Antes de explorar el problema tenemos que ir al trasfondo histórico de aquellos escépticos que se dedicaron, según ellos, a “descubrir la persona de Jesús”.
Según ellos, detrás de todas las invenciones sobrenaturales adjudicadas a Jesucristo (milagros, nacimiento de virgen, resurrección, etc), era posible una vez descartado todo eso, poder saber quién era el verdadero hombre detrás de la máscara. Buscaban el CRISTO HISTÓRICO según ellos, la persona de Cristo sin el equipaje que la religión le cargó encima, o sea todo lo sobrenatural.
En los siglos 18 y 19 comenzaron a publicarse infinidad de libros, todos titulados “La Vida de Jesús”, o “Vida de Jesús”, o “The Real Jesus”, o cosas por el estilo.
Teoría de Bahrt
Por ejemplo: Karl Bahrt (alemán) escribió que Jesús pertenecía a la secta o la orden secreta de los Essenes, una secta cuyo objetivo era cambiar la mentalidad de los judíos que esperaban un Mesías político-militar, para que pusieran en vez de ello, sus esperanzas en un Mesías espiritual y religioso.
A los efectos de lograr el apoyo y la atención de los judíos, Jesucristo reclamó ser el Mesías y quizo espiritualizar el concepto de Mesías fingiendo su muerte y su resurrección.
Para hacer esto, éste fue el plan: Jesús provocó su arresto y su enjuiciamiento mediante su entrada triunfal en Jerusalén. Otros miembros de la logia, que secretamente eran miembros del Sanhedrin, arreglaron las cosas para que Jesús fuera sentenciado (declarado culpable).
Lucas, el doctor, preparó el cuerpo de Jesús usando ciertas drogas para que pudiera soportar los rigores de la cruz por un tiempo indefinido.
Cristo, finalmente, estando en la cruz, gritando en alta voz y dejando caer abruptamente su cabeza, fingió su muerte.
El soborno al centurión aseguró que las piernas de Jesús no fueran quebradas.
José de Arimatea, otro miembro de la secta de los Essenes, llevó el cuerpo a una cueva, donde lo revivieron.
Al tercer día empujaron la piedra a la entrada de la tumba, Jesús salió, espantó a la guardia y luego apareció a María y a los otros discípulos
Nótese que estos críticos aceptan prácticamente la narrativa bíblica tal como es. No dicen, “Estas cosas fueron inventos”, o “Estas cosas nunca ocurrieron, sino que afirman que detrás de los hechos hubo una conspiración.
Estos eran serios críticos, enemigos del cristianismo que sabían que la historia bíblica era auténtica, que de acuerdo con las normas que validan los documentos antiguos, los evangelios pasan el examen con las mejores notas. Por lo tanto no se atrevieron a desafiar la historia tal como es contada en los evangelios, sino que se dedicaron a crear una conspiración detrás de ellas.
La teoría remata en el final con la noción de que Jesús finalmente vivió apartado, en seclusión, entre los miembros de la logia, por el resto de su vida.
Bonita historia; como ésta hay muchas, con diferentes finales, pero la mayoría de ellas coincide en que los eventos milagrosos narrados en los evangelios nunca ocurrieron, fueron leyendas, agregados posteriores para adornar la figura de Jesús, pero ese Cristo mitológico, Dios encarnado, el Mesías, nunca realmente existió.