Sin duda el Obispo mandó construir un templo en el nombre de la llamada Virgen de Guadalupe, en esa época también conocida como Tonantzin o madre de todos los Dioses. Días antes del termino del proceso de canonización de Juan Diego y en visperas de que el Papa Juan Pablo II visitara México en el 2002, el abad de la Basílica de Guadalupe, Guillermo Schulenburg, negó todo lo referente al “milagro guadalupano”, el era una de las personas que conoce todos los documentos referentes a las apariciones, ¿Por qué lo niega? ¿Hay historias que no sabemos y que son únicamente para los miembros de la iglesia? ¿Qué pasaría en la iglesia si aceptarán que en realidad no existió? Estas declaraciones que no son solo al aire, recientemente publicadas en todos los medios de comunicación mexicanos, sorprendieron sobre todo a los católicos y cristianos en sus diversas confesiones o sectas. (Cuando el rió suena…)
El Vaticano en una carta enviada a sus lectores mexicanos, señala que la postura del abad de la Basílica de Guadalupe se suma a la de aquellos católicos y clérigos que no reconocen que el cristianismo es un acontecimiento histórico. La palabra del Abad de la Basílica de Guadalupe, al negar el milagro guadalupano, da un certero golpe a la fe de los creyentes. (¿Por qué una persona que vivió y vive de la imagen de la guadalupana de repente lo descarta?) El Abad, persona madura con bastantes años al cuidado de la Basílica, al afirmar que no pasó por la historia la Virgen de Guadalupe y, por consiguiente, tampoco el indio Juan Diego, nos da una idea de cómo la Iglesia, desde que se estableció como tal, viene acomodando las cosas a manera de poder manejarlas a su antojo. Si lo hizo una vez con la fecha del nacimiento del Maestro Jesús que fue en el año -5 en Agosto y lo movieron al mes de diciembre donde la mayoría de los pueblos europeos festejaban a sus dioses de las cosechas, porque no hacerlo nuevamente para conquistar el mayor territorio del nuevo mundo, explotarlo y evangelizarlo.
El 'relato' que nos dió la Iglesia fué que la Virgen le pidió a Juan Diego, un buen cristiano, sencillo y casto, que fuera al Obispo Fray Juan de Zumárraga para solicitarle la construcción de un templo. El milagro ocurrió cuando al estar Juan Diego frente al Obispo, apareció en sus ropas, la figura pintada de la Virgen de Guadalupe. Lo curioso del caso es que hasta el mes de diciembre de 1931, nadie hace referencia al hecho. Tuvieron que pasar varios años para dar publicidad al milagro y festejarlo.
Por otra parte, el propio Obispo Zumárraga, entre sus numerosos escritos, no menciona el acontecimiento; tampoco su sucesor, Alfonso de Montufar, 2do. Arzobispo de México. Por el lado del "Cronista de Milagros", Jerónimo de Mendieta, no hace referencia al hecho, el cual habría sido su deber anotar en el libro de registros. De igual manera sucedió con el Virrey Dn. Antonio de Mendoza; con los historiadores de la época, como Fray Bernadino de Sahagún y el cronista de la Nueva España, Bernal Díaz del Castillo.
Como dato apropiado, en el mismo cerrito del Tepeyac, donde ahora está la Basílica, los Mexicas (la tribu que diera su nombre a México) adoraban a Tonantzin, la Madre de Dios. Tonantzin así fue reemplazada por la morena Guadalupana. La iglesia tenía necesidad de un símbolo que fuera capaz de relacionar al indio con la religión conquistadora. ¡Qué mejor madre para un pueblo huérfano y dolorosamente castigado por la esclavitud!
La imagen ha tenido varios retoques de pintura, los primeros retoques habrían sido encargados por un sacerdote a un gran pintor de la época, el indio Marcos. La imagen original de la virgen lleva en la parte de la cabeza una corona, que el los retoques habría sido quitada por error. La ciencia logró demostrar que pese a los retoques no era una figura falsa, es más, gracias a los retoques humanos se puede apreciar mejor la calidad de la obra.
¿Por qué un fenómeno tan extraordinario se mantuvo en el silencio por tantos años? ¿Habra verdades e información que no ha salido a la luz? La respuesta cada uno debe darla, la verdad cada quien tiene que encontrarla. Todo es cuestión de FE.