquel que quiera ser juzgado por la ley cristiana. Sus sentencias serán inviolables y su ejecución sería asegurada por la fuerza pública. Podía juzgar todo tipo de causas, lo que generó una duplicidad de jurisdicciones paralelas: la secular y la eclesiástica, independientes, pero que dieron lugar a fuertes contradicciones que provocaron que posteriormente se restringieran a los tribunales eclesiásticos a que pudieran sólo juzgar delitos leves, no de carácter criminal.
Más tarde se intentó limitar las competencias a los asuntos religiosos exclusivamente, pero ésto era extremadamente vago, ya que muchos conflictos de carácter religioso podían ser al mismo tiempo criminales. Sobre estas bases se fundó la futura institución de la Inquisición.
2.3 La sucesión de Constantino. Constantino II
i) Situación cuando muere Constantino
Desde la muerte de Constantino (22 de mayo del 337 d.C.) hasta septiembre del mismo año se produjo una situación curiosa: los cuatro césares más Hanibaliano siguieron gobernando sus provincias y tomando disposiciones conjuntamente en nombre del desaparecido emperador, sin que ninguno se proclamase augusto. Ésto se debía más a las tensiones entre ellos que a sus buenas relaciones, y cada uno residía en un lugar:
? Constantino II en Tréveris.
? Constancio II en Antioquía.
? Dalmacio en Constantinopla.
? Constante puede que en Milán, aunque se desconoce.
? Hanibaliano en Cesárea de Capadocia.
ii) La personalidad de Constantino II
En la lucha por el poder, cada pretendiente siempre debe presentar una ideología o un sistema de gobierno, pero éste no era el caso de Constantino II, que presenta unas características especiales. Era fratricida, y los elementos personales desempeñaron un importante papel, ya que parece que tenía una personalidad enfermiza.
Su desconfianza hacia césares y altos dignatarios le llevó a organizar una policía política de notarios y agentes en todo el Imperio, siendo el número de detenidos y asesinados muy elevado, con muchas acusaciones calumniosas. Algunos de estos agentes se hicieron tristemente famosos por el temor que inspiraban (como Pablo Catena).
iii) La lucha por el poder. La matanza de Constantinopla
La tensión estalló en Constantinopla en septiembre. La tradición hace responsable a Constantino II de la matanza en la que fueron asesinados el césar Dalmacio, Julio Constancio, hermanastro de Constantino y padre de Juliano, y todos los miembros de su familia, junto con sus principales partidarios. Solo escaparon Juliano y su hermanastro Galo, entonces niños. El rey Hanibaliano fue asesinado poco después.
Tras ésto, los tres hijos de Constantino se proclaman augustos y se reparten el Imperio:---? Constantino II: el Imperio Occidental.
? Constancio II: el Oriental.
? Constante: el menor, el Ilírico, pero bajo tutela de Constantino II.
iv) Muerte de Constantino II. Gobiernos de Constancio II y Constante
Los dos años siguientes se caracterizan por las luchas contra los germanos en Occidente y contra los persas de Sapor II en Oriente. Pero en el 339 d.C., Constante, desfavorecido en el reparto, se rebela contra Constantino II e invade Italia. La guerra entre ambos se hizo en Aquileya y Constantino II muere. Constante se convierte en augusto del Imperio Occidental. Durante 10 años Constancio II y Constante gobiernan en sus respectivos imperios, con poca armonía entre ellos.
Durante estos años, en Oriente, el eterno Sapor II requirió toda la energía de Constancio, librándose contínuas campañas (343-348 d.C.). Aunque Constancio logra mantener las posiciones, sufrió una importante derrota en Singara.
En Africa se producen grandes desórdenes. Los católicos, apoyados por Constante, llevan a cabo una dura campaña contra los donatistas (secta cristiana de Donato contraria a la católica). A esta ideología se unirían componentes sociales y actitudes contrarias a la secularización de la iglesia católica. En los enfrentamientos murió Donato, y en torno a esta secta se unieron todos los elementos de oposición a los honestiores, al gobierno y a la Iglesia católica. Poco a poco, el donatismo fue adquieriendo un tinte separatista y antirromano, doblemente preocupante por la enorme implantación del cisma en las provincias africanas.
v) El golpe de estado pagano de Magnencio. Muerte de Constante y victoria de Constancio
En enero del 350 d.C. en Autun, se proclama augusto al conde Magnencio, oficial medio bárbaro, con el respaldo de las tropas acantonadas en las Galias y con el de otros personajes. Este conde era pagano, al igual que quienes lo apoyaron y los prefectos de Roma designados por él, lo que lleva a suponer que el móvil del golpe de estado era religioso y habría sido alentado por la oligarquía romana, mayoritariamente pagana.
La prudencia de Constantino en asuntos religiosos fue abandonada por sus hijos. Las tensiones religiosas en el Imperio en ese momento eran muy fuertes. Constante era católico ferviente, y Constancio arriano. Detrás de cada opción de religión pública subyacía un complicado juego de intereses y privilegios.
En el mismo 350 d.C. Constante muere en las Galias, alcanzado por el ejército de Magnencio. Constantino tarda un año en intervenir, ya que estaba luchando con los persas. Para no abandonar este frente, en el 351 d.C. nombra césar a su primo Galo, hermanastro de Juliano, y le encomienda el gobierno de Oriente mientras él va a enfrentarse con Magnencio, enfrentamiento que tuvo lugar en Mursa. Pese a la victoria de Constancio, fue la más sangrienta batalla de todo este siglo, con grandes pérdidas en los dos ejércitos que afectaron a la capacidad militar del Imperio durante varios años. La segunda victoria de Constancio fue al año siguiente en Mons Seleuci, tras la que se suicidó Magnencio.
Constancio juzga la mala gestión de Galo en Oriente y lo condena a muerte en Milán en el 354 d.C:
vi) Nombramiento de Juliano como césar
Los francos y alamanes decidideron penetrar en el Imperio ante la inestabilidad política, y ganaron casi toda la margen izquierda del Rin. Mientras, Sapor amenazaba con reemprender la guerra. Ante la imposibilidad de atender los dos flacos del Imperio, Constancio decidió nombra un nuevo césar: Juliano, que era el único superviviente varón de la familia constantiniana.
2.4 Relaciones Iglesia-Estado bajo Constancio II
i) El Cesaropapismode Constancio II. El conflicto en la Iglesia entre arrianos y ortodoxos
Se ha denominado frecuentemente cesaropapismo a la forma de tratar Constancio II los asuntos eclesiásticos, pues su amplia participación en ellos le llevó a actuar de hecho como jefe máximo de la Iglesia, comprometiendo su autoridad y la propia unidad del Estado por su decidida intervención en el conflicto (suscitado a raíz del Concilio de Nicea del 325 d.C.) entre ortodoxos y arrianos, que tomó el aspecto de una guerra de religión.
Mientras vivió su hermano Constante, su empeño por arrianizar la Iglesia fue más moderado, pero cuando queda como augusto único anuncia su voluntad de unificar la Iglesia sobre la aceptación de las fórmulas arrianas.
ii) Los Concilios de Sirmiun sobre los postulados trinitarios. Diferencias entre arrianos y ortodoxos
En el 351 d.C. acude al Concilio de Sirmiun, donde se condenan los postulados trinitarios de igualdad de los ortodoxos. Las tesis arrianas sobre este tema eran dos:
? Los moderados afirmaban el parecido entre Padre e Hijo.
? Los extremistas negaban tal parecido, pues el Hijo era claramente inferior al Padre.
El tercer Concilio de Sirmiun (358 d.C.) sirvió para unir a los arrianos entre sí. Basilio de Ancira buscó el punto medio: ni Padre ni el Hijo eran de la misma sustancia, ni eran simplemente parecidos. La solución estaba en que eran de sustancias parecidas.
iii) Los Concilios de Oriente y Occidente
Constancio, ante la feliz definición, decidió convocar dos concilios, uno en Oriente y otro en Occidente, a fin de que toda la Iglesia suscribiera esta fórmula. El Concilio de Occidente, en Rímini, se alargó hasta la vuelta de Constancio de Oriente, donde la aceptación del arrianismo no encontró tanta resistencia como en Occidente, salvo la excepción de algunos obispos y principalmente de Atanasio de Alejandría, que debió ser juzgado y excomulgado en el Concilio de Arlés (353 d.C.) por el Papa Liberio.
iv) El concilio ecuménico de Milán. Máximas diferencias entre arrianos y ortoxodos
Lo organizó el mismo Constancio y supuso el punto álgido de fricción entre las dos iglesias. El emperador actuó con tal coacción que a muchos participantes ortodoxos les resultaba intolerable. La opinión de Constantino había de ser considerada como un canon, y quien no la suscribiera sería desterrado. Las reuniones se celebraron en el propio palacio del emperador, que las seguía tras una cortina. Se condenó a Atanasio y se desterró a todos cuantos protestaron, siendo el número elevadísimo.
Es el caso de los obispos reunidos en Seleucia de Isaura (359 d.C.), donde suscribieron las tesis de Nicea. El emperador decidió que no salieran de la ciudad hasta que no suscribieran el credo del III Concilio de Sirmiun. Lo suscribieron en Nike (cerca de Andrinópolis) y lo volvieron a hacer en Constantinopla, en presencia del emperador, al año siguiente.
Constancio proscribió el culto pagano, tanto los sacrificios como la adoración pública de los dioses paganos.
2.5 Juliano César y Juliano Emperador
i) La figura de Juliano
Juliano era hijo de Julio Constancio y nieto de Constancio Cloro y de Teodora. Su padre hubiera podido aspirar al trono por su nacimiento, pero la voluntad de los soldados dio el poder a Constantino. Juliano era fruto de su segundo matrimonio. Cuando tenía 5 años se salva de la matanza dinástica que acabó con su padre y toda su familia.
Hasta el 355 d.C., en que fue nombrado césar por su primo, su vida fue una sucesión de exilios y reclusiones, siempre lejos de Constancio, pero estrechamente vigilado por éste. Se relacionó con filósofos y rétores paganos de Asia Menor, y le atraían especialmente las doctrinas del neoplatónico Jámblico.
La muerte de su hermanastro Galo pareció arrastrarle también a él, pero la intercesión de Eusebia, segunda esposa de Constancio, le valió la salvación y el poder seguir sus estudios en Atenas, donde estrechó sus vínculos filosóficos neoplatónicos, especialmente con Prisco, y se inició en los misterios eleusinos. Ya estaban claras en esta época sus creencias religiosas, aunque por temor al emperador tardaría varios años en hacerlas públicas.
ii) Juliano César
• El nombramiento de Juliano como césar y sus éxitos en las Galias
En el 355 d.C. Constancio, obligado por las circunstancias, nombra a Juliano césar y lo envía a las Galias, tras casarlo con Helena, su hermana. El honor del nombramiento era poco ante la dificultad de la empresa que le encomendaba y de los pocos medios y poderes que le concedía, ya que la dirección del ejército la llevaban los generales, todos hombres de Constancio. Juliano fue enviado a las Galias con una escolta de 360 soldados y total carencia de formación militar.
Pero mientras estuvo allí (355-361 d.C.) demostró ser un excelente estratega, sabio administrador y hábil general. Recuperó Colonia y derrotó a los alamanes (356-357 d.C.), siendo la batalla de Estrasburgo, también contra los alamanes, un triunfo memorable que devolvió la confianza a las poblaciones fronterizas y le valió gran popularidad. Los años siguientes desde Lutecia, su cuartel general, continuó con éxito sus campañas contra los germanos, al tiempo que reconstruyó las ciudades fronterizas e hizo venir desde Britania a un contingente de barcos cargados de trigo para abastecer esas ciudades.
• El nombramiento de Juliano como augusto
La envidia y el temor que suscitaron sus éxitos en Constancio se reflejaron en que éste ordenó a Juliano que le enviara sus mejores tropas para utilizarlas en Oriente. El ejército de Juliano se negó a obedecer y se levantó en su favor, viéndose Juliano obligado a asumir el título de augusto en el 360 d.C. en Lutecia. Constancio se negó a reconocer tal título y tampoco le reconoció ya como césar.
• La muerte de Constancio y el nombramiento como emperador de Juliano
Entre tanto, Juliano lleva a cabo una nueva campaña contra los francos y contra los alamanes, que habían sido arrojados por Constancio contra él, y en el 361 d.C., cuando se decide a tomar las armas contra Constancio, estando en Nassius le llega la noticia de que éste había muerto en Tarso, y que había decidido que la dinastía constantiniana continuara en la persona de Juliano, ahora emperador.
iii) Juliano Emperador
• Primeras medidas
Juliano entró triunfal en Constantinopla en diciembre del 361 d.C., emprendiendo una tarea de organización y depuración:
? Hizo juzgar en Calcedonia a varios consejeros de Constancio, condenando a muerte a unos y desterrando a otros.
? Redujo el número de personal del palacio y de notarios y agentes de Constancio.
? Arbitró medidas contra el excesivo gasto y rebajó el impuesto del oro coronario de los senadores.
? A varias ciudades les concedió tierras incultas del Estado y libres de impuestos.
• Su error en el intento de restaurar el espíritu republicano
Aunque sus reformas no fueron estructurales, intentó resucitar el antiguo espíritu republicano. Pese a tener hombres devotos a su persona, no consiguió nunca popularidad. Los ricos le detestaban porque se había erigido en defensor de los pobres; los comerciantes protestaban contra sus medidas contra el lujo, y el pueblo sentía desprecio por este príncipe tan poco tiránico.
• Su espíritu poco realista
El espíritu poco realista de Juliano se revela en la guerra emprendida contra los persas, ya que consideraba ineludible someter al enemigo que había actuado durante siglos como verdugo del pueblo romano. Continuando con la tradición expansionista de Roma, no solo pretendió restablecer la antigua religión vinculada a la época gloriosa de Roma, sino reformar también su política. Fue su anacronismo ideal de devolver al Imperio la grandeza y las virtudes de la época republicana, sobre el que montó su campaña ofensiva contra los persas.
• La campaña persa y la muerte de Juliano
Las incidencias de esta campaña nos son conocidas gracias a Amiano, Libanio y Zósimo, los tres a través del libro de guerra de Oribaso, médico de Juliano.
En marzo del 363 d.C. parte Juliano hacia el Eufrates. Parte de sus tropas se dirigió por la ruta del Este dirigidas por Procopio, mientras el emperador, con el grueso del ejército y una flota, atravesó el Eufrates y el Tigris, sometiendo Selecucia, y hacia Tesifonte. Durante esta marcha las victorias se suceden.
Pero, sorprendentemente, Juliano decidió destruir la flota y reunirse con Procopio en el Norte. Esta retirada, precipitada y difícil de explicar, desmoralizó al ejército, que empezaba a sufrir la escasez de víveres. En este ambiente, Juliano fue muerto en combate al ser alcanzado por una lanza que, a juicio de sus cronistas, habría sido lanzada por uno de sus propios soldados.
• Joviano emperador
Tras su muerte, el ejército acantonado en Persia nombra emperador a Joviano, oficial cristiano de origen panonio que, ansioso por llegar a suelo romano para confirmar su nombramiento, firma una paz vergonzosa con los persas, a quienes entregó las cinco satrapías situadas al otro lado del Tigris y una parte de Mesopotamia, incluyendo Nisibis y Singara.
2.6 Juliano y la cuestión religiosa
i) Teorías sobre la apostasía
El asunto de la apostasía o paganismo de Juliano se ha desorbitado bastante.
? Algunos estudiosos dicen que no fue sinceramente cristiano nunca por rechazo hacia Constancio y su religión.
? Otros le atribuyen fuertes convicciones cristianas durante los primeros años, y su ruptura con el cristianismo fue resultado de una crisis religiosa.
? Otros intentan explicar su apostasía debido a la mala educación teológica recibida, ya que sus preceptores eran arrianos.
En opinión del autor, nada tiene de extraño el que Juliano o cualquier otro joven educado en ambiente cristiano, pudiera posteriormente hacerse pagano, ya que el cristianismo no era aún una religión totalmente implantada en Oriente, y menos aún en Occidente. Apenas habían pasado 30 años desde la conversión de Constantino, tiempo en el que podía haber sido relegado el paganismo, pero era muy poco tiempo para desarraigar una religión de siglos.
ii) Las reflexiones religiosas de Juliano
A pesar de su política tradicionalista romana, Juliano era ante todo un oriental, un helenista. Sus reflexiones religiosas son un compendio del paganismo neoplatónico tardío, aunque en ellas hay elementos filosóficos que son aportaciones del propio Juliano. De sus obras se desprende que las relaciones entre el Dios Supremo y el Sol son las mismas que contemplaban los cristianos de su tiempo entre Dios Padre e Hijo.
iii) Su afición a los cultos mágicos
Es uno de los rasgos que más pabulo ha dado a los ataques verbales de los cristianos. Esta afición pudo deberse a la influencia que tuvieron sobre él Prisco y, sobre todo, Máximo de Efeso (extraño personaje, probablemente uno de los mayores charlatanes de todos los tiempos), que inició a Juliano en los misterios de Hécate o de Mithra.
iv) Actitud hacia el cristianismo y la Iglesia
La actitud inicial de Juliano hacia el cristianismo fue de tolerancia. Se limitó a proclamar la libertad de culto pagano, anulando las disposiciones de Constancio de prohibir los sacrificios y abriendo antiguos templos clausurados. Más aún, Juliano reunió en su palacio a los jefes de las dos iglesias divididas (arriano y católico) para que solventaran sus querellas y se reconciliaran.
Pero el deseo de venganza de los paganos por las humillaciones sufridas se había alimentado anteriormente, así como la intransigencia de los cristianos, lo que hicieron imposible la convivencia sin problemas. Ocurrieron una serie de arreglos de cuentas y desórdenes graves. Como era previsible, la Iglesia perdió muchas de las ventajas que había logrado de Constantino y Constancio:---Se suprimió la jurisdicción episcopal en materia de delitos civiles.
Se restituyó a las curias de las ciudades a los curiales que habían escapado de ellas para hacerse clérigos.
Cesaron las generosidades económicas que había iniciado Constantino.
v) La ley de enseñanza
Fue promulgada en junio de 362 d.C., y decía que los profesores de gramática, retórica y filosofía serían en adelante nombrados por el poder central, previa propuesta de los municipios que atestiguaran la moralidad del candidato. Esta ley siguió bajo los sucesores de Juliano, pero con la diferencia de que los candidatos, en vez de ser paganos, serían cristianos.
vi) La supuesta persecución de los cristianos por Juliano
A partir de junio de 362 d.C. su actitud hacia los cristianos fue menos benevolente. Un ejemplo fue el castigo a Cesarea de Capadocia, donde habían sido destruídos todos los templos paganos: la borró de la lista de ciudades, enroló al ejército a los clérigos y les impuso una multa.
Sócrates dice que excluyó a los cristianos de la guardia pretoriana y del gobierno de provincias, ya que su propia ley les prohibía usar la espada.
Gregorio de Nazianzo afirma que Juliano persiguió a los cristianos, idea que se ha propalado entre algunos historiadores contemporáneos, pero excepto la opinión de Gregorio, que era un encarnizado enemigo de Juliano y nada imparcial, no poseemos ninguna otra noticia.
vii) Conclusión
En los veinte meses que duró el gobierno de Juliano se puso de manifiesto la imposibilidad de convivencia pacífica entre estas dos religiones. Fue el último emperador pagano, paganismo que no había logrado fortalecerse suficientemente, pues el proyecto de Juliano de reorganizar el clero pagano, inspirándose en la organización eclesiástica, no pudo llevarse a cabo antes e su muerte.
2.7 Política económica y social durante los constantínidas
i) Política intervencionista durante los Constantínidas
Persiste el dirigismo estatal iniciado con Diocleciano: el Estado no sólo posee los monopolios, sino que controla directamente sus propias empresas, e incluso a las que no alcanza su control directo, las controla de dos formas:
? A través de las corporaciones profesionales.
? A través de las requisiciones. El interés del Estado es prioritario, y puede requisar no sólo productos elaborados, sino también transportes e incluso horas de trabajo gratuitas de los ciudadanos.
Este intervencionismo se manifesta también en la actividad laboral del Imperio, que se asienta sobre un principio inmovilista: la adscripción del individuo a su oficio, que es además hereditaria.
ii) El comercio
Hay dos zonas principales:
? Mediterráneo Oriental: a mediados del siglo IV d.C. era muy intenso, destacando los puertos de Tiro, Seleucia, Alejandría, Efeso, etc.
? Mediterráneo Occidental: actividad mucho menor.
Los armadores tenían en propiedad todos los grandes barcos, y estaban organizados en corporaciones vinculadas a un puerto, provincia o actividad. Pero el Estado podía obligarlos eventualmente al transporte de mercancías, generalmente destinadas al abastecimiento de las grandes ciudades.
La necesidad de abastecimiento explica la política de requisiciones y los edictos fijando el maximum de los productos alimenticios. Mediante uno de estos edictos logró hacer salir Juliano el trigo almacenado en graneros.
iii) La posta pública
Tanto Constantino como Constancio intentaron mejorar la posta pública. Servía para el desplazamiento de funcionarios y para el traslado de impuestos pagados en especie y otras mercancías estatales. Pero los problemas no se solucionaron, ya que se daban con demasiada facilidad permisos para viajar gratis en ella, muy solicitados sobre todo por clérigos y obispos por sus frecuentes reuniones, obligando a incensantes prestaciones de caballos a los municipios por donde pasaban. Juliano prohibió muchas de estas requisiciones, así como el que se utilizara la posta para mercancías privadas, y retiró al clero cristiano el derecho a viajar con cargo al Estado.
iv) La sociedad
• El clero cristiano
Uno de los rasgos más novedosos en la sociedad de la época es el papel del clero cristiano en la asistencia social, y su constitución como gran propietario de bienes.
• Los altos funcionarios
Senadores de nacimiento u hombres nuevos procedentes del ejército e incorporados posteriormente al Senado mediante una adlectio imperial. Los puestos más elevados eran desempeñados por hombres nuevos o nueva aristocracia (sector más vital y leal al emperador), que siguen siendo la clase más poderosa y los más ricos del Imperio: son los honestiores, propietarios de los grandes latifundios que les proporcionaban enormes rentas.
• La huida de latifundistas de la ciudad en Occidente
Muchos latifundistas vivían fuera de la ciudad, lo que hacía entrar en crisis a ésta. Pero hay que señalar que el modelo de vida occidental difiere del oriental. En Occidente la crisis municipal determinó un progresivo deterioro de las ciudades sólo frenado por los obispos, mientras que en Oriente la economía ciudadana continuó siendo sólida durante varios siglos más.
• Los curiales de las ciudades
Tienen el mismo prestigio que anteriormente. Son propietarios rurales, pero con tierras hipotecadas por el Estado, ya que tenían la responsabilidad de recaudar todos los impuestos de la ciudad. Eran pues avales forzosos ante el Estado de los impuestos de sus ciudades. Por eso Constantino prohibió que los curiales abandonaran o vendieran sus tierras. Al convertirse en cargo hereditario, sus hijos les sucedían como garantía.
• Los humiliores
Varias categorías muy diversas: comerciantes, artesanos, plebe urbana y rústica, colonos y esclavos. En el Bajo Imperio, las clases intermedias no tienen una consideración especial. Por debajo de los curiales en las ciudades sólo está la plebe (los que no tienen tierras).
• Las profesiones útiles al Imperio
Se convierten en obligatorias y hereditarias, siendo las más necesarias las de abastecimiento de víveres y útiles. La pérdida de libertad profesional y personal de los artesanos es paralela a la perdida de libertad de los trabajadores agrícolas.
• El régimen del patronato
El colonato fue el origen del régimen de los patronatos rurales. Los campesinos entregaban sus tierras a patronos que ofrecían mayores garantías frente al fisco. Así se fue extendiendo un nuevo modo de evasión fiscal, que fue aumentando a medida que el régimen del patronato se fue extendiendo y consolidando.
2.8 Reformas fiscales y administrativas
i) Nuevos impuestos
Constantino amplió el marco impositivo de Diocleciano mediante nuevos impuestos que afectan a un amplio espectro social:
? Senadores: contribución escalonada en tres categorías según la fortuna personal. Este impuesto se llamó la collatio glebalis o gleba senatorial.
? Decuriones: siguieron sometidos al aurum coronarium de Diocleciano. Eran obligatorios, aunque enmascarados bajo forma de donativos generosos.
? Comerciantes y artesanos: otro impuesto se llamó auri lustralis collatio en Occidente y chrysargira en Oriente. No era obligatorio su pago en moneda de oro. También estaban obligados campesinos y prostitutas. Fue un impuesto muy impopular, y su cobro provocaba grandes desgracias.
ii) Las exenciones fiscales y los clérigos comerciantes.
Constantino había concedido numerosas exenciones fiscales tanto a clérigos como a otros personajes importantes. Constancio suprimió casi todas, pero mantuvo inmunidades hacia los bienes eclesiásticos y los bienes personales de los clérigos. En esta misma ley, inserta en el Código Teodosiano, se hace referencia expresa a los clérigos negotiatores o comerciantes que estaban inscritos en el registro.
Éstos, amparándose en que tales actividades tenían fines caritativos, habian conseguido ser eximidos de la chrysargira, ya que les liberaba del impuesto obligatorio y de todos los cargos extraordinarios, no sólo a los clérigos sino a toda su familia. Esta decisión levantó oleadas de vocaciones religiosas entre los comerciantes y artesanos, hasta que el propio Constancio tuvo que retirar estas exenciones de los clérigos comerciantes en el 360 d.C.
También por la ley del 349 d.C. Constancio eximía a los curiales que habían entrado en el clero de las cargas inherentes, lo que hizo que muchos curiales huyeran a las filas del clero.
iii) Política fiscal de Juliano
Fue uno de sus mayores méritos, con medidas como:
? Concesión de reducciones fiscales a la Galia y a otras ciudades del Imperio.
? Al impuesto del oro coronario le devolvió su carácter ceremonial y voluntario, dejando de considerarlo impuesto.
? Trató de fortalecer las curias y frenar el declive ciudadano. Obligó a que volvieran a las curias todos los que las habían abandonado para ingresar en el clero, devolviéndolos todos sus bienes, los eximió de la chrysargira o lustralis collatio salvo en el caso de que se entregaran a operaciones de gran envergadura, y perdonó muchos impuestos atrasados.
iv) Política monetaria
• Constantino
Constantino permitió el nuevo orden jerárquico de la sociedad. Así, el solidus de oro tuvo una gran estabilidad y abundancia, y supuso la rápida reducción del valor de las monedas de bronces (el follis y el nummus), cuyo peso no dejó de disminuir desde el 330 d.C. De aquí resultó una gran inestabilidad en los precios y la ruina de los humiliores, cuyos salarios e ingresos se pagaban con esta moneda fraccionaria.
En el 320 d.C. crea dos monedas de plata: la miliarensis y el silicum. Todas estas emisiones las pudo hacer gracias a la confiscación de oro y plata de los templos paganos. Las reservas de oro imperiales debían ser cuantiosas, en parte por los impuestos y también por el oro que se extraía de las minas.
• Sus sucesores
Intentaron remediar los inconvenientes del sistema constantiniano revalorizando la moneda de vellón, para aumentar el poder adquisitivo de los pobres.
• Constante y Constancio II
En el 348 d.C. acuñan dos nuevas monedas que sustituían al nummus devaluado de Constantino: la mairorinna, de plata y cobre, y el nummus centenionalis. Pero, en contra de sus previsiones, los precios no bajaron y la maiorinna tendió a desaparecer de la circulación.
• Juliano
Luchó para revalorizar el vellón, aunque siguió acuñando maiorinna y centenionalis, y para que aumentara su valor reajustó la política de precios e impuestos. Existía un abuso de los funcionarios que cuando cobraban los impuestos en especie valoraban éstos en dinero a un precio mayor que el de mercado, mientras que cuando ellos tenían que pagar a los soldados su sueldo en especie, tomaban el precio más bajo. Para frenar este robo, Juliano bajó el impuesto percibido por unidad fiscal y reajustó los precios oficiales con los del mercado para que éstos bajaran. Para que no hubiera fraudes en el peso de los productos hizo distribuir pesos marcados con sello estatal, y empezó a pagar al ejército en metálico.
Era una política contraria a la de Constantino, y con estas sabias medidas logró en poco tiempo establecer un equilibrio considerable entre los poseedores del oro y los perceptores del vellón, mientras que con Constantino pobres y ricos formaban dos sociedades opuestas, en razón de la moneda.
v) Las reformas administrativas de Constantino
Con Constantino acaba la reforma constitucional y administrativa, que no sufrirá ya grandes modificaciones hasta la caída del Imperio occidental, y hasta el siglo VII d.C. en la parte oriental.
• Administración central
Constantino llevó a cabo diversas reformas en la administración central:
? El sacrum consistorium modificaba al antiguo consilium principis, y a sus miembros les concedió el título de comes.
? Puso al quaestor sacri palatii al frente del consistorio, y con ayuda de los scrinia (oficinas imperiales), redactaban leyes y mensajes del emperador.
? Creó una schola notariorum, a cuyo frente estaba el primicerius notariorum, generalmente el miembro más antiguo. Actuaban como secretarios en el consistorio y como comisarios imperiales en provincias.
? Creó la schola de agentes in rebus, especie de policía y confidentes del maximo mandatario (los ojos y oídos del emperador). Creada por Diocleciano, pero su mayor auge fue con Constancio II.
? Los servidores del servicio palatino formaban un gran conjunto, y algunos de ellos llegaron a adquirir enorme poder, como el gran chambelán Eusebio, en época de Constancio II, condenado a muerte en época de Juliano.
• Administración provincial. La Prefectura del Pretorio
Es la mayor novedad aportada por Constantino. En el 337 d.C., con sus hijos, ya aparece esta figura perfectamente configurada en número y competencias. Desde este momento su número será de tres: uno para Oriente y dos para Occidente (uno para las diócesis de Britania, Hispania y las dos Galias y otro para las diócesis de Italia, Africa y el Ilírico).
El Ilírico se constituyó en Prefectura independiente del 347 al 361 d.C., y posteriormente se reintegró en la de África e Italia.
Los prefectos eran verdaderos vice-emperadores, aunque Constantino les quitó su poder militar. Pero en contrapartida sus poderes civiles eran superiores a los de los vicarios de diócesis y gobernadores provinciales, siendo intermediarios entre éstos y el emperador. Tenían sus propias cajas nutridas de los impuestos con los ue pagaban a los funcionarios y soldados. Para el cumplimiento de tantas y tan diversas tareas, los prefectos tenían su propia oficina de servicios y un importante número de burócratas.
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