El despliegue del turismo, como fenómeno de masas, se produce desde finales del decenio de los años cincuenta, cuando se inicia la evolución creciente del movimiento internacional de viajeros. Este hecho permite hablar del proceso de configuración de una actividad económica en continuo crecimiento, cuyos indicadores más utilizados son:
• El mismo volumen de La afluencia turística.
• Los ingresos registrados por este concepto en La balanza comercial.
Por tanto la cuestión económica que lleva consigo el turismo es un factor fundamental del proceso de desarrollo y transformación de la estructura económica y social de España.
Desde la vertiente geográfica el estudio del turismo ha despertado poca atención a pesar de las transformaciones territoriales en las costas españolas y áreas de montaña.
El análisis de los indicadores regionales del movimiento a escala internacional, muestra la pérdida de cuota de participación de Europa como área receptora desde finales del decenio de los 80, a pesar del rápido crecimiento que experimentan los viajes turísticos en el mundo. La zona asiática del Pacífico es la que más incremento la participación turística.
Europa conserva su liderazgo pero con importantes reajustes internos ya que incluye el Mediterráneo como destino turístico. En esta zona es muy destacada la participación de Francia, España e Italia, pero otros países ganan puestos de participación como el caso de Grecia y Turquía, cuyo número de turistas se ha multiplicado entre los años 1980-1990. En Europa surgen entonces estrategias que intentan conseguir para cada país ventajas competitivas. Por la llegada a España de turismo de forma masiva, ésta conserva su liderazgo en Europa, y el tercer lugar del mundo después de Francia y Estados Unidos, que suponen el 8% de las divisas ingresadas por el turismo mundial.
El modelo turístico español es clave en el desarrollo económico de nuestro país, y sus características son:
– Predominio de una clientela masiva, de poder adquisitivo medio y medio bajo.
– Alojada mayoritariamente en hoteles y apartamentos de categoría intermedia.
– Alojada en áreas de playa.
– Con una fuerte dependencia comercial respecto a los operadores y empresas transaccionales.
Estas empresas han controlado durante años el mercado turístico mundial, muchas veces por encima de la capacidad de respuesta de las regiones receptoras y de los objetivos empresariales autóctonos. Este modelo resultó exitoso porque se basaba en ventajas competitivas sobre la base de dos factores:
– EXTERNOS
* Crecimiento de las economías del occidente y norte de Europa.
* Generalización de las vacaciones entre las clases trabajadoras desde los años 50.
* Abaratamiento del transporte aéreo.
– INTERNOS: (de mayor trascendencia).
* Proximidad del Mediterráneo español a los focos emisores de clientela denominado renta de situación. Esta proximidad se concreta en la presencia de espacios costeros, es decir, playas y buenas condiciones climáticas.
Además la España de los 60 ofrecía exotismo, valores culturales y tradicionales que satisfacían a la demanda turística.
Es de destacar la importancia de todo lo anterior como factor de propaganda al régimen de cara al exterior. Pero la ventaja que explica el éxito turístico de los años 60 estriba en el bajo coste de las vacaciones en España, debido a los bajos salarios, precios reducidos sobre la base de una abundante mano de obra que pasa de una actividad tradicional a la prestación de servicios turísticos y sectores de construcción dependientes del desarrollo turístico.
España ha sido un país barato; a ello contribuía la posición de oligopolio de los (operadores internacionales) que en cierta manera dictaban los ridículos precios para las áreas del Mediterráneo y Canarias.
Crisis desde finales de los 80 según los indicadores internacionales pero estos resultan contradictorios:
– Porque el número de las salidas de vacaciones en la mayor parte de los países europeos excepto el Reino Unido, continúa aún aumentando.
– los gastos en concepto de ocio ocupan una posición dominante en el consumo.
– Mientras tanto, los ingresos generados por el turismo internacional no dejan de aumentar (83.5%) en los años 70 para Europa.
De modo que la respuesta correcta seria: No está en crisis el turismo sino el modelo de algunas regiones y países considerados como destinos masivos tradicionales. Causas del declive:
– Externos al turismo. El cambio de la peseta, hace a España un país caro para las clientelas europeas Así se ha perdido la demanda británica porque el encarecimiento les ha supuesto un 18% en sólo cinco años. Por tanto el alza de los de la costa ha desviado la demanda hacia destino que ofrecen menores precios practicando la misma estrategia que realizó España en los años 60.
– Factores dependientes de la propia actividad turística. La rigidez de la oferta y la escasa adecuación a las nuevas exigencias de la demanda, porque el encarecimiento del producto no se ha efectuado al mismo tiempo que una mejora en la prestación de servicios. A ello hay que añadir problemas de infraestructuras y accesibilidad de las sobresaturadas zonas turísticas.
Vertiente geográfica del tema: constituye una de las causa del rechazo y reconversión de las áreas turísticas, esto significa la mala planificación a nivel ambiental paisajista, etc.
Estos objetivos han sido olvidados y este olvido induce a una pérdida de la demanda por parte de clientela preocupada por el tema ecológico.
Por último, las maniobras de la empresa multinacional que acaparan la comercialización del producto dejando indefensos los intereses de las áreas receptoras.
Lo que es seguro es que hay una necesidad de reconversión y renovación estructural del turismo español. Son necesarias nuevas ventajas competitivas para que España haga frente y consolide su liderazgo a un turismo claramente en aumento.