Puesto que la Tierra gira sobre sí misma en el espacio, la montura tiene la función de permitirnos compensar este movimiento de rotación, para conseguir que el objeto celeste observado permanezca en el campo visual del telescopio.
La elección de una montura tiene gran importancia, ya que resultará vital para una buena observación. De ella dependerá el nivel de vibraciones, su rigidez o estabilidad para que una vez localizado el astro no se mueva por sí solo o se vea afectado por el viento, principal enemigo de los instrumentos poco estables, las posibilidades de realizar astrofotografía, y en resumen sacar las mayores posibilidades en el rendimiento de nuestro telescopio.