1. CONCEPTOS DE BIOGEOGRAFÍA
La vegetación ha sido un tema menor frente al clima y relieve y en la actualidad se ha incorporado la fauna para dar una realidad del conjunto. La biogeografía incluye el ecosistema vegeta y el animal, am-bos en relación activa e indisoluble. La presencia humana ha intervenido, modificándole, desde el neolí-tico ya empezó a transformarle. En la edad antigua ya hubo devastaciones pero es s partir del siglo XVIII, con la Revolución Industrial cuando más índice, tanto en bosques como en la fauna, limitándose los naturales a espacios inaccesibles.
La flora abarca todas las especies vegetales de una zona sin espeficar su cuantía, estructura y caracte-res. La vegetación nos habla de su porte, el tipo de asociación y su distribución.
El mundo de la flora se divide en 7 reinos y la Península pertenece al reino Holártico, que se extiende por las regiones eurosiberiana, mediterránea y macaronésica, aunque algunos autores también conside-ran la boreoalpina.
La vegetación se halla vinculada a un espacio concreto y es vegetación zonal cuando ocupa el espacio latitudinal que le corresponde de acuerdo con sus exigencias medioambientales y cuando lo abandona recibe el nombre de extrazonal. Se denomina azonal si aparece en ámbitos propios, con carácter ex-tremo y no sujeta a subordinación latitudinal.
1.1. LOS FACTORES FÍSICOS Y HUMANOS Y EL PAISAJE VEGETAL
El organismo vegetal cuando no encuentra condiciones favorables tiene dos opciones: o fenecer o resistir adaptándose. Los factores que intervienen son el clima, el suelo, el relieve y el hombre.
1.1.1. El clima
Es el factor determinante por las temperaturas y precipitaciones, a excepción del hombre. En el dominio atlántico del norte y noroeste las lluvias son abundantes y bien repartidas, con temperaturas suaves, suelos ácidos (podsolizados), silíceos y mal drenados y el paisaje es de bosque caducifolio, la landa, las praderas y campos de cultivo.
En el clima mediterráneo (la mayor parte de la Península) destaca la escasez de precipita-ciones sobre las temperaturas y la vegetación se protege mediante hojas perennnes, duras y a veces punzantes, destacando la encina. En las parameras destacan los sabinares.
1.1.2. El suelo
Sustenta el manto vegetal, vetando a algunas especies. En la Península se dan tres tipos de suelo: silicio de la Iberia herciniana, calcáreo del plegamiento alpino y arcilloso por se-dimentos neocenos y cuaternarios. Debido a las precipitaciones en la España húmeda del noroeste sus suelos están lavados por lixiviación degenerando en suelos ácidos. En la zona mediterránea por las pocas precipitaciones es importante el sustrato edáfico, siliceo o cal-cáreo.
1.1.3. El relieve
Origina una ruptura en la secuencia vegetal, creando un microclima y así la orografía signi-fica peculiaridad climática. La solana y la umbría presentan grandes contrastes y por ello cambia el tipo de vegetación y así en la 1ª se dan encinares mientras que en la 2ª se pro-ducen hayedos y melojar.
Estos tres factores actúan de forma armónica, solidaria y conjunta, con equilibrio dinámico origi-nando una vegetación adaptada al medio.
1.1.4. El factor humano
Cuando su presión es obsesiva rompe el equilibrio natural, como sucede con los eucaliptos australianos en Galicia y Huelva.
1.2. EL MITO DE LA ESPAÑA BOSCOSA
No es cierto que una ardilla pudiera recorrer la Península, y los bosques se han reducido conside-rablemente desde épocas históricas, sobre todo durante los reinados de Carlos V y Felipe II para buscar pastizales para la Mesta y posteriormente en el siglo XIX las grandes roturaciones.
Para Ceballos, en 1966, se distinguen un 83% de fagáceas (alcornoques, encinas, hayas, quejigos y robles; un 8% de coníferas, un 5% de vegetación no arbórea y un 4% de sotos y bosques ribere-ños.
2. EL BOSQUE ATLÁNTICO
Es la región eurosiberiana una de las 3 regiones en que se divide el paisaje peninsular y le sirve de fron-tera as alineaciones montañosas que han desde Galicia hasta los Pirineos orientales sin acercarse a la costa gerundense. Se caracteriza por el clima templado oceánico, con lluvias que superan los 800 mm anuales, temperaturas medias superiores a los 10º, máximas absolutas no superan los 30º y la media del mes más cálido no rebasa los 22º, tiene las mismas características que el resto de la Europa occi-dental.
La formación vegetal es densa y supera los 30 m, caducifolia debido a la menor insolación invernal, con grandes hojas que no soportan bien la evaporatraspiración estival. Las dos especies características son el roble y el haya, aunque también hay que citar al castaño, avellano y arce, si disminuyen las precipita-ciones aparecen encontramos a roble pubescente o el rebollo.
El roble llega a medir 40 m tiene el tronco grueso, ramas tortuosas. No soporta el frío ni el calor excesi-vo, prefiere los suelos silíceos y es apreciado por su madera.
El haya tiene el tronco liso y grisáceo amplia copia y gran follaje, su fruto el hayuco sirve para alimento del ganado y para extraer aceite, también su madera es apreciada. Necesita gran humedad, regular, to-lera la altitud y se da en todos los tipos de suelos, aunque prefiere el silíceo. El hayedo más extenso se encuentra en el Monte Irati en Navarra.
3. OTRAS FORMACIONES BOSCOSAS ATLÁNTICAS
El bosque mixto, modificado por el hombre, que ha favorecido unas especies en detrimento de otras, y está formado por robles, fresnos, cornejos, arces y avellanos. Si desciende la altura y la humedad, el boj se hace el dominante.
Al establecer las fronteras blandas y como consecuencia de cambios climáticos como el sufrido en el Cuaternario, con escasez de lluvias y aumento de temperaturas, también se dan islotes mediterráneos, como el condado de Treviño en el que aparece la encina.
Los bosques galería, formados por caducifolias, con falta de humedad están compuestos por abedules, alisos, chopos, fresnos, olmos y sauces. También hay que considerar a los que han sido introducidos por el hombre: castaños, pinos y eucaliptos. El castaño puede sobrepasar los 20 m, tronco grueso y copa ancha y redonda, su origen es mediterráneo, necesita bastante humedad y prefiere los suelos siliceos; se aprovecha su madera y su fruto.
El pino, con dos variedades, pináster e insigne, fue introducido por el hombre por su interés económico, es silícola. El eucalipto que puede alcanzar los 100 m de altura, de rápido crecimiento, es rentable en las papeleras, se utilizó para desecar las zonas palúdicas, pero como contrapartida, elimina el sotobos-que, acidifica el suelo, son difícil recuperación.
4. EL MATORRAL ATLÁNTICO: LA LANDA
Está integrado por ericáceas: madroño, brezo común y arándano y por papilionáceas: guisante, retama, algarrobo y tojo. Son especies que se adaptan fácilmente a suelos pobres y ocupan extensiones degra-dadas de bosque. También se puede denominar a la landa retamales o brezales. Estas formaciones han sido favorecidas por el hombre al sustituir el bosque por praderas o helechales. Un 1/3 del territorio ga-llego y parte del asturiano está compuesto por esta formación vegetal.
5. LA FAUNA EN EL BOSQUE CADUCIFOLIO
Es el medio que mejor protege a sus moradores, desde el gusano por el humus hasta el lobo, es el lla-mado bosque viviente. El otoño es la estación que más alimento aporta a aves y mamíferos. Durante el invierno los animales tiene tres posibilidades: la emigración, la adaptación y el letargo, en este período muchos se alimentan de los frutos del acebo y también sirve de refugio.
5.1. LOS INVERTEBRADOS
Son los gusanos e insectos y forman la base de la pirámide trófica. Los gusanos viven, remueves y airean los suelos (anélidos y cochinillas de la humedad). Los insectos que encontramos son los fitó-fagos (escarabajos, cantáridas, mariquitas y gorgojos), hemípteros (chinches de campo) y ledidóp-teros (mariposas), etc.
5.2. ANFIBIOS Y REPTILES
Aprovechan superficies cubiertas por riachuelos y lugares encharcados y bien insolados, con ex-cepción de la salamandra que tiene costumbres nocturnas. Entre los anfibios están el lagarto, la la-gartija. Los oficios como la víbora y la culebra y entre los batracios las ranas, salamandra acuática y el tritón.
5.3. AVES
Son la fauna más genuina del bosque y se pueden encontrar el mirlo común, la chocha perdiz, la curruca, el ruiseñor, el chochín, el carbonero, agateador, arrendajo , herrerillo, papamoscas, golon-drina, el cuco que se alimenta de orugas de la procesionaria. Mención especial hay que hacer del urogallo, en peligro de extinción.
Entre las rapaces el gavilán, el azor, el ratonero común, el cárabo, el águila calzada, el búho.
5.4. MAMÍFEROS
5.4.1. Herbívoros
Destacan dos cérvidos: el ciervo y el corzo. El ciervo tiene gran tamaño y cornamenta que pierde en primavera, es gregario formando dos grupos, de hembras jerarquizado, y de ma-chos mayores de 3 años. El corzo es más pequeño, forma clanes familiares que defiende fuertemente su territorio. El género de los bóvidos está representado por el rebeco, de cos-tumbres diurnas, también vive en dos grupos, uno de machos y otros de hembras y crías jóvenes.
5.4.2. Carnívoros
El lobo, lince, zorro, gato montés, la comadreja, el armiño, la marta, el turón, la garduña y la gineta, cada uno de ellos especializado en una dieta. El lobo ha sido perseguido con saña por el hombre y es un cazador excepcional por su fuerza, astucia y resistencia.
El oso está catalogado como omnívoro y es el más emblemático del bosque, convirtiéndose en noctífago, busca refugio en zonas inexpugnables y se desplaza con máxima cautela. Desde 1973 es una especie protegida.