2.1 Comportamiento locacional de los elementos fundamentales de la estructura urbana
· El espacio industrial
Algunas de las ventajas que ofrece el mundo urbano a la industria son:
- Acceso a un amplio mercado de consumo.
- Concentración de la población como potencial mano de obra.
- Complementariedad con otras industrias ya instaladas.
- Aprovechamiento de las infraestructuras existentes.
Algunos de los principales factores de la localización intraurbana de la industria son:
Descentralización: es el factor fundamental. La necesidad de disponer de suelo barato y abundante donde puedan instalarse plantas industriales de gran tamaño ha sido determinante en las estrategias empresariales de alejarse del suelo central, escaso y de elevado precio.
Relación con la red de transporte: es el segundo factor en importancia. Cada tipo de industria presenta unas necesidades particulares. La industria pesada debe emplazarse junto a un gran puerto o nudo ferroviario. La industria con personal altamente cualificado procura localizarse en las cercanías de las vías de transporte rápido. La progresiva sustitución del transporte ferroviario por el de carretera ha sido determinante en la ubicación de la industria en polígonos industriales, situados a lo largo de las carreteras radiales, a cierta distancia del centro de la ciudad.
Relación con el mercado: es otro motivo de atracción de industrias a la zona urbana. El mercado puede ser entendido en un doble sentido: como mano de obra que participa en el proceso de producción y como potenciales consumidores de los productos elaborados en la fábrica. Este doble carácter se refleja en las pautas de comportamiento locacional. Así, una empresa que precisa de una mano de obra especializada tenderá a ubicarse, posiblemente, en la proximidad de un área residencial de estánding social alto o medio, mientras que aquellas otras que dependen de una mano de obra no especializada lo harán en las cercanías de zonas residenciales de inferior calidad. Si nos referimos al mercado, como conjunto de la población consumidora de productos industriales, será la naturaleza de estos productos fabricados la que discrimine locacionalmente la instalación.
Complementariedad respecto a otras industrias: la concentración espacial de empresas que fabrican el mismo producto les proporciona a todas ventajas recíprocas. Otras veces,. la instalación de una empresa grande en un determinado lugar favorece el desarrollo de un complejo industrial.
Intervención de los poderes públicos: puede resultar decisiva en la localización de los usos de suelo industrial en la ciudad. Unas veces, interviniendo directamente, mediante la creación de polígonos industriales, y otras, con una política restrictiva, prohibiendo la ubicación de fábricas en ciertos lugares u obligando a su traslado. El resultado final suele se la segregación y separación radical de los usos del suelo industrial en el espacio.
El estudio del comportamiento locacional de la industria en el espacio intraurbano es un hecho complejo, donde los diversos factores que afectan a su rentabilidad económica (suelo barato, buenas comunicaciones, complementariedad industrial, relación con el mercado) deben ser analizados según el tipo de industria de que se trate.
· El espacio residencial
La distribución urbana residencial debe entenderse como el resultado de un complejo entramado de decisiones, donde intervienen cuatro agentes sociales diferentes: los promotores inmobiliarios, los propietarios del suelo, las instancias institucionales o poderes públicos y los usuarios de la vivienda.
Cuando se compra una casa, la familia no adquiere, únicamente, un espacio habitable, sino también una localización, unas facilidades de comunicación y servicios, un entorno físico y unos valores sociales ligados al prestigio de la zona.
· Usuarios de la vivienda
El precio de la vivienda es el resultado de todos estos componentes.
La demanda del usuario de la vivienda no es homogénea, y se encuentra sectorializada de acuerdo a determinados factores:
- Nivel de renta: cuanto mayor es el nivel de renta mayor es el margen de elección del tipo y localización de vivienda.
- Diferenciación de los segmentos sociales: la presencia de niños hace que las preferencias sean de una vivienda unifamiliar y periférica, mientras que los jubilados son más proclives a residir en el centro de la ciudad.
- Acceso al lugar de trabajo: las clases de nivel socioeconómico más bajo tienden a residir en la proximidad del centro de trabajo.
- Elección de vivienda junto a un vecindario social semejante: en especial las personas de estatus social superior.
· Promotor inmobiliario
Mayor peso tiene la intervención del promotor inmobiliario, que es el elemento clave de la producción del espacio residencial. En él confluye la coordinación de las fases más importantes del proceso de producción del espacio residencial: la compra y preparación del suelo urbanizable y el diseño, construcción y venta de la vivienda. Los promotores muestran ciertas preferencias por determinados tipos de localización. Los demás factores se derivan de las particulares características del proceso de fabricación de la vivienda: existencia de suelo urbanizable a buen precio y abundante, disponibilidad de infraestructuras urbanas y accesibilidad a las arterias de tráfico. Los promotores de mayor capacidad económica enfocan generalmente la promoción de la vivienda hacia operaciones de gran tamaño, que suelen localizarse en la periferia de la ciudad (o importantes operaciones de renovación del casco urbano), mientras que los pequeños se dedican a promociones más reducidas.
· Poderes públicos
Los poderes públicos participan en un doble nivel. Por una parte delimitan el marco legal donde se toman las decisiones privadas al definir, mediante el planeamiento urbano, los futuros usos del suelo de la ciudad. Además, la construcción de determinadas infraestructuras (agua, transporte) puede resultar decisiva en la expansión urbana hacia una u otra área de la ciudad. La propia institución pública puede convertirse en promotor de la vivienda, bajo criterios sociales y políticos.
· Propietario del suelo
La intervención del propietario del suelo es más pasiva, pero tiene gran importancia en la materialización completa del ciclo productivo. El suelo es un bien escaso y limitado, y el promotor debe reunir parcelas contiguas espacialmente, y en suficiente cantidad. De esta circunstancia surgen variadas estrategias de promotores y propietarios del suelo.
· Rasgos generales de la estructura de los usos del suelo urbano residencial
La función residencial ha sido desplazada, mayoritariamente, hacia la periferia de las ciudades.
Los centros de las ciudades conservan, aún, parte de sus edificios destinados a vivienda, caracterizados por una gran heterogeneidad.
El crecimiento expansivo residencial hacia la periferia no siempre ha tenido lugar de forma continua, sino que a veces se ha producido a saltos.
El desarrollo periférico residencial no siempre presenta homogeneidad, ni en la calidad de la vivienda ni en el nivel social de sus habitantes. En los países de la órbita anglosajona, las áreas suburbanas han servido de soporte a una vivienda unifamiliar, destinada a las capas de población de ingresos medios y elevados. Esta tendencia ha sido diferente en la mayoría de las ciudades europeas, donde la densidad del extrarradio es más elevada y se ha utilizado mayoritariamente el urbanismo funcional de los bloques aislados en altura.
El atractivo paisajístico, la posibilidad de contar con buenos servicios y la proximidad a las principales líneas de transporte son factores favorables a la existencia de áreas residenciales de superior nivel social, mientras que las áreas de paisaje monótono, la ausencia de servicios y la proximidad de la industria pesada o contaminante son factores que aparecen en la localización de las áreas de vivienda e de nivel social inferior.
El patrón de localización espacial de los usos de suelo residencial intraurbano no debe ser analizado de forma estática, sino dinámica y cambiante en el tiempo. El cambio de domicilio de una unidad familiar puede poner en marcha un proceso de reacción en cadena, puesto que el alojamiento que deja libre puede ofrecer a otra familia la posibilidad de mejorar el nivel de vida. Si esta circunstancia se repite, el resultado es el denominado filtrado, como consecuencia del cual un área residencial modifica su primitivo nivel social.
Este proceso de transformación se acelera si existe algún elemento catalizador, de carácter étnico.
· El espacio comercial minorista
La productividad del comercio minorista depende en gran medida de su localización. Aquellos lugares más fácilmente accesibles han sido los privilegiados para su instalación, como es el caso del centro urbano, normalmente el área más codiciada para la ubicación de este importante sector económico.
No todos los artículos de venta poseen los mismo umbrales de población mínimos necesarios para su mantenimiento. Para numerosos tipos de actividad comercial, la accesibilidad del centro es vital, ya que su eficacia y viabilidad depende de un importante mercado potencial para sus ventas. No ocurre lo mismo con otros bienes, de orden inferior, que el consumidor suele obtener en el punto de venta más próximo, con el fin de reducir al mínimo sus gastos de desplazamiento.
Otro factor importante que favorece la instalación comercial es la complementariedad, derivada de la proximidad de otros comercios. La concentración de la función comercial se manifiesta preferentemente en calles comerciales. Esta tendencia se ha ido imponiendo progresivamente hasta llegar a modificar la estructura comercial con la proliferación de supermercados, hipermercados, etc., que buscan concentrar al máximo la oferta y distribución de los artículos de venta.
Todos estos factores explican la existencia de un patrón general de la distribución de los espacios comerciales en la ciudad. Las pautas de comportamiento de la función comercial intraurbana serían las siguientes:
- La mayor accesibilidad del centro urbano es la causa de la presencia en el mismo de un comercio especializado, mientras el comercio secundario se dispersa en el resto des espacio residencial de la ciudad.
- La distribución espacial de las áreas comerciales se presenta organizada jerárquicamente, de manera que podemos ampliar la teoría del lugar central del espacio interurbano (Christaller ) al espacio intraurbano. Los conceptos de alcance y difusión de un bien y de umbral mínimo de población continúan siendo válidos en el interior de la ciudad.
- El desarrollo alcanzado por el transporte del automóvil en las ciudades de los países industrializados ha sido la causa del incremento de accesibilidad de las áreas periféricas de la ciudad, lo que ha generado la aparición de grandes centros comerciales e hipermercados en el límite o extrarradio de nuestras ciudades, junto a las principales vías de transporte por carretera.
· La localización de otros servicios urbanos
La localización de otros servicios urbanos (oficinas, lugares de recreo, administrativos, equipamientos, etc.) siguen pautas de distribución espacial diferentes, según se trate de actividades reguladas por le mercado o simplemente fruto de decisiones políticas adoptadas por los poderes públicos.
La localización de las oficinas parece seguir un modelo semejante al de la localización comercial minorista. Las sucursales y oficinas de bancos, seguros, empresas industriales, etc., tienden a situarse allí donde faciliten la llegada de sus potenciales clientes, por lo que suelen estar localizadas en el centro de la ciudad. Otros factores , como la necesidad de fluidez en los contactos o el prestigio social que supone tener la sede en el centro de la ciudad, influyen también en la centralidad.
La introducción actual de los sistemas de automatización de la información en la estructura organizativa de las entidades administrativas ha producido la descentralización de las oficinas, y están surgiendo, en la periferia urbana, centros secundarios que sirven para descongestionar la actividad terciaria del centro principal.
Otro tipo de establecimientos particulares, como cines, teatros, restaurantes y museos siguen una tendencia similar a la función comercial. Cuanto mayor sea su especialización funcional más óptima será su localización central.
Los servicios públicos (enseñanza, sanidad, administración pública) son organizados por las diferentes instancias institucionales y su localización depende de las particulares necesidades que cada una de ellas satisface. Cada vez se tiende más a la organización descentralizada y por escalones. Si os referimos a la función educativa, los centros de enseñanza primarios y secundarios deberían localizarse de forma racional, tratando de minimizar los desplazamientos entre el domicilio y la escuela, mientras que la enseñanza universitaria tendría una ubicación más precisa, normalmente en el extrarradio de la ciudad. Algo similar ocurre con la función sanitaria y su organización en centros asistenciales de niveles jerarquizados. Sin embargo, el estudio concreto de su localización en la ciudad demuestra que no siempre siguen pautas de localización tan racionales, y el resultado suele ser la existencia de una ciudad segregada, desigualmente atendida, según el nivel social de sus habitantes.
2.2 El sector central, área de referencia de la estructura urbana
El sector central es el principal elemento estructurador de la ciudad. Ha recibido diversos nombres. En USA se denomina “CBD” al área donde predomina de distribución, al por menor, de bienes y servicios, así como las diversas actividades burocráticas del sector privado. En textos ingleses suele encontrarse el término “Central Area”. Ambos conceptos aluden a realidades diferentes. Las áreas centrales se extenderían sobre un espacio mayor. Incluirían las funciones propias de CBD y también las propiamente residenciales e industriales.
Las características principales del sector central de la ciudad son:
Accesibilidad: el centro se convierte en el área donde convergen todas las líneas de transporte.
Área de mayor valor económico y más alto precio: todos los usos del suelo compiten por instalarse allí.
Alta densidad de utilización: motivada por el ato precio del suelo, lo que se refleja en la construcción de edificios de muchos pisos. Es frecuente encontrar que las primeras plantas se destinan al comercio (uso intensivo), las siguientes a oficinas y las más altas a residencia (uso más extensivo).
No todo el área central es homogénea ni posee preciso elevados: la escasez de suelo central es la causa de las operaciones de renovación urbanística que tratan de transformar el uso del suelo, desplazando a los ocupantes de bajo nivel de renta a otras áreas de la ciudad.
Escasez de suelo: encarece aún más su precio. Ha originado la aparición de nuevos centros secundarios, siendo la tendencia actual de las grandes urbes el transformarse en estructuras policéntricas.
Valor simbólico: presencia de monumentos de carácter histórico, convirtiéndose en una seña de identidad.
Problemas de tráfico y congestión: motivados por la intrincada e irregular red de calles, lo que disminuye la accesibilidad y explica la tendencia actual a descentralizar algunas funciones urbanas.
2.3 El transporte y su importancia como elemento estructurador de la ciudad
El sistema de transportes es determinante en la localización de las actividades en la ciudad. El centro es la consecuencia de un sistema de transporte polarizado, cuyas líneas confluyen en un espacio reducido. Las líneas de transporte constituyen elementos vertebradores del desarrollo urbano. La situación de la industria en la ciudad ha variado en los últimos doscientos años, pero ha estado siempre condicionada por el transporte dominante en cada momento. Cuando el medio de transporte de mercancías usual era el barco de vapor, la localización de la industria tenía lugar en la proximidad de los canales navegables. El ferrocarril revolucionó la comunicación entre las ciudades y los barrios industriales se establecieron en su proximidad. Finalmente, la carretera ha desplazado al ferrocarril en el transporte de mercancías y la ubicación de los modernos polígonos se halla próxima a las carreteras radiales y de circunvalación de la ciudad. Con respecto a la función residencial, la suburbanización periférica se apoya directamente en la existencia de autopistas y la fluidez de comunicación que permite el automóvil privado.
También influyen los transportes en las posibilidades de expansión urbana hacia el exterior, y en consecuencia, en el tamaño de la ciudad. Si bien el transporte surge para satisfacer las necesidades de conexión de las actividades económicas en el espacio, toda mejora en su capacidad puede producir un nuevo modelo en este sistema de relaciones
· Evolución del sistema de transporte y su trascendencia en la organización de la ciudad
En la ciudad preindustrial, el transporte era realizado exclusivamente a pie o por tracción animal. Esta limitación en los desplazamientos fue determinante en el reducido tamaño y en la morfología y estructura urbanas. Desde mediados del siglo pasado, la revolución técnica alcanzó un nuevo estadio que propició el uso del ferrocarril como modo de expansión urbana hacia el exterior. Tanto el ferrocarril como posteriormente el tranvía, hicieron posibles un modelo de desarrollo urbano a lo largo de las líneas de transporte. Finalmente, la gran versatilidad del automóvil privado permitió el acceso a una gran cantidad de suelo. La industria y la vivienda se descentralizaban en el espacio externo a la ciudad, haciendo posible un nuevo modelo metropolitano.
2.4 Los precios del suelo, mecanismo de la diferenciación funcional de la ciudad
En un país de capitalismo liberal, el precio del suelo debe reflejar la ley del mercado, es decir, el equilibrio entre la oferta y la demanda. Aquellos usos del suelo más competitivos, capaces de pagar un precio superior, ocuparán los lugares que procuren una mayor intensidad de ocupación del espacio. Por el contrario, las funciones urbanas menos competitivas se situarán en las áreas urbanas de precio inferior.
Al mapa de precios del suelo de una ciudad se le puede encontrar una explicación en función de los diferentes factores. Si consideramos el espacio urbano como homogéneo y monocéntrico, sería el área central de la ciudad el único factor que influiría en la diferenciación del costo del terreno. El espacio más próximo al centro sería el más caro, y el precio del suelo disminuiría a medida que nos alejáramos del mismo. El mapa de los precios del suelo sería una serie de círculos concéntricos de valor descendente hacia la periferia.
Si tuviéramos en cuenta la situación de la red de transporte, la estructura espacial de los precios del suelo quedaría modificada por este nuevo factor. Las isolíneas que representan el mismo valor del suelo ya no serían círculos concéntricos, sino que aparecerían deformadas por los ejes del transporte.
Si consideramos también la existencia de una diferenciación social del espacio, en dirección E-W, esta nueva circunstancia implicaría un mayor valor del suelo en el área occidental y una nueva deformación de la estructura espacial de los precios. El resultado final sería el mapa de precios del suelo de una ciudad, el cual constituye una radiografía de su estructura urbana.
Cada parcela del espacio urbano de una ciudad posee un precio, cuyo valor está formado por un conjunto de factores que conviene diferenciar en tres grupos:
Factores generales: dependen de las circunstancias específicas de cada ciudad (tamaño urbano, desigual ritmo de crecimiento, coyuntura económica del territorio, factores de carácter institucional, etc.)
Factores de macrolocalización: los principales son la accesibilidad al centro, la posición respecto a la red de transporte, el nivel social del espacio considerado y la densidad de edificación y tipo de suelo permitido por el planeamiento.
Factores de microlocalización: como los físicos y técnicos, los factores de accesibilidad social, nivel social del entorno, etc.