La distribución espacial del sector terciario en nuestro país se conforma con dos factores: el primero de ellos es que el grado de terciarización de las economías regionales es desigual y el segundo que la distribución espacial no es uniforme. A parte de lo anterior, en las distintas ramas que componen los servicios se observa que las desigualdades se acrecientan en las ramas más especializadas, y así en los últimos años el grado de terciarización de las economías regionales, en las que se supera el 40% del empleo, existen diferencias acusadas. En aquellas donde la recepción del turismo es más fuerte (Canarias, Baleares, Andalucía) o en las que conforman los centros rectores del país (Madrid, Cataluña y País Vasco) la terciarización es más acusada. Por el contrario, en las que los motivos anteriores no existen (Galicia, La Rioja, Castilla La Mancha, Castilla-León, Extremadura y Asturias) es por tanto menor el sector terciario. En cuanto a la distribución espacial de los servicios, estos están concentrados en las comunidades de Madrid, Cataluña, Andalucía, Valencia y el País Vasco.
En datos estudiados en 1990 en los que se observaron las distintas ramas del sector, se constató que un 80% del empleo estaba radicado en actividades comerciales, de turismo y servicios ofertados por las Administraciones Públicas, un 10,8% en transporte y comunicaciones y el restante 9,2% a los servicios a la producción, no siendo regular este reparto en las distintas Comunidades ni tampoco por provincias.
Según un estudio que periódicamente realiza el BBV, la distribución espacial de las distintas ramas del sector terciario es la siguiente:
– El comercio está bien distribuido por todo el territorio nacional con especial incidencia en la provincial de Valencia y en casi todo el litoral mediterráneo.
– La hostelería consta de 4 focos altamente especializados: Canarias, Málaga, Gerona y particularmente Baleares, con un índice del 3,97. Por el contrario, el interior de la península, con excepción de Ávila, este sector no tiene gran trascendencia.
– El transporte y comunicaciones no registran grandes variaciones, aunque Badajoz y La Rioja están algo por debajo de la media.
– En la rama del crédito y seguros, Madrid, Cataluña, País Vasco y Alicante se destacan del resto del territorio que no está especializado en este sector.
– En el sector de alquiler de muebles inmuebles se ve una distribución altamente concentrada por dos motivos, uno por el turismo con gran incidencia en la costa mediterránea y en las islas y otro el sector de alquiler de oficinas y viviendas en las grandes áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona.
– La enseñanza y sanidad privadas su localización está en las áreas de mayor renta per capita y en las provincias donde estas instituciones cuentan con gran arraigo, sobre todo Navarra y Guipúzcoa.
– En el sector “otros servicios para la venta” está formado por los servicios a la producción, y es en las provincias rectoras de la economía donde se encuentra una alta especialización (Madrid, Barcelona y Vizcaya). Dichos servicios, que recogen el 9,5% del empleo del sector terciario, tienen gran importancia debido al carácter estratégico y modernizador del aparato productivo y su distribución espacial, las Comunidades de Madrid y Cataluña son las que recogen casi el 50% de los trabajadores de esta rama.
– El servicio doméstico no se puede estudiar bajo un sólo punto de vista, y en su distribución espacial influyen factores contrapuestos. Por un lado, la demanda es alta en provincias con renta elevada (Madrid, Barcelona y Valencia) pero también en otras provincias como Sevilla es destacada debido a una ausencia de efectivos en otras ramas.
– Los servicios públicos tiene también incidencia la renta, destacando Madrid, Vizcaya, Cataluña, las comunidades Valenciana, Canaria, Balear y la provincia de Málaga.
Según se desprende de lo anterior, se distinguen tres comportamientos. El primero un reducido número de provincias (Madrid, Barcelona, Zaragoza y las tres vascas) están especializadas en servicios destinados a las empresas. El segundo, las provincias levantinas, el sudeste andaluz y las islas se destacan los servicios destinados al consumo y el tercero, los servicios poco cualificados, los administrativos y de carácter asistencial, tanto público como privado.
Los últimos datos referentes al grado de terciarización de municipios corresponden al Censo de Locales de 1980.
La teoría de Christaller sobre la distribución espacial de los servicios parte de dos hipótesis básicas, la primera señala que según aumenta el núcleo de población, se da un incremento del grado de terciarización del mismo y la segunda, relaciona las dimensiones del núcleo poblacional con la diversidad y categoría de los servicios que el núcleo ofrece. Así, teniendo en cuenta lo anterior, en municipios de menos de 10.000 habitantes de la provincia de Sevilla, sólo 42 trabajadores de cada mil habitantes pertenecen al sector terciario, en Gerona son 138 y la media nacional está en 73,5. Los servicios relacionados con la producción, transporte y comunicaciones aparecen en municipios mayores según la teoría de los lugares centrales. En los municipios comprendidos entre los 20 y 100 mil habitantes, es decir, de dimensión media, su terciarización depende del tamaño concreto y de la articulación urbana dentro del territorio donde se encuentre.
Otro caso es el de los municipios que se encuentran dentro de los límites de las áreas metropolitanas. En caso de estar demasiado alejado de las grandes urbes, el núcleo actúa como cabecera comarcal concentrando los servicios de la zona, pero en el caso de estar insertado dentro de un área metropolitana, adolece de déficits importantes, con dos distinciones: los servicios con los de igual tamaño son inferiores así como con los de menor dimensión. Estos municipios son los llamados barrios dormitorio, que se compensan con un traslado regular a la población principal.