En un ambiente biológico básico, el "problema de la estupidez" no existe. El proceso está basado en la producción de un número extremadamente grande de mutantes "tontos". Solamente muy pocos (los mejor "adaptados") sobreviven, y eso así es. Desde esa perpectiva, lo que nosotros vemos como una catástrofe es tan solo otra variación en el curso "natural" de los eventos. Los incendios destructivos son entendidos por los botánicos como un paso necesario, de hecho deseable, en la evolución de un bosque. Los millones de criaturas vivientes que sucumban en el proceso podrán estar en desacuerdo, pero su opinión es irrelevante.
En esa perspectiva, las soluciones son simples y muy efectivas. Si hay demasiadas gentes, todo lo que necesitamos es otra plaga (o cualquier mecanismo de masacre que no inerferirá demasiado con el ambiente en su totalidad) que pueda aniquilar el 90 porciento de la población. El 10 porciento de los que sobrevivan, tan pronto como se repongan de la sacudida, encontrarán probablemente aceptable el ambiente resultante. Probablemente tambien sean genéticamente semejantes: compartiendo razgos específicos de apariencia y actitud. Si todos resultaran con cabello verde, o con ojos rosados, y les gustara el clima lluvioso, pronto llegarían a considerar a los individuos (extintos) con cualquier otro color de cabello y ojos, así como a aquellos que les gustara el clima seco y soleado, como bastantes raros e inferiores, y entonces los libros de historia de resistencia a la humedad tratarían a la mayoría de nosotros como a su vez nosotros trataríamos a los neandertales.
La destrucción o esterilización de nuestro planeta, por el poder nuclear (o químico) creado por el hombre o por la colisión con algún meteoro errante, parecería un detalle irrelevante desde una perspectiva cósmica, y si sucediera antes del desarrollo de los viajes espaciales y la colonización en otros mundos, la desaparición de nuestra especie (junto con el resto de la biósfera terrestre) no causarían mucha conmoción aun dentro de nuestra galaxia.
Pero en el ambiente biológico particular donde se establece cierta especie (tal como la nuestra) el sistema está basado en la suposición de que el ambiente puede, y de hecho debe, ser controlado; y que cada individuo en nuestra especie (y en las otras especies que "protegemos" nosotros) debería de ser capaz de vivir más tiempo, y más placenteramente, que lo que podría en un ambiente sin control. Esto requiere de una clase particular de "inteligencia organizada. Por consiguiente la estupidez, en esta fase y tipo de desarrollo biológico, es extremadamente peligrosa.
Como humanos, eso es algo sobre lo que necesitamos preocuparnos.