Historia de la Revolución Bolivariana - Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
Curso gratis creado por Luis Bonilla-Molina y Haiman El Troudi. Extraido de: http://www.rebelion.org/seccion.php?id=24
16 de Enero de 2006
Historia, Pensamiento y política
24 - Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
En 1999, luego de varios meses de actividad, la ANC somete a la consideración del pueblo soberano la propuestas de constitución, la cual que sería aprobada. Se relegitiman las autoridades y se inicia una nueva etapa en la vida nacional.
Como fue señalado anteriormente, desde la toma de posesión, Chávez convoca al proceso de constituyente originaria para elaborar la nueva Constitución de la República, cumpliendo así con su promesa electoral más difundida. Combinando una consulta dialógica nacional con procesos de referéndum consultivo y aprobatorio, se elabora y aprueba el nuevo marco constitucional para la República Bolivariana de Venezuela.
En el preámbulo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV.1999), la Asamblea Nacional Constituyente expresa:
“ ... El pueblo de Venezuela , en ejercicio de sus poderes creadores e invocando la protección de Dios, el ejemplo histórico de nuestro Libertador Simón Bolívar y el heroísmo y sacrificio de nuestros antepasados aborígenes y de los precursores y forjadores de una patria libre y soberana;
con el fin supremo de refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para ésta y las futuras generaciones; asegure el derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y a la igualdad sin discriminación ni subordinación alguna; promueva la cooperación pacífica entre las naciones e impulse y consolide la integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos, la garantía universal e indivisible de los derechos humanos, la democratización de la sociedad internacional, el desarme nuclear, el equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales como patrimonio común e irrenunciable de la humanidad;
en ejercicio de su poder originario representado por la Asamblea Nacional Constituyente mediante el voto libre y en referendo democrático, decreta la CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA ”.
La nueva Constitución postula y abre cauces a una nueva dimensión de la democracia, al puntualizar que la soberanía reside de manera intransferible en los ciudadanos. Soberanía que obliga a los órganos del Estado a someterse a su voluntad. Orientación que se expresa en la reivindicación del protagonismo de los ciudadanos en la formulación, definición e instrumentación de las políticas (art. 62), así como en la contraloría social de las mismas, mediante mecanismos e instancias de participación que trascienden el marco electoral (art. 70). Procesos que, en términos ideales, se deberán concretar en espacios de diálogo directo entre ciudadanos e instancias de gobierno que garanticen la permanente legitimación de las decisiones, acciones y representaciones a través del consenso discursivo construido de manera directa.
Por ejemplo, en el caso de la educación este diálogo es asumido como encuentro de perspectivas entre escuela (docentes, personal administrativo y obrero), familias, comunidades y alumnos, como garantía de la vinculación de las dinámicas educativas con las transformaciones sociales (art. 5). Concepción que valora de manera especial la formación del ciudadano para su integración a los colectivos sociales, lo cual demanda una atención y protagonismo sin delegaciones. Para ello, postula la necesidad de promover el máximo potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad.
Con la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en el mes de Diciembre de 1999, el Tribunal Supremo de Justicia, además de ser la más alta instancia jurisdiccional de la República, pasa a ejercer el gobierno y la conducción del Poder Judicial.
Durante 1999, en medio del proceso constituyente, se realiza la Constituyente Educativa, instancia que impulsa la síntesis discursiva para los cambios previstos en el sector. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV.1999), en su artículo 102, concibe a la educación
“ ... como un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social, consustanciados con los valores de la identidad nacional y con una visión latinoamericana y universal. El Estado, con la participación de las familias y la sociedad, promoverá el proceso de educación ciudadana, de acuerdo con los principios contenidos en ésta Constitución y en la ley”.
Se inician desde el propio año 1999 un conjunto de iniciativas orientadas a concretar este precepto constitucional. De la constituyente educativa emana el PEN. El Proyecto Educativo Nacional (PEN) y sus aspectos propositivos (2000) emergen junto a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) como ejes orientadores para los cambios estratégicos en materia educativa. La propuesta gubernamental de Ley Orgánica de Educación (2001) consignada ante la Asamblea Nacional contiene la expresión, en políticas, de esta orientación.
La Constitución prevé la aspiración de país a construir. Para alcanzar ese sueño se requiere una revolución cultural. En esa perspectiva la educación adquiere un rol estelar. Por ello, el PEN articula discursivamente la relación prospectiva entre el país que tenemos y el país que queremos a partir de los referentes educativos.
El Proyecto Educativo Nacional (PEN), contempla respecto a la orientación del sistema educativo, que:
“ ... Manteniendo un norte que demanda cambios y transformaciones revolucionarias, el conjunto de medidas más puntuales en el plano educativo no se pueden asumir al detal y desagradables como ha sido la experiencia reciente que fragmenta y parcela las iniciativas dirigidas a la resolución de los problemas.193 Vínculo con el contexto geo-histórico .... horizontalidad y descentralización de las decisiones ” (p.45).
Sin embargo, la dinámica de alta confrontación que ha vivido Venezuela en los últimos años, ha limitado el desarrollo del Proyecto Educativo Nacional en Proyecto Pedagógico Nacional, tarea que junto a la reforma curricular desde el sujeto y la transformación de la escuela en centro del quehacer comunitario, constituyen ítems pendientes de la revolución educativa.
En el proceso de finiquito del trabajo de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) se comienza a discutir la posibilidad de decretar una emergencia sindical, que abriera paso a la renovación, cambio y legitimación del liderazgo de los trabajadores.
En ese momento, fieles a la tradición discursiva de la izquierda venezolana entendimos este hecho, como la posibilidad de avanzar en la democratización de los órganos de representación obrera, eso sí, desde la base. Más tarde entenderíamos que la perspectiva estalinista194 estaba mucho más arraigada en el liderazgo bolivariano de lo que habíamos imaginado y, que muchas de las jefaturas del Polo Patriótico entendían la democratización sindical como una operación política para el simple copamiento de la directiva de la CTV, CODESA y la CUTV y, a partir de este copamiento ... producir un cambio en las directivas de las federaciones y sindicatos de base.
La oposición, en su inmensa mayoría compuesta por la clase política cuartarepublicana, consideró la posibilidad de iniciar el proceso constituyente en el movimiento sindical como el inicio de un conjunto de riesgos … y en efecto:
1. Una declaración como ésta, era un inminente peligro. Si, pero para la burocracia y las mafias sindicales (ADECO-COPEYANAS-MASISTAS195 y MEPISTAS196) que habían amasado inmensas fortunas y prebendas, atrincherados en centrales sindicales convertidas en camisas de fuerzas para el movimiento sindical, destinadas a disminuir o eliminar la conflictividad social, por la vía de la eliminación de la disidencia, la persecución a las corrientes sindicales clasistas y la negociación de la contratación colectiva a espaldas de los trabajadores.
2. La declaración de emergencia no contaba con amplias simpatías. Sí, era un hecho que la inmensa mayoría de la patronal, conformada por los empresarios cómplices de los supuestos líderes sindicales, no apoyaban la declaratoria de emergencia sindical. Era mucho más fácil darle unas dádivas a los "representantes sindicales" que acceder a los justos reclamos de los trabajadores que laboraban para ellos.
3. Había serios riesgos de un golpe. Sí, la burocracia corrupta construida bajo la inspiración del Pacto de Punto Fijo, quienes habían contado, en no pocas oportunidades, con el apoyo de sectores autodefinidos de "izquierda" parlamentaria (MAS / MEP), tenía sobradas razones para temer que una declaración de emergencia sindical, fuera aprovechada por los trabajadores para darle un golpe de timón a la orientación de sus centrales sindicales. Cambio que procuraba, devolverle a los sindicatos y federaciones sindicales, su real papel de instancia para agenciar el combate, la ayuda, cooperación, solidaridad en la lucha por los intereses de los asalariados.
4. Existían riesgos que Venezuela fuera desconocida por las instancias internacionales encargadas de garantizar la libertad sindical. Sí. Ciertamente desde la perspectiva del imperio, el derecho internacional prevalece sobre el nacional, pero en el resto del mundo existen muchas fuerzas que trabajan en la construcción de otro mundo posible, en cuya perspectiva se inscribe la revolución bolivariana. En esa oportunidad señalamos, que en caso de una eventual observación internacional, para estos altos funcionarios de control del orden imperial sería fácil constatar el nivel de vida que lleva la dirigencia de la máxima central sindical (CTV), con carros lujosos, chalet y risorts (¿se escribe así?) para vacacionar y lujosas mansiones para cada una de sus "familias". Les resultaría fácil a los observadores internacionales, contrastar este ritmo de vida, con el modo austero como sobreviven la inmensa mayoría de los trabajadores.
5. Estaba en peligro la democracia. Sí. En efecto, es evidente el riesgo que corría la democracia de partidos y cenáculos, ante una oportunidad de profundizar la democratización del movimiento sindical.
Sin embargo, la ceguera política de los partidos de la alianza bolivariana197 , en ese momento, llevó a que se desperdiciara una oportunidad histórica para llevar adelante la transformación sindical estructural desde abajo y se prefirió apostare por el reformismo pero desde arriba.
Los intentos por producir una intervención de la dirigencia sindical de la CTV desde arriba, por las autoridades y sus "designados", soslayando el camino de la discusión y cambios desde la base, para que estos fueran realmente revolucionarios, profundos y permanecieran en el tiempo, se convertía en una práctica política que solo beneficiaba a la burocracia sindical.
Era el neogatopardismo Miquilenista pretendió producir cambios controlados detrás de bastidores. Los cambios en curso no se limitaban -como pretendía hacerlo ver el sector conservador del movimiento bolivariano- a la sustitución de los Federico Ramírez León198 y los Navarro199 por otros dirigentes "puros".
Se trataba de cambiar prácticas, comportamientos cotidianos y protocolos, que hicieron de la cúpula del movimiento sindical venezolano, unas de las direcciones más oportunistas, esquiroles, dependientes de las estructuras partidarias y corruptas del mundo.
Si las practicas políticas equivocadas hubiesen llevado, por azar, a producir cambios cosméticos, es decir de jefecitos y no de prácticas y orientaciones, seguramente en el futuro la clase trabajadora habría tenido que enfrentar a una neo-burocratización del movimiento sindical, mucho más peligrosa que la anterior, porque entonces la casta sindicalera habría renovado su discurso y pudo haber contado con la legitimidad de la revolución democrática bolivariana. Por fortuna para los trabajadores, éste no fue el resultado. Ni Maduro ni Istúriz lograron despertar las simpatías de las bases sindicales.
Derrota que no ocultaba, al contrario colocaba de relieve, la tradición de lucha del movimiento obrero venezolano. Sería mezquino e incorrecto, políticamente hablando, el desconocer la tradición de lucha por la democratización del movimiento sindical en general y de la CTV en particular que habían liderado los trabajadores de base y el Nuevo Sindicalismo200.
Ésta corriente, junto a las restantes experiencias del sindicalismo no alineado, la Chispa y los trabajadores comprometidos con la democratización sindical, eran los llamados a coordinar el proceso de consulta desde la base. Pero se prefirió el camino fácil de los cambios desde arriba y, el futuro les demostraría que por esa vía sólo se llega al dominio de las prácticas burocráticas o la derrota de buenas intenciones201.
En diciembre de 1999, cuando aún sonaban los cohetes de celebración por los resultados aprobatorios de la consulta electoral respecto a la nueva constitución Venezuela, se conoció una de las tragedias naturales de mayores magnitudes que haya afectado a la población nacional.
Un volumen inusual de lluvias azotó durante varios días al litoral central. En las últimas décadas, en el Estado Vargas, ubicado junto a la capital del país, se habían venido construyendo de manera anárquica viviendas, en lo que había sido históricamente, cauces de las aguas llovidas.
La inesperada cantidad de agua que cayó sobre la zona, se fue acumulando, represando y fradando extensiones significativas de los suelos que circundaban los sectores poblados, ubicados frente al mar. Ocurrió lo inimaginado. Millones de litros de agua fluyeron desde los cerros, y en contadas horas miles de familias vieron arrasadas sus propiedades y la vida de sus amigos y seres más queridos.
La tragedia de Vargas puso a prueba la recién aprobada constitución. La superación de los efectos inmediatos de la tragedia se prolongaron durante días, hasta los comienzos del año 2000. La gestión gubernamental bolivariana debió superar las limitaciones burocráticas y jurídicas para el manejo presupuestario en situaciones extremas, lo cuál demandaba un flujo de caja expedito.
Las consecuencias del desastre de Vargas concentraría la atención y buena parte del presupuesto nacional del año 2000. Más allá de los formalismos institucionales y en una estrecha alianza entre civiles y militares el ejecutivo se abocó, durante todo el año 2000, a la reubicación de los damnificados y la reconstrucción del Estado Vargas.
La magnitud de la tragedia de Vargas, como era lógico, generó un paréntesis en la dinámica de transformaciones estructurales. Durante todo el año 2000 las iniciativas de cambio marcharon a media máquina. En este año afloraron contradicciones internas y se comenzaron a mostrar fisuras en el polo patriótico, lideradas por los sectores mas gatopardistas de la alianza gubernamental.
En una actitud Fuenteovejunesca desde el poder, todos actuaban a la una, para perseguir a quienes se atrevían a criticar a los altos jerarcas bolivarianos, especialmente a Don Luis Miquilena.
En 1999 y posteriormente en el 2000 y 2001, quien era considerado el hombre del poder detrás del poder, Luis Miquilena, sufrió varios quebrantos de salud. Históricamente la izquierda y los sectores nacionalistas venezolanos criticaron el desprecio de los "burgueses" y la "clase política en el poder" por los profesionales venezolanos.
Pero ahora, resultaba que en plena revolución Bolivariana, una figura pública de tanta relevancia como Miquilena desnudaba ante toda la ciudadanía su comportamiento de nuevo rico, expresando con hechos, su prurito hacia la medicina nacional y su preferencia por los hipocráticos extranjeros, en este caso los norteamericanos.
Peligrosamente comenzó a operar una nueva especie de sociedad de cómplices que develaría su mas nefasta cara el 11 de Abril de 2002, cuando sin reparos morales, el protegido del poder daba la espalda al líder del proceso.
El comportamiento anti nacional de Don Luis no se limitaba a los temas de salud. Se conocieron un conjunto de denuncias de corrupción que tuvieron como únicos resultados, la persecución de aquellos que habían hechos los señalamientos públicamente, entre otros, el propio director de uno de los órgano de prensa denunciantes: Pablo López Ulacio. Reparar este error constituye una tarea pendiente de esta revolución.
193 Negritas del autor.
194 El stalinismo es una corriente burocrática del pensamiento socialista. El stalinismo apuesta por las transformaciones desde arriba, de espaldas a las mayorías ciudadanas.
195 Desde los setenta el MAS pasó a formar parte de las directivas sindicales.
196 Mepistas: militantes del viejo MEP fundado por el maestro Prieto. La figura mas descollante de este estilo lo constituía, entre otros Pablo Castro.
197 En estas decisiones jugó un papel especial Luis Miquilena, formado bajo la perspectiva ideológica del estalinismo y las prácticas politiqueras oportunistas.
198 Dirigente sindical socialdemócrata. De origen humilde, desarrolló su carrera sindical a partir de su liderazgo en el sector de los servicios, especialmente de los mesoneros. Su modo de vida, su apego a la frasmasoneria y la demagogia propia de la burocracia sindical lo convirtieron en el prototipo de dirigente sindical corrupto.
199 Navarro fue un dirigente sindical socialcristiano. Navarro representaba al burócrata con aíres intelectualoides. Es decir el “buen” obrero. Su estilo reflejaba el estereotipo del dirigente sindical con capacidad de incidencia en la clase media, profesionales y empleados públicos y con el cuál, los amos del poder podían sentarse al lado sin recelo alguno.
200 Liderazgo sindical influenciado por LCR, el PCV, el PST y la izquierda revolucionaria.
201 Se dice que el camino del infierno esta lapidado de buenas intenciones.
Como fue señalado anteriormente, desde la toma de posesión, Chávez convoca al proceso de constituyente originaria para elaborar la nueva Constitución de la República, cumpliendo así con su promesa electoral más difundida. Combinando una consulta dialógica nacional con procesos de referéndum consultivo y aprobatorio, se elabora y aprueba el nuevo marco constitucional para la República Bolivariana de Venezuela.
En el preámbulo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV.1999), la Asamblea Nacional Constituyente expresa:
“ ... El pueblo de Venezuela , en ejercicio de sus poderes creadores e invocando la protección de Dios, el ejemplo histórico de nuestro Libertador Simón Bolívar y el heroísmo y sacrificio de nuestros antepasados aborígenes y de los precursores y forjadores de una patria libre y soberana;
con el fin supremo de refundar la República para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para ésta y las futuras generaciones; asegure el derecho a la vida, al trabajo, a la cultura, a la educación, a la justicia social y a la igualdad sin discriminación ni subordinación alguna; promueva la cooperación pacífica entre las naciones e impulse y consolide la integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos, la garantía universal e indivisible de los derechos humanos, la democratización de la sociedad internacional, el desarme nuclear, el equilibrio ecológico y los bienes jurídicos ambientales como patrimonio común e irrenunciable de la humanidad;
en ejercicio de su poder originario representado por la Asamblea Nacional Constituyente mediante el voto libre y en referendo democrático, decreta la CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA ”.
La nueva Constitución postula y abre cauces a una nueva dimensión de la democracia, al puntualizar que la soberanía reside de manera intransferible en los ciudadanos. Soberanía que obliga a los órganos del Estado a someterse a su voluntad. Orientación que se expresa en la reivindicación del protagonismo de los ciudadanos en la formulación, definición e instrumentación de las políticas (art. 62), así como en la contraloría social de las mismas, mediante mecanismos e instancias de participación que trascienden el marco electoral (art. 70). Procesos que, en términos ideales, se deberán concretar en espacios de diálogo directo entre ciudadanos e instancias de gobierno que garanticen la permanente legitimación de las decisiones, acciones y representaciones a través del consenso discursivo construido de manera directa.
Por ejemplo, en el caso de la educación este diálogo es asumido como encuentro de perspectivas entre escuela (docentes, personal administrativo y obrero), familias, comunidades y alumnos, como garantía de la vinculación de las dinámicas educativas con las transformaciones sociales (art. 5). Concepción que valora de manera especial la formación del ciudadano para su integración a los colectivos sociales, lo cual demanda una atención y protagonismo sin delegaciones. Para ello, postula la necesidad de promover el máximo potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad.
La más alta instancia jurisdiccional
Con la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en el mes de Diciembre de 1999, el Tribunal Supremo de Justicia, además de ser la más alta instancia jurisdiccional de la República, pasa a ejercer el gobierno y la conducción del Poder Judicial.
Constituyente educativa y Proyecto Educativo Nacional (PEN)
Durante 1999, en medio del proceso constituyente, se realiza la Constituyente Educativa, instancia que impulsa la síntesis discursiva para los cambios previstos en el sector. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV.1999), en su artículo 102, concibe a la educación
“ ... como un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social, consustanciados con los valores de la identidad nacional y con una visión latinoamericana y universal. El Estado, con la participación de las familias y la sociedad, promoverá el proceso de educación ciudadana, de acuerdo con los principios contenidos en ésta Constitución y en la ley”.
Se inician desde el propio año 1999 un conjunto de iniciativas orientadas a concretar este precepto constitucional. De la constituyente educativa emana el PEN. El Proyecto Educativo Nacional (PEN) y sus aspectos propositivos (2000) emergen junto a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) como ejes orientadores para los cambios estratégicos en materia educativa. La propuesta gubernamental de Ley Orgánica de Educación (2001) consignada ante la Asamblea Nacional contiene la expresión, en políticas, de esta orientación.
La Constitución prevé la aspiración de país a construir. Para alcanzar ese sueño se requiere una revolución cultural. En esa perspectiva la educación adquiere un rol estelar. Por ello, el PEN articula discursivamente la relación prospectiva entre el país que tenemos y el país que queremos a partir de los referentes educativos.
El Proyecto Educativo Nacional (PEN), contempla respecto a la orientación del sistema educativo, que:
“ ... Manteniendo un norte que demanda cambios y transformaciones revolucionarias, el conjunto de medidas más puntuales en el plano educativo no se pueden asumir al detal y desagradables como ha sido la experiencia reciente que fragmenta y parcela las iniciativas dirigidas a la resolución de los problemas.193 Vínculo con el contexto geo-histórico .... horizontalidad y descentralización de las decisiones ” (p.45).
Sin embargo, la dinámica de alta confrontación que ha vivido Venezuela en los últimos años, ha limitado el desarrollo del Proyecto Educativo Nacional en Proyecto Pedagógico Nacional, tarea que junto a la reforma curricular desde el sujeto y la transformación de la escuela en centro del quehacer comunitario, constituyen ítems pendientes de la revolución educativa.
Sí a la emergencia sindical
En el proceso de finiquito del trabajo de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) se comienza a discutir la posibilidad de decretar una emergencia sindical, que abriera paso a la renovación, cambio y legitimación del liderazgo de los trabajadores.
En ese momento, fieles a la tradición discursiva de la izquierda venezolana entendimos este hecho, como la posibilidad de avanzar en la democratización de los órganos de representación obrera, eso sí, desde la base. Más tarde entenderíamos que la perspectiva estalinista194 estaba mucho más arraigada en el liderazgo bolivariano de lo que habíamos imaginado y, que muchas de las jefaturas del Polo Patriótico entendían la democratización sindical como una operación política para el simple copamiento de la directiva de la CTV, CODESA y la CUTV y, a partir de este copamiento ... producir un cambio en las directivas de las federaciones y sindicatos de base.
La oposición, en su inmensa mayoría compuesta por la clase política cuartarepublicana, consideró la posibilidad de iniciar el proceso constituyente en el movimiento sindical como el inicio de un conjunto de riesgos … y en efecto:
1. Una declaración como ésta, era un inminente peligro. Si, pero para la burocracia y las mafias sindicales (ADECO-COPEYANAS-MASISTAS195 y MEPISTAS196) que habían amasado inmensas fortunas y prebendas, atrincherados en centrales sindicales convertidas en camisas de fuerzas para el movimiento sindical, destinadas a disminuir o eliminar la conflictividad social, por la vía de la eliminación de la disidencia, la persecución a las corrientes sindicales clasistas y la negociación de la contratación colectiva a espaldas de los trabajadores.
2. La declaración de emergencia no contaba con amplias simpatías. Sí, era un hecho que la inmensa mayoría de la patronal, conformada por los empresarios cómplices de los supuestos líderes sindicales, no apoyaban la declaratoria de emergencia sindical. Era mucho más fácil darle unas dádivas a los "representantes sindicales" que acceder a los justos reclamos de los trabajadores que laboraban para ellos.
3. Había serios riesgos de un golpe. Sí, la burocracia corrupta construida bajo la inspiración del Pacto de Punto Fijo, quienes habían contado, en no pocas oportunidades, con el apoyo de sectores autodefinidos de "izquierda" parlamentaria (MAS / MEP), tenía sobradas razones para temer que una declaración de emergencia sindical, fuera aprovechada por los trabajadores para darle un golpe de timón a la orientación de sus centrales sindicales. Cambio que procuraba, devolverle a los sindicatos y federaciones sindicales, su real papel de instancia para agenciar el combate, la ayuda, cooperación, solidaridad en la lucha por los intereses de los asalariados.
4. Existían riesgos que Venezuela fuera desconocida por las instancias internacionales encargadas de garantizar la libertad sindical. Sí. Ciertamente desde la perspectiva del imperio, el derecho internacional prevalece sobre el nacional, pero en el resto del mundo existen muchas fuerzas que trabajan en la construcción de otro mundo posible, en cuya perspectiva se inscribe la revolución bolivariana. En esa oportunidad señalamos, que en caso de una eventual observación internacional, para estos altos funcionarios de control del orden imperial sería fácil constatar el nivel de vida que lleva la dirigencia de la máxima central sindical (CTV), con carros lujosos, chalet y risorts (¿se escribe así?) para vacacionar y lujosas mansiones para cada una de sus "familias". Les resultaría fácil a los observadores internacionales, contrastar este ritmo de vida, con el modo austero como sobreviven la inmensa mayoría de los trabajadores.
5. Estaba en peligro la democracia. Sí. En efecto, es evidente el riesgo que corría la democracia de partidos y cenáculos, ante una oportunidad de profundizar la democratización del movimiento sindical.
Sin embargo, la ceguera política de los partidos de la alianza bolivariana197 , en ese momento, llevó a que se desperdiciara una oportunidad histórica para llevar adelante la transformación sindical estructural desde abajo y se prefirió apostare por el reformismo pero desde arriba.
Los intentos por producir una intervención de la dirigencia sindical de la CTV desde arriba, por las autoridades y sus "designados", soslayando el camino de la discusión y cambios desde la base, para que estos fueran realmente revolucionarios, profundos y permanecieran en el tiempo, se convertía en una práctica política que solo beneficiaba a la burocracia sindical.
Era el neogatopardismo Miquilenista pretendió producir cambios controlados detrás de bastidores. Los cambios en curso no se limitaban -como pretendía hacerlo ver el sector conservador del movimiento bolivariano- a la sustitución de los Federico Ramírez León198 y los Navarro199 por otros dirigentes "puros".
Se trataba de cambiar prácticas, comportamientos cotidianos y protocolos, que hicieron de la cúpula del movimiento sindical venezolano, unas de las direcciones más oportunistas, esquiroles, dependientes de las estructuras partidarias y corruptas del mundo.
Si las practicas políticas equivocadas hubiesen llevado, por azar, a producir cambios cosméticos, es decir de jefecitos y no de prácticas y orientaciones, seguramente en el futuro la clase trabajadora habría tenido que enfrentar a una neo-burocratización del movimiento sindical, mucho más peligrosa que la anterior, porque entonces la casta sindicalera habría renovado su discurso y pudo haber contado con la legitimidad de la revolución democrática bolivariana. Por fortuna para los trabajadores, éste no fue el resultado. Ni Maduro ni Istúriz lograron despertar las simpatías de las bases sindicales.
Derrota que no ocultaba, al contrario colocaba de relieve, la tradición de lucha del movimiento obrero venezolano. Sería mezquino e incorrecto, políticamente hablando, el desconocer la tradición de lucha por la democratización del movimiento sindical en general y de la CTV en particular que habían liderado los trabajadores de base y el Nuevo Sindicalismo200.
Ésta corriente, junto a las restantes experiencias del sindicalismo no alineado, la Chispa y los trabajadores comprometidos con la democratización sindical, eran los llamados a coordinar el proceso de consulta desde la base. Pero se prefirió el camino fácil de los cambios desde arriba y, el futuro les demostraría que por esa vía sólo se llega al dominio de las prácticas burocráticas o la derrota de buenas intenciones201.
Tragedia de Vargas
En diciembre de 1999, cuando aún sonaban los cohetes de celebración por los resultados aprobatorios de la consulta electoral respecto a la nueva constitución Venezuela, se conoció una de las tragedias naturales de mayores magnitudes que haya afectado a la población nacional.
Un volumen inusual de lluvias azotó durante varios días al litoral central. En las últimas décadas, en el Estado Vargas, ubicado junto a la capital del país, se habían venido construyendo de manera anárquica viviendas, en lo que había sido históricamente, cauces de las aguas llovidas.
La inesperada cantidad de agua que cayó sobre la zona, se fue acumulando, represando y fradando extensiones significativas de los suelos que circundaban los sectores poblados, ubicados frente al mar. Ocurrió lo inimaginado. Millones de litros de agua fluyeron desde los cerros, y en contadas horas miles de familias vieron arrasadas sus propiedades y la vida de sus amigos y seres más queridos.
La tragedia de Vargas puso a prueba la recién aprobada constitución. La superación de los efectos inmediatos de la tragedia se prolongaron durante días, hasta los comienzos del año 2000. La gestión gubernamental bolivariana debió superar las limitaciones burocráticas y jurídicas para el manejo presupuestario en situaciones extremas, lo cuál demandaba un flujo de caja expedito.
Las consecuencias del desastre de Vargas concentraría la atención y buena parte del presupuesto nacional del año 2000. Más allá de los formalismos institucionales y en una estrecha alianza entre civiles y militares el ejecutivo se abocó, durante todo el año 2000, a la reubicación de los damnificados y la reconstrucción del Estado Vargas.
La magnitud de la tragedia de Vargas, como era lógico, generó un paréntesis en la dinámica de transformaciones estructurales. Durante todo el año 2000 las iniciativas de cambio marcharon a media máquina. En este año afloraron contradicciones internas y se comenzaron a mostrar fisuras en el polo patriótico, lideradas por los sectores mas gatopardistas de la alianza gubernamental.
Las enfermedades de "Don Luís"
En una actitud Fuenteovejunesca desde el poder, todos actuaban a la una, para perseguir a quienes se atrevían a criticar a los altos jerarcas bolivarianos, especialmente a Don Luis Miquilena.
En 1999 y posteriormente en el 2000 y 2001, quien era considerado el hombre del poder detrás del poder, Luis Miquilena, sufrió varios quebrantos de salud. Históricamente la izquierda y los sectores nacionalistas venezolanos criticaron el desprecio de los "burgueses" y la "clase política en el poder" por los profesionales venezolanos.
Pero ahora, resultaba que en plena revolución Bolivariana, una figura pública de tanta relevancia como Miquilena desnudaba ante toda la ciudadanía su comportamiento de nuevo rico, expresando con hechos, su prurito hacia la medicina nacional y su preferencia por los hipocráticos extranjeros, en este caso los norteamericanos.
Peligrosamente comenzó a operar una nueva especie de sociedad de cómplices que develaría su mas nefasta cara el 11 de Abril de 2002, cuando sin reparos morales, el protegido del poder daba la espalda al líder del proceso.
El comportamiento anti nacional de Don Luis no se limitaba a los temas de salud. Se conocieron un conjunto de denuncias de corrupción que tuvieron como únicos resultados, la persecución de aquellos que habían hechos los señalamientos públicamente, entre otros, el propio director de uno de los órgano de prensa denunciantes: Pablo López Ulacio. Reparar este error constituye una tarea pendiente de esta revolución.
193 Negritas del autor.
194 El stalinismo es una corriente burocrática del pensamiento socialista. El stalinismo apuesta por las transformaciones desde arriba, de espaldas a las mayorías ciudadanas.
195 Desde los setenta el MAS pasó a formar parte de las directivas sindicales.
196 Mepistas: militantes del viejo MEP fundado por el maestro Prieto. La figura mas descollante de este estilo lo constituía, entre otros Pablo Castro.
197 En estas decisiones jugó un papel especial Luis Miquilena, formado bajo la perspectiva ideológica del estalinismo y las prácticas politiqueras oportunistas.
198 Dirigente sindical socialdemócrata. De origen humilde, desarrolló su carrera sindical a partir de su liderazgo en el sector de los servicios, especialmente de los mesoneros. Su modo de vida, su apego a la frasmasoneria y la demagogia propia de la burocracia sindical lo convirtieron en el prototipo de dirigente sindical corrupto.
199 Navarro fue un dirigente sindical socialcristiano. Navarro representaba al burócrata con aíres intelectualoides. Es decir el “buen” obrero. Su estilo reflejaba el estereotipo del dirigente sindical con capacidad de incidencia en la clase media, profesionales y empleados públicos y con el cuál, los amos del poder podían sentarse al lado sin recelo alguno.
200 Liderazgo sindical influenciado por LCR, el PCV, el PST y la izquierda revolucionaria.
201 Se dice que el camino del infierno esta lapidado de buenas intenciones.
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