Así, desde que este universo nuestro empezó a evolucionar, a transformarse en el tiempo, expandiéndose a partir de la gran explosión primigenia, la materia se ha ido complicando y estructurando en niveles cada vez más complejos. Primero se formaron las partículas subatómicas, que enseguida se organizaron en átomos, asociándose entre sí; estos se organizaron en moléculas, las cuales a su vez se asociaron entre sí dando lugar a multitud de cuerpos gaseosos, líquidos y sólidos homomoleculares o heteromoleculares. Determinada materia formada por moléculas adquiere características especiales y constituye la materia viva, en donde se mezcla de forma muy particular el estado gaseoso, líquido y sólido.
Las biomoléculas se pueden hacer muy grandes y complejas dando lugar a las macromoléculas como las proteínas y los ácidos nucleicos. Todas estas biomoléculas se asocian entre sí y con otras moléculas y átomos, organizándose en células, bacterianas y no bacterianas. Varias de estas células se asocian entre sí en un proceso endosimbiótico y surgen las células eucarióticas modernas de los protistas. Estas células se pueden asociar entre sí y surgen los organismos pluricelulares, los hongos, vegetales y animales.
¿Cuál será el siguiente nivel de organización o de asociación? ¿Son las poblaciones de animales y plantas y las comunidades o biocenosis de seres vivos? Si entendemos estos niveles de organización como asociaciones estrechas, físicas, tales como los átomos que forman moléculas, las moléculas que forman células, las células que forman organismos pluricelulares, todavía no ha aparecido un nuevo nivel de organización de seres vivos. Pero analicemos las anteriores asociaciones.