Tras la guerra, Francia es la nación que afronta la reconstrucción con heridas más profundas. Los tres problemas principales que hubo de afrontar eran:
- Debilitamiento demográfico.- Se debió no sólo a los muertos y desaparecidos durante la guerra (entre militares y civiles fueron aproximadamente 1.600.000), sino a la contracción de la natalidad que entonces se dio. Así, Francia experimentó una pérdida teórica de 3 millones de personas, a pesar de la incorporación de Alsacia y Lorena. Todo ello la retrotrajo a la demografía de principios de siglo.
Al incidir estas pérdidas entre los jóvenes, la población francesa ha envejecido (? más pasiva en el sentido laboral).
- Reestructuración de la economía.- Francia trató de orientar los esfuerzos hacia el desarrollo industrial con mano de obra agrícola. Hasta 1927 adoptó una política proteccionista, más en la industria que en la agricultura, estimulando con diversas medidas la concentración industrial.
- Tensiones sociales.- Ante el desencanto de las masas obreras excombatientes, que a su vuelta de la guerra esperaban una legislación social que les compensara su fidelidad (? recordemos que durante el conflicto se suman a las demás fuerzas de la nación y se aplazan las reivindicaciones), pero que encontraron sólo tímidas disposiciones como la jornada de 8 horas en la industria. Los obreros comenzaron a afiliarse en masa a los sindicatos (C.G.T.) e incrementaron su combatividad, que culminó en las huelgas de 1920. De manera paralela se produce el aumento de fuerza del Partido Socialista, pero ha de enfrentarse con la experiencia rusa y el nacimiento de la III Internacional (Komitern), que supuso la escisión de muchos partidos socialistas.
Todos los problemas económicos y sociales fueron afrontados por el gobierno sin represión y sin suspensión constitucional, a diferencia de Alemania antes e Italia después, que persiguen de manera sangrienta a los movimientos socialistas.
La vida política francesa en el período de entreguerras pasa por las fases siguientes:
v Bloque Nacional (1919-24)
v Cartel de Izquierdas (1924-26)
v Unión Nacional (1926-32)
v Nuevo Cartel (1932-36)
v Frente Popular (1936-1937)
v Bloque Nacional (1919-24) ? Hombre fuerte: Millerand
El Bloque Nacional, la gran coalición de la derecha republicana, ganó las elecciones de noviembre de 1919, favorecida por el clima de exaltación patriótica generada por la victoria en la guerra y por el giro a la derecha de una parte del electorado francés (participación de héroes de la guerra en las candidaturas, el peligro bolchevique). Los gobiernos del Bloque fueron gobiernos nacionalistas y conservadores. El incremento de las movilizaciones sociales en 1919-20 -consideradas por los gobiernos del Bloque como intentos revolucionarios, por el temor de contagio de la revolución rusa, fueron duramente reprimidas por el ejército. Pero esta postura represiva podía frenar momentáneamente las tensiones sociales, pero no solucionaba nada en el campo económico, donde se dio inflación y deterioro de la cotización internacional del franco. El gobierno vinculó la solución de los grandes problemas del país al mantenimiento de una política exterior de prestigio y autoridad que impusiese la estricta aplicación del Tratado de Versalles, garantizase la seguridad colectiva europea y obligase a Alemania a cumplir con los pagos de las reparaciones de guerra (pieza esencial para financiar los gastos de la reconstrucción de Francia).
En enero de 1923, para asegurarse el pago de las reparaciones alemanas, el gobierno decidió la ocupación militar del Ruhr, conjuntamente con Bélgica. Pero los resultados fueron contraproducentes: la actitud francesa provocó su aislamiento internacional y un evidente deterioro en las relaciones con Gran Bretaña y EEUU que, convencidos de que la seguridad europea requería la recuperación de Alemania, impusieron en abril de 1924 el Plan Dawes, que contemplaba modificaciones en los plazos de pago de las reparaciones. Para combatir la inflación, el gobierno acordó drásticos recortes presupuestarios y una fuerte subida de impuestos. Todo ello llevó a la opinión a votar a las izquierdas democráticas y al socialismo en las elecciones de 1924.
v Cartel de izquierdas (1924-26) ? radicales y socialistas ?
Pero las grandes expectativas suscitadas por la victoria de la izquierda quedaron pronto defraudadas. El cartel de izquierdas, que agrupaba al partido radical y a los socialistas, no pudo sobrevivir a las diferencias políticas que separaban a los dos socios ni resolver el que aparecía como principal obstáculo a la reconstrucción de Francia: la crisis monetaria. Los radicales (expresión del “francés medio”) eran contrarios a la política de intervensionismo estatal en cuestiones económicas y sociales que defendían los socialistas. Estas diferencias agravaron la crisis financiera: el franco se devaluó perdiendo un 30 % de su valor.
En el plano exterior, destacamos que el Cartel puso fin a la ocupación del Ruhr, aceptó el Plan Dawes, estableció relaciones diplomáticas con la URSS y aprobó la admisión de Alemania en la Sociedad de Naciones. Sin embargo, se vio sorprendido por el estallido del problema colonial, primero en Marruecos y luego en Siria, donde se produjeron insurrecciones y violencias de distinto tipo a partir de julio de 1925.
Como consecuencia de todo ello, los radicales decidieron liquidar la experiencia del Cartel y propiciar, mediante combinaciones parlamentarias, sin necesidad de convocar nuevas elecciones, la formación de un gobierno de centro-derecha, un gobierno de Unión Nacional en julio de 1926.
v Unión Nacional (1926-1932) ? radicales y derechas ?
El nuevo gobierno, presidido por Poincaré, procedió de forma expeditiva -y de acuerdo con las exigencias de los grandes círculos económicos- a sanear la moneda y estabilizar la situación financiera, lo que consiguió en muy poco tiempo y con gran éxito. Su éxito justifica que en las elecciones de 1928 triunfara plenamente Poincaré.
A grandes rasgos, la segunda mitad de la década de los 20 fue para Francia una etapa de prosperidad económica con desarrollo de nuevas industrias y crecimiento de otras.
La crisis económica mundial de 1929 llegó a Francia con retraso, pero en 1932 era ya evidente la onda depresiva de la economía (? Ello, por una parte, era debido a que la economía francesa tenía una interconexión menor con el mercado mundial que el de otras potencias capitalistas y, por otra, a que tenía una estructura económica de pequeños empresarios que dependían poco del crédito y en la que el comercio exterior jugaba un papel débil). Se produjo un hundimiento de la producción del acero y de automóviles y el paro aumentó de manera considerable. Como consecuencia de ello hubo una reducción del consumo que hizo bajar drásticamente los precios de la carne y del trigo.
El aumento de las reivindicaciones de los obreros y el descontento del sector rural por la baja de sus productos dieron el triunfo a los izquierdistas en las elecciones de 1932, reconstruyendo el Cartel de izquierda.
v Nuevo Cartel (1932-36) ? radicales y socialistas ?
Era otra coalición entre radicales y socialistas, y de nuevo también el desacuerdo sobre el programa para salir de la crisis impidió que durase la mayoría de izquierdas. La inestabilidad del gobierno contribuía a la ineficacia de la administración y al descrédito del régimen parlamentario. Ello contribuyó a la resurrección de una derecha antirrepublicana y antidemocrática que desde comienzos de la III República había existido en Francia. Asimismo, hubo un auge de las ligas de organización fascista. Pero a diferencia de Alemania (Hitler ya había llegado al poder), la crisis económica no desembocaría finalmente en el triunfo del fascismo.
Ante la amenaza de la derecha se produjo la unión de toda la izquierda francesa. Los comunistas cambiaron radicalmente de postura y se convirtieron en los más firmes defensores de esa unión (? durante años, las discrepancias entre comunistas -III Internacional- y socialistas -II Internacional- habían sido constantes). Así, en las elecciones de 1936 el Partido Comunista se alió con radicales y socialistas formando el Frente Popular. Su campaña electoral estuvo centrada en el peligro fascista y en la responsabilidad de la oligarquía en la crisis económica.
v Frente Popular (1936-38) ? comunistas, radicales y socialistas ?
Tras el triunfo electoral, el socialista Leon Blum formó gobierno junto a los radicales (los comunistas rehusaron su participación). Para hacer frente a la crisis se toman una serie de medidas económicas que aumentan la capacidad adquisitiva de la clase obrera. Se creó la Oficina del Trigo, organismo estatal encargado de fijar su precio, como un apoyo al campesinado que con sus votos habían contribuido de manera decisiva al triunfo del Frente Popular.
La obra principal del gobierno Blum fue la legislación social: se aprobaron una serie de leyes para fijar el procedimiento de la negociación colectiva entre patrones y obreros con aumentos de salarios, las vacaciones anuales pagadas y semanas de 40 horas.
Fructífero en el plano social, el balance del Frente Popular se mostró catastrófico en el plano económico: en octubre de 1936 se llevó a cabo la devaluación del franco, tardía respecto al dólar y la libra esterlina, y que fue insuficiente para eliminar el déficit comercial.
Ante el fracaso de la política económica y la conflictiva situación social (huelgas y ocupación de fábricas) se produjeron disensiones internas en el seno del Frente Popular: los comunistas culparon a Blum de no haber efectuado una reforma profunda de las estructuras y, por el contrario, los radicales consideraban excesivamente revolucionarias algunas de las medidas adoptadas. La guerra civil española aumentó estas divergencias ya que los comunistas eran partidarios de una política de resistencia (armas para los republicanos españoles), mientras que por el contrario los radicales se oponían a cualquier compromiso.
En 1937 los radicales se separaron de los socialistas, acercándose hacia los moderados, formando una mayoría orientada hacia la derecha. Esto supuso el fin de la gestión de izquierdas y consecuentemente del Frente Popular.
En abril de 1938 se formó un gobierno de coalición de radicales y de la derecha que suponía el fin del Frente Popular.
Francia, por tanto, estaba en vísperas de la II Guerra Mundial, en una grave situación de crisis económica y de profunda división interna. El Estado Mayor militar, además, era un organismo derechista, inclinado a una estrategia de guerra estrictamente defensiva y que pensaba que la debilidad económica del país (y la reducción de gastos militares) habían reducido considerablemente su capacidad ante una eventual guerra en Europa. El nuevo gobierno optó así por seguir una política de “apaciguamiento”.
Sin embargo, también tuvo que enfrentarse con la política agresiva de Hitler, que anexionó Austria en 1938, y con ello Francia se preparó para la guerra apoyándose en las derechas y organizando un programa de armamento. Los esfuerzos diplomáticos para evitar la guerra (Conferencia de Munich, acuerdos franco-alemán de París) fracasaron al ser invadida Polonia por Alemania, a la que Francia declaró la guerra.