Capitulos de este wiki
  1. 1 Etapas y condicionantes en la configuración de las estructuras territoriale
  2. 2 Herencias e inercia de la España preindustrial
  3. 3 Los inicios del proceso y fracaso de la Revolución Industrial del s. XIX
  4. 4 Modernización económica y crisis en la primera mitad de nuestro siglo
  5. 5 Apertura, crecimiento y dependencia en los años de desarrollismo
  6. 6 El significado de las influencias exteriores y de otros condicionantes inte
  7. 7 Lógica espacial del sistema productivo: el declive de las actividades agrar
  8. 8 La agricultura española en la Europa Comunitaria: la incidencia de la polít
  9. 9 Las estructuras productivas: desajustes internos y externos de las producci
  10. 10 Población agraria y estructuras básicas: los desequilibrios espaciales y so
  11. 11 Agricultura, medioambiente y desarrollo rural
  12. 12 El lento declive de una potencia pesquera
  13. 13 Lógica espacial del sistema productivo: la reestructuración de la industria
  14. 14 Innovación tecnológica y transnacionalización industrial
  15. 15 Progresos y límites de la industrialización periférica
  16. 16 La explotación de los recursos minero-nergéticos
  17. 17 Significado espacial de la terciarización económica
  18. 18 Distribución de los servicios en el territorio
  19. 19 El comportamiento intrasectorial
  20. 20 Los espacios de servicios en las ciudades: dinámicas y consecuencias
  21. 21 Actividad y espacios turísticos
  22. 22 La oferta y su distribución espacial. Regiones turísticas españolas
  23. 23 La demanda y los mercados
  24. 24 La implantación del turismo en el territorio
  25. 25 La población española
  26. 26 La estructura demográfica de la población española
  27. 27 Los grandes movimientos migratorios campo-ciudad en la configuración del si
  28. 28 La distribución de la población española
  29. 29 Los caracteres del poblamiento
  30. 30 Las ciudades españolas en el contexto europeo
  31. 31 Estructura interna de las ciudades españolas. Su evolución
  32. 32 Centro histórico: entre el deterioro y la rehabilitación
  33. 33 Ensanches y núcleos de extrarradios
  34. 34 Crecimiento y contraste en la periferias urbanas
  35. 35 Los caracteres del poblamiento rural tradicional
  36. 36 Las transformaciones recientes del poblamiento y hábitat rural
  37. 37 El sistema de transportes y comunicaciones
  38. 38 La red de carreteras
  39. 39 La red de ferrocarriles
  40. 40 La red aeroportuaria
  41. 41 La red portuaria
  42. 42 Desequilibrios regionales y política regional
  43. 43 Los desequilibrios territoriales en la actualidad
  44. 44 Hacia una nueva política regional

Geografía de España I - Los inicios del proceso y fracaso de la Revolución Industrial del s. XIX

3 - Los inicios del proceso y fracaso de la Revolución Industrial del s. XIX

[editar]
Curso gratis creado por Adela Girado. Extraido de: http://www.geocities.com/CollegePark/Pool/2741/
30 de Noviembre de 1999


La Historia contemporánea de España debe tener presente al retraso relativo con que se inició aquí la Industrialización por comparación con otros países de Europa noroccidental y sobre todo, la atonía imperante durante décadas, que acabaron por situar a nuestro país entre los países de desarrollo tardío que constituyen la periferia continental.

Tras el profundo estancamiento que para la economía española supusieron las tres primeras décadas del siglo XIX, el segundo tercio conoció los inicios de un proceso de modernización permitiendo cuadruplicar la producción industrial entre 1831 y 1861.

Junto al desarrollo de la agroindustria en Andalucía y las regiones interiores o del textil lanero y algodonero, principalmente catalán, que en 1860 representaban en conjunto mas del 70% del VAB Industrial español. También se produjo cierta dinamización de la metalurgia y la química, así como los curtidos, calzados, papel, madera.

La incorporación española a la era del maquinismo, con la puesta en marcha de la primera máquina de vapor en la fábrica algodonera barcelonesa.

En los años posteriores, el surgimiento de la siderometalurgia asturiana en la década de los sesenta y la vasca en la de los ochenta, modernización de la industria del papel en Cataluña, Guipúzcoa, Alcoy, fabricación de maquinaria también en Cataluña, son hitos de un proceso que generó una creciente desigualdad territorial.

El otro pilar básico en que se cimentó el crecimiento económico de la época fue la Minería Explotadora, tanto de hierro como de plomo, mercurio, cinc, etc. Así, durante décadas, España se especializó en el contexto internacional como abastecedora de materias primas, poco o nada elaboradas, hacia potencias industriales dominantes, al tiempo que importadora de bienes de equipo, capitales y maquinaria.

Como resultado de todo ello, en 1900 la población activa industrial no superaba el 15% del total. Andalucía ocupaba una posición destacada con el 19% de los activos en el sector, pero era rebasada por el País Vasco y Madrid. En un plano intermedio habría que situar a Baleares, Valencia o Asturias, frente al vacío casi absoluto del resto de la España interior.

La existencia de límites internos al Desarrollo del Capitalismo Industrial Español ha sido el argumento mas frecuente para justificar el fracaso de esa Primera Revolución Industrial, junto a la deficiente desamortización del suelo que impidió una efectiva modernización del campo, pueden también mencionarse otros tres tipos de factores:

–      La relativa escasez de recursos productivos, tanto humanos como tecnológicos, de capital e incluso naturales.

–      En segundo lugar, la debilidad mostrada por el mercado de consumo interno ante la estructura social imperante, con un predominio de población campesina poco productiva, así como la difícil exportación ante la débil competitividad empresarial

–      La inestabilidad política que acarrearon las guerras carlistas, los sucesivos golpes militares y la pérdida de las últimas colonias supuso un freno complementario a los anteriores.


La parcial incorporación de España al conjunto de sociedades industrializadas está ligada a la aplicación de la máquina de vapor en el ámbito del transporte, tanto marítimo como, sobre todo, terrestre: la aparición del ferrocarril.

En el plano geográfico, fueron diversos los efectos generados por la consolidación del ferrocarril, tanto en el transporte de mercancías como de personas. Al aumentar la rapidez y seguridad de los movimientos, junto a la capacidad de carga tuvo lugar una reducción de los costes, aunque el trazado fue esencialmente radial. Se consolidó la posición de Madrid como principal centro de intercambio y redistribución.

El auge ferroviaria también tuvo diversas limitaciones:

1.    Los elevados recursos financieros pudieron haberse utilizado en otros sectores mas rentables

2.    El carácter especulativo y apenas planificado de bastantes de esas inversiones.

3.    Escaso tráfico en muchas de las líneas.

El modesto desarrollo industrial y los limitados avances en la consolidación de una agricultura moderna de mercado, son factores de primer orden para su interpretación.


Todavía a comienzos de nuestro siglo mas de dos tercios de la población activa total, se empleaba en la agricultura, tan solo un 15% en la industria y un 18% en los servicios. De ahí la importancia de los fenómenos relacionados con el campo.

Entre éstos sobresale el de la propiedad agraria, que mantenía en España acusados desequilibrios. Los intentos de reforma agraria se habían sucedido desde Carlos III y se habían mantenido vivos desde entonces. Esta política culminó con la reforma agraria de la Segunda República, que acabó sin resultados prácticos. De ahí que la lucha por la tierra en el sur representó para los braceros el objetivo irrenunciable mientras que en el norte la crisis agraria condujo a los jornaleros e incluso a pequeños campesinos hacia la emigración nacional y ultramarina.

Corno herencia de esta situación y de una fuerte acumulación de población en el campo se fue generando una presión elevada sobre la tierra, y ello a pesar de un importante éxodo rural, que fue dejando un número de pueblos vacíos o semivacíos.

Pero esta crisis, potenciada por la pérdida de la últimas colonias, obligó a buscar nuevas respuestas, incrementar las superficies cultivadas, a disminuir los barbechos y a elevar los aranceles, con el fin de defenderse de la competencia exterior.

El secular atraso y falta de dinamismo agrario se pretendió corregir mediante la Desamortización de los bienes de la Iglesia y de los municipios, pero no fue capaz de superar los obstáculos.

El impulso roturador, no se acompañó de un impulso técnico de capitalización de las explotaciones agrarias, sino que se basó en la utilización de una mano de obra abundante y barata. El consumo de abono tampoco realizó grandes progresos en el siglo pasado y en el conjunto de la agricultura española el uso de los aperos tradicionales era mayoritario.

Algo similar ocurría con las estructuras, tanto viarias como hidráulicas. El estado lamentable de los caminos y vías de comunicación dificultaba y encarecía los transportes. En obras hidráulicas tampoco se realizaron grandes avances.


Como consecuencia de todo lo anterior, la población española experimentó diversas alteraciones a lo largo de la centuria que pueden resumirse en cuatro fundamentales: un moderado crecimiento de sus efectivos, una aceleración de los procesos migratorios y con ello, de la urbanización, así como ciertos cambios en su distribución regional.

Entre 1797 y 1900, los residentes en el territorio español aumentaron en más de ocho millones, un 76,5% sobre la cifra inicial. La reducción de las crisis debidas a períodos de hambre, epidemias o guerras estabilizó "las tasas de crecimiento". La esperanza de vida al principio de siglo es de 34,8 años.

Aunque las migraciones interiores aumentaron en la segunda mitad del siglo al acentuarse la crisis agraria, mejorar las comunicaciones e irse consolidando los focos industriales catalán y vasco, junto al de Madrid, sus efectos fueron aún bastante limitados.

La importancia relativa tuvo la emigración exterior, dirigida hacia los nuevos países de ultramar y el norte de África, en tanto la destinada a Europa quedaba en segundo plano. Las salidas anuales hacia América del sur, calculadas en 347.000 entre 1882 y 1900 fueron la válvula de escape para un buen número de campesinos procedentes principalmente de Galicia, Asturias y Canarias. Por otra parte los flujos de alicantinos, murcianos y almerienses emigraron hacia Argelia hasta alcanzar los 160.000 residentes en este territorio al comenzar nuestro siglo.

Hay que tener en cuenta el proceso urbanizador, ya que si en 1857, al realizarse el primer censo oficial de población, solo un 16% de los españoles residía en municipios con mas de 10.000 habitantes, calificados estadísticamente como urbanos, tal proporción se duplicó en 1900, pese a lo cual es indudable que la nuestra siguió siendo una sociedad esencialmente rural, tanto si se tiene en cuenta el tamaño de los asentamientos como la economía y cultura dominantes.

La situación urbana heredada a mediados del siglo XIX mostraba los rasgos propios de una sociedad preindustrial: tamaño y ámbito de influencia reducido, funciones dominantes de carácter comercial, administrativo, portuario o eclesiástico/militar, y una estrecha relación con el entorno rural circundante, lo que explica que el mayor número de ciudades y el mayor dinamismo correspondiera con frecuencia a espacios de próspera agricultura.

La expansión de la segunda mitad del siglo se concentró en dos tipos de núcleos: Los de carácter industrial (Barcelona, País Vasco) y las capitales administrativas.

Otros dos cambios de interés fueron el aumento de relación entre las ciudades, que acentúo su especialización funcional y una reorientación del proceso urbanizador en favor de la mitad norte y el litoral peninsular, en detrimento de la España interior.
[editar]

2 opiniones

Que curso tan excelente!.

Bueno me parece un curso bastante interesante, ya que me gusta mucho todo lo que tenga que ver con petrole y minas. Con este curso estoy seguro de que voy a aprender mucho... Gracias.
Error grave.

¿pero como dicen que barcelona es de mayor tamaño que por ejemplo milán?, basta de engañar, basta de nacionalismos pueblerinos. Yo vivo en milan varios meses al año por razones laborales y ler aseguro que es mas del doble de bacelona sin duda alguna. Lo tirste es que allí de estas cosas... Se ríen por ser solo "qualque cose di catalanufo... ".

Cursos gratis relacionados con 'Geografía de España I'

El empleo de la estrategia data desde la antigüedad y nace en el campo militar;... Más »
Si nunca se te ha pasado por la imaginación que podrías llegar a programar, con... Más »
En el Brasil de hoy todavía se escriben y pueden adquirirse auténticos folletos de cordel... Más »

Autor y licencia de 'Geografía de España I'


Curso gratis de Adela Girado. Extraido de: http://www.geocities.com/CollegePark/Pool/2741/ CopyLeft
Este contenido ha sido recopilado por el equipo de Wikilearning. Todo el contenido recopilado se ha obtenido respetando y comunicando en nuestro site la licencia de cada fuente.
Wikilearning tiene permiso expreso por escrito de los autores para publicar los contenidos que ha extraído de otras webs, incluyendo su uso comercial.