Los efectos descritos para el DDT y sus metabolitos son el daño neurológico, el daño hepático, los efectos reproductivos y el daño genético8. Está en discusión, la capacidad cancerígena del DDT y de sus metabolitos50.
A nivel experimental el hígado aparenta ser uno de los principales órganos blanco del DDT. Dependiendo de la dosis, este insecticida puede ocasionar hipertrofia, necrosis o hiperplasia del hepatocito8,51. Además, incrementa el nivel sérico de las enzimas hepáticas52, hecho que por cierto también se ha reportado en trabajadores que estuvieron expuestos al DDT53, aunque en este último caso, el resultado es confuso ya que dichos trabajadores también estaban expuestos a otros plaguicidas. Con respecto a su efecto sobre el tejido hepático, un punto importante es que el DDT es capaz de estimular la actividad de las enzimas oxidativas (oxidasas de función mixta), encargadas del metabolismo de drogas, xenobióticos y hormonas esteroides8.
En humanos expuestos a altas dosis de DDT se producen síntomas neurológicos tales como: parestesias, temblores, hiperexcitabilidad y convulsiones8,10. Este hecho ha sido confirmado a nivel experimental y puede explicarse por alteraciones en los receptores muscarínicos y en los niveles de algunos neurotransmisores8,54,55, provocando por ejemplo, una deficiencia en serotonina55. Debe recordarse que el DDT retrasa el cierre del canal de sodio y previene la apertura total del canal de potasio56. Algunos organoclorados, como ciertos congéneres de los bifenilo policlorados, han demostrado tener un claro efecto en el proceso de aprendizaje en humanos57,58; por lo cual, resulta atractivo el resultado experimental que demostró alteraciones en el aprendizaje, en ratones adultos que estuvieron expuestos al DDT durante la etapa perinatal59.
El efecto reproductivo del DDT a nivel experimental está bien demostrado. Por ejemplo, una exposición crónica a dosis de 0.35 a 39 mg/kg/día, causa disminución de la fertilidad y un incremento en la mortalidad fetal en roedores8,60. Este efecto es más espectacular en machos y puede deberse a un efecto estrogénico61 o a un efecto antiandrogénico62. El primero se debería sobre todo al isómero o,p'-DDT61 y el segundo al isómero p,p'-DDE62. En humanos no se ha demostrado un claro efecto reproductivo8,10. Aunado a lo anterior, a nivel experimental el DDT también ha mostrado ser un compuesto fetotóxico. Entre los efectos reportados están: disminución del peso corporal fetal, disminución del peso de los orgános fetales, incremento en la mortalidad y pubertad prematura8.
En cuanto al daño genético, destacan dos estudios en humanos. Uno en trabajadores de una planta de DDT en los cuales se encontró un incremento en las aberraciones cromosómicas63 y otro estudio que demostró un incremento de aberraciones cromosómicas y de intercambio de cromátidas hermanas en trabajadores que estuvieron expuestos al DDT64. Estos resultados se apoyan en datos obtenidos in vitro. Linfocitos humanos incubados a diferentes dosis del insecticida, presentaron una mayor frecuencia de aberraciones cromosómicas65. Un estudio reciente de nuestro grupo demostró en mujeres expuestas al DDT mayor fragmentación del ADN en células sanguíneas, que en mujeres controles. Además, estos resultados estuvieron correlacionados con los niveles de DDT en sangre. La genotoxicidad del DDT ha sido demostrada en diversos estudios realizados a nivel experimental8.
El efecto cancerígeno del DDT está aún en debate. En humanos se ha encontrado una asociación con cáncer mamario, aunque ella no ha sido confirmada en otros estudios66,67. A nivel experimental se han reportado diferentes tipos de cánceres en roedores tratados con el insecticida. Entre otros, hepatomas, adenomas pulmonares y linfomas8. Para la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) y para la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer (IARC), el DDT es un probable cancerígeno humano8,68.
Con respecto al daño inmunológico, el DDT ha mostrado ser inmunosupresor69,70. Inclusive en ratones se reportó, que una exposición in utero o por lactancia, generó inmunosupresión en las crías, efecto que por cierto se observó hasta por tres meses después de la exposición71. Considerando que el DDT puede ser excretado por leche materna, la importancia de este último resultado es evidente (por ejemplo, en las zonas palúdicas de Chiapas, el período de lactancia se extiende por más de una año). Sobre daño inmunológico en humanos, no hemos encontrado literatura; sin embargo, en un estudio reciente de nuestro grupo, se encontró una mayor frecuencia de “cometas” en células mononucleares del tejido sanguíneo de mujeres indígenas expuestas al DDT (estos resultados ya se comentaron en párrafos anteriores). Los “cometas” que implican fraccionamiento del ADN, han sido relacionados con el fenómeno de apoptosis72 y a su vez, la apoptosis en tejido sanguíneo se ha correlacionado con inmunosupresión73. De hecho, recientemente se reportó que el DDT causa apoptosis en timocitos y genera atrofia del timo en ratas74. Dos puntos que también merecen apuntarse con respecto al carácter inmunosupresor del DDT, es que sus efectos se incrementan en animales con dietas deficientes de proteínas70 y que los efectos de los metabolitos DDD y DDE pudieren ser mayores que los del DDT70.
Uno de los metabolitos más estables del DDT es el DDE metil sulfonado (MeSO2-DDE). En algunas especies este metabolito se fija a la glándula suprarrenal, donde se localiza solamente en la zona fasciculata75. La localización tan específica de dicho metabolito se debe a su interacción con el citrocomo P450-11?, que es una forma mitocondrial del citocromo P45076-78. Este citocromo convierte a la 11-deoxicorticosterona en cortisol. De hecho, la 11-deoxicorticosterona es un potente inhibidor de la unión covalente del MeSO2-DDE al citrocomo P450-11?76. En ratones tratados con el MeSO2-DDE, se produce vacuolación y necrosis de las glándulas suprarrenales75; efecto que se acompaña de una disminución en los niveles plasmáticos de glucocorticoides76. El MeSO2-DDE ha sido localizado en fetos y es excretado por leche materna13, lo cual explica la disminución en los glucocorticoides reportada en ratones lactantes79. En los humanos, el MeSO2-DDE se ha cuantificado en tejido adiposo y en leche materna80. Nuestro grupo ha encontrado niveles altos en sangre de mujeres expuestas al DDT. Estudios realizados en cortes histológicos de glándula suprarrenal humana, han demostrado un comportamiento del MeSO2-DDE similar al reportado para otras especies, como es el caso de los ratones12.
Queda en evidencia que a nivel de exposición aguda el daño neurológico quizá fuere el efecto más aparente. En tanto, a nivel crónico, la genotoxicidad podría ser el mejor indicador de daño por la exposición al DDT, pero el daño inmunológico, de confirmarse, podría ser uno de los más graves.