1. Como ya lo apuntamos en la sección de toxicocinética, debido a la rápida eliminación de la deltametrina, sería conveniente monitorear los metabolitos urinarios dentro de las primeras 24 horas después de la exposición.
2. En cuanto al posible empleo de los tioéteres como biomarcadores de exposición para la deltametrina, ello es poco factible por dos razones: (A) la formulación empleada en las zonas palúdicas es un polvo humectable que no contiene solvente y por ende, la formación de los tioéteres sería limitada; y (B) numerosos compuestos, entre ellos el tabaco, pueden generar tioéteres y sería muy difícil establecer el origen de los mismos.
3. De los tres tejidos más utilizados para el monitoreo biológico del DDT, esto es, tejido adiposo, sangre y leche materna, el que podría utilizarse con mayor facilidad a nivel de estudio en comunidades específicas, es la sangre. La colecta de tejido adiposo en pacientes ambulatorios no es ético (generalmente la colecta de este tejido es en pacientes hospitalizados) y el número de mujeres en lactancia pudiera no ser representativo de la población. Aunado a lo anterior, existe una cierta correlación entre sangre y tejido adiposo. Algunos autores señalan que el cociente de concentración sangre / tejido adiposo sería de 2808.
4. Sobre el DDT habría que estudiar los metabolitos. De ser posible sería interesante evaluar los isómeros y para el caso del o,p'-DDT podría analizarse a los diferentes enantiómeros.
Incertidumbres
1. El monitoreo biológico para la deltametrina debe valorarse en los sujetos más expuestos, esto es, en los individuos que habitan las casas fumigadas. Ello aumentaría las probabilidades de detección.
2. En estos mismos sujetos habría que valorar la exposición al DDT, a fin de correlacionar la exposición simultánea de ambos insecticidas (DDT residual y exposición actual a la deltametrina).