El transporte es un factor clave en el desarrollo regional, dotando al espacio de mayor o menor accesibilidad y resultado más o menos atractivo para la actividad económica pues disminuye el efecto de la distancia, reduciendo costes y aumenta la accesibilidad del área. Las inversiones en el transporte deben orientarse a favorecer la atracción de la actividad económica en áreas menos desarrolladas, repartiendo mejor la accesibilidad y la actividad económica, descargado ejes saturados y resolviendo problemas de congestión.
– El sistema de transportes por carretera queda definido en el siglo XVIII, motivado por el centralismo borbónico que cambia las pautas norte-sur por una red de carreteras centralizada. La clave de este hecho es el “proyecto económico” de Ricardo Wall en 1760, quedando definida la configuración radial perpetuada hasta nuestros días con centro en Madrid y radios hacia los puertos principales y fronteras.
– El desarrollo de la red de ferrocarriles consolida el modelo centralista, coincidiendo con la red de carreteras principales; teniendo lugar en la 2ª mitad del siglo XIX. El inicio Barcelona Mataró en 1848. A finales de siglo con 10.000 Km. (Casi la actual extensión).
– La conformación de la red aeroportuaria acaece en el siglo XX, ésta de fuerte componente radial sitúa a Madrid - Barajas en el vértice de la jerarquía con conexiones directa a otros aeropuertos situados mayoritariamente en la periferia.
El modelo de transporte caracterizado por la radialidad ha otorgado a Madrid el papel de nodo fundamental en el sistema de transporte español, revalorizando su posición central, la cual era un inconveniente en su desarrollo debido a su anterior aislamiento. De esta forma se ha favorecido la accesibilidad y el desarrollo en el interior peninsular.
Una de las características de las sociedades desarrolladas es la movilidad de personas y bienes. En los últimos 40 años la movilidad de personas se ha incrementado por 16, así como la de mercancías por 83. La carretera ha acaparado casi la totalidad de transporte interior y en menor medida el aéreo, en detrimento del ferrocarril y el transporte marítimo.
La carretera se impone al ferrocarril a partir de 1950, pasando del 40 al 90%, debido a la mejora de carreteras y a la generalización del uso del automóvil. El ferrocarril sigue una evolución inversa debido a los mismos hechos.
Asimismo el transporte aéreo registra una creciente demanda favorecida por su competitividad en trayectos de largo recorrido (hoy con reducida participación).
Presenta una evolución similar. La carretera ofrece numerosas ventajas, asegurando la conexión puerta a puerta, lo que permite una captación del 75% de la demanda. El ferrocarril pierde cuota de mercado, pasando del 36 al 6%, quedando reservado para mercancías muy pesadas o voluminosas. El transporte marítimo sigue siendo rentable, con el 16% debido a la gran longitud de las costas españolas. Por último el avión presenta cifras insignificantes debido a su elevado coste.
La creación del Estado Autonómico ha llevado a un reparto de competencias entre la Administración Central y la Autonómica. El Estado a través del MOPU fundamentalmente se reserva el control del transporte internacional o interregional terrestre, aéreo y marítimo, de interés general, es decir, los comerciales; así como correos y telecomunicaciones.
Las Comunidades Autónomas sólo tienen competencias sobre ferrocarriles y carreteras de su territorio, así como el transporte por las mismas y por puertos y aeropuertos que no realicen una actividad comercial.
España localizada en la periferia de Europa mantiene una escasa accesibilidad, debido al mar y a las cadenas montañosas, lo que aumentan los costes de conexión de las mismas. Esta situación se agrava por las deficientes infraestructuras de transporte españolas, lo que acentúan aún más su periferidad.
En el contexto europeo, el área de mayor accesibilidad es la región de Londres París Hamburgo Stuttgart, mientras que los valores más bajos corresponden a Grecia, sur de Italia, España, Portugal y Escocia. La respuesta para paliar esta baja accesibilidad se traduce en el “Tratado de Maestrich” creando los “fondos de cohesión”, aportando ayuda financiera a los países periféricos para la mejora de las infraestructuras de transporte, disminuyendo su periferidad.
A pesar de todo, España en el contexto mundial, supone un puente entre continentes, quedando centralizada en las relaciones entre Europa, África o Iberoamérica.