El análisis de las demandas constituyen el componente básico que permite caracterizar la dinámica de las áreas turísticas y la puesta en marcha de cualquier política de intervención, pública y privada. Desde una perspectiva económica del turismo, son tres factores que influyen en la demanda:
• los precios de los servicios turísticos.
• el nivel y crecimiento de la renta en los países emisores.
• la relación de cambio monetario.
Conjuntamente han influido, y continúan haciéndolo, sobre las demandas. Hay otros componentes de carácter más social:
• la aparición de nuevas motivaciones entre demandantes.
• nuevas aspiraciones en los viajes de vacaciones.
• el auge de la conciencia ambiental.
Todos estos componentes han llevado al rechazo de productos masivos y de las áreas con deterioros ambientales. Cobra gran importancia la calidad ecológica de las áreas receptoras.
Resumiendo: son aspectos socioeconómicos y territoriales los que permiten acercarse con más certeza al conocimiento actual de la demanda turística.
Análisis de la demanda. Evolución ascendente, desde finales de los años 50, ascenso vertiginoso. El año 1960 puede considerarse como el año de despegue. Ya en 1970 hubo más de 24 millones de turistas extranjeros.
A finales de los años setenta cae la cifra de afluencia y se prolonga durante los primeros años de los ochenta. Esto pone de manifiesto los problemas estructurales de modelo turístico español. A mediados de los ochenta se recuperan las economías europeas y se incrementan los viajes de vacaciones entre los españoles, además de aumentar el ritmo de afluencia. Con La integración de España en la CE vuelven a plantearse problemas. En cuanto al comportamiento de los países emisores a lo largo de este período de 30 años, se producen pérdidas entre los países europeos afluentes a España, pero la demanda nacional compensa tales pérdidas.
Los datos estadísticos son insuficientes y poco fiables, pero a pesar de ello, el análisis de las pernoctaciones hoteleras nos permite conocer las tendencias respecto a España de los países emisores. Otra razón para justificar la utilización de la cifra de pernoctaciones es la diferencia de los resultados, según se utilice la cifra de visitantes, de viajeros llegados a establecimientos hoteleros o el número de sus Pernoctaciones.
Así se observa el comportamiento de la afluencia procedente de Portugal, con un 20% de los visitantes entrados en España, pero de tránsito y que no generan un mercado turístico hacia nuestro país. El principal mercado extranjero, desde los años 70, es el Reino Unido, superado en los últimos años por Alemania, A mayor distancia aparecen Francia y Benelux. Son muy significativos los cambios que se dan entre 1975 y 1990.
En 1975 el principal mercado está muy relacionado con el chárter y controlado por los TO, y Alemania Federal, le siguen los países escandinavos (con alto poder adquisitivo), U.S.A., y Canadá.
Pero con el alza de precios en España, cambia el escenario internacional, De ahí que el mercado británico descienda, lo mismo que las pernoctaciones causadas por la clientela de Alemania, Benelux y Francia. A todo ello hay que añadir la importancia que para estos países tiene la cuestión ambiental, un tema importante para los escandinavos y norteamericanos; la demanda de estos países prácticamente desaparece del panorama turístico español. Como compensación, es notable el alza de la clientela nacional, que ronda el 47% de las pernoctaciones, y la aparición de nuevos mercados, como el italiano.
Puede afirmarse que España ha ganado cuota en mercados masivos (excepto Reino Unido, por sus problemas económicos internos) mientras pierde ventajas sobre la clientela más selectiva. Por tanto, pérdida de mercados de más calidad y la tendencia a la masificación como fenómeno compensador, que se reafirma a través del análisis del gasto medio realizado por turista y día.
El exceso de estacionalidad en la afluencia constituye uno de los mayores problemas que se presentan a las actividades turísticas. En algunas zonas como Baleares y Alicante la situación se ha suavizado en los últimos años. Es necesaria una actuación de cara al futuro puesto que la regularidad en la recepción de visitantes es una salida decisiva para la recuperación y el afianzamiento del turismo (cuadro 9.5, fig., 9, 11 del libro de Méndez y Molinero).
La concentración de la demanda durante unos pocos meses del año provoca un exceso de utilización estacional de la infraestructuras: turística, públicas y privadas (alojamiento o con el overbooking) que justifican la saturación y pérdida de calidad de las prestaciones y los problemas medio ambientales.
Hay razones económicas que impulsan a evitar la concentración excesiva, porque como el resto del año es escasa la utilización de las infraestructuras, se presenta el problema de las amortizaciones sobre el capital invertido en instalaciones y equipos. Las actuaciones tratan de potenciar a las clientelas no estacionales (3ª edad).
Ya se ha hablado de los efectos compensadores de la clientela nacional en las áreas turísticas del litoral mediterráneo, por eso Benidorm ha podido soportar la pérdida del mercado británico, de efectos devastadores para la industria hotelera. Es decir, no cabe duda de la importancia que tienen las propias regiones del Estado como emisoras de clientela hacia sus propias áreas turísticas o hacia otras comunidades.
Se han producido verdaderas especializaciones regionales, tanto en el interior como en el litoral, que alcanzan mayores cotas de concentración en la Comunidad Valenciana, especialmente en el litoral del sur de Alicante. También, son importantes las aglomeraciones de 2ª residencia en el litoral andaluz. La Secretaría General de Turismo llevó a cabo un estudio sobre "las vacaciones de los españoles” y en él aparecen datos relevantes sobre el comportamiento de la clientela española:
– utiliza primordialmente el automóvil particular.
– se aloja en establecimientos hoteleros.
– en casas de amigos o familiares.
– en chalé, apartamentos o piso propio o alquiler.
– Con relación al destino del viaje:
* el 61% se desplaza al litoral,
* 17,6% en pueblos o ciudades del interior.
* 16,1% en zonas de montaña.
* Lo más esperanzador para la industria española
* el incremento notable de los viajes de fin de semana y
* puentes (viajes secundarios),
Se definen los mercados como grupo o segmentos de demanda, con motivaciones y características específicas, cuyo conocimiento permite establecer actuaciones de futuro, sobre la base de productos. Pero desde la vertiente analítica espacial del turismo, no basta con la recopilación de información sobre mercados y sus previsiones, ya que la posición de competitividad se afianza en el conocimiento de los puntos fuertes y débiles y sobre todo, de la estructura actual de la oferta y de los recursos.
Por tanto, afianzamiento de la competitividad:
– conocimiento puntos débiles y fuertes.
– estructura actual de la oferta.
– recursos.
A partir de las motivaciones actuales de la demanda, podemos caracterizar:
1. mercados son sólidos y en auge
2. emergentes
3. en expectativa a más largo plazo
4. mercados en situación de crisis o necesidad de reconversión
El mercado que acusa mayores dificultades estructurales es precisamente el mercado sol-playa. Hay razones para pensar que este mercado se trasladará a otros destinos. En resumen, los puntos fuertes con que también se cuenta, como son:
– La capacidad hotelera.
– las grandes ociurbes de Benidorm,
– La proximidad a los aeropuertos internos y deben acomodarse a supuestos de más calidad.
Aparece así, de acuerdo con la demanda, el llamado mercado sol-playa individual, que cuenta con los siguientes alicientes:
– recursos ambientales.
– La animación, pero con motivaciones adicionales, como son las practicas deportivas y con la llamada oferta complementaria.
Sobre la base de las excelentes condiciones climáticas del litoral mediterráneo, y como respuesta a un interesante fenómeno social que ha consolidado un mercado en pleno auge, como es el de la tercera edad, que permite paliar el problema de la estacionalidad en zonas como Benidorm.
Pero este mercado (en contacto con el Instituto de Servicios Sociales), encuentra dificultades porque requiere unos servicios que los destinos turísticos aún no están en condiciones de ofrecer. Entre los mercados emergentes, con excelentes expectativas se encuentra el turismo deportivo, destacando el turismo náutico, el golf (mediterráneo y canario), en puntos fuertes y con ventajas, como las comunicaciones. Otra gran ventaja es el gasto medio elevado de esta clientela.
El proceso de consolidación de mercados como el turístico rural es más lento, pero puede ser una fórmula complementaria o mixta para regiones receptoras tradicionales como Valencia, Baleares, Canarias, Andalucía y Cataluña, En otras regiones (ese turismo rural), son una verdadera alternativa al turismo sol-playa, en base a las excelentes condiciones ecológicas. Es el caso de Asturias, Cantabria, Navarra y Extremadura. Por ello se necesitaría una verdadera estrategia de planificación integral a escala regional.
Las experiencias actuales (Concejo de Taramundi, la Vera, Sierra de Aracena) se irán incrementando gracias a las inversiones en el turismo rural promovido por el FENER. En cuanto al ecoturismo, la interpretación del concepto puede remitir a la conciencia ambiental o a una filosofía sobre la misma.
La acepción más común relaciona el ecoturismo con la utilización de los recursos naturales como producto, lo que significa que sólo puede funcionar con pequeñas cantidades de afluencia. En España se vincula al aprovechamiento, con fines de ocio, parques y parques naturales.
Por último, no puede se pasar por alto el turismo de congresos y convenciones, asimilado al turismo de ciudad, cuya demanda está en alza y puede contribuir a la terciarización del sector en determinadas capitales.