Chapin redujo el posible número de elementos del sistema intraurbano a un limitado número de subsistemas. Desde una perspectiva centrada en el funcionamiento económico de la ciudad, diferenció:
Subsistemas de actividad: fueron definidos como las pautas de comportamiento de individuos, familias, empresas e instituciones que tienen lugar y se plasman en el espacio urbano. Estas actividades serían, en el caso de las empresas, las productivas y de distribución (extracción, fabricación y distribución de bienes y servicios); en el de las instituciones, los servicios (infraestructuras, equipamientos sociales, actividades políticas), y finalmente, en el de los individuos y familias, tendrían un doble carácter, de producción y consumo (como mano de obra productiva y como unidad de consumo).
Subsistemas de movimiento (transporte y comunicaciones): sirven para facilitar la relación de los anteriores.
Esta subdivisión de la ciudad en partes, coincidentes con los agentes sociales y económicos que modelan la realidad urbana, puede resultar muy útil para comprender la construcción de la misma, como resultado del entramado de decisiones que orientan el desarrollo urbano en una dirección determinada.
La actuación de los agentes que componen los subsistemas de actividad posee una proyección en el espacio urbano, originando un mosaico de usos del suelo diferenciado. La actividad orientada a la producción y distribución de bienes necesita de fábricas, comercios y oficinas. Surgen de esta manera zonas homogéneas que denominaremos como espacio industrial, comercial, de oficinas, etc. Por su parte, las múltiples necesidades de la población requieren de edificios residenciales, parques, escuelas, hospitales, etc., que entretejen nuevos tejidos urbanos, los espacios residencial y de servicios. Finalmente, la necesidad de relación de todos estos usos del suelo se materializa en las infraestructuras de comunicación y transporte.
Alguna de estas funciones urbanas coinciden en el espacio, constituyendo zonas heterogéneas, aunque si predomina una de ellas se suele considerar homogénea.
Los principales elementos que integran el sistema intraurbano son aquellas áreas definidas como espacio residencial, industrial, de servicios (comercial, oficinas, equipamientos) y de transporte. No consideramos las mismas definidas, exclusivamente, por el contenido material de sus edificios e instalaciones, sino también por los agentes sociales que intervienen en su dinámica particular.