El espacio regional español dista mucho de ser homogéneo tanto en sus características económicas como sociales. La existencia en este espacio de desequilibrios no es un fenómeno nuevo ni inmutable, pero los efectos de la actual reestructuración han introducido algunos elementos originales. El más significativo viene a ser la creciente separación del espacio de producción respecto al de decisiones y al de bienestar. Hoy en día, cuando la sociedad española se está terciarizando, estos espacios ya no son enteramente coincidentes, pues mientras unos muestran tendencia descentralizadora, la centralización de las actividades decisorias, innovadora, etc., parece reforzarse, en tanto los indicadores sociales evolucionan con menor rapidez que los estrictamente económicos.
===== a) LOS DESEQUILIBRIOS REGIONALES DE PRODUCCIóN Y RENTA =====
En relación a la producción, el impacto de la crisis se manifestó en todas las regiones, pero con efectos desiguales en intensidad en función de la calidad/cantidad de recursos disponibles, de su estructura productiva, su capacidad de reacción y del grado de accesibilidad a los focos dinámicos españoles y europeos. La crisis supuso un freno al proceso de concentración espacial del empleo y la producción, un cambio en el mapa de los contrastes interregionales. Si en Andalucía y Extremadura la crisis acarreo un agravamiento del desempleo ya crónico y secular, en focos tradicionales como el País Vasco y Asturias fue espectacular, y en menor medida Cataluña. únicamente Baleares, Canarias y algo Madrid y Valencia soportaron mejor la crisis debido a la importancia en estas regiones del proceso de terciarización.
Durante el período expansivo de la economía española, 1986-90 se produce una recuperación media anual del 4,6% en el PIB, resultado positivo respecto al negativo período anterior, sin llegar a los niveles de los años 60. Las regiones que crecen son: Navarra, las mediterráneas y Andalucía. En un 2º nivel: eje del Ebro Aragón y La Rioja, Castilla La Mancha, que se beneficia de la difusión de ciertas actividades procedentes de Madrid, y los archipiélagos, donde empieza la crisis del sector turístico.
El resto del territorio, incluyendo los focos vasco y madrileño, tienen tasas de crecimiento inferiores a la media nacional.
Al traducir ese crecimiento a la distribución regional de la renta per capita, la posición relativa de las regiones parece haber experimentado pocos cambios respecto al panorama del 73, ya que se acortan ligeramente las diferencias entre los extremos, pero se mantiene la individualización de las regiones mas ricas, excluyendo ahora al País Vasco, y no se producen grandes vuelcos en cuanto al orden jerárquico. Casi todas las regiones pobres mejoran respecto al 73, siendo Canarias la más significativa aumentando desde el 86% al 94%, sobrepasando a Asturias que retrocede desde el 92,5% al 90,5%.
En cuanto a los niveles de renta municipales, podemos decir que los municipios de la España rica (nivel medio de renta superior a 825.000 ptas.) se concentran en el cuadrante noreste peninsular; los municipios de la España pobre (inferior a 385.000 ptas.) se corresponden mayoritariamente con la mitad meridional y las regiones interiores.
===== b) LA PERVIVENCIA DE FUERTES CONTRASTES DE CENTRALIDAD =====
Creciente diferenciación en cuatro tipos de espacios:
– Espacios no industrializados: economía del sector primario, evolucionando hacia una sustitución por servicios banales, destinados al consumo de la población.
– Espacios de primera industrialización, con predominio de los sectores maduros y la gran fábrica, escasa diversificación generadores de importantes problemas actuales y de futuro. Junto a los anteriores corresponden a las zonas más especializadas en funciones de producción.
– Espacios centrales, las industrias básicas son sustituidas por otras que incorporan mayor valor añadido y conocimiento al producto fabricado. Son centros de decisión financieros, empresariales y de la Administración pública, así como los servicios a la producción, a funciones destinadas a la circulación de información, capital, personas y mercancías.
– Espacios fuertemente terciarizados: funciones de distribución y que se identifican con los centros de servicios y las áreas de desarrollo turístico. Con el avance hacia una sociedad y una economía intensamente terciarizadas la jerarquía de los distintos espacios (Estados, regiones o ciudades) descansa en factores nuevos, destacando:
* Presencia destacada de órganos de decisión económicos, así como de investigación/innovación y gestión.
* Alta cualificación del trabajo, elevadas inversiones en la formación de sus recursos humanos.
* Buena calidad infraestructural y de equipamientos: posibilita la comunicación con el entorno cercano, con otros centros de decisión extranjeros, y un eficaz funcionamiento de las empresas.
* Recepción de flujos de personas y de información que revitalizan constantemente el caudal de conocimientos de la región.
===== c) LOS DESEQUILIBRIOS SOCIALES =====
El INE realizó en 1986 un estudio relativo a las disparidades económico-sociales de las provincias españolas, elaborado a partir de un amplio nº de variables relativas a población y empleo, recursos naturales, infraestructuras, equipamientos y servicios colectivos, actividades económicas e indicadores de nivel de vida. En él se parte de que los territorios poseen diferente potencial endógeno de desarrollo en función de sus recursos: primer tipo de desequilibrio. Los flujos entre los espacios (población, mercancías o capitales) producen acumulación de unas regiones respecto a otras. Los efectos de desarrollo alcanzan a la población de un modo desigual en forma de oportunidades de utilización de los recursos acumulados.
El nivel de desarrollo territorial es el resultado de las características propias de las regiones, de su dinamismo e interrelación y de su capacidad para hacer llegar al conjunto de la población estos inputs acumulados.