SE BUSCA QUE LA PRINCIPAL INDUSTRIA DEL PAÍS SE COLOQUE AL SERVICIO DE LOS MÁS HUMILDES
Desde comienzos del año 2002 el presidente Chávez anuncia cambios en la directiva de la empresa estatal petrolera. Se designa al experto petrolero y ex constituyentista Gastón Parra para que dirija Petróleos de Venezuela. La tarea del nuevo presidente de PDVSA consistía en abrir y develar la caja negra de la producción petrolera, secuestrada por la meritocracia petrolera.
De hecho se estaba comenzando una actividad de transformación en esa empresa -proceso inconcluso aún- que procuraba colocar nuevamente en manos de los intereses de Venezuela la conducción, manejo y disfrute de esta corporación. Esto enfadó a la oposición y a los Estados Unidos. Desde la Casa Blanca y contando con la cooperación servil de la oposición, se activa el golpe de Estado. Las cartas estaban echadas.
La mayoría de los desenlaces políticos ocurridos en Venezuela guardan relación con el petróleo. Venezuela, principal suplidor seguro y estable de hidrocarburos de la dependiente economía energética estadounidense, había cultivado una gerencia petrolera dentro de PDVSA que orientaba la política de producción de petróleo venezolano en atención a los intereses de los EEUU.
Al país se le negaba la posibilidad de conocer los procesos y las dinámicas inherentes a las cadenas productivas asociadas al petróleo. La discrecionalidad de las juntas directivas les convertía en un Estado dentro del Estado. La “estatal” petrolera decidía en políticas estratégicas, volúmenes de inversión y renta que otorgaba al fisco nacional. Prontamente se hizo inocultable que Gastón Parra, que el flamante Presidente de PDVSA, independientemente de ser un patriota revolucionario, no logró controlar a PDVSA, pues ésta estaba en manos de una logia de tecnócratas, asociados eso si a las mafias petroleras internacionales quienes controlaba los invisible hilos del poder en la industria petrolera venezolana.
Sectores de la llamada “nómina mayor”, es decir los niveles más altos de la gerencia guardaban celosamente como secretos de Estado, accesibles solo por ellos, todos los procesos, negocios y debilidades de la empresa petrolera. Del mismo modo, mantenían un sólido liderazgo entre la mayoría del personal que laboraba en la industria, liderazgo soportado e instituido por la cultura de la meritocracia. Este control y conocimiento los ubicaba en una envidiable posición de poder.
La alta gerencia se resistía a perder las cuotas de poder alcanzadas con la Apertura Petrolera. El Presidente Chávez no ocultaba su interés en pasar a la ofensiva y con ello lograr instituir un “gobierno” dentro de la industria que resultara complementario al proceso bolivariano. Como consecuencia de éste incompatibilidad de intereses se derivaría en un conflicto que sirvió de plataforma para la activación de la huelga – sabotaje petrolero.
El paro de Medusa
(Partidos del Pacto de Punto Fijo y Nueva Derecha, Fedecámaras, CTV, medios de Comunicación Privados, Iglesia, militares fascistas, la seudo izquierda y la capital del Imperio)
Después de innumerables escarceos verbales y una frenética actividad de reuniones clandestinas la oposición convoca para el 8 y 9 de Abril de 2002 a un paro de 48 horas que ya se prefiguraba como un paro general destinado a socavar la legitimidad del gobierno bolivariano y en consecuencia facilitar el derrocamiento del Presidente constitucional Hugo Rafael Chávez Frías.
Cuando apenas comenzaban a cumplirse las 48 de paro general, la alianza opositora extiende el paro general por un día más. Al día siguiente deciden convertirlo en paro general indefinido y anuncian la convocatoria a una marcha insurreccional contra el poder legítimo y constitucional para el 11 de Abril.
La manipulación mediática
Durante años, los medios de comunicación de masas venezolanos fueron instrumentos para la extorsión y manipulación política. Los gobiernos de la cuarta república que no ofrecían facilidades a los intereses económicos de los propietarios de los medios, eran blanco de campañas mediáticas que, con toda impunidad dirigían contra sus “adversarios”.
Al tomar posesión de la Presidencia, el gobierno de Hugo Chávez fue conminado a promover una alianza con éste sector, aún cuando, meses atrás, todos los medios se hicieron eco y en muchos casos diseñaron e implementaron campañas de satanización del entonces candidato a la presidencia por el polo patriótico.
Chávez tomó distancia de los paraísos artificiales expresados en la paz mediática que le ofrecían los medios de comunicación privados, desatándose los vientos de la mayor ofensiva difamatoria, inquisidora, especulativa, calumniosa, violenta y tendenciosa que gobierno alguno del planeta haya recibido.
Se implementaron diversas operaciones de guerra psicológica dirigidas a erosionar la imagen del gobierno revolucionario, un sin fin de campañas desinformativas y manejo desequilibrado de la noticia y la información se colocaron en alto relieve, únicamente se le da cobertura a los voceros de la oposición y no se presenta la obra del gobierno.
Paralelamente se desarrolla una campaña internacional contra Chávez a quien se le acusa de coartar la libertad de expresión y propiciar la violencia contra los medios y periodistas.
Nuevamente el líder del proceso revolucionario es sentado en el banquillo de los acusados por la base bolivariana, quien le demanda actuaciones enérgicas contra los abusos y vilipendios a la que una y mil veces es sometido el gobierno. El Presidente Chávez argumenta que la revolución pacífica debe cultivar la tolerancia, el profundo sentido democrático y libertad de expresión como valores fundamentales.
Tanta permisividad ha podido significar la pérdida del proceso, habida cuenta que los medios de comunicación privados fueron utilizados como un elemento clave en el plan golpista de abril 2002. Éstos medios se emplean a fondo en el plan conspirativo, el cual se venía fraguando a fuego lento.
Los canales de TV, los medios impresos y las cadenas radiales son utilizados como herramientas para presentar hechos truncados, tal como pudo apreciarse el 11 de abril, del mismo modo, son empleados para dirigir y coordinar las marchas opositoras, así como para elaborar paulatinamente una imagen que hacía ver a los simpatizantes del gobierno como unos individuos fanáticos, violentos, desprovistos de toda clase de escrúpulos.
La realización de la trama mediática promovida por los grupos económicos y sus amos imperiales coronó en la afloración de odios clasista y raciales que propiciarían una salida violenta y rápida a la crisis política que ellos mismos indujeron.
Militares disidentes
El desencadenamiento del plan conspirativo fraguado con el apoyo del Departamento de Estado de los Estados Unidos se inició con en el pronunciamiento de militares activos de la Fuerza Armada Nacional.
Del documento “Análisis del entorno mediático análisis del del sector castrense castrense primer semestre año 2002” preparado por la Corporación Venmedios en julio 2002 hemos extraído la síntesis cronológica de tales pronunciamientos:
Voceros Sector Castrense. “El Nacional” publicó el domingo 13 de enero un manifiesto presuntamente redactado por un grupo de militares, solicitando la rectificación del gobierno del Presidente Chávez. Entre las peticiones realizadas, destacó la petición por la creación de un clima de entendimiento y diálogo en el país. Asimismo, reclamaron romper relaciones con el régimen cubano y respeto para la Fuerza Armada Nacional, además de solicitarle no hacer uso del uniforme militar.
Coronel (Av) Pedro Soto. El jueves 7 de febrero este oficial solicitó públicamente la renuncia del presidente
Chávez. El capitán (GN) Pedro Flores, se unió a la protesta. Se les abrió un Consejo de Investigación.
Contralmirante Carlos Molina Tamayo. El lunes 18 de febrero Molina Tamayo se manifestó en contra del Gobierno y solicitó la renuncia del Presidente, a quien acusó de dividir al país y utilizar a la Fuerza Armada para defender un proyecto autoritario.
General (Av) Román Gómez Ruiz. El lunes 25 se unió a los militares disidentes, convirtiéndose en el cuarto militar activo en solicitar la renuncia del Presidente en menos de un mes.
Teniente Coronel (Av) Hugo Sánchez. Es citado a la Dirección de Inteligencia Militar por emitir opinión contra el Gobierno y apoyar las declaraciones del coronel Pedro Soto.
Voceros Sector Castrense. El miércoles 20 “El Nacional” hace publico un segundo manifiesto, firmado por Comando de Recuperación Dignidad e Integridad de la Fuerza Armada acional, donde además de las críticas al Presidente, se anuncian juicios contra altos oficiales por presunta corrupción.
Cabo (GN) José Daniel Solórzano. El lunes 11 de marzo se manifestó a favor del Gobierno, solicitando la renuncia de los oficiales disidentes a la FAN. “El señor Presidente ha sabido sacar a Venezuela de la corrupción y la crisis en que vivíamos todos los venezolanos. Señor Presidente, no se deje amedrentar por algunos oficiales que se pronunciaron en contra de usted, y pidieron su renuncia”, declaró.
El jueves 11 de abril, y luego de las muertes ocurridas al final de una marcha opositora que intentaba arribar al Palacio de Miraflores, un grupo de oficiales, encabezado por el hasta entonces comandante general del Ejército, general Vásquez Velasco, desconoció la autoridad del Presidente Hugo Chávez, quien se entregó en Fuerte Tiuna a los alzados.
Estos militares quienes ya no tenían tropa a su mando, aparecieron en la televisión anunciando la salida de Chávez del poder el 11-04-2002, trasmitiendo la sensación que los militares nacionalistas habían abandonado a Chávez. Estuvieron a punto de confundir a todos.
Golpe de estado fascista
Bajo el lema de la defensa de la meritocracia en Petróleos de Venezuela (PDVSA), levantada alrededor del cambio en los mandos de la industria petrolera nacional por parte del gobierno de Chávez, los factores conspirativos logran aglutinar en Marzo y comienzos de Abril de 2002, a los actores de la clase media alta caraqueña y nacional, la reagrupación de los debilitados partidos opositores y altos mandos castrenses (varias decenas de generales y oficiales de alta graduación que habían hecho su carrera en significativas vinculaciones con el liderazgo político de la cuarta República).
El 11 de Abril de 2002, en medio de un paro general indefinido, los sectores opositores convocan a una marcha contra el gobierno de Chávez que logra aglutinar a medio millón de opositores. La mayoría de los participantes en esta marcha, desconocían que el interés de los núcleos conspirativos era hacer culminar esta manifestación frente a MIraflores para, articulada a otras iniciativas, exigir la renuncia del Presidente Constitucional.
Estas acciones se deciden a espaldas de la mayoría de los ciudadanos que militan en la oposición. A los efectos de este trabajo interesa destacar el abrogamiento unilateral de la representación de los marchistas por parte de los líderes de la extrema derecha y la nomenclatura de los partidos (AD221, COPEI222, Convergencia223, Proyecto Venezuela224, PJ225 y BR226, entre otros) y la negación de canales de democracia participativa para el establecimiento de un consenso entre los factores de oposición.
Mientras los círculos bolivarianos, algunos sectores de izquierda no burocratizada, sindicatos combativos y fundamentalmente las organizaciones populares llamaban a movilizar contra los golpistas. El ejecutivo y gran parte de las direcciones partidistas en gobierno se oponían a los llamados de movilización, bajo el errado argumento que "las Fuerzas Armadas defendían al gobierno".
Dos días antes del golpe el presidente Chávez afirmó que:
"Esas minorías no tienen como sacarnos de aquí. No representan para nosotros ninguna amenaza verdadera. Son una minoría ... no tenemos ninguna razón para temer, desesperarnos, o perder la calma ante estos ataques recurrentes de esa minoría ... se van a poner como Matusalén esperando un golpe contra Chávez". Llamó a sus partidarios a "no caer en provocaciones". Hugo Chávez, El Universal, Caracas, 10 de abril de 2002.
Dada la popularidad del presidente Chávez los conspiradores requieren dar la imagen nacional e internacional que lo presente como un gobernante autoritario y un “militar gorila”. Así diseñan una estrategia diabólica de ataque a su propia marcha para endosarle al gobierno nacional la culpa de las bajas que ocurrirían ese día.
Pese a estos llamados a no movilizar realizada por la dirigencia de los partidos afines al proceso bolivariano, una nutrida concentraron de personas se apostaron frente al Palacio de Miraflores dispuestas a enfrentar a los golpistas.
A pocas cuadras la marcha constituida fundamentalmente por personas provenientes de los sectores medios opositores al gobierno se dirige hacia Miraflores conducidos irresponsablemente por los autores intelectuales de la masacre que allí ocurriría.
Los golpistas colocan agentes armados en sitios estratégicos por donde transcurrirá la marcha. La acción de francotiradores que causan la muerte a cerca de diecisiete venezolanos de ambos sectores (oposición y gobierno) desencadena un conjunto de acciones que culminan con el golpe de Estado al Presidente Constitucional de la República Hugo Rafael Chávez Frías.
La noche de 11 de Abril se anuncian los resultados de la aventura golpista. Se dice que el Presidente Chávez renunció cuando en realidad estaba dándose inicio al secuestro del primer mandatario nacional.
El 12 se materializa la concepción fascista, al anunciar la disolución de los poderes, la eliminación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el cambio del nombre de la República y el establecimiento de una junta de gobierno fascista liderada por el líder empresarial Carmona.
12 de abril: el día de los buitres y las hienas
El gobierno de facto encabezado por Carmona, con el apoyo de la CTV, Fedecamaras, la izquierda renegada (Bandera Roja), las jerárquicas de la iglesia católica y los grandes empresarios saqueadores del país contó con el respaldo del gobierno de Washington. Muy pronto el Pentágono reconoce al gobierno de facto y se suma al coro de voces que acusan a Chávez de autoritario y asesino.
Al final del 12 de Abril del 2002 el gobierno dictatorial muestra su verdadero rostro al disolver los poderes y la propia constitución. De un plumazo se decide eliminarle el nombre de Bolivariana a la República y se desata una cruenta represión contra los sectores populares. Sin embargo, la revolución de los mas humildes se había iniciado de manera subterránea. Muy pronto conocerán los traidores dictadores la fuerza con la cual el pueblo defiende a su revolución. El paradero del primer mandatario era una incógnita y se inicia el reparto de los cargos del alto gobierno entre los cuartorepublicanos y uno que otro nuevo incluido.
La revolución de abril
El nuevo incluido con el cual no contaban los sectores oligárquicos y fascistas ra el protagonismo del pueblo en la defensa de la Revolución Bolivariana. El 12, 13 y 14 de Abril se producen tres fenómenos imbricados:
(a) primero el ejercicio directo de la democracia por parte de los sectores más humildes, quienes menos se han beneficiado de los beneficios del Estado Nacional y sus gobiernos democráticos. (b) segundo, una fusión en la acción entre pueblo y militares, a partir de las iniciativas de los primeros. El éxito de un pequeño grupo de oficiales contra la mayoría de militares golpistas fue el resultado de la alianza militar con la iracundia popular, en defensa de la Revolución Bolivariana y su Presidente, el antihéroe Hugo Rafael Chávez Frías. (c) tercero, el eclipsamiento de la conducción de los partidos políticos en las acciones populares. Mientras muchos líderes se enconchaban, el pueblo y contados cuadros promovieron y lideraron la insurgencia popular. Aunque muchos de esos hombres y mujeres militaran en partidos, su participación obedecía a las lógicas de insurgencia popular y no al seguimiento de líneas partidarias.
El 13 de Abril de 2002 se expresa abiertamente en Venezuela una situación revolucionaria, en la cual el Chavismo es sólo uno de sus elementos constitutivos. El icono síntesis de este proceso es Hugo Chávez, pero la victoria obtenida es básicamente del movimiento popular, quien retoma, en consecuencia, la seguridad en su capacidad transformadora. Seguridad que se expresó en los días subsiguientes en la convocatoria a la Asamblea Popular Revolucionario (APR), para luego continuar auto construyendo redes de trabajo participativo que crecen como una hiedra en el tejido social venezolano.
La retoma del poder se coordina sin centro a partir del viernes 12, en horas de la noche. A ello contribuyó la indignación colectiva del pueblo venezolano al observar las imágenes y escuchar el discurso de Pedro Carmona. “Pedro el breve” en su auto juramentación decidió concentrar todos los poderes e iniciar una dictadura fascista.
Pocas horas después se comenzó a escuchar el sonido estridente de las cacerolas. Las cacerolas retumbaron en los cerros caraqueños y los barrios populares de la capital.
Una red de comunicación rizomática sin centros coordina las acciones. Se multiplican los voceros y medios de difusión de los esfuerzos de resistencia. La noticia del cautiverio del Presidente se constituyó en bisagra para la convocatoria a movilizarse. Las agrupaciones ciudadanas se produce espontáneamente y a través de redes sociales. Boca a boca, vía mensajería celular de texto, telefonemas, correos electrónicos, radios comunitarias, etc, se decide enfrentar al recien instalado gobierno dictatorial de Carmona.
Ya no podían ocultar sus colmillos los fascistas. Era notorio la instauración de un régimen dictatorial. Las televisoras privadas alineadas con el golpe insisten en proyectar una señal de absoluta calma ciudadana al trasmitir su programación habitual, mientras que en los días previos al golpe prestaron dedicación exluusiva a los acontecimientos fascistas.
Desde el viernes por la noche se producen disturbios generalizados en la zona metropolitana de Caracas. Las protestas desbordan totalmente los intentos de represión policial. Sin embargo hubo violentos choques con decenas de muertos y heridos.
El sábado la insurrección rodea los cuarteles y el propio Palacio de Gobierno central. El sábado 13 de Abril se desató la rebelión popular en las calles del país. El pueblo exige el retorno del presidente. Los epicentros de la coalición cívico militar se ubican en Maracay (Aragua), Fuerte Tiuna y el palacio de Miraflores.
La agitación se volvió lugar común entre los dirigentes sociales de las barriadas y sectores populares. El sentimiento generalizado de la población movilizada, de la insurrección popular, giraba en torno a tres premisas:
(a) combatir al gobierno de facto instalado y en consecuencia restituir la democracia bolivariana,
(b) evitar la vuelta al poder de la antigua clase política oligarca cuartarepublicana y
(c) restituir en sus funciones al comandante Chávez y, fundamentalmente, garantizar su vida.
Son innumerables los relatos de heroísmo anónimo protagonizado por los desheredados de la historia escrita por las clases dominantes. En los cuarteles los oficiales y los soldados se fusionaban con el pueblo descalzo y humilde.
Desde el interior del país las guarniciones se iban sumando a la insurrección. En Caracas avanza la movilización de millares de personas por la Avenida Sucre sobre Miraflores y columnas de manifestantes avanzan sobre el fuerte Tiuna. Concentraciones masivas se registran en todos las ciudades del país.
El sábado 13 de abril, ¡Cae la dictadura!
A las 4.30 de la tarde el comandante general del ejercito quien se quedó esperando que lo nombraran ministro de la defensa, señala que la nueva junta provisional de gobierno ha cometido errores y condiciona el apoyo al respeto de la constitución nacional. Veinte minutos después, el gobierno provisional en franco retroceso anuncia la rectificación de su decreto de disolución de los demás poderes públicos y decía que Chávez se iba del país, fue el último respiro de Carmona en el poder. El alto mando militar, que se había reunido en torno al comandante general del ejercito Efraín Vásquez Velasco se había fracturado, se sabe de peleas entre ellos repartiéndose cargos dentro y fuera de la FAN". (Emilio Bastidas, diario El País, de Madrid. 2002.
221AD: Partido Acción Democrática, de orientación socialdemócrata.
222COPEI: Comité de Organización Político Electoral Independiente, de orientación socialcristiana.
223Convergencia: Disidencia de COPEI, liderada por Rafael Caldera líder del socialcristianismo venezolano.
224Proyecto Venezuela: Partido de Ultra derecha cuyos orígenes se remontan a la década de los setenta bajo la figura del partido Nuevo Orden. Su líder más conocido es Salas Römer quien fuera gobernador de Carabobo y su hijo Salas Römer Feo, actual gobernador de ese estado.
225PJ: Primero Justicia. Partido de derecha, agrupa a sectores disidentes de COPEI y AD. Pareciera perfilarse como el partido de la pequeña burguesía en la actualidad.
226BR: Bandera Roja, partido autodefinido marxista-leninista, formó parte de las tendencias prochinas y proalbanesas que se dividieron del movimiento comunista soviético. Actualmente su horizonte ideológico es difuso pues se han opuesto de manera vehemente al proceso que lidera Chávez, han compartido acción político sindical y de calle con AD y COPEI y acompañaron electoralmente a Salas Römer (Proyecto Venezuela), quien esgrimió en 1998 un abierto discurso anti-castrista.