La pesca con un 0,7% de la población activa del país, y una aportación al PIB del orden del 0.5%, constituye una actividad primaria con una evolución similar a la de la agricultura.
El primer aspecto a destacar es la procedencia del pescado, porque una buena parte no viene de los mares que rodean a la Península, como sucede con la pesca de altura y gran altura, frente a la de bajura. Ésta se define como la que utiliza métodos, procedimientos y costumbres de carácter artesanal. Las de altura y gran altura introducen un proceso industrial; las flotas bacaladeras y las congeladoras constituyen un buen ejemplo de las de gran altura. El perímetro de las regiones españolas se distribuye de la siguiente manera:
770 km. del Cantábrico, 771 km. Atlántico, 770 km. del litoral Canario, y 2.300 km. de las costas peninsulares e insulares del Mediterráneo.
Los desembarcos han evolucionado positivamente durante todo este siglo excepto en los años 30 motivado por los bandazos políticos y la guerra civil, por el abandono de los caladeros tradicionales, debido a la adopción de las 200 millas como zona de explotación exclusiva de cada país a partir de 1977 y, definitivamente a partir de 1982.
Las mayores capturas se lograron a mediados de los años 70 (en 1976 se desembarco 1,5 millones de toneladas), ya en los 80 descendió lentamente, hasta que en 1990 quedo por debajo del millón de toneladas, distribuidas entre las regiones pesqueras de la siguiente forma:
|| || 1989 || 1990 ||
|| REGIONES || 10 Tm || 10 Pta. || 10 Tm || 10 Pta. ||
|| Cantábrica || 107 || 31,4 || 107 || 33,9 ||
|| Noroeste || 620 || 96,6 || 547 || 93,6 ||
|| Suratlantica || 90 || 39,3 || 90 || 46,4 ||
|| Surmediterránea || 24 || 76,6 || 23 || 9,2 ||
|| Levante || 28 || 9,7 || 27 || 9,7 ||
|| Tramontana || 83 || 23,9 || 72 || 23,1 ||
|| Balear || 4 || 2,3 || 4 || 4,0 ||
|| Canaria || 66 || 12,2 || 84 || 18,9 ||
|| TOTAL || 1022 || 223,3 || 954 || 238,9 ||
Región del noroeste.- Incluye todas las costas gallegas, destaca por encima de las demás en tonelaje, en cantidad de pesca de gran altura y altura desembarcada; especializada mayormente en el mejillón. Le siguen en importancia la cantábrica. canaria y suratlántica.
Región cantábrica.- Se extiende desde el Eo al Bidasoa. Es la segunda región en tonelaje y la tercera en valor de capturas. Destacan los puertos de Ondárroa, Bermeo y Gijón.
Región suratlántica.- Entre Ayamonte y La Línea de la Concepción. De más importancia que la Canaria en peso descargado y valor. Recoge crustáceos de elevado precio. Sirven de base los barcos que faenan en los caladeros saharianos, pero con problemas por la cuestión política que afecta a la zona.
Región canaria.- Practica la pesca de altura y gran altura. Por dificultades en el Sahara, se observa un retroceso con respecto a la cantábrica. El tercer puerto de España es el de Las Palmas.
Región tramontana.- Situada entre los cabos de Creus y La Nao. Sobresalen los puertos de Barcelona, Tarragona, etc. y la región de levante, pobre en pesca, con puertos como Alicante, Cartagena, Torrevieja, etc. En cuanto a las especies capturadas, el primer puesto lo ocupan sardinas y anchoas.
Destacan por tonelaje capturado en altura, el bacalao, la pescadilla, y la merluza. Pero recientemente la captura del bacalao se ha visto afectada por problemas con Canadá, respecto a los caladeros de Terranova y Escocia. De gran importancia son los viveros de mejillones y crustáceos, de gran peso económico en Galicia y en la zona suratlántica.
La flota española adolece de un elevado grado de vejez. La Dirección General de Pesca estableció la división entre flota artesanal, constituida por embarcaciones de menos de 20 TRB; la flota litoral (costera o de bajura) entre 20 y 100 TRB, la flota de altura, entre 100 y 250 TRB y la de gran altura con barcos de más de 250 TRB, integrada por bacaladeros, balleneros y grandes congeladores.
El mayor problema de la flota española es su pequeña capacidad por barco y vejez, si bien hay numerosas embarcaciones registradas, aunque inactivas, pero, en todo caso, demasiado pequeñas para faenar lejos de las plataformas continentales.
En cuanto a los caladeros, la aplicación de la zona exclusiva de las 200 millas por los países ribereños a partir de 1974 fue reduciendo la libertad de pesca anterior, especialmente en los bancos de África occidental y en el Atlántico septentrional y meridional. Pero ha sido el banco sahariano y en toda el África occidental, el más rico a escala mundial, con abundancia de merluza, gambas, cefalópodos etc., donde España se ha visto más afectada y ha tenido que llegar a acuerdos bilaterales con Marruecos.
Entre los caladeros españoles sobresalen por su riqueza los del noroeste y Cantábrico, donde la pesca de túnidos y de sardinas y anchoas, que llegan periódicamente en sus migraciones, y tienen gran peso, tanto para el consumo en fresco como para las industrias conserveras.
A pesar de la disminución de las capturas, todavía hay un elevado número de puertos en los que la pesca constituye una actividad fundamental. De los 112 puertos españoles más importantes en pesca, 8 acaparan la mitad del tonelaje desembarcado y son, por orden decreciente: Vigo, Las Palmas, La Coruña, Pasajes, Algeciras, Huelva, Cádiz y Barbate.
La CE comenzó realmente a elaborar una política común de pesca en 1983, al año siguiente de la aprobación por la ONU de nuevo Derecho del Mar, que estableció la zona económica exclusiva de las 200 millas. Tras el ingreso en la CE, España ha tenido que adaptarse a la política pesquera comunitaria y reducir la captura por el problema de sobreexplotación en los caladeros.
Todos los países comunitarios han renunciado prácticamente a su soberanía en materia de pesca en favor de la Política Pesquera Común, la cual afecta totalmente a España. Se le permitió, según el artículo 162 del Tratado de Adhesión. Este tratado que entra en vigor el 1-1-1996, a España se le autorizó una lista básica de 300 buques, con la limitación de sólo 150 buques podrán operar simultáneamente en aguas de la CE. Se limitaron las capturas de merluza, bacalao y jurel para evitar la sobrepesca. En suma, la pesca en España tiene muy poca participación en el PIB y escasa capacidad de empleo directo.
España sigue siendo una potencia pesquera, pero debe buscar la alternativa de la acuicultura, que deberá representar una verdadera revolución cara al futuro siempre que la excesiva contaminación de la plataforma continental no acabe con la productividad de estas áreas.