



Son las monturas más sencillas. En ellas el telescopio posee dos ejes de giro:
1. Eje vertical: nos indica la altura del objeto.
2. Eje horizontal: nos señala el azimut.
Estas monturas presentan el inconveniente de que deben accionarse simultáneamente los dos ejes a mano alzada o mediante mandos de movimientos lentos para seguir a un astro, dado que la bóveda celeste no gira horizontalmente, sino de forma oblicua (excepto par los habitantes del ecuador y los polos).
Mediante estos dos ejes es posible localizar y mantener el objeto observado en el campo visual, pero el constante desplazamiento de la imagen llega a ser molesto e incluso impedir fijar detenidamente la atención a los pequeños detalles. Generalmente el uso de estas monturas, a la larga, es incómoda.
En tales monturas la realización de la astrofotografía es imposible porque la imagen del astro no está fija en el campo visual del telescopio.
Normalmente las monturas acimutales suelen equipar a instrumentos de tipo refractor, también tiene este tipo de montura los denominados telescopios Dobson.
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