9 - EL PASTOR PROFESIONAL


Curso gratis creado por J. Hendrix-Weidner . Extraido de: http://estudios.iglesia.net/leer.php?id=248_0_1_45_M6
31 Marzo 2005
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1. EL ESPECIALISTA RELIGIOSO.
Todas las sociedades humanas han reservado un lugar muy elevado para el religioso profesional. Si estudiamos las religiones de todos los tipos y la antropología, la sociología y la sicología, vemos que la civilización siempre hace un lugar especial para el religioso.
A. CÓMO SE CALIFICA UNA PERSONA PARA ESTOS OFICIOS TAN ESPECIALES.
1. Puede haber recibido una educación especial.
2. A veces nace en una familia sacerdotal.
3. Puede haber recibido alguna bendición sacramental (ordenación).
4. A veces demuestra ciertas cualidades carismáticas.
5. Puede ser autorizado por otra persona reconocida ya como religioso de alto rango.
El religioso profesional casi siempre posee unas cualidades muy especiales que le identifican como un hombre nada común. Normalmente existe por lo menos una de estas personas en cada comunidad. Muchas veces no hay trabajo suficiente para más de uno.
B. LAS ACTIVIDADES DEL RELIGIOSO PROFESIONAL NO SON LAS MISMAS EN TODAS LAS SOCIEDADES.
1. En el catolicismo romano su trabajo esta centralizado en hacer el milagro de los sacramentos;
2. En el protestantismo tradicional, su responsabilidad es la de Interpretar la Palabra de Dios y proclamar cual sea la doctrina verdadera;
3. En el evangelicalismo, es el de conmover a sus oyentes a arrepentirse y hacer una “decisión”;
4. En el protestantismo liberal moderno, es el de ayudar a todo mundo, sean o no creyentes, a encontrar la felicidad.
Pero en todos los casos este hombre es la única persona capacitada para hacer lo que hace. La función que rinde da vida y existencia a la “iglesia”.
C. LA PRESENCIA DEL RELIGIOSO PROFESIONAL ES LA PRESENCIA MISMA DE LA IGLESIA.
Donde está el hombre que administra el sacramento, la iglesia está. Cuando no está él, la Iglesia no funciona.
D. A PESAR DE LA IMPORTANCIA DE SU SERVICIO LITÚRGICO, EL SENTIDO MÁS IMPORTANTE DE LA PRESENCIA DE ESTA PERSONA ES LA BENDICIÓN A LOS LAICOS.
1. Siempre está a la mano en las experiencias mayores de la vida de los laicos: el bautismo, el matrimonio y la muerte.
2. A él le buscan cuando hay una crisis o catástrofe, accidente, enfermedad severa, guerra etc.
3. Sea cual sea la actividad particular del clérigo, en todas él es el mediador entre la vida común de sus fieles y el reino invisible. Es, en verdad, el hombre más necesario en la sociedad.
E. LA SOCIEDAD ESTÁ DISPUESTA A PAGAR LOS GASTOS NECESARIOS PARA TENERLO PRESENTE.
Su salario es en proporción con la educación que tiene.

2. LA RELIGIÓN EN EL ANTIGUO TESTAMENTO.
El sacerdocio en Israel abarcaba casi todas las características del religioso profesional en general. Fue calificado por herencia y por iniciación; presidía las celebraciones anuales y bendecía hasta al Rey.
En pocas palabras, en Israel la función del religioso era muy ostensible, aceptada y usada, pero siempre tenía un sentido diferente de los religiosos de las demás sociedades, y no fue el centro de la fe.

3. EL VOCABULARIO USADO EN EL NUEVO TESTAMENTO PARA DESCRIBIR EL MINISTERIO.
Cuando se lee el Nuevo Testamento desde el punto de vista de un religioso profesional, el ministerio es interpretado para caber dentro de esta manera de interpretación. Normalmente cuando hablan acerca de los líderes en la asamblea, juntan algunas cosas que Pablo comentó acerca de sí mismo como apóstol, y las ligan con otras cosas como las siguientes:
1. lo que escribió a Timoteo y Tito tocante a la posición de ellos,
2. algunas cosas que escribió acerca de los obispos y diáconos, y
3. algunas cosas relatadas en los Hechos tocante a los líderes en Jerusalén y Antioquía.
4. A veces se va tan lejos que se aplican algunas cosas dichas acerca de los profetas en el Antiguo Testamento. El resultado es un estudio impresionante denominado “la posición bíblica del ministerio”.
Pero ¿qué pasa si preguntamos ¿qué dice la Biblia tocante a lo siguiente?
¿Existe un solo puesto de líder en la asamblea?
¿Es este puesto sólo para un hombre en particular?
¿Es el puesto considerado como una carrera profesional?
¿Es la ordenación lo que separa de por vida a un hombre para este oficio?
¿Es el puesto de líder la espina dorsal de la fuerza de la asamblea?
¿Es absolutamente necesario para el buen funcionamiento de la asamblea?
La contestación bíblica a cada una de estas preguntas es ¡No! No existe el concepto en el Nuevo Testamento de unos miembros con ministerios y otros sin ministerio. El pueblo (laicos) incluye a todos los ministerios. El obispo es laico como todos los demás en la iglesia.
4. EL SENTIDO DEL MINISTERIO EN EL NUEVO TESTAMENTO.
La característica del ministerio de la asamblea de Cristo que más salta a la vista es su “multiplicidad”. Quisiera hacer tres observaciones tocante a esto:
a. La diversidad de los ministerios diferentes; son muchos y son diferentes uno del otro.
b. La pluralidad: El hecho es que en la superintendencia de las congregaciones, varios hermanos fueron responsables del mismo oficio.
c. La universalidad del ministerio: que cada miembro tiene un don es dicho explícitamente en 1ª Cor 7:7; 12:7; Efe 4:7 y 1ª Ped 4:10 y está implícito en Romanos 12:3.
¿Tiene este aspecto de multiplicidad un sentido teológico? Bueno, la multiplicidad de los dones asignados por el mismo Señor quien llena todo, es un aspecto de la obra salvadora de Cristo y de Su reino desde lo alto. Las expresiones la “plenitud de Cristo” en Efesios 4:13, y “todo el cuerpo bien ajustado y trabado entre si” de 4:16 son precisamente la correcta interrelación de los ministerios mencionados en 4:11,12. Estos ministerios están de acuerdo con la unidad Divina expuesta en 4:3-6, y son un reflejo de ella. La “vocación” a la que uno es llamado en 4:4 no es la vocación de ser un religioso profesional sino es una descripción de la personalidad bien formada que cada cristiano debe poseer porque todos ejercen un ministerio múltiple. La conclusión que sacamos de todo esto es que la multiplicidad de ministerios es de un significado muy importante, porque es producto de la obra de gracia del Espíritu y es un principio que debe ser reconocido en la asamblea.
Evidencias de la existencia del ministerio múltiple quedaban por mucho tiempo en las asambleas de la edad medieval. Pero con el tiempo la entrada de personas de procedencia pagana en las congregaciones alteraba la forma original de la asamblea primitiva. Se formó una clase clerical y la expresión “laicos” tomó su definición como “los que no son del ministerio”. Con esto la función de la asamblea fue cambiada radicalmente. Por lo general este modo de dividir la asamblea en distintas clases ha perdurado en casi todas las asambleas hasta hoy.
5. EL EMPEÑO PARA RENOVAR LA FORMA PRIMITIVA DE LA ASAMBLEA.
Fue un cambio notable de la reforma protestante, el que los clérigos usaban a los laicos para ayudar en el ministerio de la iglesia. Usaban a los estadistas, los príncipes alemanes, y los magistrados suizos para implantar su reforma cuando los obispos católico romanos rehusaron hacerlo. Una de las cosas más discutidas durante ese evento histórico fue la doctrina del sacerdocio del creyente y el derecho de cada cristiano de poseer y leer las Sagradas Escrituras. Sin embargo la práctica aceptada durante la reforma fue la de reservar el ministerio de la iglesia para los que fueron educados en alguna universidad.
6. LOS HIJOS DE WELLHAUSEN.

El concepto del ministerio múltiple no ha sido muy debatido en las discusiones que las diferentes denominaciones han mantenido durante los últimos cuatro siglos. Se ha dado por supuesto que en la asamblea existe lugar para por lo menos un pastor profesional. Aunque algunos admiten que la iglesia en su principio era dirigida por una pluralidad de pastores, piensan que dentro de las epístolas se nota un desarrollo del oficio único de un solo pastor en las Iglesias que Pablo estableció. Se argumenta que algunas situaciones caóticas, como por ejemplo la de la asamblea de Corinto, dieron lugar para el cambio en el liderazgo de las asambleas. Había mucha espontaneidad, entusiasmo y creatividad, hasta confusión, con el uso de muchos dones y ministerios en Corinto. Para nosotros que hemos sido formados en iglesias muy bien organizadas, con cultos tan bien planeados que hasta se nos dice cuando debemos ponernos de pie o sentarnos, la situación en Corinto nos parece repugnante. Pero Pablo no criticó el entusiasmo de ellos, tampoco lo alabó.
En las epístolas pastorales, escritas muchos años después, la escena cambia, dicen ellos. Ahora existe un obispo escogido según cierto criterio y ejerciendo una función definida. Así con el paso del tiempo entra los dos grupos de escrituras, la iglesia apostólica tuvo un progreso hacia una etapa primitiva de catolicismo en el cual el obispo, por virtud de su oficio y actuando independientemente de la congregación, fungió como el fiador de la apostolicidad de la iglesia. Muchos quisieran aplicar este argumento, no sólo a la cuestión del ministerio, sino también a las cuestiones más amplias del orden en los cultos. Según ellos, la madurez del ministerio fue acompañada también por la madurez en la manera de hacer los servicios. Ven un cambio progresivo de la asamblea confusa y carismática a otra caracterizada por un orden prefijado. Piensan que la iglesia durante su primera etapa era como un niño que después pasó por la adolescencia y ahora ha llegado a ser Adulto.
Sin embargo, no existe nada en las epístolas pastorales que niegue la estructura de pluralidad en la asamblea, que vemos en otros lugares en el Nuevo Testamento.
10. LA CENTRALIDAD DE LA PREDICACIÓN.
Desde la reforma, “la manera correcta de predicar la Palabra”, ha sido una parte central en la definición de la iglesia y de su ministerio. Pero la definición de “la manera correcta” y también de la de “la Palabra”, no han sido siempre las mismas. Lo que necesitamos probar aquí no es si la expresión “proclamación” sea bíblica o no, ni si debe o no haber proclamación en las asambleas, sino debemos probar una cuestión mucho más restringida: ¿Es la definición de “proclamación” lo suficientemente clara para que cualquiera pueda usarla? No debemos preguntar si existe un concepto claro de lo que es el predicar, sino debemos preguntar sí ¿en el Nuevo Testamento hubo un oficio, a diferencia de los demás oficios, que sólo tuvo el privilegio de predicar ante la congregación? Es cierto que el Nuevo Testamento habla de una “kerigma” o proclamación, pero el pronombre que corresponde a este sustantivo, ‘llkeryx1’, predicador o proclamador, se usa sólo tres veces, dos como un sinónimo por “apóstol” (Mm 2:7; 2Tim 1:11) y una vez por el patriarca Nod. Muchos de los ministerios del Nuevo Testamento incluyen la comunicación verbal que se puede llamar “proclamación”, pero no se halla un puesto definido como “el de proclamar”, ni en las epístolas a los corintios ni en las pastorales.
Existían en la iglesia primitiva, y todavía existen hoy, muchos tipos de comunicación verbal. Pero el esfuerzo de reservar un grupo de expresiones, una manera de hablar, para un oficio, no ha encontrado prueba irrefutable.
11. EL CONTEXTO Y CONTENIDO DE LA PREDICACIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO.
Habiendo buscado en vano un ejemplo de un concepto único de predicar, que nos podría servir como el modelo para la iglesia, ahora vamos a usar la expresión “predicar” aplicándola a una variedad de ministerios verbales en el Nuevo Testamento.
Sólo podemos imaginar como eran los cultos de las iglesias primitivas. Los Apóstoles, los ancianos y los maestros, todos han de haber instruido, animado, y predicado en diferentes maneras a la congregación, pero lo hicieron sin dejarnos ni un rastro que compruebe que sólo existía una manera de hacerlo.
C. H. Dodd ha demostrado que cuando hablaban los creyentes a los no-creyentes, usaban un mensaje bien definido. Proclamaban la vida, muerte y resurrección de Jesús seguido por un llamado para creer, arrepentirse y bautizarse. Es claro que este tipo de proclamación era muy distinto de la que se hacia en la congregación de los creyentes. El predicador predicaba un mensaje definido por la clase de sus oyentes. La diferencia entre los mensajes tenía que ver el sí se daba dentro de la asamblea o fuera.
Así hemos llegado a una nueva dimensión de la definición de “proclamación”: la palabra es definida, no por el oficio del predicador, “¡no por la clase de los oyentes. Pero la reforma protestante no consideraba la palabra desde este punto de vista. Los reformadores se preocupaban en reestructurar la Iglesia romana sin destruir sus cimientos. Ellos retuvieron el bautismo infantil y la membresía por la fuerza del estado. Así en las asambleas no existía una diferencia entre creyentes y no-creyentes, porque todos eran miembros de la iglesia. Esta era la iglesia visible, aunque los verdaderos creyentes no eran tan visibles. Se decía que “la iglesia está donde la Palabra es correctamente predicada y los sacramentos debidamente administrados”. Pero esta definición de la iglesia es hecha sólo con los pastores y el sínodo en mente, sin considerar si los que oyen el sermón y participan en los sacramentos sean en verdad salvos.
12. EL MAGISTERIUM Y EL MAGISTERIO.
Jorge H. Williams ha usado el término “magisterio” para describir la reforma oficial. Según Williams esta expresión nos indica dos características de la edad medieval y la reforma que hubo en esa época de la historia. El ministerio fue controlado por el estado (el magisterio), y fue básicamente una carrera de enseñanza teológica, cuyas reglas fueron fijadas por la universidad. El estado y la iglesia trabajaban juntos para asegurar la presencia de un pastor profesional en cada parroquia. Y esta práctica ha seguido en los países protestantes hasta hoy, como si fuera el patrón bíblico.
Ningún modelo de liderazgo social ha sido más arraigado en la historia que el del religioso profesional. Ningún patrón para el ministerio ha sido menos flexible que el de poner un ministro en cada iglesia. Viendo que existe esta tradición y a la vez tomando en cuenta la diversidad de la enseñanza y práctica de los apóstoles, debemos preguntar ¿cuales son los principios tocante a esta cuestión?
Los principios, que por cierto tienen cierta flexibilidad, son los siguientes:
1. La multiplicidad en la comunicación de la Palabra;
2. La pluralidad; varias personas con la misma función;
3. Diversidad: muchos ministerios;
4. Universalidad: no hay miembro que no sea un ministro;
5. La necesidad constante de los ancianos-obispos-pastores para la función correcta de la Iglesia;
6. La necesidad de la enseñanza presentada desde más de un solo punto de vista.
Al mismo tiempo debemos buscar reformarnos continuamente, nunca quedándonos estáticos sino flexibles. Muchas iglesias se creen tan cerca a la perfección, que no oyen a un profeta que propone un cambio en su estructura. Hay que escudriñar la historia y hacer comparaciones con la Escritura.
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